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2026-09-07

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DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO - PAGOLA
IA2026
El comentario de José Antonio Pagola para el 24º domingo del tiempo ordinario (Ciclo A) gira en torno al pasaje evangélico de San Mateo (18, 21-35) y lleva por título habitual "Perdonar nos hace bien" o "Apología del perdón". [1, 2, 3]
Puedes leer el comentario completo y la reflexión institucional de este ciclo en Grupos de Jesús. [1]
Puntos clave de la reflexión de Pagola:
  • La pregunta de Pedro: Pedro le pregunta a Jesús si es suficiente perdonar hasta siete veces. Jesús responde «no siete veces, sino hasta setenta veces siete», lo que significa un perdón sin límites. [1]
  • El perdón libera al ofendido: Pagola destaca que quien más se beneficia al perdonar no es solo el que recibe el perdón, sino la persona ofendida. El perdón libera el corazón del rencor, devuelve la dignidad y permite iniciar una nueva vida sin el peso del odio. [1]
  • La sanación profunda: Perdonar no es solo un mandato estrictamente religioso o una carga moral pesada, sino el camino más sano y eficaz para erradicar el mal del interior y lograr una salud emocional y espiritual plena. [1, 2]
  • La medida de Dios: La parábola del siervo despiadado recuerda que hemos sido perdonados de manera infinita por Dios, por lo que estamos llamados a vivir también contagiando esa misma misericordia con los demás. [1, 2]

 

https://www.google.com/search?q=domingo+24+del+tiempo+ordinario+ciclo+a%2C+a%C3%B1o+par%2C+jos%C3%A9+antonio+pagola&sca_esv=e359e9a73c7375ff&sxsrf=APpeQnuo_jQpIGQ-jvIN84sphviPuNooxg%3A1788786703647&ei=D7ieas_6JpbLkPIPran3kAU&biw=1215&bih=523&ved=2ahUKEwiPvrLgxdyWAxWWJUQIHa3UHVIQ4dUDegQIBhAM&uact=5&oq=domingo+24+del+tiempo+ordinario+ciclo+a%2C+a%C3%B1o+par%2C+jos%C3%A9+antonio+pagola&gs_lp=Egxnd3Mtd2l6LXNlcnAiR2RvbWluZ28gMjQgZGVsIHRpZW1wbyBvcmRpbmFyaW8gY2ljbG8gYSwgYcOxbyBwYXIsIGpvc8OpIGFudG9uaW8gcGFnb2xhSKygAVCiF1iymAFwBHgBkAEAmAH0AaABjh-qAQYwLjIxLjO4AQPIAQD4AQGYAgugAp4PwgIKEAAYRxjWBBiwA8ICBRAAGO8FwgIIEAAYiQUYogTCAgQQIRgKmAMAiAYBkAYGkgcFMi40LjWgB99GsgcFMC40LjW4B8oOwgcFMy0yLjnIB4gCgAgB&sclient=gws-wiz-serp 

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24 Tiempo ordinario – A (Mateo 18,21-35)

Evangelio del 13 / Sept / 2026

Publicado el 07/ Sep/ 2026por Coordinador - Mario González Juradoevangelio, Pagola

APOLOGÍA DEL PERDÓN

Casi siempre que he escrito sobre el perdón he recibido cartas, por lo general anónimas, en que se me acusaba de olvidar el sufrimiento de las víctimas del terrorismo, de no entender la humillación de quien ha sido traicionado por su cónyuge, de no «tener los pies sobre el suelo» y cosas semejantes.

No me resulta difícil comprender esta resistencia al perdón. ¿Cómo no voy a intuir la rabia, impotencia y dolor de quien ha sido víctima de la violencia, el desprecio o la traición? Pero, precisamente, el resentimiento y la agresividad que se advierten tras esas líneas me hacen ver con mayor claridad qué sería de un mundo en que se suprimiera el perdón.

Hay un mecanismo de defensa bien conocido por los psicólogos. En virtud de un «mimetismo misterioso», quien ha sido víctima de una agresión tiende a su vez a imitar de alguna manera a su agresor. Se trata de una reacción casi instintiva que se desata en el inconsciente individual o colectivo y puede incluso transmitirse de generación en generación.

