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2017-12-16

[SBL] Badv03, Jn 1,6-8.19-28: En medio de ustedes hay uno que no conocen (20171217)

Domingo 17 de diciembre de 2017
3º de Adviento
Servicio Bíblico Latinoamericano

Is 61,1-2a.10-11: Desbordo de gozo con el Señor
Interleccional: Lc 1,46-54: Me alegro con mi Dios
1Tes 5,16-24: El Dios de la paz los santifique
Jn 1,6-8.19-28: En medio de ustedes hay uno que no conocen




En la memoria de la gente estaban vivas las figuras del Cristo (Ungido), de Elías y del Profeta; ellas pertenecen a “los últimos días”, cuando Dios visite a su pueblo. El sumo sacerdote y el rey eran consagrados con aceite para dedicarlos a su misión, por eso eran ungidos. Elías sería el gran restaurador o unificador de las tribus de Israel (Eclo 48,1-11). Por su parte, Dios había prometido “levantar” de en medio del pueblo un profeta tan grande como Moisés (Dt 18,15-18). Juan no es el personaje mediante el cual Dios visitará a su pueblo, sino el testigo firme de la Luz.

El evangelio de Juan se presenta como un gran proceso judicial en el que hay que decidir si Jesús ha sido enviado por Dios o es un impostor. Los jueces son las autoridades religiosas de Jerusalén, y el lector. Juan el Bautista es el primer testigo; vendrán otros: lo que Jesús hace, su Padre que lo envió, el Espíritu, etc. Este proceso viene revestido en lenguaje simbólico; por eso habla de Juan como testigo de la luz.

Como la luz a nuestros ojos, la verdad atrae siempre a nuestra inteligencia. Nos repugna la mentira y huimos de la oscuridad. La mentira insulta nuestro entendimiento y la oscuridad nos apaga el gusto de vivir. Esto nos descubre nuestras aspiraciones más profundas y nuestra vocación última: somos personas orientadas a la verdad y a la luz. Los creyentes en Jesús el Mesías de Dios, debemos vivir orientados y empapados de la Verdad y la Luz que Dios nos dio. Nos debemos reconocer como testigos de la Verdad y de la Luz, como Juan el Bautista.

Por desgracia, muchas veces la mentira y el miedo a perder nuestras comodidades no nos permiten ser testigos de la verdad ni de la luz que irradia de Dios. Por lo tanto no nos queda mas que escuchar la voz de Juan, profeta del Adviento, que nos invita a: “enderezar el camino de Dios”, para convertirnos al igual que Juan el Bautista, en testigos de la Luz.

El profeta Isaías invita a todo el pueblo que retorna del destierro, y que ha visto que las promesas con que esperaban encontrar su tierra no son tan ciertas; lo invita a la esperanza. La acción de Dios es efectiva y eficaz. La Jerusalén que ahora ven arruinada, será en un futuro centro de peregrinaciones y a la que acudirán todas las naciones de la tierra. Es una realidad muy dura de pobreza, de tristeza y de cautiverio. Por eso, la vocación del profeta esta dirigida hacia esas personas. Se siente capacitado por Dios para el anuncio de «buenas noticias» de esperanza a los marginados del país. Las cosas están difíciles pero podemos salir adelante, Dios no nos abandona, parece decir el profeta. Aunque haya dificultades al regreso el Señor ha revestido al pueblo de ropas de salvación, le ha retornado el don de la tierra, y así como está hace germinar los frutos, quien hace germinar la justicia y la alabanza es el Señor.

El salmo recoge hoy la oración de María cuando visita a Isabel, que la tradición llama Magnificat. La oración esta basada en el cántico de Ana que encontramos en el 1Sam 2, 1-10. Se centra en dos grandes temas, por una parte los pobres y humildes son socorridos en detrimento de los poderosos, y por otra, el hecho de que Israel es objeto del favor de Dios desde la promesa hecha a Abraham (Gn 15,1; 17,1). María canta la grandeza de Dios salvador que se ha fijado en los humildes, especialmente en la pequeñez de María, y nos muestra que la lógica de Dios no siempre coincide con la lógica e los poderosos. Precisamente ha hecho una promesa con un pueblo pequeño cumpliendo la promesa de Abraham, se ha fijado en la humildad y pequeñez de María, ha derribado del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. La lógica de Dios pasa por el reconocimiento de los más pequeños como sujetos preferenciales de su acción. En eso consiste ser creyente. Esta es la palabra profética que la tradición pone en boca de María.

