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2015-01-18

Bord02, Cosme20150118, Llamados a colaborar en la construcción del Reino

Bord02, Llamados a colaborar en la construcción del Reino
Cosme, 20150118

1Sm 3,3b-10.19: Habla, Señor, que tu siervo escucha
Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
1Cor 6,13c-15a.17-20: Sus cuerpos son miembros de Cristo
Jn 1,35-42: Vieron dónde vivía y se quedaron con él


La masacre de los periodistas de un diario satírico francés ha sido el tema de la prensa en los últimos días; el atentado se atribuye a un grupo islamista. Es importante que tomemos conciencia de que la libertad de prensa termina donde comienzan los derechos de los demás, en este caso de la religión del Islam. Por ello no hay derecho a burlarse de ellos. Por otra parte todo grupo que atenta contra la vida de las personas, aunque diga hacerlo en nombre de Dios, profesa una falsa religión.
Estos acontecimientos, al no ser valorados en su justa dimensión, constituyen una amenaza para la paz mundial, pues, mal interpretados provocan enfrentamientos entre grupos y pueblos

El libro de Samuel nos presenta la infancia del joven Samuel en el templo. El niño duerme, pero una voz lo llama. Creyendo que es la voz de su maestro Elí, se levanta el niño tres veces en la noche acudiendo a su llamado.
Samuel no conoce aún a Yahvé pero está dispuesto a acudir al llamado, aun cuando pareciera haberse despertado en vano. Elí, comprendió que era Yahvé quien llamaba al niño y le enseñó entonces a crear la disponibilidad a escuchar: “Habla señor, que tu siervo escucha”.
Aquí culminan las tradiciones relativas al nacimiento y la infancia de Samuel. Con el llamado de Samuel comienza la era de los profetas de Israel.
Samuel es llamado por Yahvé para realizar el proyecto de Dios expresado en la Alianza entre Dios y el pueblo: Luchar por construir una sociedad sin esclavitud, sin tributos ni trabajos forzados.

El salmista en el salmo que hoy recitamos, en lugar de ofrecer sacrificios de animales, se pone a disposición de Dios para colaborar con Él en su proyecto.

El evangelio de Juan nos relata que alrededor de Juan Bautista se habían reunido muchos que se consideraban sus discípulos. Pero él había venido sólo a preparar el camino y a dar testimonio. Cuando apareció Jesús, Juan reconoce en él al enviado del Dios liberador y lo señala a sus discípulos, sin intentar mantenerlos consigo ni un solo momento. Y los que mejor lo habían entendido se marchan siguiendo al que acababa de llegar; y empiezan a caminar tras él, en silencio, como si no se atrevieran a decirle nada. Es Jesús quien toma la iniciativa y se dirige a ellos y les pregunta qué es lo que buscan. Ellos hicieron la experiencia de conocerlo y compartir su vida con él.

El evangelista, al narrar la escena de esta manera, nos está indicando algo muy importante: no se trata de aprender una doctrina, sino de compartir la vida, de conocer directamente el modo de vivir que Jesús va a proponer a todos los que decidan unirse a su camino. Por eso la respuesta de Jesús no es un discurso, sino una invitación a la experiencia: «Vengan y lo verán.» Y lo que vieron, lo que experimentaron, los llenó de satisfacción, puesto que «aquel mismo día se quedaron a vivir con él». Más aún, uno de ellos, Andrés, siente la necesidad de compartir aquella experiencia y va a buscar a su hermano para llevarlo a Jesús. Estos discípulos son llamados a compartir la vida y el proyecto de Jesús de Nazaret: Con hechos y palabras construir el Reinado de Dios como Buena noticia para el pueblo.

Los profetas, Jesús de Nazaret, sus discípulos de ayer, y nosotros hoy, estamos llamados a realizar el proyecto de Dios en nuestro tiempo y en nuestro lugar.

