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2017-11-16

[FrayMarcos] Aord33, EL VERDADERO VALOR ESTÁ EN LO ESENCIAL

EL VERDADERO VALOR ESTÁ EN LO ESENCIAL 

Mt 25, 14-30


Mateo sigue con sus amonestaciones. Estamos en el tiempo de la comunidad, antes de que llegue el tiempo escatológico, que creían inminente. Cada miembro de la comunidad debe tomar la parte de responsabilidad que le corresponde y no defraudar ni a Dios ni a los demás. En tiempo de Mt, ya muchos se hacían cristianos, no por convicción, sino para vivir del cuento, sin dar golpe. Es curioso que las tres parábolas de este c. 25 hagan referencia a omisiones, a la hora de ponderar las consecuencias de nuestras acciones.

El talento no era una moneda real. En griego "tálanton" significa el contenido de un platillo de la balanza (pesada). Era una cantidad desorbitada, que equivalía a 26-41 kilos de plata = 6.000 denarios; el salario de 16 años de un jornalero. Para entender lo de enterrar el talento, hay que tener en cuenta, que había una norma jurídica, según la cual, el que enterraba el dinero, que tenía en custodia, envuelto en un pañuelo, no tenía responsabilidad civil, si se perdía. Enterrar el dinero se consideraba una buena práctica.

Durante mucho tiempo se ha interpretado la parábola materialmente, creyendo que nos invitaba a producir y acaparar bienes materiales. De esta mala interpretación nace el capitalismo salvaje en Occidente, que nos ha llevado a desigualdades sangrantes que no hacen más que crecer, incluso en plena crisis. Una vez más, hemos utilizado el evangelio en contra del mensaje de Jesús. Me gusta más la versión de Lc, en la que todos los empleados reciben lo mismo; la diferencia está en la manera de responder.

También sería insuficiente interpretar "talentos" como cualidades de la persona. Esta interpretación es la más común y ha quedado sancionada por nuestro lenguaje. ¿Qué significa tener talento? Tampoco es éste el verdadero planteamiento de la parábola. En el orden de las cualidades, estamos obligados a desplegar todas las posibilidades, pero siempre pensando en el bien de todos y no para acaparar más y desplumar a los menos capacitados. Para mayor "inri", dando gracias a Dios por ser más listos que los demás.

Si nos quedamos en el orden de las cualidades, podíamos concluir que Dios es injusto. La parábola no juzga las cualidades, sino el uso que hago de ellas. Tenga más o menos, lo que se me pide es que las ponga al servicio de mi auténtico ser, al servicio de todos. En el orden del ser, todos somos idénticos. Si percibimos diferencias es que estamos valorando lo accidental. En lo esencial, todos tenemos el mismo talento. Las bienaventuranzas lo dejan muy claro: por más carencias que sientas puedes alcanzar la plenitud humana.

En todos los órdenes tenemos que poner los talentos a fructificar, pero no todos los órdenes tienen la misma importancia. Como seres humanos tenemos algo esencial, y mucho que es accidental. Lo importante es la esencia que constituye al hombre como tal. Ese es el verdadero talento. Todo lo que puede tener o no tener (lo accidental) no debe ser la principal preocupación. Los talentos de que habla el evangelio, no pueden hacer referencia a realidades secundarias sino a las realidades que hacen al hombre más humano. Y ya sabemos que ser más humano significa ser capaz de amar más.

Los talentos son lo bienes esenciales que debemos descubrir. La parábola del tesoro escondido es la mejor pista. Somos un tesoro de valor incalculable. La primera obligación de un ser humano es descubrir esa realidad. La "buena noticia" sería que todos pusiéramos ese tesoro al servicio de todos. En eso consistiría el Reino predicado por Jesús. El relato del domingo pasado, el de hoy y el del próximo, terminan prácticamente igual: "Entraron al banquete de boda..." "Pasa al banquete de tu señor". "Heredad el Reino..." Banquete, boda y Reino son símbolos de plenitud.

Algunos puntos necesitan aclaración. En primer lugar, el que no arriesga el dinero, no lo hace por holgazanería o comodidad, sino por miedo. El siervo inútil no derrocha la fortuna; simplemente la guarda. Debía hacernos pensar que se condene uno por no hacer nada. Creo que en nuestras comunidades, lo que hoy predomina es el miedo. No nos deja poner en marcha iniciativas que supongan riesgo de perder seguridades, pero con esa actitud, se está cercenando la posibilidad de llevar esperanza a muchos desesperados.

En segundo lugar, la actitud del Señor tampoco puede ser ejemplo de lo que hace Dios. Pensemos en la parábola del hijo pródigo, que es tratado por el Padre de una manera muy diferente. Quitarle al que tiene menos lo poco que tiene para dárselo al que tiene más, tomando al pie de la letra, sería impropio del Dios de Jesús. Dios no tiene ninguna necesidad de castigar. El que escondió el talento ya se ha privado de él haciéndolo inútil para él mismo y para los demás. Es algo que teníamos que aprender también nosotros.

