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2013-11-13

Cord33_Lc21:5-19: MAGNO Y PECULIAR VIACRUCIS (FeAdulta 20131117)

Magno y peculiar Viacrucis
FE ADULTA - 13 nov 2013

Amigas y amigos.
Las buenas noticias de hoy empiezan por anunciaros el nuevo libro de José Enrique Galarreta, "Mi experiencia de fe. Y las cosas en las que ya no creo". Es un magnífico y valiente testimonio y yo doy fe de que todos nos vamos a sentir íntimamente retratados en él. Y agradecidos por lo bien que expresa lo que sentimos o al menos lo que quisiéramos sentir. Al matizar su profunda fe en Jesús, desarrolla una ágil y certera cristología. José Enrique insiste: "por si le sirve a alguno…" No lo dudes, JE, nos servirá y mucho. Gracias de corazón.

El pasaje evangélico de hoy requiere hábiles y lúcidas interpretaciones, tales como estas…
Vicente Martínez: Magno y peculiar Viacrucis¿Semblantes teológicos o rostros normales de Jesús?
Lucas 21, 5-19. Cuidado con dejarse extraviar, porque van a llegar muchos diciendo en nombre mío "Yo soy"…, no os vayáis tras ellos. 



José Enrique Galarreta: Malaquías 4, 1-2. Proclama el amor de Dios y amenaza a los que obran mal ante el Señor. 2 Tesalonicenses 3, 7-12. Pablo ha trabajado siempre con sus manos para ganarse el pan y no ser gravoso a sus comunidades
Florentino Ulibarri: Se suprimirá. Pero sobre el caos aleteará nuevamente tu Espíritu, y tu palabra creadora y liberadora nos llenará de esperanza e identidad.
Vicky Irigaray: Padre, enséñanos a vivir unidosVivir unidos es ser conscientes de que somos uno con todo y con todos y que todo y todos somos uno en Dios.
Rafael Calvo: Testimonio personalHay que predicar con el ejemplo y ponerse al servicio de todos.
Fray Marcos: Dios no tiene pasado ni futuro, simplemente 'es'. Dios no va a destruir este mundo para construir otro mejor. Somos nosotros los que tenemos la obligación de mejorarlo.
José Antonio Pagola: Tiempos de crisisEn los tiempos de crisis es cuando se nos ofrece la mejor ocasión de dar testimonio de nuestra adhesión a Jesús y a su proyecto. ¿Qué estamos haciendo?
Enrique Martínez Lozano: La única certeza"Lo que es": lo único permanente es la fuente de toda confianza. 
José Enrique Galarreta: Maestro, ¿cuándo será destruido todo eso? Sin templos de mármol, sin vestiduras de seda, sin cálices de oro, sin altares, sin poder, sin condenas, sin tiaras, ¿cómo será tu iglesia cuando todo eso se derrumbe?
Salomé Arricibita: La promesa. Ya no es promesa, es una realidad. Dios está aquí en nosotros y con nosotros, es nuestra más profunda realidad.

Ahora, otros diversos temas…
Pablo Ordaz: El Papa contra los corruptosUn anatema contra quienes hacen de la corrupción su sistema de vida, contra los corruptos que dan donativos a la Iglesia.
José Arregi: Enseñanza pública y religión: dos pasos atrásLa nueva Ley de Educación (LOMCE) altera algo la presencia de la religión confesional en la enseñanza pública. Y es para mal. Vulnera más todavía las exigencias de una "sana laicidad". Se imponía un paso adelante y se dan dos pasos atrás.
Miguel Angel Mesa: Rasgos de nuestra espiritualidad comunitaria. No hay recetas pero sí experiencias de treinta años y esto es lo que nos regala con generosidad la Comunidad Cristiana de Base de Canillejas (Madrid).

Leonardo Boff: Teología hecha por mujeres a partir de la feminidad. Hoy existe una amplia muestra de literatura teológica de la mejor calidad, hecha por mujeres en la perspectiva de las mujeres, que ha enriquecido ampliamente nuestra experiencia de Dios.

Sandra Hojman: Creemos en el amor... Nos invitas al amor. Tan simple y tan complejo. Ese amor que libera, que nos impulsa a desplegarnos unos a otros, despertando sueños de abundancia propios y compartidos, desechando el miedo que paraliza.
José M. Castillo: Cásate y sé sumisaUn título de libro que ya solamente con el enunciado se descalifica y lo peor, darle a esto un soporte religioso y cristiano.
El Roto: selección 2013Una cruda descripción de nuestra realidad desde un humor tan negro como las experiencias que lo motivan y estamos sufriendo.
Publicidad para grandes causasLos anuncios publicitarios pueden servir para comerle el coco a la gente pero también para ayudarnos a ser conscientes de temas en los que nos jugamos mucho.

