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2012-04-15

HILO5: Tejiendo alianzas para la acción (MPF2012)

HILO 5
Tejiendo alianzas para la acción

Propuesta de articulación en las localidades
a partir de la identificación de un problema concreto


Introducción
El presente documento tiene como fin ayudar a los grupos pastorales a ampliar su capital simbólico; esto es que crezcan en el número de contactos, vínculos y alianzas que tienen con el fin de enriquecer su acción y tener un mejor logro de objetivos. El trabajo articulado es un camino más eficaz si queremos lograr cambios de mayor impacto en la sociedad. A continuación presentamos un esquema sencillo que llevará a los grupos a enriquecer su red de relaciones a partir del análisis de las que ya tienen (Ver) la reflexión a fondo de los cambios que implica en percepciones y creencias para ser un grupo abierto a otros (Juzgar) y un pequeño ejercicio que concrete cambios en el grupo (Actuar).


VER

Analizar el tipo de alianzas que tenemos. Hacer un ejercicio de red de relaciones con la finalidad de que cada grupo analice quiénes son sus aliados.

Instrucciones:
1.      En una cartulina o papelógrafo se escribe el nombre del grupo y su finalidad.
2.      En una hoja aparte se escriben 3 listas con todas las personas, grupos e instituciones con las que se relaciona el grupo. A las personas se les asignará como símbolo un triángulo; a los grupos un círculo y a las instituciones un cuadrado.
3.      A cada relación que tienen se le asigna un signo de + si es positiva ante tu finalidad; un si es negativo a tus fines, y un X si es ambiguo (si no es claro, si a veces pareciera positivo y a veces negativo).
4.      En la cartulina se hace una visualización colocando todas las personas, grupos e instituciones con las que se relaciona y dando un color a las + otro a las y otro a las X.
5.      El grupo hace una reflexión frente a la visualización considerando las siguientes tres preguntas:
a)      ¿Somos un grupo con muchas, pocas relaciones? ¿Con qué otras personas, grupos, instituciones deberíamos relacionarnos para conseguir nuestro objetivo?
b)      ¿Cómo está el balance de apoyos y gente contraria a nuestro grupo o proyecto? ¿Nuestro grupo o proyecto se ve amenazado por tener la mayoría de relaciones contrarias? ¿O está suficientemente apoyado? ¿O no hemos sabido aprovechar las relaciones que tenemos?
c)      ¿Cómo podríamos enriquecer la red de relaciones y por lo tanto el capital social de nuestro grupo? Hagan un nuevo listado de las organizaciones, instituciones, personas que podrían ser parte de su capital social.

JUZGAR
Jesús es amigo de pecadores y cobradores de impuestos

Generalmente los cristianos seleccionamos con quiénes relacionarnos y buscamos que piensen como nosotros; que pertenezcan a nuestra iglesia y que además sean intachables en su conducta.

Tenemos una dificultad para reconocer en “los diferentes” los aportes que dan a la construcción del Reino.
·         Los de otra religión.
·         Los que militan en un partido político.
·         Los que no siguen la doctrina cristiana (los que viven, se divierten, de manera distinta a nosotros).
·         Otras clases sociales.

  ¿Cómo podemos tener objetivos comunes y ser tan distintos…?

  ¿Cómo aliarnos con quienes disputan el liderazgo conmigo?

  ¿Cómo aliarnos con los ricos, si además se dedican a hacer dinero?

  ¿Cómo aliarnos con quienes son tan críticos a nuestra Iglesia?

Estas y otras preguntas nos hacemos; ustedes pueden enlistar aquí las frases que recuerden que se han dicho en su grupo que les han impedido aliarse con otros, participar en alguna iniciativa que no es de la iglesia donde tú estás. Y analicen qué fue lo que los detuvo y si verdaderamente hace imposible aliarse.


Elementos sobre las alianzas
Cualquier acción pastoral o evangelizadora será muy limitada si no se relaciona con otros; la fuerza de un grupo se ve multiplicada en la medida en que éste hace alianzas con otros, se articula a movimientos más amplios; veamos algunos aspectos importantes para dar el paso. No sin antes decir que una experiencia pastoral cerrada en sí misma está condenada a morir muy pronto, o en el mejor de los casos a permanecer en el tiempo pero sin impacto; sin logro de objetivos.

1.- Ir más allá de la propia institución; pensar en los objetivos. Lo primero a superar es la idea de que trabajamos para fortalecer la propia institución; sea ésta grupo, parroquia, templo, colegio, grupo y pensar que trabajamos con objetivos centrados en las personas para quienes trabajamos (señoras, jóvenes, niños, adolescentes, ancianos, etc.). Entonces descubrirás que si el objetivo son las personas y no las estructuras puedes coincidir en OBJETIVOS con muchos más que no están ubicados dentro de tu institución. Esto se puede resumir en la frase “¿somos funcionales a las instituciones? ¿o trabajamos por las personas?”.

2.- Los grupos pastorales y las Organizaciones de la Sociedad Civil. El primer paso para que un grupo pastoral se vincule a otros de manera natural se da en la articulación con otros grupos pastorales. Este paso es muy importante y sin duda da fortaleza a la acción, abre horizontes, hace que el grupo crezca; sin embargo es insuficiente. Si estamos todos de acuerdo en que la tarea del cristiano no puede circunscribirse a las acciones intra eclesiales, sino que tiene una misión en el mundo de ser “sal y fermento en la tierra”; estamos obligados a trabajar con otros; el círculo más cercano son las Organizaciones de la Sociedad Civil (osc). Muchas de ellas han sido creadas por cristianos comprometidos con infinidad de causas: derechos humanos, personas con discapacidad, jóvenes, etc. Pero no busquemos sólo a las creadas por cristianos ni a las que mantienen una mística cristiana. Hay infinidad de osc creadas por personas ateas, de otras creencias, o simplemente que no tienen nada que ver con ninguna creencia y que son extraordinarias; que realmente están construyendo el Reino de Dios aquí y ahora aunque ellos no lo fraseen así, no lo conciban así.

Los cristianos estamos llamados a apoyar todas las causas que hagan de este mundo un mundo más humano y fraterno; que luchen por la justicia, la paz, la equidad. Y ese es el Reino en el que creemos.

Las osc en nuestro país se han multiplicado en los últimos 10 años de manera considerable y son sin duda un aporte a los procesos de democratización que vivimos. No lo son todo pero sin duda son un buen espacio para los cristianos comprometidos con la transformación de la sociedad.