En la segunda lectura vemos como el apóstol Pablo invita a la comunidad de Tesalónica a la fidelidad. La vida de la comunidad tenía algunas dificultades: problemas con los animadores de la comunidad, peleas, desánimo, falta de fe, fornicación. Es una comunidad que se ha convertido del paganismo al cristianismo (1,9) y que ha dejado los ídolos, sus dioses, para seguir al Dios verdadero, pero que le cuesta desprenderse del todo de sus tradiciones antiguas, de su legado cultural. Parece que la exigencia de la vida de comunidad no le era satisfactoria a muchos que se sentían desilusionados. Es por esto que Pablo les llama la atención; reconoce que ha sido una comunidad que se ha esforzado por seguir a Jesús, que posee el Espíritu del Resucitado, pero que aún puede dar más. Les llama a estar alegres, a orar constantemente, a no dejarse desanimar. No se trata de rechazar todo lo que les viene de fuera y que les impide la vida de comunidad, se trata de examinar todo y quedarse con lo bueno. Les llama a fidelidad y a continuar en el camino que han emprendido. No hay que dejarse desanimar por los problemas, que siempre habrán, se trata de ser fieles al camino emprendido y vivirlo con alegría pues estamos convencidos que es el mejor camino a la felicidad.

El evangelio de Juan no presenta el testimonio de Juan el Bautista que ahondaremos a lo largo de esta semana litúrgica. La lectura nos introduce diciendo que este es el testimonio de Juan y luego nos cuenta que de Jerusalén los dirigentes judíos enviaron delegados para preguntarle si era el Mesías o Elías que precedería a la llegada del Mesías. La respuesta de Juan es ambigua. Si bien no se reconoce como Mesías tampoco se reconoce como Elías que ha de venir; sin embargo, sí se reconoce como la voz que clama en el desierto, que prepara la venida del Mesías. La respuesta genera una pregunta lógica en los emisarios judíos: si no eres, entonces ¿por qué bautizas? Su respuesta es parecida a la primera: el bautismo de agua es un bautismo purificador, si se quiere externo, pero quien vendrá traerá un bautismo que purificará a todo el ser humano y ante el cual el bautismo de Juan es solo anticipo. Es claro que la figura de Juan el Bautista tiene gran importancia para las primeras generaciones cristianas. Además de homologarlo con el profeta Elías, muchos de los seguidores de Juan pertenecieron a las primeras comunidades cristianas. Por otro lado, fue crítico ante el poder dominante de los romanos y de Herodes, lo que le llevó a la muerte. Fue un hombre que supo entregarse a su misión y que supo ver en el futuro que se avecinaba, los tiempos esperados.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 6 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El hacha en la raíz». El audio, el guión y un comentario bíblico-teológico ad hoc pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/article/6-el-hacha-en-la-raiz/ 

Para la revisión de vida

          La misión de Juan Bautista puede tomarse como símbolo de la misión de toda persona cristiana: no suplantar a Jesús, sino gastar la vida en abrirle camino, abriendo camino a su causa, ¡el Reino! ¿Estoy siendo un buen precursor del Reino que Jesús anunció? ¿Allano montes, relleno hondonadas, abro caminos?