Por el bautismo Jesús nos ha constituido miembros de su pueblo, cada uno, llamado y consagrado para colaborar en su proyecto de libertad y de paz.
Hoy somos llamados a denunciar una libertad de prensa que ridiculiza a los símbolos importantes de las diferentes religiones.
Hoy somos llamados a denunciar el fanatismo de los que usan el nombre de Dios para ocasionar la muerte.
Al iniciar hoy el octavario por la unión de los cristianos somos llamados a deponer actitudes agresivas frente a otros grupos religiosos y a tender puentes para que hermanados y respetuosamente luchemos por la paz y contra los fanatismos intransigentes.


Cosme Carlos Ríos
Enero 18 del 2015

2015-01-14

Bord02, FeAdulta20150118: Je suis Charlie

14 de enero de 2015
Asunto: Je suis Charlie


Amigas y amigos:
La noticia de la semana no ha sido nada buena. El fanatismo religioso unida a la injusta desigualdad de este mundo nuestro han desembocado en un drama. No podemos pasar de largo.
José M. Castillo: Fundamentalismo religioso: ¿amenaza u oportunidad? ¿Podemos renovar las religiones de modo que no quepan en ellas los peligros de los terrorismos fundamentalistas?
José Arregi: Allahu Akbar. En el llamado Occidente haríamos muy mal en cerrar los ojos y negarnos a entender por qué hay tantos yihadistas. Entender no es excusar.
Koldo Aldai: Al lah, el eterno dibujante. Encajar cualquier tipo de sátira, hasta la más puntiaguda es síntoma de una emocionalidad controlada, de un elemental nivel evolutivo.
Cerramos el tema con un vídeo: La consulta del médico. Imágenes que nos retratan.