3.- Los grupos pastorales y las instituciones de gobierno. Con el avance de la democracia y la alternancia en el poder que ha vivido nuestro país en los últimos 15 años muchos compañeros pasaron de ser líderes en el ámbito eclesial a tener cargos públicos; al estar ahí han hecho una labor de acercamiento de los grupos eclesiales con instancias o programas de gobierno de los tres niveles (municipal, estatal, federal). Esto ha generado críticas de quienes piensan que ser cristiano está peleado con ejercer cargos de poder; y quienes creen que colaborar con cualquier gobierno contamina o degrada los fines de un grupo pastoral. Sin embargo, los invito a reflexionar en torno a que el cristiano tiene el deber de hacer que los cargos de poder puedan servir al pueblo, puedan ser ejercidos desde una ética que permita gobiernos incluyentes, auténticos, transparentes, honrados.

Los ciudadanos estamos en el deber y el derecho de participar en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas; por tanto incidir en los programas de gobierno, en cualquiera de sus fases, no está peleado con la misión profunda del cristiano.

Es así como grupos de cristianos participan de programas sociales, educativos, económicos, etc. de los niveles de gobierno y es muy importante hacer alianzas.

4.- Los grupos pastorales y las empresas. Otro actor de la sociedad son las empresas; personas dedicadas a los negocios a quienes estamos acostumbrados (unos más otros menos) a buscarlos para que den dinero para nuestras iniciativas. La Responsabilidad Social Empresarial ha avanzado en nuestro país; cada día son más las empresas que actúan con responsabilidad ante el deterioro del medio ambiente, que involucran a sus empleados en acciones sociales, que dan recursos para los proyectos sociales y que, desde su identidad y vocación, están colaborando con el desarrollo del país.

Las necesidades del país son de tal magnitud y dificultad que, o aprendemos a hacer alianzas todos, a complementarnos desde lo que somos a favor de las personas y comunidades, o no habrá manera de salir adelante. Esta reflexión quiere invitarlos a pensar a fondo que no podemos seguir creyendo que nuestro país será salvado; ni por un líder político, ni por un líder religioso, sino por la suma, el esfuerzo de todos los ciudadanos desde donde estemos. Sin perder nuestra identidad y vocación aprendamos a sumarnos con otros; a colaborar humildemente y a buscar incansablemente por una sociedad justa y fraterna.

5.- Una experiencia para compartir
·         Un grupo de líderes que nos formamos en la Pastoral Juvenil creamos, en 1985, Servicios a la Juventud A. C. Dimos el paso de trabajar con las y los jóvenes que participan dentro de la Iglesia Católica a trabajar con las y los jóvenes en general.
·         Seraj anima una Red de Instituciones Especialistas en Juventud y Desarrollo RIE, que actualmente agrupa cerca de 70 organizaciones de la sociedad civil articuladas en redes en 15 estados de la república. Trabajando con jóvenes urbanos y rurales; estudiantes, trabajadores, en conflicto con la ley, colectivos juveniles diversos, entre otros.
·         Tanto Seraj como la RIE nos definimos como: Apartidistas. No formamos parte de ningún partido político ni trabajamos para ninguno de ellos.

QUÉ BUSCAMOS
·         Incidir en las políticas públicas para integrar a la juventud como sujeto estratégico de desarrollo.
·         Fomentar la participación ciudadana de la juventud.
·         Hacer que la opinión pública se interese en las temáticas que influyen y determinan el desarrollo de la juventud.

QUÉ HACEMOS
·         Colaboramos en el diseño y cabildeo de Leyes de Juventud (federales, estatales).
·         Diseñamos y presentamos a candidatos a Presidentes de la República la agenda de juventud para el país.
·         Colaboramos en el diseño y puesta en marcha de programas a favor de la juventud de la Secretaria de Educación Pública, la Secretaria de Desarrollo Social, La Secretaría de Comunicaciones y Transportes, entre otras; así como con los gobiernos estatales y municipales.
·         Franquicias Sociales. Esto es que una de las osc diseña un modelo de trabajo con jóvenes y lo comparte para que otras osc lo puedan llevar a cabo en sus lugares.
·         Búsquedas comunes de financiamientos. Una organización encabeza la búsqueda de financiamientos y luego la comparte con otras osc.

BALANCE
Lo que nos ha sostenido como Red son 5 principios:
La confianza, respeto a las diferencias y siempre respetar los acuerdos colectivos, solidaridad y transparencia.
Las principales dificultades:
Los rumores negativos de unas organizaciones hacia otras; el querer identificar a la red con un partido político; las rivalidades por liderazgos mal enfocados.


ACTUAR

Para este momento proponemos trabajar lo siguiente:

1.      Investigar qué organizaciones de la sociedad civil, programas de gobierno, escuelas, empresas pueden ser aliados de tu grupo y pueden colaborar en el logro de de sus objetivos. Hagan un listado lo más completo posible con nombres de contacto.
2.      El grupo debe hacer una reflexión que les lleve a decidir a quiénes buscan y con qué estrategia.
3.      Investigar qué iniciativas hay en tu localidad a las que te puedes sumar porque consideras que vale la pena colaborar. Ojo aquí ustedes van a colaborar con ellos no ellos con ustedes.
4.      Una vez definido a qué grupos, experiencias, redes se suman, definan la estrategia para hacerlo.

______________________________________________________________________________

Hilo 5 (Catequesis Comunitaria)

Alianzas para la acción
“Un mundo donde quepan todas las propuestas para la acción”

Introducción
Estamos seguros que nos urgen las alianzas para cambiar la realidad de muerte que nos apremia. Sin embargo, no sabemos con quién aliarnos y por qué. En el fondo tenemos miedo de salir del templo porque significa dejar la zona de confort que nos gusta. Buscar alianzas para alcanzar la justicia y la paz implica necesariamente salir al encuentro de los que son diferentes del nosotros que tanto nos ha costado construir. Tememos que nos contaminen de su corrupción y que perdamos la identidad. Jesús nos mostrará cómo el mensaje del Evangelio sale de los templos al encuentro del que quiera aceptarlo, no importa si es o no creyente o, incluso si tiene mala o buena fama.

UNA MIRADA A LA REALIDAD

Como país necesitamos reconocer que México es un maravilloso rompecabezas en su diversidad de etnias, culturas, edades, formas de pensar, de expresarse, de creer, de aprender, de elegir y de amar. y que el rompecabezas nacional estará incompleto si a alguien se le deja fuera; estará dañado si a una de sus piezas se le hiere en su dignidad. Perderá su posibilidad de armarse si la discriminación por sexo, por discapacidad, por ser joven, niña o niño, persona adulta mayor; por origen étnico, por apariencia, por nacionalidad, por religión, por preferencia sexual, por ser migrante, o por ser trabajadora del hogar o por cualquier otra condición, va limitando y va coartando la posibilidad del desarrollo en la vida.