Finalmente es también muy interesante constatar que, tanto el que negocia con cinco, como el que negocia con dos, reciben exactamente el mismo premio. Esto indica que en ningún caso se trata de valorar los resultados del trabajo, sino la actitud de los empleados. En una cultura en la que todo se valora por los resultados, es muy difícil comprender esto. En un ambiente social donde nadie se mueve si no es por una paga; donde todo lo que hace tiene que reportar algún beneficio, es casi imposible comprender la gratuidad que nos pide el evangelio. Si necesito premio es que no entendí nada.

La parábola nos habla de progreso, de evolución constante hacia lo no descubierto. El único pecado es negarse a caminar. El ser humano tiene que estar volcado hacia su interior para poder desplegar todas sus posibilidades. Todo el pasado del hombre (y de la vida) no es más que el punto de partida, la rampa de lanzamiento hacia mayor plenitud. La tentación está en querer asegurar lo que ya tengo, enterrar el talento. Tal actitud no demuestra más que falta de confianza en uno mismo y en la vida, y por lo tanto, en Dios.

Lo que tenemos que hacer es tomar conciencia de la riqueza que ya tenemos. Unos no llegamos a descubrirla y otros la escondemos. El resultado es el mismo. No es nada fácil, porque nos han repetido hasta la saciedad, que estamos en pecado desde antes de nacer, que no valemos para nada, que la única salvación posible tiene que venirnos de fuera. Lo malo es que nos lo seguimos creyendo. El relato del camello que se negaba a moverse porque se creía atado a la estaca, aunque no lo estaba. O el león que vivía con las ovejas como un borrego más, sin enterarse de lo que era, es el mejor ejemplo de nuestra postura.

Todo afán de seguridades, nos aleja del mensaje de Jesús. Todo intento de alcanzar verdades absolutas y normas de conducta inmutables, que nos dejen tranquilos, carece de sentido cristiano. Ninguna conceptualización de Dios puede ser definitiva; hace siempre referencia a algo mayor. Estamos aquí para evolucio­nar, para que la vida nos atraviese y salga de nosotros enriquecida. El miedo no tiene sentido, porque la fuerza y la energía no la tenemos que poner nosotros. Nuestro objetivo debía ser que al abandonar este mundo, lo dejáramos un poquito mejor que cuando llegamos a él, haciéndolo más humano.

Meditación
No hay un "yo" que posea un tesoro.
Soy, realmente, un tesoro de valor incalculable.
Solo hay un camino para poder disfrutar de lo que soy.
Poner toda esa riqueza a disposición de los demás
es la gran paradoja del ser humano.
Solo alcanza su plenitud cuando se da plenamente.


Fray Marcos

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2017-09-10

[COSME] Aord23, RECONSTRUIR LA ARMONIA - CONSTRUIR PUENTES

RECONSTRUIR LA ARMONÍA CONSTRUIR PUENTES DERRIBAR MUROS


Muchas veces las relaciones entre personas, grupos y pueblos se enfrían y van provocando enfrentamientos y rupturas.
La prepotencia y el individualismo nos enfrentan y construímos muros que nos enfrentan. Preferimos el interés personal al bienestar comunitario
Las personas con autoridad solemos amonestar a los demás, pero al hacerlo, con frecuencia mostramos más el malestar que sentimos ante la conducta del otro, que el interés por la armonía y bienestar del otro.

El profeta Ezequiel era hijo del sacerdote Buzí y realizó su ministerio entre el año 595 y el 570 a. e. C. Fue desterrado junto al rey de Judá y acompaño a los desterrados junto al río Kebar en Babilonia.
Muchos de los desterrados habían aceptado el culto a otros dioses, había entre ellos corrupción y se hacían falsas ilusiones sobre el retorno a la patria.
En la parábola de los huesos secos (Ezequiel 37, 1-14), Ezequiel nos muestra que la casa de Israel está desunida, sin espíritu y sin esperanza.
En el texto de hoy, Ezequiel se compara a sí mismo con un centinela militar, encargado de dar la voz de alarma ante el peligro. El profeta se siente responsable de la suerte del pueblo y por eso se siente obligado a mantenerse alerta ante los peligros.
Sus amonestaciones tienen como finalidad formar la conciencia de los desterrados en orden a construir el nuevo núcleo para la restauración de la nación y el retorno a la patria. Esta es su gran pasión.

En el evangelio de hoy, Jesús nos ofrece reglas sencillas sobre cómo proceder en el caso de que haya un conflicto en la comunidad.
Si algún hermano tiene un comportamiento con la vida de la comunidad nos hay que exhibirlos; primero hay que hablar en privado con ellos, pues hay que saber los motivos que ellos tienen.
Si no da resultado hay que invitar a dos o tres personas de la comunidad para ver si se consigue algún resultado.
Sólo en caso extremo se debe llevar a la comunidad y si no quiere escucharla hay que considerarlo como los pecadores que se niegan a arrepentirse.
En ese caso sólo nos queda reunirnos para escuchar al Padre y presentarle nuestro sentir. Jesús se hace presente ahí donde dos o tres nos reunimos en su nombre. Sólo Jesús es el centro de la comunidad.