Para la reunión de grupo

-              El texto de Is 61,1-2 es muy importante. Expresa la misión del Mesías tal como fue ya entrevista con siglos de anticipación por los profetas. Si el Mesías iba a tener una misión, ésa sería la de ser «buena noticia» para los pobres... Jesús tuvo que leer y meditar este texto muchas veces, tanto que lo hizo propio y sintió que se «cumplía» en su vida, que llegaba a su máximo cumplimiento en su vida (Lc 4, 16). Lucas, por eso, puso la narración de un comentario que Jesús tal vez hizo del texto en la sinagoga de su pueblo, como un texto inicial que daría el sentido a la vida toda de Jesús y a su misión. Y dice (en Lc 7, 18ss) que Jesús mismo apeló a este texto como prueba de su mesianidad ante la comisión oficial que vino a preguntarle si era él el Mesías. Preguntémonos:
-              Realmente, ¿hemos solido pensar que el signo principal de la mesianidad de Jesús es el ser «buena noticia para los pobres»? ¿A qué otras cosas les hemos dado clásicamente más importancia en la vida de Jesús?
-              ¿Qué es una buena noticia para los pobres? ¿En sentido real o figurado? El catecismo, la doctrina cristiana, el mensaje que lleva la iglesia, ¿es buena noticia?
-              ¿Será que también para la Iglesia la principal señal de su «mesianidad» sería el ser buena noticia para los pobres?
-              ¿Cómo desglosar y explicar el significado de la buena noticia que Jesús puede significar hoy para los pobres y para la Humanidad en el mundo globalizado actual?

Para la oración de los fieles

-              Para que en este adviento sigamos alimentando nuestra esperanza, profundizándola y compartiéndola, roguemos al Señor
-              Por todos los que en estos días cercanos a la navidad se sienten tristes o nostálgicos, lejos de sus familias, en soledad... para que la potencia de su amor supere todas esas distancias y les haga sentirse en comunión universal...
-              Para que nos preparemos a la celebración de la navidad con realismo tratando de hacer que "efectivamente nazca Jesús" a nuestro alrededor...
-              Para que la lejanía en que hoy día se ubica la utopía que todos los soñadores buscamos, no nos conduzca a la resignación o al fatalismo, sino que quede superada en la constancia, en la fe sin claudicaciones, en la resistencia y el esfuerzo por acercar una y otra vez la utopía del Reino...
-              Para que en estas vísperas de navidad la austeridad de Juan Bautista, el precursor, nos recuerde que la sobriedad en el gasto motivada por el deseo de compartir con los más necesitados...
-              Para que en Navidad y en todos los tiempos la Iglesia sea, como Jesús, Buena Noticia para los pobres, para todos los hombres y mujeres necesitados de amor y de justicia...

Oración comunitaria

          Oh Dios y Padre-Madre de nuestro Señor Jesucristo: al acercarse las entrañables fiestas de la navidad te pedimos que hagas aflorar en nuestras vidas lo mejor de nuestro propio corazón, para que podamos compartir con los hermanos que nos rodean tu ternura, tu mismo amor, del que nos has hecho partícipes. Haz que lo vivamos como lo vivió Jesús, nuestro hermano, que contigo vive y reina, y con nosotros vive y camina, por los siglos de los siglos. Amén.

          O bien:

          Dios nuestro, tú que quieres que trabajemos de tal modo que, cooperando unos con otros, realicemos en esta tierra tu Reino, ayúdanos a asumir, en medio de nuestros trabajos diarios, nuestra condición de hijos tuyos y hermanos de todos las personas. Por Jesucristo, nuestro Hermano y Señor. Así sea.

2017-09-02

[FrayMarcos] NI EL PLACER NI EL DOLOR DEBEN CONDICIONAR MI PLENITUD

NI EL PLACER NI EL DOLOR DEBEN CONDICIONAR MI PLENITUD

Written by Fray Marcos - 20170903
Aord22_Mt 16, 21-27




El texto es continuación del leído el domingo pasado. Hoy en Cesarea de Filipo, también fuera del territorio de Palestina. Lo que Mt pone hoy en boca de Jesús, ni siquiera es aceptable para los seguidores. Jesús acaba de felicitar a Pedro por expresar pensamientos divinos. Ahora le critica muy duramente por pensar como los hombres. La diferencia es abismal, solo a unas líneas de distancia en el mismo evangelio. Como Pedro, los cristianos en todas las épocas, nos hemos escandalizado de la cruz. Ninguno hubiera elegido para Jesús ese camino. ¿Dónde queda la imagen de Mesías victorioso, Señor o Hijo de Dios?