Por ello es fundamental conocer y cuestionar las propias percepciones y prácticas. Es necesario el diálogo constante, respetuoso y plural para interpelar aquello que sostiene la desigualdad, que hace que ésta permanezca y que dañe desde su nacimiento hasta su muerte a millones de hombres y mujeres. Es fundamental la certeza de que, en una sociedad democrática, el reconocimiento de la dignidad de las personas se manifiesta a través del goce igualitario de derechos y oportunidades, de la igualdad formal y la real.[1]

El texto anterior pertenece a la más reciente Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010 y revela, con profunda pena, que los mexicanos y mexicanas seguimos siendo un país donde se discrimina casi por cualquier cosa. Por profesar otra religión que no sea la católica; por ser anciano; por ser joven; por ser mujer; por tener una discapacidad; por ser blanco, por ser mestizo y, ni se diga, por ser indígena.

Contra la opinión común de los mexicanos como muy hospitalarios, esta encuesta y la anterior[2] revelan que existe entre nosotros miedo y desprecio hacia todos los que son diferentes y difícilmente dejamos entrar a un extraño. Así que esa fórmula que se dice con tanta facilidad: “Esta es tu casa” es más un modo de protegerse del extraño que una bienvenida al círculo familiar. Si el que pretende entrar a la casa es una persona con preferencia homosexual o portadora de VIH, prácticamente las puertas están cerradas para ella.

Ni siquiera la creencia en Dios cambia nuestra percepción y acción. Casi el 36% de los encuestados en la Encuesta 2005 se oponen a que una persona con distinta creencia religiosa a la propia viviera en su casa. Y el 51% opina que entre más creencias religiosas existan hay más posibilidad de que haya conflictos. En conclusión, se piensa “si el otro no cree en el Dios que yo creo, entonces no es de confianza y puede traer problemas”. Esto ha tenido consecuencias dramáticas para la vida y el desarrollo de las minorías religiosas en el país, aún mayoritariamente católico.

Un ejemplo de estas consecuencias es el caso más reciente, el que se dio en San Rafael Tlanalapan, municipio de San Martín Texmelucan, Puebla a inicios de septiembre del 2011. Donde aproximadamente 200 católicos tradicionalistas alentados por su párroco y el presidente municipal se reunieron una noche fuera de la capilla de San Isidro Labrador y “amenazaron con linchar a 70 evangélicos por no compartir el credo mayoritario y los emplazaron a abandonar la comunidad antes del próximo lunes”[3]. Uno de los argumentos centrales de los católicos en palabras del arzobispado es que “una gran mayoría de la población se sentía agredida en su fe y costumbres, ante la pretensión de construir un templo no católico en las cercanías de la capilla de San Isidro Labrador”.

En este pueblo la creencia en una fe distinta a la católica es una amenaza y peor aún si los otros pretenden construir un templo donde adorar a Dios, no importa que, en esencia sea el mismo Dios, pues los otros son evangélicos y creen en Cristo. ¿Cómo organizarnos y defender los derechos vulnerados si no estamos dispuestos a tolerar siquiera la existencia de otros que no sean de nuestro credo? ¿Cómo promover la paz justa y digna ahí donde la discriminación es norma común? Busquemos luz en la palabra de Dios.

ILUMINAR LA REALIDAD

Mc 2, 15-16
Después (de haberlo llamado), Jesús fue a comer a casa de Leví. Algunos cobradores de impuestos y pecadores estaban sentados en la mesa con Jesús y sus discípulos; en realidad había buen número de ellos. Pero también seguían a Jesús los maestros de la Ley del grupo de los fariseos. Cuando lo vieron sentado a la mesa con pecadores y cobradores de impuestos, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto? ¿Come con publicanos y pecadores?

Lc 7, 39
Al ver esto (a la mujer de Magdala enjugando con sus lágrimas los pies de Jesús), el fariseo que lo había invitado se dijo interiormente: “Si este hombre fuera profeta, sabría quién es y qué clase de mujer es la que lo toca: una pecadora”.

Estos dos fragmentos de los Evangelios son una muestra de la actitud farisea y por supuesto discriminatoria, de la sociedad en la que vivió Jesús. Los publicanos como Leví que trabajaban para el imperio romano eran considerados pecadores y traidores a la causa del pueblo. Jesús invita a Leví a unirse al grupo de los discípulos y éste responde sin mayor pregunta a la invitación. Esto ameritaba una celebración y fueron a la casa de Leví a comer. Por supuesto que los amigos de Leví debían ser también cobradores de impuestos y es ahí donde Jesús comparte con ellos la mesa, en sentido bíblico, la vida.

Los buenos de los maestros de la ley se escandalizan ante este hecho, ¿Por qué Jesús va a compartir con estos pecadores, traidores y extorsionadores el Reino que dice predicar? ¿Qué tipo de profeta es este que incluso se deja tocar por una mujer de pública inmoralidad? ¿Qué tanto se le puede creer a un hombre que deja entrar a cualquiera a su grupo de discípulos?

En ambos casos conocemos las respuestas de Jesús, pero por ahora, lo que deseamos subrayar son los cuestionamientos que se le hacen por su actitud nada ortodoxa. Estas preguntas y más debieron hacerse los maestros de la ley; no sólo preguntas, además ironías y acusaciones. Pero Jesús no se intimida y refuerza su opción por romper con los estrechos confines del templo e ir al encuentro de los que creen en él aunque sean de Samaria (Jn 4,1) e incluso de la misma guardia pretoriana (Lc 7, 1-10).

Hoy, igual que en el tiempo de Jesús, el riesgo de salir del templo es encontrarse con los que son diferentes. En el templo estamos en la comodidad y seguridad de los nuestros, de los que son como nosotros y comparten la misma fe. Traspasar el atrio para organizarse con otros supone dejar el vientre tibio de la madre y encontrarse a la intemperie. Fuera están todos los demás a quienes no podemos obligar que crean lo que nosotros ni que se comporten como nosotros. Puede ser que incluso sean no creyentes, o creyentes pero no cristianos. Aún más, que sean “publicanos y pecadores”, esto es, que contravengan las directrices morales y las convicciones de clase que tenemos como ciertas.

Sin duda que es difícil aceptar que en este mundo caben muchos mundos, pues nos gustaría que el nuestro fuera el único para que los demás se adapten a él. Hoy la pluralidad se reconoce como un valor y una aspiración de la sociedad. Entre más colores y diversidades tenga una sociedad es más rica y más potencial. Sin embargo es difícil construir la paz en la diversidad porque no lo hemos aprendido así, porque aprendimos a que la nuestra era la única y verdadera forma de ver el mundo.

No obstante es preciso acercarse a los distintos para aprender de ellos y para organizarse con ellos, pues con frecuencia son los grupos más vulnerables. Mujeres solas con sus hijos; portadores del VIH-SIDA; personas con discapacidad; minorías religiosas; homosexuales y lesbianas; jóvenes de las tribus urbanas; niños y niñas en situación de calle; trabajadores despedidos de su empleo, entre otros muchos.