Si, en algún momento, no se produce una reacción de signo contrario, el mal tiende a perpetuarse. Cuando la víctima no quiere o no puede perdonar, queda en ella una «herida mal curada» que le hace daño, pues la encadena negativamente al pasado. De la misma manera, el resentimiento instalado en una sociedad hace más difícil la lucidez para buscar caminos de convivencia, y puede bloquear todo esfuerzo por encontrar solución a los conflictos.

El deseo de revancha es, sin duda, la respuesta más instintiva ante la ofensa. La persona necesita defenderse de la herida recibida, pero, como advierte el conocido experto Jacques Pohier, quien pretenda curar su herida infligiendo sufrimiento al agresor, se equivoca. El sufrimiento no posee un poder mágico para curar de la humillación o la agresión recibidas. Puede producir una breve satisfacción, pero la persona necesita algo más para volver a vivir de forma sana. Lo decía hace mucho tiempo Henri Lacordaire: «¿Quieres ser feliz un momento? Véngate. ¿Quieres ser feliz siempre? Perdona».

A veces se olvida que el proceso del perdón a quien más bien hace es al ofendido, pues lo libera del mal, hace crecer su dignidad y nobleza, le da fuerzas para recrear su vida, le permite iniciar nuevos proyectos. Cuando Jesús invita a perdonar «hasta setenta veces siete», está invitando a seguir el camino más sano y eficaz para erradicar de nuestra vida el mal. Sus palabras adquieren una hondura todavía mayor para quien cree en Dios como fuente última de perdón: «Perdonad y seréis perdonados».


José Antonio Pagola

https://www.gruposdejesus.com/24-tiempo-ordinario-a-mateo-1821-35-3/ 

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Evangelio según San Mateo 18,21-35.

Se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?".
Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.
Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.
El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo".
El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: 'Págame lo que me debes'.
El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: 'Dame un plazo y te pagaré la deuda'.
Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.
Este lo mandó llamar y le dijo: '¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.
¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?'.
E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Cipriano (c. 200-258)

obispo de Cartago y mártir

La Oración del Señor, 23-24

«Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a os que nos han ofendido»

     El Señor nos obliga a perdonar las ofensas de los que nos han ofendido, tal como nosotros pedimos que nos perdone las nuestras (Mt 6,12). Hemos de saber que no podemos obtener lo que pedimos en lo referente a nuestros pecados, si no hacemos lo mismo con los que han pecado contra nosotros. Por esto Cristo dice en otra parte: «La medida que usaréis la usarán también con vosotros» (Mt 7,2). Y el siervo que, después de haber sido perdonado de toda su deuda, no ha querido hacer él lo mismo con el compañero de servicio que le debía, es metido en la cárcel. Porque no quiso tener compasión con su compañero, perdió lo que su amo le había concedido gratuitamente. Y esto, Cristo lo establece aún con más fuerza en sus preceptos, cuando decreta...: «Cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas. Pero si no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en el cielo os perdonará vuestras culpas» (Mc 11,25-26)...

  Cuando Abel y Caín, ofrecieron los primeros sus sacrificios, no fueron su ofrendas lo que Dios miró, sino su corazón (Gn 4,3s). Aquel cuya ofrenda le agradó, es aquel cuyo corazón le agradaba. Abel, pacífico y justo, ofreciendo en su inocencia un sacrificio a Dios, enseñaba a los demás a acercarse con el temor de Dios a ofrecer su ofrenda sobre el altar, con un corazón sencillo, el sentido de la justicia, y mereció llegar a ser él mismo una preciosa ofrenda y dar el primer testimonio de martirio. Prefiguró, por la gloria de su sangre, la Pasión del Señor, porque poseía la justicia y la paz del Señor. Los hombres semejantes a él son los que se ven coronados por el Señor, y que, en el día del juicio, obtendrán la justicia.