Entramos de lleno en el Tiempo Ordinario, la verdad que por poco tiempo, un mes, porque la cuaresma empieza el 18 de febrero, miércoles de ceniza. A partir del tercer domingo y hasta el sexto leeremos de corrido el capítulo 1º de Marcos que nos cuenta lo que fue la vida de Jesús en su día a día. Una maravilla de síntesis.
Pero hoy leemos a Juan que narra el encuentro con Jesús de los primeros discípulos. Os recomiendo especialmente el comentario de Fray Marcos para captar los muchos detalles simbólicos del relato.
Jn 1, 35-42. Andrés y Juan Zebedeo, discípulos del Bautista, hablan con Jesús y deciden seguirle. Andrés invita a su hermano Simón porque habían "encontrado al Mesías".
Fray Marcos: La llamada de Dios viene de dentro. No me llama a un género determinado de vida sino a desplegar mi humanidad en cualquier camino que emprenda.
Vicente Martínez: ¡Busco un hombre! A Jesús le encuentran sólo los que le buscan, los que están abiertos a él, a su doctrina y a sus hechos.
Samuel 3, 3-10 y 19. El niño Samuel responde a la voz de Yahveh: "Habla que tu siervo escucha".
Corintios 6, 13-20. Pablo recomienda el respeto al propio cuerpo, que ha sido redimido por Cristo.
Las lecturas alternativas son dos pinceladas geniales.
1 Pedro 1, 8. Creyendo en él sin verlo, sentís un gozo indecible, estáis radiantes de alegría.
1 Corintios  1, 22-24. Para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Mesías que es portento de Dios y saber de Dios.
Florentino Ulibarri: Los primeros discípulos. Va tejiéndose la red de los primeros discípulos, que llega hasta nosotros. Seguir a Jesús merece la pena y da alegría.
Vicky Irigaray: Vivir en fraternidad. Pensamos en nuestro propio encuentro con nuestro Dios Padre y nuestra propia vocación. Esta semana oramos especialmente por la unidad de los cristianos. 
Rafael Calvo: Liderazgo de Jesús. Jesús es el abanderado del cristianismo y patrimonio de toda la humanidad.
José Luis Sicre: Primer profeta y primeros discípulos. La liturgia nos cuenta la vocación de Samuel y nos sitúa al comienzo de la actividad de Jesús. Como Samuel, como los discípulos, tenemos que comprometernos con Dios, con Jesús.
José Antonio Pagola: Aprender a vivir. El Bautista se fija en Jesús que pasaba por allí y les dice a los discípulos que lo acompañan: «Este es el Cordero de Dios».
Enrique Martínez Lozano: Buscadores. La búsqueda, en realidad, nace de un error de base acerca de nuestra verdadera identidad.
M. Asun Gutiérrez: Venid y lo veréis. Conocer no es únicamente saber, es contacto, es comunión es compañía es que mi vida sepa más a Jesús.
Seguir al maestro. Las Iglesias ortodoxa, anglicana, copta, armenia y católica siguen a Jesús y nos invitan a orar todos juntos esta semana por la unidad... Presentación de las monjas benedictinas de Montserrat.
Salomé Arricibita: Salmo 39Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ante la gran asamblea no cerraré los labios, Él me puso en la boca un cántico nuevo.
Salmo 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Intentamos acercarnos a Dios, pero enseguida entendemos que hay que empezar por hacerse pan para los hermanos.
Encontrando a Dios. Hablando de Dios, buscando a Dios, encontrando a Dios, sintiendo su presencia, no podríamos ser sin Él que lo es todo.
Hacerse pan. No es fácil hacerse pan, pero si lo consigues no necesitas ya, nada más.
Jorge Serrano: Las causas de la desigualdad. La gran causa subyacente a la desigualdad es el ansia de poder ilimitado que domina a los humanos.
Carolina Abarca: De limosnas, escándalo y posibilidades. Que este festejo de reyes nos reanime para continuar buscando la estrella que nos lleva a Jesús. 
Enrique Martínez Lozano: ¿Catecismo o evangelio? Ha habido una trampa (inconsciente) que ha reducido el Evangelio al catecismo aprendido y eso ha tenido consecuencias.
Preocupaciones del obispo Osoro. Vigilar para  que no haya actos religiosos que puedan suponer un ataque a la democratización y a la convivencia pacífica de los españoles.
José M. Castillo: Los problemas teológicos de la familia, ¿son dogmas de fe? La indisolubilidad del matrimonio y la homosexualidad no han determinado pronunciamientos del Magisterio infalible de la Iglesia.
Félix Jiménez Tutor: A descentralizar. La "saludable descentralización" es el resultado de una lectura sencilla e ingenua del Evangelio de Jesús.
Si no puedes leerlo todo, habrá que escoger con tino. Esto es un buffet libre. Por cierto, hemos recuperado un magnífico libro -Un tal Jesús- y lo tenéis disponible a descargar gratis en nuestra tienda.

Un fuerte abrazo que nos levante el ánimo a todos.
Rafael Calvo


Bord02, SBL20150118, Jn 1,35-42: Vieron dónde vivía y se quedaron con él

Servicio Bíblico Latinoamericano 
Domingo 18 de enero de 2015 - Ciclo B
2º domingo de tiempo ordinario
Beatriz, Prisca, Faustina

1Sm 3,3b-10.19: Habla, Señor, que tu siervo escucha
Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
1Cor 6,13c-15a.17-20: Sus cuerpos son miembros de Cristo
Jn 1,35-42: Vieron dónde vivía y se quedaron con él




La primera y la tercera lecturas se complementan presentándonos el tema de «la vocación»: la vocación del pequeño Samuel en la primera, y la vocación o el llamado de Jesús a sus primeros discípulos.