¿Qué hacer para organizarse con los otros que están fuera del templo? ¿Cómo atreverse a comer y departir con ellos a pesar de los rumores y chismes de los demás?

MANOS A LA OBRA

Reflexión personal
  • Anota en tu cuaderno con cuáles personas sientes incomodidad para tratarlas o incluso para hablarles.
  • Intenta encontrar las razones que están debajo de ese rechazo. Por ejemplo, “en mi casa mis padres siempre se referían con desprecio hacia ellos (cualquiera que sea el grupo discriminado)” o “mi catequista decía que no debía juntarme con los de otra religión porque me iban a hacer perder mi fe”
  • Anota una acción que pudieras hacer para ir rompiendo esas actitudes: “mañana saludaré a los chavos que se reúnen a patinar en la esquina del parque”. Puedes hacer una acción por día con distintos actores.

Reflexión en grupo
Ahora construyamos el “Mapa de las relaciones” del grupo donde participamos. En este mapa debes considerar todos los actores cercanos a su grupo o comunidad, sean o no católicos o proclives a su postura ideológica.

Anota el nombre de tu grupo o comunidad:  ___________________________________________
Objetivo de tu grupo o comunidad: __________________________________________________

Indica en el siguiente cuadro todas las relaciones que tu grupo tiene o podría tener y que tengan relación con el objetivo del mismo. Enlista todos con los que tienen relación y aún con los que no la tengan pero que los consideran importantes. Después marquen en las columnas de la derecha si tales actores favorecen, no favorecen o son ambiguos con respecto a su objetivo. Finalmente, anoten en la última columna a cuáles personas, grupos o instituciones es preciso contactar.


Tipo de relaciones
Favorece
No favorece
Es ambiguo
Contactar
Personas





Grupos
  1.  





Instituciones (de gobierno o de la iniciativa privada)






Una vez terminado su mapa, comenten:

1. ¿Qué tantas relaciones tenemos? ¿De qué tipo son, sólo nuestros amigos y conocidos o también de actores distintos?
2. ¿Con cuáles nos cuesta más trabajo relacionarnos? Identifiquen los rasgos de discriminación y rechazo que pueda haber detrás de esto.
3. ¿En cuáles de las tres columnas tenemos más marcas? ¿Es un grupo con suficiente apoyo, poco apoyo o, más bien nadie nos conoce?
4. Las relaciones que deseamos contactar ¿son las más favorables a nuestro objetivo?
5. ¿Cuándo y cómo nos pondremos en contacto con ellos? ¿Qué propuesta de colaboración les vamos a llevar?

Acciones colectivas hacia la paz
Como hemos visto a lo largo de esta reflexión, la acción eclesial que se queda en los límites del atrio es una acción poco eficaz para construir la paz justa y digna que requiere nuestro adolorido país. Es preciso aliarse con otros, pero ¿bajo qué criterios? Pasemos revista a estos principios de las alianzas para un grupo de tipo eclesial:

1.- Nuestro objetivo es que las personas tengan vida en abundancia.

Las personas, todas las personas, de cualquier tipo, creencia, ideología, edad, preferencia sexual, raza o género. Si ese es nuestro objetivo vamos a encontrar a muchos en el camino haciendo lo mismo, nada más que con otra inspiración. La nuestra es la construcción del Reino; pero cada uno tiene la propia y es válida. Nos urge que las personas sean el centro de la atención de organizaciones, grupos e instituciones.

2.- Empecemos a aliarnos con quienes comparten nuestro objetivo de manera cercana, las Organizaciones de la Sociedad Civil.

Una vez fuera del templo, ¿con quién nos aliamos para alcanzar la paz justa y digna? Si no lo hemos hecho antes, entonces es bueno iniciar con las OSC que trabajan en mismo tema que nosotros: mujeres, niños, derechos humanos, personas con discapacidad, entre otras. Puede que hasta encontremos cristianos comprometidos en ellas, pero eso no es lo principal. Lo importante es que busquen construir la justicia para todas las personas, esto es, que no sean sectarias. Pues de otra manera no ayudan a nuestro crecimiento.

3.- No olvidemos la relación entre la fe y la política.

Muchos cristianos temen relacionarse con la política porque es considerado un asunto fuera de su ámbito de acción y porque en la política priva la corrupción. Jesús enseña que no le tenía miedo a relacionarse con los políticos y administradores a pesar de su mala fama de tranzas como los mismos cobradores de impuestos. Justo por eso se acerca, para “sanar a los enfermos” y no a los sanos. Ahora es un deber cristiano ser un ciudadano vigilante de las obras y acciones de sus gobernantes. La responsabilidad de los asuntos públicos es muy grande como para dejarla nada más en manos de los políticos. Hay que hacerse invitar por los modernos Leví y ver qué están haciendo a favor de la justicia.

4.- Integremos también a quienes están en el mundo de los negocios.

Los cristianos solemos mirar con desconfianza a las personas que hacen negocios y obtienen ganancias económicas pues creemos que todos son unos explotadores. En esto, como con otras generalizaciones, cometemos injusticia con muchos empresarios responsables y conscientes del compromiso que el empresariado tiene en nuestro país.
Las empresas y los empresarios pueden ser buenos aliados y no sólo donatarios a nuestras obras. Es preciso conocer las acciones de responsabilidad social de las empresas y hacerlos del lado de la construcción de un México justo y en paz. A ellos les conviene y a nosotros también.

Después de esta revisión de los principios para las alianzas con sectores no cristianos e incluso no creyentes, iniciemos el tejido de la gran red de ciudadanos comprometidos con la causa de la justicia.

CELEBRAR LA VIDA

1. Coloquen en el centro la imagen de Cristo resucitado con flores y un cirio encendido. Cada uno lleve una vela o su propio cirio, para encenderlos todos tomando la luz del cirio principal.
2. Pongan su Mapa de relaciones del grupo como un compromiso con el Resucitado para construir la paz con otros que no son sólo nuestros amigos y hermanos de fe.
3. Recitar el texto de Romanos 8, 35-38

¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada? Como dice el texto: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte, nos tratan como ovejas destinadas al matadero. En todas esas circunstancias salimos más que vencedores gracias al que nos amó. Estoy seguro que ni muerte ni vida, ni ángeles ni potestades, ni presente ni futuro, ni poderes ni altura ni hondura, ni criatura alguna nos podrá separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

4. Cantar o, al menos recitar, la canción Yo vengo a ofrecer mi corazón de Fito Páez.



¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Tanta sangre que se llevó el río,
Yo vengo a ofrecer mi corazón.