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2017-11-16

[FeAdulta] Aord33, El talento del ser

El talento del ser
15 de noviembre de 2017

amigos de feadulta

Amigas y amigos:
La interpretación de la parábola de los talentos en clave económica o psicológica no concuerda con lo que sabemos sobre Jesús. Enterrar el talento que hemos recibido sería más bien paralizarnos en el desarrollo de nuestro ser personal. Copio unas palabras de Fray Marcos que resumen bien el mensaje de hoy: «Los talentos de que habla el evangelio no pueden hacer referencia a realidades secundarias, sino a las realidades que hacen al hombre más humano. Y ya sabemos que ser más humano significa ser capaz de amar más».
En la Escuela, proponemos la segunda parte de la clase de la semana pasada de Fray Marcos: desmitificar la mística (II). Las ciencias que estudian el cerebro aseguran que todo lo que ocurre cuando pensamos, imaginamos, recordamos o sentimos, se traduce en impulsos eléctricos neuronales. Por lo tanto podemos afirmar que todos los fenómenos místicos tienen base biológica. Desarrollando estas premisas se pueden sacar interesantísimas conclusiones prácticas para entender la espiritualidad.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mt 25, 14-30. El empresario se va de viaje y deja a cargo de sus bienes –los talentos- a tres empleados.
Vicente Martínez: Un regalo de ser Dios. Cada persona ha recibido unas cualidades, unos dones, para servir a Dios y al prójimo. Lo que nos obliga a poner en juego cuanto uno es y tiene.
José Luis Sicre: El empleado miedoso y la empresaria modelo. La parábola del domingo pasado (las diez muchachas) animaba a ser inteligentes y previsores. La de hoy anima a la acción, a sacar partido de los dones recibidos de Dios.
Fray Marcos: El verdadero valor está en lo esencial; La diferencia en las cualidades de cada uno, no tiene ninguna importancia para alcanzarla la plenitud.
José Antonio Pagola: Búsqueda creativa. A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Es sorprendente ver que el tercer criado es condenado sin haber cometido ninguna acción mala.
Carmen Soto: En clave profética. Nos encontramos con una parábola difícil de incorporar a nuestra habitual interpretación de las parábolas de los evangelios, por eso necesitamos entender el contexto original que le da sentido y descubrir desde él las claves que puedan hacer comprensible su mensaje.

Artículos seleccionados para la semana

Leonardo Boff: La ideología es como la sombra: siempre nos acompaña. El tema de la ideología está a la orden del día. Intentemos poner en claro esta cuestión.
Koldo Aldai: Una Europa transreligiosa. Construimos dioses y religiones a voluntad y los estrellamos contra otros dioses, porque no es suficiente enfrentarnos los humanos, también han de hacerlo nuestros Cielos y Olimpos. 
Religión Digital: Conclusiones del IV foro católico-musulmán, celebrado en Berkeley. Católicos y musulmanes se comprometen con el desarrollo integral de la humanidad.
Enrique Martínez Lozano: Todo pasa. Tú no eres nada de lo que pasa; eres "Eso" en lo que todo pasa.
José Arregi: Cantar de los cantares. Pido disculpas por hablar de cosas tan sublimes mientras en el mundo aumentan los dramas y los grandes medios nos siguen ocultando tantos graves desórdenes...
Gabriel Mª Otalora: Iglesia y política. La dicotomía entre religión y política es uno de los temas más espinosos que tenemos los seguidores de Cristo.
Juan José Tamayo: Recorrido por las teologías contra-hegemónicas del sur global (I). Son teologías emergentes, contra-hegemónicas y creadoras de discursos alternativos que intentan responder a los grandes desafíos de la nueva era que estamos viviendo.
Noticias de alcance. La CEE y Cáritas invitan a los fieles a responder con obras al grito de los pobres.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Proverbios 31, 10-31. Vana es la hermosura, la mujer que teme al Señor, esa será alabada.
1 Tesalonicenses 5, 1-6. Vosotros no vivís en la oscuridad, ese día no os sorprenderá como ladrón, pues todos vosotros sois hijos de la luz.
Florentino Ulibarri: Oración del payaso. Me espanta mi pobreza, pero me consuela tu ternura. Acepta la ofrenda de este atardecer. Mi vida, como una flauta, está llena de agujeros…
Vicky Irigaray: Arriesgar como tu hijo Jesús. Se nos invita y urge a construir Reino, a dar testimonio.
Anáfora: Cooperación. El mundo soñado es posible si todos aportamos nuestro grano de arena.
Monjas Benedictinas de Montserrat. 33º domingo de Tiempo Ordinario.