A pesar de las palabras de Pedro, la actitud ante el anuncio de la muerte demuestra que, ni él ni los demás, habían entendido lo que significaba Jesús. El mayor escollo para poder aceptar lo nuevo, fue su religión. Para entender a Jesús, hay que dejar de pensar como los hombres y empezar a pensar como Dios. Pensar como Dios, es dejar de ajustarse a este mundo; es transfor­marse por la renovación de la mente (Pablo). Para aceptar el mensaje de Jesús, tenemos que cambiar radicalmente nuestra imagen de Dios.

La muerte de Jesús fue para los primeros cristianos el punto más impactante de su vida. Seguramente el primer núcleo de los evangelios lo constituyó un relato de su pasión. No nos debe extrañar que, al redactar el resto de su vida se haga desde esa perspectiva. Hasta cuatro veces anuncia Jesús su muerte en el evangelio de Mt. No hacía falta ser profeta para darse cuenta de que la vida de Jesús corría serio peligro. Lo que decía y lo que hacía estaba en contra de la doctrina oficial, y los encargados de su custodia tenían el poder suficiente para eliminar a una persona tan peligrosa para sus intereses.

Pedro responde a Jesús con toda lógica. ¿Podía Pedro dejar de pensar como judío? Incluso el día que vinieron a prenderle, Pedro saca la espada y atizó un buen golpe a Malco, para evitar que se llevaran al Maestro. Era inconcebible para un judío, que al Mesías lo mataran los más altos representantes de Dios. El texto quiere transmitirnos que la idea falsa de Dios, que manejan, hacía a Jesús inaceptable como representante de Dios. La crítica de Jesús va dirigida a los de dentro, no a los de fuera.

La respuesta de Jesús a Pedro es la misma que dio al diablo en las tentaciones. Ni a los fariseos, ni a los letrados, ni a los sacerdotes dirige Jesús palabra tan duras. Quiere indicar que la propuesta de Pedro era la gran tentación, también para Jesús. La verdadera tentación no viene de fuera, sino de dentro. Lo difícil no es vencerla sino desenmascararla y tomar conciencia de que ella es la que puede arruinar nuestra Vida. Jesús no rechaza a Pedro, pero quiere que descubra su verdadero mesianismo, que no coincide ni con el del judaísmo oficial ni con lo que esperaban los discípulos.

El seguimiento es muy importante en todos los evangelios. Se trata de abandonar cualquier otra manera de relacionarse con Dios y entrar en la dinámica espiritual que Jesús manifiesta en su vida. Es identificarse con Jesús en su entrega a los demás, sin buscar para sí poder o gloria. Negarse a sí mismo supone renunciar a toda ambición personal. El individualismo, el egoísmo, quedan descartados de Jesús y del que quiera seguirlo. Cargar con la cruz es aceptar la oposición del mundo. Se trata de la cruz que nos infligen otras personas -sean amigas o enemigas- por ser fieles al evangelio.

En tiempo de Jesús, la cruz era la manera más denigrante de ejecutar a un reo. El carácter simbólico solo llegó para los cristianos después de comprender la muerte de Jesús. Como el relato habla de la cruz en sentido simbólico, es improbable que esas palabras las pronunciara Jesús. El condenado era obligado a cargar con la parte trasversal de la cruz (patibulum). No está hablando de la cruz aceptada voluntariamente, sino de la impuesta por haber sido fiel a sí mismo y Dios. Lo que debemos buscar es la fidelidad. La cruz será consecuencia inevitable de esa fidelidad.

Jesús nos muestra el camino que nos puede llevar más lejos hacia mayor humanidad. La propuesta de Jesús es la única manera de ser humano. Todo ser humano debe aspirar a ser más; incluso a ser como Dios. Pero debe encontrar el camino que le lleve a su plenitud. Los argumentos finales dejan claro que las exigencias, que parecen tan duras, son las únicas sensatas. Lo que Jesús exige a sus seguidores es que vayan por el camino del amor, por el camino del servicio a los demás, aunque ese camino nos cueste esfuerzo. Aquí está la esencia del mensaje cristiano. No se trata de renunciar a nada, sino de elegir en cada momento lo mejor para mí. Interpretarlo como renuncia es no haber entendido ni jota.