No será tan fácil, ya sé que pasa.
No será tan simple como pensaba.
Como abrir el pecho y sacar el alma,
una cuchillada de amor.

Luna de los pobres, siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Como un documento inalterable,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo y me darás algo,
algo que me alivie un poco nomás.

Cuando no haya nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Hablo de países y de esperanza,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo por cambiar esta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar nomás.

¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.



[1] Encuesta Nacional sobre la Discriminación en México 2010 en
[2] Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2005 en http://www.conapred.org.mx/redes/userfiles/files/Resultados_Generales_por_Modulo.pdf
[3] Niega la arquidiócesis de Puebla alentar intolerancia religiosa. En periódico La Jornada en http://www.jornada.unam.mx/2011/09/10/estados/034n1est

HILO4: Tejiendo alianzas por el bien común (MPF2012)

HILO 4
Tejiendo alianzas por el bien común

La importancia de un proyecto de nación[1]

VER
Los Partidos Políticos están permeados por una lógica pragmática y movidos por sus propios intereses políticos y coyunturales. Esta situación ha generado, que sean otros espacios, más de carácter ciudadano, los que realicen la reflexión sobre cuestiones de envergadura, tales como la necesidad de introducir cambios en el modelo de desarrollo que ha seguido nuestro país a lo largo de las última tres décadas, dada la agudización alarmante de problemáticas que aquejan a la mayoría de la población; sólo por dar algunos ejemplos:
·         El número de personas en situación de pobreza en México subió de 48.8 millones a 52 millones entre 2008 y 2010, lo que significa que el 46.2% de la población se encuentra en esa situación, contra el 44.5% de 2008.
·         El número de personas vulnerables por ingreso pasó de 4.9 millones en 2008 a 6.5 millones en 2010. Un elemento fundamental que explica el aumento en la pobreza fue la reducción del ingreso en el contexto de la crisis internacional, y el sector que más se vio afectado fue el urbano, y un segundo factor fue la carencia por acceso a la alimentación (por el aumento en los precios de los alimentos). (http://www.cnnexpansion.com/economia/2011/07/18/la-pobreza-se-profundiza-en-mexico)
·         De los aproximadamente 44 millones de personas ocupadas en el país, más del 28% (más de 12 millones de personas) no tienen un contrato laboral que reconozca sus derechos, ni seguridad social, ni organización que lo represente. Es decir no tienen trabajo decente (o digno).

De acuerdo a datos del ITESM del año 2006 al 2010 ha habido 37,109 defunciones por motivo del narcotráfico. En los primeros 14 días de 2011, cada 40 minutos había sido muerta una persona en el país en incidentes relacionados con el crimen organizado, con un total de 507 homicidios. Se señala que 900 niñas y niños murieron en fuego cruzado y existen 50 mil huérfanos por la actual estrategia de Felipe Calderón. En México hay 43 mil menores de 18 años en las filas del crimen organizado.

Lo anterior, hasta el momento, ha motivado que diferentes personas y grupos ciudadanos de “izquierda y derecha” expongan la necesidad de introducir diversas medidas en los principales ámbitos de políticas. Es posible que los partidos políticos, conforme se acerquen los tiempos políticos adopten algunos de estos planteamientos para sus discursos de campaña, pero hasta el momento, lo que resalta, es que ninguno de ellos (al menos los 3 principales) se ha dado a la tarea de proponer lo que hoy aparece como fundamental: la necesidad de virar, y proponer un nuevo modelo de desarrollo en México, como ya antes lo hicieron países como Brasil, Argentina, Bolivia y Venezuela.


Así pues, y de manera muy general, las propuestas que hasta ahora, aparecen en el espacio del debate público son:


Economía
Sociedad
Política
Justicia
Política Exterior
Rolando Cordera
Reactivar el crecimiento económico
Reforma fiscal
Redistribución
Equidad
Derechos sociales
Parlamentarismo


Aguilar Camín y Jorge Castañeda
Crecimiento en infraestructura
Regulación de poderes fácticos (monopolios y sindicatos)
Incentivar el ahorro
Equidad
Sistema de seguridad social universal vía impuesto al consumo
Candidaturas independientes
Segunda vuelta presidencial
Referendo y poderes de veto presidencial
Nuevo reparto de responsabilidades en federación y estados
Reformular vínculo con EU y Canadá
Movimiento por la Soberanía Alimentaria y Energética, los Derechos de los trabajadores y las Libertades Democráticas
Crecimiento económico
Pacto fiscal
Banco desarrollo
Reindustrialización
Soberanía energética
Soberanía y seguridad alimentaria
Sustitución de la política asistencial
Capacidad de innovación social
Ciencia y tecnología
Educación
Derechos sociales
Polo social
Democracia participativa
Ley de participación ciudadana
Pueblos originarios
Reforma al sistema de administración de justicia

Andrés Manuel López Obrador/ Movimiento de Renovación Nacional
Reformular modelo y estrategia de desarrollo
Eliminar privilegios fiscales
Soberanía alimentaria
Estado de bienestar para todos
Universalidad de los derechos humanos
Reforma política hacia el federalismo
Instituciones de participación y poder social
Participación ciudadana
Estado democrático de derecho
Reconstrucción de la política exterior y la soberanía.
Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad
Política de Estado en materia de telecomunicaciones que rompa los monopolios y genere una amplia democratización y apertura no sólo a la competencia sino el fortalecimiento de los medios públicos.
Política económica y social que genere oportunidades reales de educación, salud, cultura y empleo para jóvenes, porque son las y los principales víctimas.
Reconocimiento constitucional de la consulta popular, las candidaturas independientes, revocación del mandato, el voto en blanco y las acciones colectivas.
Esclarecer y resolver los asesinatos, las desapariciones, los secuestros, las fosas clandestinas, la trata de personas.
Poner fin a la estrategia de guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana
Amplia reforma en la procuración y administración de justicia que dote de verdadera autonomía al MP y al Poder Judicial, que establezca el control ciudadano sobre las policías y los cuerpos de seguridad, avance la reforma a los juicios orales y establezcan sistemas más efectivos de control judicial que reduzcan la discrecionalidad en los procedimientos y resoluciones de fondo.
Combate frontal al lavado de dinero y activos de los delincuentes

Remisoc, a partir de los documentos “oficiales” de cada uno de los grupos.


En general, estas propuestas se caracterizan por no considerar una visión global; lo cual es muy evidente, al hablar de economía, por ejemplo, resaltar el hecho de que la industria más dinámica en nuestro país, se encuentra ahora en manos transnacionales, y de ahí, la necesidad de apoyar y fortalecer las pequeñas y medianas empresas nacionales; o bien, adolecen de alternativas sustentables capaces de dar pie a una verdadera reforma energética, todas las propuestas permanecen ancladas en el pasado petrolero. En ese mismo sentido, la innovación tecnológica no pasa de ser un buen deseo. Ninguna de las propuestas identifica las capacidades de innovación propias del país.