Y sobre nosotros.
La noche del sábado pasado sufrimos el ataque de alguien que nos hackeó la web. Cuando intentabas entrar salía el rótulo "not found" y una calavera… Pero varios lectores nos avisaron (gracias!!) y se remedió en la mañana del domingo. No nos afectó apenas porque ese mismo día hubo 4.328 visitas (que es aproximadamente el promedio actual de las visitas diarias).
Siguen multiplicándose los contactos entre los lectores de una misma localidad (Buenos Aires, Málaga, Granada, Valencia, Sevilla, Castellón, Alicante, Bogotá) y ahora ya tenemos el primer intento de comunidad por afinidad de intereses: los que practican la pastoral penitenciaria… ¡¡Adelante con las iniciativas!!
Esto es todo por hoy. Solo me queda daros un abrazo,
Rafael Calvo
Enviado desde Evernote

2013-11-11

Cord33_Lc21,5-19: Con su perseverancia salvarán ustedes sus vidas (SBL20131117)


Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 17 de noviembre de 2013 - Ciclo C
33º domingo del Tiempo Ordinario
Isabel de Hungría, reina y religiosa (a. 1231)

Mal 3,19-20: Los iluminará un sol de justicia
Salmo Responsorial 97: El Señor llega para regir la tierra con justicia
2 Tes 3,7-12: Quien no trabaja, que no coma
Lc 21,5-19: Con su perseverancia salvarán ustedes sus vidas



Estamos ya en el  final del año litúrgico, y el tema de las lecturas de este domingo es también el del «final de los tiempos», el final del mundo. De hecho, en el evangelio hay numerosos pasajes que aluden a este tema, los famosos textos «apocalípticos», pues el género «apocalíptico» era muy del gusto de los creyentes de aquellos tiempos.
Durante la historia del cristianismo, también el final del mundo ha sido un tema siempre presente. Formaba parte de la identidad cristiana, diríamos. Ser cristiano implicaba creer que nuestra vida va a acabar con un juicio de Dios sobre nosotros, y también la existencia del mundo como conjunto: Dios decidiría en algún momento -muy probablemente por sorpresa- el final del mundo, y toda humanidad sería convocada a juicio, en el Valle de Josafat por más señas, junto a la muralla oriental del templo de Jerusalén (lo que convirtió a ese valle en un cementerio muy cotizado...).
Este concepto del final del mundo estaba enmarcado (hasta ayer mismo, cuando nosotros éramos niños) dentro del contexto de una cosmovisión que imaginaba a Dios como un «Señor todopoderoso», situado fuera del mundo, encima, en un segundo piso celestial, observando y con frecuencia interviniendo en el mundo, en el que se debatía la humanidad que Él había creado allí para superar una prueba y pasar a continuación a la vida definitiva, que ya no sería aquí en la tierra, sino en otro lugar, en «un cielo nuevo y una tierra nueva», porque la vieja tierra sería destruida con el final del período de prueba de la Humanidad. A continuación ya todo sería una vida eterna en el cielo -o en el infierno tal vez para algunos-.
Ruboriza hoy, y casi parece caricatura, contar o describir aquella visión que durante siglos se identificó con la doctrina cristiana... Durante siglos la creyeron revelada por Dios mismo. Dudar de aquella visión o de cualquiera de sus detalles era tenido como un pecado (grave) de «falta de fe» y -peor aún- como un desacato a la revelación (todavía más grave). Sobre la visión global o el «gran relato» –porque realmente era un relato– que el cristianismo presentaba (pecado original, juicio particular, juicio universal, cielo, purgatorio o infierno...) no era permitido dudar.
Hoy nos podemos llevar las manos a la cabeza al caer en la cuenta de qué parte tan grande de toda esta visión estaba constituida por tradiciones mitológicas ancestrales, pensamiento platónico... ¡Genial Platón!, que logró crear una «imagen» del mundo que cautivaría la imaginación de la humanidad por generaciones y generaciones, durante varios milenios... hasta hoy.
La revolución científica comenzada en el siglo XVI fue destruyendo aquella cosmovisión platónico-aristotélica del cristianismo: las esferas celestiales, los siete cielos, la separación entre el mundo perfecto supra-lunar y el imperfecto o corruptible o infra-lunar, la descripción tan viva de los «novísimos» (muerte, juicio, infierno y gloria...). Pero lo que en la visión científica o el conocimiento simplemente físico de las personas iba desmoronándose, se refugiaba en la visión religiosa, como si el cielo de la fe fuera el aristotélico-platónico, aunque el cielo astronómico fuera totalmente otro.
Hoy día, con el avance que la ciencia ha realizado, la escatología (rama de la ciencia que trata del «eskhatos, lo último») no sabe dónde colocar eso último, ni cómo conectarlo con lo que hoy sabemos todos. Y por eso cuesta seguir hablando de «lo último» dentro de las coordenadas teológicas tradicionales: unas realidades últimas que eran pensadas como conectadas directamente con la «prueba» y el «juicio de Dios» sobre nosotros, y una «vida eterna» vista como el premio o castigo correspondiente... La vida, la muerte, y la posible continuidad o no de la vida... todo ello era planteado en las coordenadas de aquella visión mítica (Dios arriba, que decide crear una humanidad y la pone a prueba para llevar a quienes la superen a la vida eterna...).
Tan acendrada está esta convicción mítica del «Dios que crea a los humanos en una vida provisional para probar si pueden acceder a la vida eterna», que todavía hoy, muchos cristianos, no sólo siguen pensando así, sino que no ven la posibilidad de que vida, muerte y más allá de la muerte sean dimensiones existenciales humanas que deban dejar de ser «utilizadas» con la idea de premios y castigos de Dios a los humanos por su conducta. Muchos predicadores tendrían hoy dificultades para enfocar su homilía superando esa interpretación tradicional...
Pero afortunadamente, «otro cristianismo es posible». Es posible... porque ya es real: ya lo viven muchos, y algunos incluso dan razón de esta su fe, y su nueva esperanza, desligada de premios y castigos. No es éste el lugar para presentar toda una escatología renovada, pero sí para remitir a tres obras recomendables a quien trate de replantear su fe fuera del paradigma premoderno mítico:
- Roger LENAERS sj, Otro cristianismo es posible, Abya Yala, Quito, Ecuador, 2006 (tiempoaxial.org), y
- las «12 tesis del obispo John Shelby SPONG», que pueden ser encontradas en la mayor parte de los buscadores de internet.
- la revista Concilium dedicó recientemente un número monográfico a la «resurrección de los muertos», en noviembre de 2006 (el número 318).