El libro de Samuel nos presenta la infancia del joven Samuel en el templo al cual fue consagrado por su madre en virtud de una promesa. El niño duerme, pero una voz lo llama. Creyendo que es la voz de su maestro Elí, con ingenua obediencia se levanta el niño tres veces en la noche acudiendo a su llamado. Samuel no conoce aún a Yahvé, pero sabe de la constancia en la obediencia, y sabe acudir al llamado, una vez más, aun cuando en las primeras ocasiones le parecía haberse despertado en vano. Elí comprendió que era Yahvé quien llamaba al niño y le enseñó entonces a crear la actitud de escucha: “Habla señor, que tu siervo escucha”.
La vida actual está llena de ruido, palabras que van y vienen, mensajes que se cruzan y con frecuencia los seres humanos perdemos la capacidad del silencio, la capacidad de escuchar en nuestra interioridad la voz de Dios que nos habita. Dios puede continuar siendo aquel desconocido de quien hablamos o a quien afirmamos, creer pero con quien pocas veces nos encontramos en la intimidad del corazón, para escuchar contemplativamente.
Este texto sobre Samuel niño se ha aplicado muchas veces al tema de la “vocación”, palabra que, obviamente, significa “llamado”. Toda persona, en el proceso de su maduración, llega un día –una noche- a percibir la seducción de unos valores que le llaman, que con una voz imprecisa al principio, le invitan a salir de sí y a consagrar su vida a una gran Causa. Esas voces vagas en la noche, difícilmente reconocibles, provienen con frecuencia de la fuente honda que será capaz más tarde de absorber y centrar toda nuestra vida. No hay mayor don en la vida que haber encontrado la vocación, que es tanto como haberse encontrado a sí mismo, haber encontrado la razón de la propia vida, el amor de la vida. No hay mayor infortunio que no encontrar la razón de la vida, no encontrar la Causa con la que uno vibra, la Causa por la que vivir (que siempre es, a la vez, una causa por la que incluso merece la pena morir).

Pablo, en su carta a los corintios, nos recuerda que el cuerpo es templo, y que toda nuestra vida está llamada a unirse a Cristo, por lo que es necesario discernir en todo momento, qué nos aleja y qué nos acerca al plan de Dios. Por que la relación con Dios, no hace referencia solamente a nuestra experiencia espiritual sino a toda la vida: el trabajo, las relaciones humanas, la política, el cuidado del cuerpo, la sexualidad... En todo momento en cualquier situación debemos preguntarnos si estamos actuando en unidad con Dios y en fidelidad a su plan de amor para con todo el mundo.

En el evangelio de hoy, Juan nos relata en encuentro de Jesús con los primeros discípulos que elige. Es un texto del evangelio, obviamente simbólico, no un relato periodístico o una “crónica” de aquellos encuentros. Todavía, algunos de los símbolos que contiene no sabemos interpretarlos: ¿qué quiso Juan aludir, al especificarnos que... “serían las cuatro de la tarde”? Hemos perdido el rastro de lo que pudo tener de especial aquella hora concreta como para que Juan la detalle.
Dos discípulos de Juan escuchan a su maestro expresarse sobre Jesús como el “cordero de Dios”, y sin preguntas ni vacilaciones, con la misma ingenuidad que el joven Samuel que hemos contemplado en la primera lectura, «siguen» a Jesús, es decir, se disponen a ser sus discípulos, lo que conllevará un cambio importante para sus vidas. El diálogo que se entabla entre ellos y Jesús es corto pero lleno de significado: “¿Qué buscan?”, “¿Maestro donde vives?”, ”Vengan y lo verán”. Estos buscadores desean entrar en la vida del Maestro, estar con él, formar parte de su grupo de vida. Y Jesús no se protege guardando las distancias, sino que los acoge sin trabas y los invita nada menos que a venir a su morada y quedarse con él.
Este gesto simbólico se ha comentado siempre como una de las condiciones de la evangelización: no basta dar palabras, son precisos también los hechos; no sólo teorías, sino también vivencias; no «hablar de» la buena noticia, sino mostrar cómo la vive uno mismo, en su propia carne estremecida de gozo. O sea: una evangelización completa debe incluir una visión teórica, pero sobre todo tiene que ser un testimonio. El evangelizador no es un profesor que da una lección, sino un testigo que ofrece su propio testimonio personal. El impacto del testimonio de vida del maestro, conmueve, transforma, convence a los discípulos, que se convierten en testigos mensajeros.
Seguir a Jesús, caminar con él, no puede hacerse sino por haber tenido una experiencia de encuentro con él. Las teorías habladas –incluidas las teologías–, por sí solas, no sirven. Nuestro corazón –y el de los demás– sólo se conmueve ante las teorías vividas, por la vivencia y el testimonio personal.
En la vida real el tema de la vocación no es tan fácil ni tan claro como lo solemos plantear. La mayor parte de las personas no pueden plantearse la pregunta por su vocación, no pueden «elegir su vida», sino que han de aceptar lo que la vida les presenta, y no pocas tienen que esforzarse mucho para sobrevivir apenas. El llamado de Dios es, ahí, el llamado de la vida, el misterio de la lucha por la sobrevivencia y por conseguirla del modo más humano posible. Este llamado, la «vocación» vivida en estas difíciles circunstancias de la vida, son también un verdadero llamado de Dios, que debemos valorar en toda su dignidad.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 5 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100005 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap05b.mp3 