En cuanto a la participación ciudadana, todas coinciden en la necesidad de incorporar instrumentos de participación semi directa: plebiscito, referéndum, iniciativa popular. Sin embargo, no le dan un énfasis significativo a la participación de las mujeres; y en torno a los jóvenes, sólo el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad se detiene en presentar alternativas expresamente para este sector, que como sabemos, en este momento, todavía es el grueso de la población mexicana. Otro rasgo que caracteriza a este Movimiento, es que a diferencia de las propuestas que le anteceden, pone en primer plano, la necesidad de reformar el sistema y procuración e impartición de justicia:

“El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad se ha planteado como tarea primordial el hacer visibles y poner nombre a las víctimas. Hay dos líneas básicas, la protección a las víctimas, la memorialización y la reivindicación de éstas, por un lado; y la inflexión en la política estatal en su trato con la criminalidad organizada (fin de la militarización), por otra”[2].

Asimismo, ha hecho un fuerte llamado a la necesidad de contribuir al fortalecimiento del tejido social, ya que éste, se debilita cuando las normas de convivencia ciudadana son irrespetadas y violentadas impunemente, o cuando las leyes son fácilmente incumplidas.

Este movimiento, ha tenido un alto perfil simbólico y religioso, pero se hace evidente la necesidad de tender un puente al interior del mismo, con la finalidad de transformar la indignación en propuestas políticas, que toquen todas las dimensiones del quehacer nacional.


VER desde la fe
Para nosotros como creyentes, la realidad tiene un carácter de señal, de signo de los tiempos. Nuestra mirada entonces nos lleva a poner el foco de atención en los acontecimientos como indicadores de la buena noticia de la vida en plenitud o de la mala noticia de la carencia de vida, que es el criterio de análisis de fondo para el juicio ético que luego hacemos sobre dicha realidad. Las complejidades de la realidad política, sus instituciones, los actores, los grupos y movimientos, etc., no son para los cristianos y cristianas meros fenómenos dados al azar, o situaciones creadas por fuerzas del destino de manera determinista y sin sentido. Lo económico, lo político y lo social son los lugares seculares o temporales en los que la mirada de fe tiene que ejercer su tarea de “mirar profundo”, no son realidades insignificantes o de segunda importancia, como si lo religioso fuera sólo lo importante sin vinculación con ellas. Lo “religioso” está en ellas, si por religioso entendemos la Vida en plenitud o su carencia (Jn. 10, 10).


JUZGAR
No obstante la generalización y amplitud del rechazo al modelo socieconómico y al desempeño político del gobierno federal seguidos en las últimas décadas, éstos han permanecido inalterados por la dispersión de los distintos esfuerzos que pretenden transformarlos. Es imprescindible la construcción de un gran acuerdo, de un polo social para realizar los cambios necesarios, posibles y urgentes. Discursivamente, esto está presente en los esfuerzos de los tres principales movimientos nacionales (por la Paz con Justicia y Dignidad, de Regeneración Nacional y por la Soberanía Alimentaria y Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas), sin embargo, no hay indicios de la posibilidad de un trabajo articulado para impulsar, al menos, los temas en los que hay coincidencia. Lo que nos hace preguntarnos, ¿cómo generar vasos comunicantes entre fuerzas sociales con trayectorias diferentes, pero con objetivos comunes?, ¿cómo generar relaciones de confianza entre diversos sectores de una misma clase social?

De lo presentado, podemos derivar que, para lograr la transformación hacia otro modelo de desarrollo incluyente, deseable y posible, se necesita de un conjunto de reformas que se retroalimentan y que son interdependientes:
1)                  Transformación del Régimen Político;
2)                  Transformación de la Política Económica;
3)                  Transformación de la Política Social;
4)                  Transformación del sistema de Procuración e Impartición de Justicia
5)                  Transformación del campo;
6)                  Transformación de la Política Exterior.

El eje orientador de todas estas reformas debe ser la garantía de la integralidad de los derechos humanos para toda la población mexicana, lo que implica apego a la democracia e inclusión social.

Juzgar con la fe
Como decíamos en el VER, las realidades seculares o temporales, que hoy nombramos como sociales, económicas, políticas, civiles, son la manifestación del paso de Dios por nuestra realidad o de su ausencia. Mejor dicho, siempre signos de Su presencia pero en momentos como manifestándose en “Gracia”, en condiciones de Vida plena, humana, buena, y en momentos haciéndose manifiesto como “Pecado”, como ausencia de Vida, como deshumanización, como perversión de la bondad. Nos toca ineludiblemente a los y las cristianas en esta historia discernir esos signos de los tiempos y ahí en esas realidades reflexionar, analizar y juzgar (el juicio como resultado de ese discernimiento) lo que de gracia y pecado existe en la realidad.

La tradición profética es la forma histórica en que la Palabra de Dios como “juicio” se presenta en la realidad. Recordemos cómo los profetas y las profetas de la Biblia proclaman el juicio de Dios en las realidades concretas de su pueblo: reyes, reinados, alianzas, luchas de poder, guerras, traiciones y engaños, etc. Y luego Jesús de Nazareth, asumiendo dicha tradición profética la lleva a plenitud desde la vivencia de la Radical Bondad del Padre-Madre Dios cuya esencia es el Amor-Compartir. Y por eso su pasión por la Justicia y la Paz radicales en todas las expresiones de la realidad lo llevan a proclamar el mensaje del reinado de Dios como la clave de juicio de la realidad contemporánea de Palestina en el siglo I en sus concreciones: el poder concreto y sus grupos como los saduceos, la casta sacerdotal, los fariseos, el rey local Herodes, el Procurador de Roma, el Emperador; las alianzas, las luchas, negociaciones y los acuerdos entre los grupos; la realidad de la pobreza extrema debido a la enorme carga de impuestos en aquella sociedad tributaria (impuestos de Roma, de Herodes, del Templo) y consecuentemente la ofensiva riqueza y despilfarro de las elites y minorías, del rey, de latifundistas, altos funcionarios, sacerdotes; la lejanía de las autoridades y de los representantes y pastores con respecto a su pueblo; la grave utilización de la religión (Ley, Templo, Sábado) como justificación y legitimación del “orden” y la organización de la vida; las formas de reacción y lucha violenta (sicarios, zelotas), las opciones espiritualistas (esenios); la “cultura” de la resignación y la desesperanza de grandes mayorías y la consiguiente esperanza de un Mesías poderoso y mágico que resolvería todo desde fuera; ¡etc.! Y luego de la muerte de Jesús, ese aprendizaje de “ver a Dios en la historia”, lo recogen las comunidades cristianas dispersas por el mundo antiguo. A la luz del Espíritu de Jesús, del Dios de la Vida, comienzan a vivir de manera alternativa en las condiciones de posibilidad en el contexto del Imperio.