Material multimedia

El perdón y la culpa. Por Borja Vilaseca. Nuestros enemigos, no son las personas que nos odian, sino las personas que nosotros odiamos.
Salta. Canción Álvaro Fraile. Parábola de los talentos: "la vida es de los que apuestan y saltan, porque detrás cada miedo, hay un reto y todo es posibilidad. Te puedes fiar".
Salomé Arricibita: El miedo y los talentos. Amar es reinventar cómo dar vida, es hacer fecundo y fértil cada día, y quererme como soy, respetando lo que otro ansía.
Tu YO sagrado. Texto de Wayne Dyer. La experiencia del júbilo interior, hace que todo el exterior, parezca carente de significado, aunque no se pueda explicar con palabras.
Equipo Quiero Ver: Somos don. Los tres empleados de la parábola están equiparados en la realidad del don. Ellos, con sus talentos, son un don. Distinto cuantitativamente pero siempre don. Para todos.
Héroes invisibles: Zambia. ¡¡¡IMPRESIONANTE!!! No te pierdas esta serie documental que viaja por todo el mundo para descubrir historias de españoles que decidieron dejarlo todo en España y salir de su zona de confort para dedicar su vida a lograr que niños, mujeres y hombres en diferentes situaciones de vulnerabilidad consiguiesen labrarse un futuro mejor. Pobreza, inmigración, hambre o desigualdad son sólo algunas de las situaciones a las que hacen frente los protagonistas. El espacio visita Zambia, donde conoceremos a una joven madrileña que dejó su vida en España para fundar una ONG.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.
Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,
Inma Calvo

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2013-12-28

Anav2_Mt 2,13-15.19-23: Toma al niño y a su madre, y huye a Egipto

Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 29 de diciembre de 2013
La Sagrada Familia de Nazaret
Tomás Becker, obispo y mártir (a. 1170)

Eclo 3,2-6.12-14: El que teme al Señor honra a sus padres
Salmo Responsorial 127: Dichoso el que respeta al Señor y sigue sus caminos
Col 3,12-21: Sopórtense y perdónense mutuamente
Mt 2,13-15.19-23: Toma al niño y a su madre, y huye a Egipto




En medio del tiempo de Navidad la Iglesia fija nuestra atención en una realidad muy humana de la vida de Jesús: como todo ser humano Él contó con una familia que lo crió. Tuvo un padre y una madre humanos, un ambiente vital en el que se levantó hasta llegar a ser un adulto, que lo modeló y preparó para realizar su misión.
La primera lectura está tomada del libro de Ben Sirá o “Sirácida” (llamado antiguamente “Eclesiástico”. Se prefieren ahora estas designaciones para evitar la confusión muy frecuente con el libro del Eclesiastés o “Qohélet), que pertenece al grupo de los libros sapienciales del Antiguo Testamento. En él se nos brindan enseñanzas para saber vivir en la presencia de Dios y en la comunidad humana. Muchas de dichas enseñanzas tienen que ver con la familia. Seguramente Jesús amó, respetó y obedeció a sus padres como se nos enseña en la lectura. La mayor parte de su vida la pasó en compañía de los suyos, aunque no sabemos casi nada de las circunstancias de ese período de su vida que llamamos “vida oculta”. Los judíos en la época de Jesús, y muchos de los pueblos primitivos, no conocían, ni conocen, las actuales dificultades y crisis por las que atraviesa en nuestra época la institución familiar. Lo normal era que la familia permaneciera unida, que los vínculos entre sus miembros fueran muy estrechos y positivos. Es cierto que entre los judíos existía el divorcio, a favor del varón, y que la mujer estaba completamente sometida a la voluntad de su padre mientras era soltera y de su esposo cuando se casaba; pero esto se vivía con naturalidad, pues no existían los criterios y movimientos de autonomía femenina que existen en nuestra época, ni los juicios de “machismo” o “sexismo” para ciertas actitudes, como tenemos hoy. Otra cosa muy distinta es la actitud de Jesús frente a su familia una vez comenzada su misión. Sabemos por los evangelios que abandonó su casa, que no formó una familia propia sino que se dedicó por entero a su vocación de proclamar la Buena Noticia; que cuando su familia intentó ponerle alguna traba, recordándole quizá sus obligaciones, Jesús reaccionó con independencia soberana. No obstante todo eso, el evangelista san Juan nos presenta a la madre de Jesús al pie de la cruz, y san Lucas la coloca claramente entre los miembros de la Iglesia naciente.