Completamos con una referencia tradicional a las tres lecturas de hoy:

Malaquías, a través de un lenguaje apocalíptico, alienta al pueblo justo que sirve enteramente al Señor, indicándoles que ya llegará el día en que se hará sentir la justicia de Dios sobre los que no guardan su ley; que ellos no son los que realmente dirigen el caminar de la historia, sino que es el Dios amante de la vida quien la guía, conduciéndola por el camino de la paz y de la vida. Todos los que caminan por el camino del Señor serán iluminados por el “sol de la justicia” que irradia su luz en medio de la oscuridad, en medio del dolor y la muerte.
El salmo que leemos hoy es un himno al Rey y Señor de toda la Creación, quien dirige con justicia a todos los pueblos de la tierra, quien es amoroso y fiel con el pueblo de Israel. Dios es un Dios justo, que merece ser alabado por todos, pues ha derrotado la muerte y ha posibilitado la vida para todos; por ello toda la Creación lo alaba, celebra la presencia de ese Dios misericordioso y justo en medio del pueblo liberado. Es un salmo de agradecimiento por los beneficios que el pueblo ha recibido por tener su esperanza puesta en el Dios de la Vida.
Muchos de los creyentes de Tesalónica, específicamente las “clases superiores”, pensaron que no debían preocuparse por las cosas de la vida cotidiana, como el trabajo, y que más bien debían esperar, de brazos cruzados, la inminente venida del Señor y dedicarse a la ociosidad. Pablo llama fuertemente la atención sobre esta errada actitud, pues son personas que viven del trabajo ajeno, son explotadores de los otros (esclavos) y que, gracias a ello, acumulan riquezas sin esforzarse en absoluto. Es a ellos a quienes Pablo se dirige fuertemente: el que no quiere trabajar que no coma (v.10), ya que esta actitud no es propia de la enseñanza de los apóstoles.
Puede ser que la presencia magnífica del templo de Jerusalén alentara la fe de los judíos hasta el punto de ser más significativos la arquitectura y el poder de la religión que el mismo Dios de Israel; pudo ser que fueran más importante los sacrificios, el ritual, la construcción majestuosa que las actitudes exigidas por el mismo Dios para un verdadero culto a él: la misericordia y la justicia social. Por eso Jesús afirma que el templo será destruido, pues éste no posibilita una relación legítima con Dios y con los hermanos, sino que crea grandes divisiones sociales e injusticias que contradicen el fin de una experiencia de fe. Es importante ir descubriendo en nuestra vida que la experiencia de fe debe estar atravesada por el servicio incondicional a los demás, es así como vamos sintiendo el paso de Dios por nuestra existencia y es así como vamos construyendo el verdadero templo de Dios, el cual no se debe equiparar con edificaciones ostentosas, sino con la Iglesia-comunidad de creyentes que se inspira en la Palabra de Dios y se mantiene firme en la esperanza de Jesús resucitado.