Jesús no pretende deshumanizarnos como se ha entendido con frecuencia sino llevarnos a la verdadera plenitud humana. No se trata de sacrificarse, creyendo que eso es lo que quiere Dios. Dios quiere nuestra felicidad en todos los sentidos. Dios no puede "querer" ninguna clase de sufrimiento; Él es amor y solo puede querer para nosotros lo mejor. Nuestra limitación es la causa de que, a veces, el conseguir lo mejor exige elegir entre distintas posibilidades, y el reclamo del gozo inmediato inclina la balanza hacia lo que es menos bueno e incluso malo; entonces mi verdadero ser queda sometido al falso yo.

La mayoría de nuestras oraciones pretenden poner a Dios de nuestra parte en un afán de salvar el ego y la individualidad, exigiéndole que supere con su poder nuestras limitaciones. Lo que Jesús nos propone es alcanzar la plenitud despegándonos de todo apego. Si descubrimos lo que nos hace más humanos, será fácil volcarnos hacia esa escala de valores. En la medida que disminuyo mi necesidad de seguridades materiales, más a gusto, más feliz y más humano me sentiré. Estaré más dispuesto a dar y a darme, aunque me duela, porque eso es lo que me hace crecer en mi verdadero ser.

Una perfecta vida biológica, no supone ninguna garantía de mayor humanidad. Todo lo contrario, ganar la Vida es perder la vida, yendo más allá del hedonismo. Lo biológico es necesario, pero no es lo importante. Sin dejar de dar la importancia que tiene a la parte sensible, debes descubrir tu verdadero ser y empezar a vivir en plenitud. La muerte afecta solo a tu ser biológico, pero se pierde siempre. Si accedes a la verdadera Vida, la muerte pierde su importancia. La plenitud se encuentra más allá de lo caduco: no más allá en tiempo, sino más allá en profundidad, pero aquí y ahora.

Para ser cristiano, hay que trasformarse. Hay que nacer de nuevo. Lo natural, lo cómodo, lo que me pide el cuerpo, es acomodarme a este mundo. Lo que pide mi verdadero ser es que vaya más allá de todo lo sensible y descubra lo que de verdad es mejor para la persona entera, no para una parte de ella. Los instintos no son malos; que los sentidos quieran conseguir su objeto no es malo. Sin embargo la plenitud del ser humano está más allá de los sentidos y de los instintos. La vida humana no se nos da para que la guardemos y preservemos, sino para que la consumamos en beneficio de los demás.


Meditación

Nacer de nuevo, nacer del Espíritu, es la propuesta de Jesús.
En lo biológico estamos siempre; es el punto de partida.
Lo espiritual hay que descubrirlo y vivirlo.
Si no entro en la dinámica del Espíritu,
permaneceré en el ámbito de lo sensible
y quedará frustrado lo humano en mí.



Fray Marcos

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2016-05-01

Cpas06, cosme, Fidelidad a Jesús, a su palabra

30 de abril de 2016
Cpas06, Fidelidad a Jesús, a su palabra
Para ser fieles a Jesús, buscar su palabra en Asamblea

Hch 15,1-2.22-29: Hemos decidido no imponerles más cargas que las indispensables
Salmo 66: ¡Oh Dios, que todos los pueblos te alaben!
Ap 21,10-14.22-23: Me enseñó la ciudad santa, que bajaba del cielo
Jn 14,23-29: El Espíritu Santo les recordará lo que les he dicho



Estamos acostumbrados a que los asuntos importantes en la Iglesia los resuelvan las autoridades; tenemos miedo o desconfianza de hacerlo en Asambleas; dejamos que los demás decidan por nosotros.
Nos consideramos discípulos de Jesús, afirmamos que lo queremos, pero nos falta preguntarnos si conocemos y ponemos en práctica las palabras que Él nos enseñó: su Evangelio.
A pesar de que profesamos que Dios está en todas partes, nos encerramos en los templos para rendir culto a Dios: evidentemente el templo es el lugar de la comunidad, pero, no el único.

En el capítulo 13, el libro de los Hechos nos refiere que el Espíritu Santo pidió a la comunidad de Antioquía de Siria que les separara a Pablo y a Bernabé para una misión. Pablo y Bernabé emprenden el viaje misionero y acuden en primer lugar a las sinagogas de los judíos, presentando la persona de Jesús, su vida, su Muerte y Resurrección como único medio de salvación.

