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2011-07-03

Manso y humilde

14º DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO: (MT 11, 25-30)
MANSO Y HUMILDE

Palabra clave: Sencillos
OBJETIVO: Entender que Jesús revela los misterios del Reino a la gente sencilla, a fin de que nosotros vivamos esa sencillez y podamos comprender los misterios del Reino
Preparar: Cruz - Biblia - candela - dibujo ampliado

ENTRADA
Saludo a los participantes
Canto: TU PALABRA ME DA VIDA (Salmo 118)
TU PALABRA ME DA VIDA, CONFIO EN TI, SEÑOR.
TU PALABRA ES ETERNA, EN ELLA ESPERARE.

Dichoso el que, con vida intachable,
Camina en la ley del Señor.
Dichoso el que, guardando sus preceptos,
Lo busca de todo corazón. /
Postrada en el polvo está mi alma,
Devuélvame la vida tu palabra.
Mi alma está llena de tristeza,
Consuélame. Señor, con tus promesas. /
Escogí el camino verdadero,
Y he tenido presentes tus decretos.
Correré por el camino del Señor,
Cuando me hayas ensanchado el corazón. /
Este es mi consuelo en la tristeza,
Sentir que tu palabra me da vida.
Por las noches me acuerdo de tu nombre,
Recorriendo tu camino dame vida. /
Repleta está la tierra de tu gracia;
Enséñame, Señor, tus decretos.
Mi herencia son tus mandatos,
Alegría de nuestro corazón. /
Invocar la luz y la fuerza del Espíritu Santo

MIREMOS NUESTRA REALIDAD
Contemplar el dibujo ampliado
¿Qué vemos? Qué nos recuerda? ¿Qué nos hace pensar?
Preguntas
En nuestras comunidad
¿Quiénes son las personas sencillas? ¿Cómo viven? ¿Cómo hablan? ¿Cómo se les trata? ¿Por qué?
¿Quiénes son las personas que viven abrumadas por distintos motivos?
¿Por qué? Comenta, platica


ESCUCHEMOS Y MEDITEMOS JUNTOS LA PALABRA DE DIOS
Introducción: En estos últimos 35 años, sobre todo, aquí, en América Latina, está surgiendo un nuevo saber bíblico. Es un saber que nace de la vida de los pobres, es un saber que rompe barreras y abre caminos.
Es un saber profundamente espiritual, empapado de vida y de oración, con una profunda apertura a la presencia del  Espíritu de Dios. Es un saber que inspira el caminar en la fé, que cuestiona y transforma el presente, rumbo al futuro de Dios y del pueblo.
Es un saber militante que invita valientemente al seguimiento de Jesús y a la construcción del Reino en medio de la historia. Los que provocaron esto han sido y son los pobres.

Abrimos nuestros corazones a la Palabra de Dios, cantando un himno de alabanza...
Lector(a): (Cita bíblica MT 11, 25-30)
Hacemos un rato de silencio, para que la Palabra de Dios pueda anidar en nuestros corazones...
Animador(a):
Vamos a descubrir juntos lo que Dios nos quiere decir en este texto:
Preguntas
¿En qué forma se dirige Jesús al Padre?
¿Por qué alaba Jesús al Padre?
¿A quiénes invita Jesús a que vayan a El?
¿Qué les promete?
¿Cómo es Jesús?
¿Con qué actitud tenemos nosotros que recibir los misterios del Reino?
¿En qué forma vamos a vivir la mansedumbre (=no agredir) hacia los demás?

CELEBREMOS JUNTOS LA PALABRA DE DIOS
Animador(a): Motivados por la mansedumbre de Jesús manifestamos nuestro compromiso de seguir su ejemplo
Oremos con el Salmo 145 (144
Conclusión: Nuestros Obispos en el documento de Aparecida nos dicen:
DA 257.   También lo encontramos de un modo especial en los pobres, afligidos y enfermos (cf. Mt 25, 37-40), que reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe, paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo. ¡Cuántas veces los pobres y los que sufren realmente nos evangelizan! En el reconocimiento de esta presencia y cercanía, y en la defensa de los derechos de los excluidos se juega la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo [146]. El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo. De la contemplación de su rostro sufriente en ellos [147] y del encuentro con Él en los afligidos y marginados, cuya inmensa dignidad Él mismo nos revela, surge nuestra opción por ellos. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino.

Cosme

2008-06-30

LA HUMILDAD

Ciclo A, 14° Dom.Ord., 6 de Julio de 2008


“Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón”
(Mt 11, 28)


El Señor ha iniciado la predicación y la vivencia del Reino de los Cielos. Él mismo es el evangelio del Reino. Pero, ¡qué difícil es comprenderlo, asimilarlo y vivirlo! Para que podamos decir que ya estamos viviendo el Reino es porque ya estamos viviendo la Comunión y la Caridad. Si comprender el significado de estos términos es difícil, ¡imaginemos lo complicado en poder vivirlos! Hoy, el Señor nos hace una revelación: Que sólo revela los misterios del Reino a las personas sencillas y humildes.

En esta nueva época que estamos viviendo en la historia, somos testigos de la pobreza, la desintegración y violencia familiar, y de una gran cantidad de divorcios. Vemos también que la Iglesia está en crisis: Cada vez menos sacerdotes, cada vez más católicos alejados; vemos a una Iglesia cada vez más centralista, tecnócrata y con gran riesgo de enredarse en el poder; poco misionera y muy alejada de la realidad de sus miembros. ¿El motivo? No hemos sido lo suficientemente Sencillos y Humildes para ser dignos del Reino. La humildad es reconocer la misericordia de Dios y la dignidad y derechos de los otros; la sencillez es vivir libre de toda atadura que me impida vivir la comunión y la caridad.

En el Documento de Aparecida los Obispos escribían que, frente a la realidad crítica que nos ha tocado vivir, es necesaria una renovación eclesial en lo espiritual, pastoral e institucional (# 367). La Iglesia “tiene como misión propia la Palabra, los Sacramentos y practicar la caridad” (# 386); es más, debiera ser “abogada de la justicia y defensora de los pobres” (# 395). En una palabra, el Señor nos llama a ser “pobres para servir al pobre” (# 540). Esto es lo difícil, por eso necesitamos de una conversión no sólo personal, sino también pastoral. Si no somos pobres como el Maestro, seguiremos ocupando todavía los primeros lugares del banquete.

Cuando logramos la conversión, uno de los signos es la evangelización y solidaridad con los pobres. Se trata de una evangelización liberadora, es decir, que transforma sus vidas de una vida infrahumana a una vida más humana y plena en Jesucristo (DAP 257).

Agustín, Pbro.