El pasaje de la carta paulina a los Colosenses es una exhortación a la vida de amor en el seno de una comunidad cristiana. Si Dios nos amó y nos perdonó en Jesucristo, también nosotros debemos amarnos y perdonarnos los unos a los otros. La Iglesia es como una gran familia que vive en la presencia del padre Dios con los sentimientos tan elevados y nobles que San Pablo enumera en su carta: misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión, perdón mutuo, paz... Se nos llega a decir que somos un solo cuerpo y que Cristo es como el árbitro en nuestro corazón.
Obviamente, los textos neotestamentarios nos trasladan el modelo de familia propio del tiempo, si es que se pudiera decir que sólo hubo un modelo... Hoy, como ayer, no tenemos un único modelo de familia, existen diversas formas que unas veces funcionan y otras no. Pero los valores cristianos, los valores del Reino, se pueden vivir en cualquier tipo de familia; es algo que sabemos muy bien. El tema de los modelos de familia es actualmente el centro de un debate, pluridisciplinar, en el que la teología y la moral cristiana no pueden imponer su opinión sobre la sociedad. Es cierto que para la tradición, el actual debate sobre los modelos de familia representa una auténtica revolución. Pero más allá de la sorpresa y del desconcierto, debemos confiar en que la humanidad encontrará su discernimiento adecuado. Mientras, el respeto a los demás, la humildad, y la colaboración positiva, será nuestro mejor aporte como cristianos a este problema que debe resolver la sociedad, la Humanidad, no las decisiones autoritarias de las instituciones religiosas.

En el evangelio de San Mateo se nos presenta un momento concreto de la vida de la sagrada familia: el de su huida a Egipto para evitar la persecución desatada por Herodes. ¿Acaso no debemos admirar la valentía, la solicitud y la prudencia con que José cumple las instrucciones del ángel, y la docilidad de María, según este bienintencionado relato? ¿Acaso no es el pasaje un símbolo de la providencia paternal de Dios sobre estos humildes esposos, a los cuales ha confiado los primeros pasos de su enviado? José buscó para los suyos, siguiendo las inspiraciones divinas, un lugar tranquilo y seguro, en donde pudieran vivir honestamente, dedicados a sus humildes oficios, en la paz doméstica. Por todo esto la Iglesia propone a las familias cristianas este ejemplo: el de la sagrada familia de Nazaret, en la que seguramente se daban las virtudes de que se nos habla en las dos primeras lecturas.
Mirando un poco más allá del cuadro idílico de la casa de Nazaret, podemos hacernos esta reflexión: la familia no fue para Jesús un obstáculo a la hora de emprender su tarea salvadora. Seguramente María sintió la separación de su hijo. Como toda madre hubiera querido retenerlo junto a la seguridad de su amor. Pero, como toda madre consciente, comprendió que su hijo debía ser él mismo, debía encontrar el sentido y la meta de su existencia, y a este deber ella se plegó humilde y amorosamente, ella que sabía de escuchar la Palabra y acogerla en el corazón.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 137, «Perdidos en el Templo», de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1600137 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap137b.mp3 

Para la revisión de vida

          No hay un único modelo de familia cristiana, y en cualquier tipo humano de familia se puede vivir según el espíritu cristiano; eso es algo que lo sabemos muy bien; pero, sea del tipo que sea mi familia, ¿trato de vivir en ella los valores evangélicos? ¿Cómo? ¿Qué espera más de mí mi familia?