Hay que decir aquí que el juicio desde la fe tampoco es un juicio aparte o separado del discernimiento y juicio que hacemos desde las ciencias sociales y humanas: la sociología, la política, la ética misma. La fe las tiene en cuenta como mediaciones y asume sus criterios y conclusiones con el criterio mayor o fundamental de fondo: ¿cómo ese tal juicio desde tal mirada económica, social, política lleva a la Vida o no, es decir lleva a acercarse al Reino de Dios de equidad, justicia, fraternidad, solidaridad, perdón y reconciliación auténticas, realización de comunidad, etc.? Por eso las opciones de juicios sobre la mejor economía posible, la mejor política posible, la mejor organización o lucha posible, etc., se harán desde ese criterio y exigen de nosotros y nosotras mucho discernimiento, reflexión honesta. Y eso también implica abrirse al diálogo, la crítica sincera, la confrontación (pensar frente al otro-con el otro), la humildad (nadie tiene toda la verdad), el reconocimiento de la argumentación del otro, etc.

Por último, reforcemos lo dicho: si el criterio dicho en cristiano es el reinado de Dios que llega a los pobres (y con ellos a todos), el criterio dicho en cristiano-humano es el respeto y vigencia de los derechos humanos integrales para toda la población, especialmente para los más vulnerables en este momento de la historia.


ACTUAR
En primer lugar, tenemos que dejar la apatía, el paternalismo, las visiones sectarias para sumar colectivamente con una nueva responsabilidad de participación en los asuntos públicos[3].

Es necesario construir una propuesta integral de proyecto alterno y popular de desarrollo, impulsado desde una convergencia amplia de actores sociales.

Generar un polo social amplio, requiere enfrentar una serie de desafíos:
·         Ubicar la necesidad de fortalecer las articulaciones nacionales, además de trabajar sobre problemáticas concretas en territorios definidos; impulsar un proyecto alterno de nación, implica desde la sociedad civil, incrementar nuestro nivel de politización y articulación “entre iguales”.
·         Valorar las posibilidades de buscar alianzas estratégicas con actores disímiles, siempre y cuando haya coincidencia en los objetivos.
·         Obligar a la clase política (partidos políticos) a cumplir su papel de representantes de la voluntad popular. Sus plataformas deben proponer cursos de acción diferentes a lo que ya se viene haciendo. Las campañas no deben estar depositadas en las personas, si no en un proyecto de desarrollo.
·         Recuperar y fortalecer las instituciones “ciudadanas” como los Institutos Electorales, las Comisiones de Derechos Humanos, los Institutos de Transparencia ya que la crisis de las instituciones, incrementa el impacto de las crisis económicas.
·         Apelar a la reconstrucción del tejido social, en nuestro momento, sólo puede pasar, por rescatar y mejorar la vía democrática.
·         Frente al escepticismo que caracterizará la jornada electoral de 2012, es necesario, crear estrategias que permitan incidir en los procesos, no automarginarnos.

Actuar en fe y esperanza
La historia de nuestro país y su realidad en este momento es la historia salvación que se nos ha entregado y de la cual somos herederos y continuadores en el discernimiento y propuesta del “mejor mundo posible, de la mejor sociedad posible, de la mejor iglesia posible”. Como creyentes en el Dios de la Vida, seguidores del modo de Jesús en hacer el reinado de Dios y conllevados por el Espíritu que da ánimo, fuerza y luz, nos sentimos y sabemos demandados por esa realidad que nos llama y nos grita a responder, a dar razón de nuestra fe.

Siempre es necesario estarnos recordando que la dimensión pública de nuestra fe no es algo exterior a la misma, sino que brota de su misma esencia, por ser una fe que surge del cristianismo como religión ético-profética. Y la dimensión pública significa en términos seculares la dimensión política de la fe, entendida la política como el bien común. Ese es nuestro criterio político mayor: ¿dónde, en qué opción, en qué mediación política, en qué organización, en qué actores políticos, en qué partido o no partido, en qué movimiento y lucha, en qué proyecto político, etc., está el mayor bien común posible para México en estos momentos de nuestra historia?


[1] Parte de la información aquí planteada es resultado del debate llevado a cabo al interior, del seminario nacional de Remisoc, realizado en julio de 2011 en el DF.
[2] Dolores González. Serapaz.
[3] Javier Sicilia. Zócalo de la Ciudad de México. 8 de mayo 2011.

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Hilo 4 (Catequesis Comunitaria)

Tejiendo alianzas por el bien común
“Bienaventurados los hacedores de la Paz”

Introducción
Dice el lugar común que la verdadera paz no es ausencia de guerra. Entonces ¿qué es? Para entenderla debemos encontrar el significado de su gemela, la justicia. No existe la una sin la otra, son complementarias. Nuestro país sufre ausencia de paz, porque también hay ausencia de justicia. Y los seguidores de Cristo no pueden ser indiferentes al reclamo social de la justicia y la paz en México. El mensaje de las bienaventuranzas es claro en este sentido y obliga en conciencia a trabajar en este sentido. Las elecciones en puerta dan la oportunidad de presionar socialmente en el sentido de construir la justicia en el país para alcanzar la anhelada paz.

UNA MIRADA A LA REALIDAD

Hoy México vive uno de los momentos más dolorosos de su historia, momento histórico caracterizado por una violencia e inseguridad estructurales, cuyas raíces más profundas son sin duda la pobreza y la desigualdad generadas por un modelo económico y político que ha sumido a nuestra nación en una guerra absurda que ha cobrado la vida de más de 50 mil personas los últimos tres años.

Ante este momento histórico de dolor y de gran quebranto, integrantes de diversas iglesias cristianas y organizaciones de fe, reunidas en diálogo con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el pasado 2 de septiembre, queremos hacernos visibles como una expresión espiritual ecuménica emergente para denunciar con firmeza la injusticia hoy imperante y anunciar la Buena Noticia que traen los mensajeros de paz (Is 52,7).

Con un enérgico reclamo a las autoridades de los tres poderes de gobierno de nuestro país, denunciamos:

- Que los graves problemas sociales que hoy vivimos no estén en vías de solución adecuada, por centrarse la estrategia de seguridad del gobierno federal en la militarización como único camino de combate al crimen organizado y careciendo de una visión integral, que considere la desigualdad y la pobreza y que vaya acorde a las dimensiones de la problemática.

- Que la clase política falta continuamente a su compromiso con la sociedad ante la indignante situación de desastre nacional, ya que legisla a su beneficio y mina cada vez más nuestras instituciones democráticas, en particular el sistema electoral.