Los judíos, aferrados a que la salvación viene por la observancia de la Ley de Moisés, rechazan la predicación de Pablo y Bernabé y provocan una fuerte persecución en contra de ellos. Entonces Pablo y Bernabé toman la firme determinación de realizar su misión fuera del mundo Judío: ahí van formando pequeñas comunidades a las que no se les exige la práctica de la circuncisión.
Regresan a su comunidad de Antioquía de Siria y cuentan cómo Dios ha abierto a los paganos las puertas de la fe. Esto, que para ellos era motivo de profunda alegría, es escándalo para algunas personas venidas de Judea que piden que se les exija la práctica de la circuncisión, provocando con ello una violenta discusión.

Para resolver el asunto se decide presentarlo a las autoridades de Jerusalén, quienes deciden tratar el asunto en una asamblea. La solución que salió de la Asamblea dice: “Hemos decidido de común acuerdo” “El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables”.
Por fidelidad a la palabra de Jesús, se  busca en Asamblea la respuesta a las nuevas situaciones.

La lectura del Apocalipsis  que se nos propone hoy, supone una verdadera revolución en la manera de entender las relaciones del hombre con Dios. En la antigua religión el hombre tenía que salir del mundo profano y entrar en  recintos sagrados para encontrarse con Dios:  Dios no estaba más que en algunos lugares consagrados a él. A partir de ahora todo será distinto.
Ya no es necesario que haya templos, porque Dios ha elegido para vivir una residencia nueva: el ser humano, la persona que elige el amor como forma de vida, el grupo en el que se ha establecido el amor como única norma de convivencia.
Es la ciudad nueva que describe el libro del Apocalipsis.

Jesús nos dice hoy: “El que me ama guardará mi palabra”  El dio en la clave: amarlo a él equivale a guardar su palabra, llevándola a la práctica. Y su palabra, mensaje, no fue otra cosa que la fidelidad al pueblo por el que hay que desvivirse; el servicio incondicional; la abolición de las nuevas esclavitudes, la construcción de una sociedad diferente.

No es fácil guardar esta palabra del Maestro. Supondrá una fuerte lucha contra los que, desde arriba, traten de conservar sus privilegios; contra los que, desde abajo, pretendan excusar o exculpar su pasividad; y contra los que, desde el medio no toman partido,

Por guardar la palabra del Padre, Jesús sufrió la persecución, el rechazo, la soledad y el abandono de todos. Algo similar sucederá a todos los que hayan ligado su suerte a la del pueblo como Jesús.
  • Ser fieles a la palabra de Jesús implica para nosotros, hoy, entender las nuevas situaciones y los nuevos problemas por los que estamos pasando y buscar en Asamblea la palabra orientadora de Jesús.
  • Ser fieles a la palabra de Jesús implica para nosotros, hoy, rendir culto a Dios en los diferentes lugares que manifiestan su presencia sobre todo en el ser humano, principal imagen de Dios y en la comunidad que vive el amor de Jesús.
  • Ser fieles a la palabra de Jesús implica para nosotros, hoy, esforzarnos por conocer la Palabra de Jesús en el Evangelio y convertirla en norma de nuestra vida

Cosme Carlos Ríos
Abril 29 del 2016 


2014-12-14

Badv03, SBL_Jn1:6-8.19-28: Juan bautista, enviado a dar testimonio de la luz (20141214)

Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 14 de diciembre de 2014 - Ciclo B
Domingo 3º de Adviento
Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia (1591)

Is61,1-2a.10-11: Desbordo de gozo con el Señor
Interleccional Lc 1,46-54: Me alegro con mi Dios
1Tes 5,16-24: Que su espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado hasta la venida del Señor
Jn 1,6-8.19-28: Juan bautista, enviado a dar testimonio de la luz