Para la reunión de grupo

-                 El quinto mandamiento del Decálogo corresponde con nuestro cuarto mandamiento, y reza así: “Honra a tu padre y a tu madre”. ¿Es un mandamiento judío, o cristiano? Por otra parte, ¿sería un mandamiento «revelado» o «natural»? ¿Por qué?
-                 San Pablo no nos propone nada específica y originalmente cristiano sobre cómo ser cristiano en casa; nos propone una ética familiar llena de lógica sensata y entrañablemente humana. ¿Es que no hay una «ética o moral cristiana de la familia»? ¿Por qué?
-                 ¿Hay un «modelo cristiano» de familia? ¿En qué sentido?
-                 El Evangelio, ¿nos da una lista de valores que podríamos calificar como propios de una familia cristiana o, simplemente, nos invita a que nuestra familia esté abierta a Dios para que acojamos confiadamente su palabra y su plan en nuestras vidas?
-                 La moral cristiana sobre la familia ¿debe estar recogida en la legislación civil? ¿Por qué? Repasemos el caso del divorcio, por ejemplo. (Abordar otros casos, si da tiempo).

Para la oración de los fieles

-                 Por toda la Humanidad, para que los cristianos colaboremos a hacer de ella una verdadera familia en la que no haya discriminaciones sino que reinen la justicia, el amor y la fraternidad. Oremos.
-                 Por todos cristianos, para que seamos solidarios en la tarea de hacer de este mundo una única familia humana llena de paz y fraternidad. Oremos.
-                 Para que ayudemos a construir una sociedad que ayude a las familias a vivir el amor, sin imponer un modelo único de familia, ni siquiera «el modelo cristiano»...
-                 Por las familias cristianas, para que estén abiertas a todas las transformaciones positivas que vive hoy la institución familiar. Oremos.
-                 Por las familias rotas, los hijos que sufren las consecuencias de una separación, los que estén alejados de sus familias, los que no aciertan a saber convivir con los suyos. Oremos.
-                 Por las familias sin vivienda, sin trabajo, emigrantes. Oremos.
-                 Por nuestras familias, para que vivamos en coherencia con nuestra fe, trabajando por el Reino. Oremos.

Oración comunitaria

          Dios, Padre nuestro, que en la Sagrada Familia nos enseñas cómo hemos de buscar siempre y por encima de todo tu voluntad; enséñanos a parecernos a ella para que, unidos por los lazos del respeto, la comprensión y el amor, trabajemos siempre por tu Reino. Por Jesucristo.
          O bien:
          Oh Dios, Padre, Madre, Amante, Amigo, Amiga... Familia primordial, origen fontal del Ser, raíz última de la Realidad... Tú, Misterio inefable que no eres encuadrable en nuestras categorías familiares, danos tu Luz y tu Fuerza para que nos ayuden a vivir según tu mismo Amor, con libertad y creatividad. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro.

2011-09-12

Perdón sin límites

24° DOMINGO ORDINARIO:
Perdón sin límites
(MT 18, 21-35)

Palabra clave: Reconstruir
OBJETIVO: Entender que Jesús nos enseña la necesidad de perdonar para reconstruir la comunidad, a fin de que nosotros también tengamos actitudes de perdón y ayudemos a reconstruir la comunidad
Preparar: Cruz - Biblia - candela - dibujo ampliado

ENTRADA
Saludo a los participantes
Canto:  70 veces 7
Invocar la luz y la fuerza del Espíritu Santo

MIREMOS NUESTRA REALIDAD
Contemplar el dibujo ampliado
¿Qué vemos? ¿Qué sentimientos despierta en nosotros? ¿Qué nos hace pensar?
Preguntas
¿Conoces personas que viven rencorosas?
¿Conoces personas que han sabido perdonar? Comenta, platica