El evangelio de hoy no está recogido en la serie «Un tal Jesús», pero en ella puede encontrarse varios episodios relacionados con el contenido de ese evangelio: www.untaljesus.net 

Para la revisión de vida

          Muchas sectas fundamentalistas anuncian desde estos textos el fin del mundo e invitan a la conversión para ser parte de los que se van a salvar. Otra gente, por sus múltiples ocupaciones, no se preocupa ni siquiera por el transcurrir de la historia y el desenvolvimiento de los acontecimientos. ¿Soy insensible ante los acontecimientos de injusticia, desigualdad y muerte que estamos viviendo?

Para la reunión de grupo

-                  El tema de la muerte y el más allá ha sido utilizado por el mensaje cristiano como un instrumento de miedo y de control. El temor a la muerte, al juicio de Dios, a la posibilidad de la «condenación», ha brillado como la estrella polar en el firmamento del imaginario cristiano milenariamente. Hoy se hace una gran crítica a esta utilización del mensaje. ¿Por qué?
-                 ¿Qué piensa el pensamiento moderno más avanzado sobre la transcendencia y el más allá de la muerte? ¿Qué aporta la nueva ciencia frente a la «ciencia materialista» de décadas pasadas? Hacer un pequeño «trabajo de campo» preguntando a la gente que está a nuestro alcance qué piensan sobre estos temas, y por qué.

Para la oración de los fieles

-                 Por las comunidades cristianas que trabajan solidariamente por los pobres, marginados y excluidos, para que su testimonio de vida sea signo ante el mundo del Reino.
-                 Por todos los que trabajan por implantar en la tierra un nuevo orden social, para que sus luchas y esfuerzos vayan creando nuevos caminos de libertad.
-                 Por tantos cristianos insensibles ante el dolor y el sufrimiento de muchos de sus hermanos, para que el Espíritu de Jesús los toque en su corazón y puedan generar acciones que conforten y ayuden a los demás.
-                 Por los que son perseguidos por causa del evangelio, para que Jesús los acompañe, los conforte y les dé valor.
-                 Por la Iglesia, para que sea ante el mundo testimonio de Jesús y fermento en la construcción del reino de Dios.
-                 Por las victimas de la guerra; viudas, huérfanos y desplazados, para que el Señor suscite en muchos cristianos la generosidad y el amor solidario.

Oración comunitaria

          Dios Padre-Madre de la Humanidad, a quien todos los pueblos han buscado a tientas desde el origen de la historia, en mil formas religiosas, en las más diversas tradiciones espirituales que se han sucedido a lo largo de los milenios. Abre nuestros ojos y nuestras mentes para saber valorar la inmensa riqueza de tu acción en la historia, para que estemos abiertos a tu acción imprevisible, capaz de sorprendernos con nuevos caminos religiosos allí mismo donde nos parece ver crisis de la religión o increencia. Te lo pedimos asociándonos al clamor universal de todos los hombres y mujeres, pueblos y tradiciones, que te han buscado y encontrado a lo largo de la historia. Amén.
          O bien:
          Señor y Padre de la historia, enséñanos a transformar las relaciones entre los seres humanos haciendo una historia humana de amor, de libertad, de justicia, y de paz, que nos lleve a la construcción de la humanidad nueva donde se explicite de manera efectiva el Reino de Dios. Por Jesucristo Nuestro Señor.