El profeta Isaías invita a todo el pueblo que retorna del destierro, y que ha visto que las promesas con que esperaban encontrar su tierra no son tan ciertas; lo invita a la esperanza. La acción de Dios es efectiva y eficaz. La Jerusalén que ahora ven arruinada, será en un futuro centro de peregrinaciones y a la que acudirán todas las naciones de la tierra. Es una realidad muy dura de pobreza, de tristeza y de cautiverio. Por eso, la vocación del profeta esta dirigida hacia esas personas. Se siente capacitado por Dios para el anuncio de «buenas noticias» de esperanza a los marginados del país. Las cosas están difíciles pero podemos salir adelante, Dios no nos abandona, parece decir el profeta. Aunque haya dificultades al regreso el Señor ha revestido al pueblo de ropas de salvación, le ha retornado el don de la tierra, y así como está hace germinar los frutos, quien hace germinar la justicia y la alabanza es el Señor.
El salmo recoge hoy la oración de María cuando visita a Isabel, que la tradición llama Magnificat. La oración esta basada en el cántico de Ana que encontramos en el 1Sam 2, 1-10. Se centra en dos grandes temas, por una parte los pobres y humildes son socorridos en detrimento de los poderosos, y por otra, el hecho de que Israel es objeto del favor de Dios desde la promesa hecha a Abraham (Gn 15,1; 17,1). María canta la grandeza de Dios salvador que se ha fijado en los humildes, especialmente en la pequeñez de María, y nos muestra que la lógica de Dios no siempre coincide con la lógica e los poderosos. Precisamente ha hecho una promesa con un pueblo pequeño cumpliendo la promesa de Abraham, se ha fijado en la humildad y pequeñez de María, ha derribado del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. La lógica de Dios pasa por el reconocimiento de los más pequeños como sujetos preferenciales de su acción. En eso consiste ser creyente. Esta es la palabra profética que la tradición pone en boca de María.
En la segunda lectura vemos como el apóstol Pablo invita a la comunidad de Tesalónica a la fidelidad. La vida de la comunidad tenía algunas dificultades: problemas con los animadores de la comunidad, peleas, desánimo, falta de fe, fornicación. Es una comunidad que se ha convertido del paganismo al cristianismo (1,9) y que ha dejado los ídolos, sus dioses, para seguir al Dios verdadero, pero que le cuesta desprenderse del todo de sus tradiciones antiguas, de su legado cultural. Parece que la exigencia de la vida de comunidad no le era satisfactoria a muchos que se sentían desilusionados. Es por esto que Pablo les llama la atención; reconoce que ha sido una comunidad que se ha esforzado por seguir a Jesús, que posee el Espíritu del Resucitado, pero que aún puede dar más. Les llama a estar alegres, a orar constantemente, a no dejarse desanimar. No se trata de rechazar todo lo que les viene de fuera y que les impide la vida de comunidad, se trata de examinar todo y quedarse con lo bueno. Les llama a fidelidad y a continuar en el camino que han emprendido. No hay que dejarse desanimar por los problemas, que siempre habrán, se trata de ser fieles al camino emprendido y vivirlo con alegría pues estamos convencidos que es el mejor camino a la felicidad.
El evangelio de Juan no presenta el testimonio de Juan el Bautista que ahondaremos a lo largo de esta semana litúrgica. La lectura nos introduce diciendo que este es el testimonio de Juan y luego nos cuenta que de Jerusalén los dirigentes judíos enviaron delegados para preguntarle si era el Mesías o Elías que precedería a la llegada del Mesías. La respuesta de Juan es ambigua. Si bien no se reconoce como Mesías tampoco se reconoce como Elías que ha de venir; sin embargo, sí se reconoce como la voz que clama en el desierto, que prepara la venida del Mesías. La respuesta genera una pregunta lógica en los emisarios judíos: si no eres, entonces ¿por qué bautizas? Su respuesta es parecida a la primera, el bautismo de agua es un bautismo purificador, si se quiere externo, pero quien vendrá traerá un bautismo que purificará a todo el ser humano y ante el cual el bautismo de Juan es solo anticipo. Es claro que la figura de Juan el Bautista tiene gran importancia para las primeras generaciones cristianas. Además de homologarlo con el profeta Elías, muchos de los seguidores de Juan pertenecieron a las primeras comunidades cristianas. Por otro lado, fue crítico ante el poder dominante de los romanos y de Herodes, lo que le llevó a la muerte. Fue un hombre que supo entregarse a su misión y que supo ver en el futuro que se avecinaba, los tiempos esperados.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 6 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El hacha en la raíz». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100006 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap06b.mp3 

Para la revisión de vida

          La misión de Juan Bautista puede tomarse como símbolo de la misión de toda persona cristiana: no suplantar a Jesús, sino gastar la vida en abrirle camino, abriendo camino a su causa, ¡el Reino! ¿Estoy siendo un buen precursor del Reino que Jesús anunció? ¿Allano montes, relleno hondonadas, abro caminos?