ESCUCHEMOS Y MEDITEMOS JUNTOS LA PALABRA DE DIOS
Introducción: El número siete era un número especialmente significativo en Israel. El origen de su importancia estaba en la observación de las cuatro fases de la luna, que duran cada una de ellas siete días. De ahí pasaron los israelitas a asociar el número siete con un período completo, acabado. El siete significaba para Israel la totalidad querida por Dios.
El orden del tiempo estaba basado en el siete: el sábado, día sagrado, llegaba cada siete días. El candelabro del Templo tenía siete brazos. El verbo hebreo «jurar» significa literalmente “sietearse”: poner por testigos a los siete poderes del cielo y de la tierra.
Perdonar “siete” veces indica perdonar completamente. Como un «borrón y cuenta nueva». Para reforzar aún más esta idea, Jesús le dijo a Pedro que perdonara “setenta veces siete”. Setenta es una combinación del 7 y del 10.
Si el siete era plenitud y totalidad, el diez -el origen estaba en los diez dedos de la mano-, tenía también el carácter de número pleno, aunque en un sentido menor. “Setenta veces siete” quiere decir siempre, sin excepción, a pesar de todo.
La parábola de Jesús sobre el rey Saday, conocida como la del “siervo sin entrañas” es típicamente oriental por la exageración usada en las cifras de las deudas. Diez mil talentos equivalen a cien millones de denarios, el salario de cien millones de jornadas de trabajo, una irreal y gigantesca suma que no puede ni imaginarse.
Esta cantidad contrastaba aún más con la pequeña deuda de cien denarios. En esta parábola, Jesús no habló de un caso sucedido en Palestina. Se refería a un rey extranjero, al estilo de los grandes soberanos de Oriente. Esto se nota en la orden que da el rey de vender a los hijos y a la mujer del deudor, costumbre que no era israelita, o en el hecho de mandar a apresar al deudor como pago por sus deudas, ley que no existía en el derecho judío.
En tiempos de Jesús, los escritos de los rabinos que hablaban sobre el juicio final, se referían siempre a las dos medidas que Dios usa para gobernar el mundo: una, la medida de la misericordia y otra, la de la justicia. Al final -decían los rabinos- “la misericordia desaparece, la compasión queda lejana y la benevolencia se esfuma”. Sólo quedará la pura justicia. Jesús transformó totalmente esta idea religiosa de su tiempo. Enseñó que habrá misericordia a la hora final, añadiendo un dato significativo: el perdón de Dios alcanzará sólo a quienes hayan perdonado.

Abrimos nuestros corazones a la Palabra de Dios, cantando un himno de alabanza...
Lector(a): (Cita bíblica MT 18, 21-35)

Hacemos un rato de silencio, para que la Palabra de Dios pueda anidar en nuestros corazones...
Animador(a):
Vamos a descubrir juntos lo que Dios nos quiere decir en este texto:
Preguntas
¿Cuál es la pregunta de Pedro?
¿Con quién compara Jesús el reino?
¿Cuánto debía el siervo y cuál era su situación?
¿Qué ordeno el Rey?
¿Qué actitud tomo el siervo?
¿Qué hizo el rey ante la suplica del siervo?
¿Cómo reaccionó el siervo ante su compañero que le debía 100 denarios?
¿Qué nos enseña esta parábola sobre el perdón?
¿Qué vamos hacer nosotros para reconstruir la comunidad cuando la hemos ofendido?

CELEBREMOS JUNTOS LA PALABRA DE DIOS
Animador(a): Pidamos a Dios su gracia para que sepamos perdonar
Oremos con el Salmo
Conclusión: Nuestros Obispos en el documento de Aparecida nos dicen:
DA 383: Señales evidentes de la presencia del Reino son: la vivencia personal y comunitaria de las bienaventuranzas, la evangelización de los pobres, el conocimiento y cumplimiento de la voluntad del Padre, el martirio por la fe, el acceso de todos a los bienes de la creación, el perdón mutuo, sincero y fraterno, aceptando y respetando la riqueza de la pluralidad, y la lucha para no sucumbir a la tentación y no ser esclavos del mal.