La Palabra de hoy nos pide cambios en nuestro comportamiento en le vida de la Iglesia:
· Buscar el bien del hermano, más que dar desahogo al malestar que sentimos por las faltas de los hermanos
· Dar esperanza para construir la armonía de la comunidad
· Tender puentes (Caminos de comprensión, de diálogo y colaboración).
· Derribar muros (Quitar importancia a las pequeñas tonterías que nos enfrentan y dividen)
· Bajarle los humos a nuestro ego, nuestra prepotencia y valorar a los demás y la armonía de la comunidad.



Cosme Carlos Ríos
Septiembre 09 2017

2017-06-25

[Cosme] Aord12: AUTOESTIMA, CONFIANZA EN DIOS, ESPÍRITU COMUNITARIO (20170625)

AUTOESTIMA, CONFIANZA EN DIOS, ESPÍRITU COMUNITARIO

Jr 20,10-13: Libró la vida del pobre de manos de los impíos
Salmo 68: Que me escuche tu gran bondad, Señor
Rom 5,12-15: El don no se puede comprar con la caída
Mt 10:26-33: No tengan miedo a los que matan el cuerpo


El miedo es la inseguridad que sentimos cuando estamos frente a algo (obstáculo o contradicción) que sentimos superior a nuestras posibilidades.
A veces tenemos miedo a perder prestigio, seguridad, comodidad o bienestar, no nos atrevemos a correr riesgos al tomar las decisiones. No nos atrevemos a arriesgar nuestra posición social, nuestro dinero o nuestra pequeña felicidad. Otras veces nos paraliza el miedo a no ser aceptados. Nos atemoriza la posibilidad de quedarnos solos, sin la amistad o el amor de las personas. Con frecuencia vivimos preocupados solo de quedar bien.

Nos da miedo hacer el ridículo, confesar nuestras verdaderas convicciones, dar testimonio de nuestra fe. Tememos las críticas, los comentarios y el rechazo de los demás. No queremos ser clasificados. Otras veces nos invade el temor al futuro. No vemos claro nuestro porvenir. No tenemos seguridad en nada. Quizá no confiamos en nadie. Nos da miedo enfrentarnos al mañana.

El profeta Jeremías vive en momentos en que el pueblo de Judá se ve amenazado por el poderoso imperio babilónico. Los príncipes, los sacerdotes y los terratenientes, apoyados e impulsados por los falsos profetas han decidido aliarse con Egipto para enfrentar al poderoso imperio.

Jeremías, con una gran lucidez, previendo el enorme derramamiento de sangre y sufrimiento del pueblo, como sucedió en realidad, con una actitud pacifista, se opone a los promotores del enfrentamiento con Babilonia. Ellos de distinta forma enfrentan y torturan a Jeremías aun lanzándolo al fondo de una poza abandonada y sin agua.

En medio de su aflicción Jeremías se dirige a Dios: “Todos mis amigos están espiando un desliz mío: A ver si se deja seducir; prevaleceremos contra él y tomaremos de él nuestra venganza. Pero Yahvé está conmigo como guerrero potente, por eso mis perseguidores tropezarán y nada podrán; están totalmente avergonzados porque nada consiguen: ignominia eterna que no podrá olvidarse.

Todos tenemos debilidades y todos tenemos obstáculos y adversidades, pero sólo es posible hacerles frente por medio de la confianza, confianza en Dios, confianza en sí mismo y confianza inteligente en los demás.

Al comienzo del capítulo 10 de San Mateo; Jesús ha enviado a sus discípulos a una misión con recomendaciones particulares. Jesús es hace ver que los envía como corderos en medio de los lobos y les previene sobre la persecución. Les asegura que no tienen que preparar la defensa cuando sean llevados ante los tribunales, pues “No serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre quien hablará en ustedes”

En nuestras dificultades y conflictos personales es importante elevar nuestra autoestima, conscientes de nuestras fortalezas y debilidades y sin menospreciar a los demás.

Frente a los obstáculos, dificultades y conflictos en nuestro trabajo pastoral hemos de recurrir a la oración con oído atento para descubrir el proyecto de Dios para nosotros, que muchas veces es distinto de lo que nosotros quisiéramos.

Es sumamente importante hacer pandilla, (comunidad), buscar con otros y trabajar con otros para que el apoyo de nuestra pandilla nos fortalezca en nuestras opciones y nos ayude a enfrentar los obstáculos. Y también ahí es necesaria nuestra autoestima, lo que somos, los dones que hemos recibido y aquello de lo que somos capaces

Feliz día de San Juan

24 de junio del 2017
Cosme Carlos Ríos