Para la reunión de grupo

-                 El texto de Is 61,1-2 es muy importante. Expresa la misión del Mesías tal como fue ya entrevista con siglos de anticipación por los profetas. Si el Mesías iba a tener una misión, ésa sería la de ser «buena noticia» para los pobres... Jesús tuvo que leer y meditar este texto muchas veces, tanto que lo hizo propio y sintió que se «cumplía» en su vida, que llegaba a su máximo cumplimiento en su vida (Lc 4, 16). Lucas, por eso, puso la narración de un comentario que Jesús tal vez hizo del texto en la sinagoga de su pueblo, como un texto inicial que daría el sentido a la vida toda de Jesús y a su misión. Y dice (en Lc 7, 18ss) que Jesús mismo apeló a este texto como prueba de su mesianidad ante la comisión oficial que vino a preguntarle si era él el Mesías. Preguntémonos:
-                 Realmente, ¿hemos solido pensar que el signo principal de la mesianidad de Jesús es el ser «buena noticia para los pobres»? ¿A qué otras cosas les hemos dado clásicamente más importancia en la vida de Jesús?
-                 ¿Qué es una buena noticia para los pobres? ¿En sentido real o figurado? El catecismo, la doctrina cristiana, el mensaje que lleva la iglesia, ¿es buena noticia?
-                 ¿Será que también para la Iglesia la principal señal de su «mesianidad» sería el ser buena noticia para los pobres?
-                 ¿Cómo desglosar y explicar el significado de la buena noticia que Jesús puede significar hoy para los pobres y para la Humanidad en el mundo globalizado actual?

Para la oración de los fieles

-                 Para que en este adviento sigamos alimentando nuestra esperanza, profundizándola y compartiéndola, roguemos al Señor
-                 Por todos los que en estos días cercanos a la navidad se sienten tristes o nostálgicos, lejos de sus familias, en soledad... para que la potencia de su amor supere todas esas distancias y les haga sentirse en comunión universal...
-                 Para que nos preparemos a la celebración de la navidad con realismo tratando de hacer que "efectivamente nazca Jesús" a nuestro alrededor...
-                 Para que la lejanía en que hoy día se ubica la utopía que todos los soñadores buscamos, no nos conduzca a la resignación o al fatalismo, sino que quede superada en la constancia, en la fe sin claudicaciones, en la resistencia y el esfuerzo por acercar una y otra vez la utopía del Reino...
-                 Para que en estas vísperas de navidad la austeridad de Juan Bautista, el precursor, nos recuerde que la sobriedad en el gasto motivada por el deseo de compartir con los más necesitados...
-                 Para que en Navidad y en todos los tiempos la Iglesia sea, como Jesús, Buena Noticia para los pobres, para todos los hombres y mujeres necesitados de amor y de justicia...

Oración comunitaria

          Oh Dios y Padre-Madre de nuestro Señor Jesucristo: al acercarse las entrañables fiestas de la navidad te pedimos que hagas aflorar en nuestras vidas lo mejor de nuestro propio corazón, para que podamos compartir con los hermanos que nos rodean tu ternura, tu mismo amor, del que nos has hecho partícipes. Haz que lo vivamos como lo vivió Jesús, nuestro hermano, que contigo vive y reina, y con nosotros vive y camina, por los siglos de los siglos. Amén.

          Dios nuestro, tú que quieres que trabajemos de tal modo que, cooperando unos con otros, realicemos en esta tierra tu Reino, ayúdanos a asumir, en medio de nuestros trabajos diarios, nuestra condición de hijos tuyos y hermanos de todos las personas. Por Jesucristo, nuestro Hermano y Señor. Así sea.