Para la revisión de vida

          ¿Me he planteado que, de una manera u otra, mi vida tiene por delante un llamado, una vocación, un destino, una tarea, una misión? ¿Acepto las condiciones concretas que la vida me ha impuesto, mis características personales, mis limitaciones familiares, sociales... como una voz clara que expresa mi «llamado»?

Para la reunión de grupo

-                 ¿Qué es una vocación, en el sentido común de la palabra? ¿Qué es la vocación en un sentido religioso de la palabra?
-                 Distinguir entre los «maestros o profesores», que enseñan o dan lecciones con las ideas, y los «testigos», que simplemente testimonian con la propia vida. Presentar casos que conocemos de personas que son para nosotros maestros pero no testigos, o testigos aunque no sean “profesores”.
-                 ¿Qué sabemos del carácter de las narraciones que contiene el evangelio de Juan? Compararlo con el carácter de las narraciones de los evangelios sinópticos. Cfr por ejemplo, J. SANDERS, La figura histórica de Jesús, Verbo Divino, Estella 2000, p. 90-100.
-                 ¿Cómo pueden vivir un sentido «vocacional» las personas que no pueden elegir, que tienen que aceptar una pesada carga en la existencia? ¿Qué les diríamos si nos pidieran una palabra solidaria e iluminadora?
-                 ¿Puede un niño percibir ya su vocación? ¿En que sentido? ¿Con qué límites?
-                 ¿Para una vocación como la sacerdotal y la religiosa, es recomendable hoy día el sistema clásico de los «seminarios menores» -que se han dado de hecho en tantas religiones–, que apartaba al niño de la familia y de la sociedad para prepararlo a aceptar su vocación?

Para la oración de los fieles

-                 Por nuestros niños y niñas, para que sepamos enseñarles a escuchar no sólo los mandatos externos sino los llamados internos que Dios nos hace percibir en el interior de nuestros corazones.
-                 Por los jóvenes, para que descubran con entusiasmo y determinación su misión en el mundo y la vivan con coraje y autenticidad.
-                 Por los educadores de niños y sus profesores de religión, para que se planteen la necesidad de introducir a los niños y niñas en el sentido religioso profundo, en el sentido de la trascendencia, la escucha en el silencio interior...
-                 Por nuestro país, para que las políticas que en él se apliquen sean fruto del reconocimiento del valor de la vida y del cuerpo humano.
-                 Para que escuchemos la invitación de Jesús a ser personas nuevas capaces de asumir con convicción el camino del Maestro.

Oración comunitaria

           Padre bueno, que hablas siempre en la historia y en lo profundo del corazón humano, y que a nosotros nos hablaste también en Jesús, nuestro hermano mayor, proponiéndonos en él un camino de servicio y donación. Danos espíritu atento a tus llamados, actitud de búsqueda constante y discernimiento para buscar siempre y en todo la fidelidad a tu proyecto de Vida en plenitud para todos. Tú que vives y das vida por los siglos de los siglos.