- Que la publicidad en los medios masivos de comunicación esté orientada a favorecer los intereses de un pequeño grupo de poder y pretenda desvirtuar y satanizar cualquier enfoque distinto al del gobierno en la lucha por la seguridad ciudadana.

- Que se criminalice a las víctimas y a los defensores de derechos humanos, al desacreditar su labor y al no respetar su dolor.

- Que todo lo anterior apunte a una clara intención de nuestras autoridades de entregar el territorio y la soberanía nacional, mediante la privatización y la militarización que ocasiona la creciente pérdida de libertades individuales y colectivas.

El texto anterior forma parte del Posicionamiento público de las Iglesias por una paz con justicia y dignidad[1]. Esta descripción coincide con la visión de muchos mexicanos y mexicanas con respecto al momento que vive el país; en medio de una guerra sin sentido y sin dirección, donde los muertos los pone la ciudadanía y la clase política se empeña en hacer aparecer este caos como una victoria de las fuerzas de seguridad. El posicionamiento afirma que el eje de todo este caos gira en torno a dos realidades incontrovertibles, la desigualdad y la pobreza, ambas acentuadas en todo el territorio nacional a partir de la década de los años 80 con la implementación de un sistema económico que hace del despojo de la riqueza nacional una virtud; y de la producción de pobres su motor.

Por eso, no basta con incrementar el número de efectivos policiacos y militares en las calles, si no se atiende de manera radical (ir a la raíz) e integral (considerando los distintos aspectos) la epidemia de violencia y muerte que azotan al territorio nacional como se ha creído hasta ahora en el Ejecutivo federal y en muchos miembros de la clase política.
Los firmantes del manifiesto reclaman a la clase política legislar sólo en su propio beneficio dejando a la sociedad con la convicción de que los políticos, la política y sobre todo, las elecciones, no sirven para nada.

Sin duda que esa convicción conviene a quienes desean repartirse puestos y prebendas entre ellos avivando el miedo y la indiferencia hacia la participación y, más aún el reclamo y la exigencia de justicia. Estamos cerca de la elección presidencial 2012 y no podemos ignorar la importancia de este referéndum. La sociedad deberá decidir si la alternancia de partido en el poder funcionó o, si es hora de ejercer el derecho al veto; no sólo al voto. Sin embargo, también debe quedar claro que, la democracia no se limita a la elección de un gobernante, sino a la acción soberana de la ciudadanía de ejercer sus derechos y de exigir cuentas. Veamos qué nos dice la palabra de Dios.

ILUMINAR LA REALIDAD

Mateo 5: 6 y 20 Justicia del Reino

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Yo se lo digo: si no hay en ustedes algo mucho más perfecto que lo de los fariseos, o de los maestros de la Ley, ustedes no pueden entrar en el Reino de los Cielos

Estos versículos pertenecen al corazón del Evangelio, el Sermón del Monte. Piedra de toque para los discípulos del Cristo; perfil que deberán cumplir de ahí en adelante todos aquellos que se digan seguidores del Maestro de Nazaret. Y la palabra justicia aparece como el tono de fondo del discurso. Por un lado, la justicia que se reclama a Dios como acción reivindicatoria frente a quienes oprimen, persiguen y maldicen a los discípulos. Por otro lado, como el anhelo de hacer la voluntad de Dios en un paradigma nuevo. No basta la justicia entendida como cumplimiento de los preceptos y los ritos. Ya los mismos profetas reclamaban al pueblo su falta de justicia y sus muchos rituales carentes de soporte en las acciones hacia el prójimo.

Si bien, para los judíos sólo Dios es justo y el otorga su veredicto sobre qué es más o menos una actitud justa, Jesús deja claro que en el Reino de Dios, el asunto es cualitativamente diferente. En el nuevo orden instaurado por Jesús, la justicia es el modo de ser del cristiano; ser cristiano es ser justo. Este es la actitud que distinguirá a los discípulos del Nazareno, tener hambre y sed de que el nuevo orden, el Reino anunciado sea vigente entre los seres humanos. Por eso no basta rezar ni hacer sacrificios de animales ni hacer obras de caridad para que el público las aplauda. Es preciso anhelar la construcción de otra forma de relación entre los humanos, una relación de equidad, de hermandad.

Hacer ritos, oraciones y alabanzas sin un compromiso por la instauración del nuevo orden es, no sólo hipócrita, sino además poco efectivo para alcanzar la paz. Por supuesto, el reto es mayúsculo. Rezar y asistir a los ritos de la sinagoga es relativamente fácil frente al reto de transformar las relaciones de dominación en la sociedad. Tan no es fácil, que Jesús les advierte que serán perseguidos, maldecidos e incluso muertos por causa de la “justicia”, esto es, de hacer la voluntad de Dios. Por eso los bendice y los anima a no tener miedo, pues finalmente entrarán al Reino de los Cielos.

Este texto de las bienaventuranzas tan sublime es a la vez la interpelación más fuerte que se le puede hacer a nuestro cristianismo declarado. Somos cristianos si hacemos lo justo a los ojos de Dios. Muchos cristianos y cristianas de todos los tiempos lo han vivido así y nosotros no debiéramos ser la excepción. En nuestro país, el Posicionamiento de las Iglesias hace una autocrítica de la lentitud con que las distintas creencias religiosas han asumido la defensa del oprimido y, a la vez un compromiso que nos recuerda las acciones que reciben bienaventuranza en el Evangelio:
  1. Colocamos por delante de nuestras acciones la defensa del oprimido y de las víctimas de la violencia en nuestro país, como sujetos activos de transformación.
  2. Como hacedores de la Palabra que anunciamos: llamamos a nuestras iglesias (a sus jerarquías y comunidades) a que nuestro anuncio, y sobre todo nuestras acciones por la paz salgan de la comodidad de nuestros templos y sean escuchados en las plazas públicas, que llegue a todas las gentes en todos los rincones del país,
  3. Desde el profetismo, la fe, la espiritualidad que nos comprometemos a hacer del Evangelio una acción para la paz que nazca de la justicia.
  4. Exigiendo desde ya una reforma política integral por parte del gobierno, que atienda a la verdadera causa de la inseguridad y la violencia en nuestro país, que es la injusticia social y económica.
Asumimos por ello el firme compromiso de emprender una serie de acciones conjuntas, organizadas como iglesias y personas de fe, para que la justicia y la paz se besen en nuestro adolorido territorio mexicano (Sal 85,10).[2]

Así pues, hay esperanza de que la paz, en nuestro país, sea fruto de la justicia. De los anteriores compromisos, los tres primeros tienen que ver con la autocrítica y el posicionamiento de las comunidades de fe hacia el interior. El cuarto apunta hacia fuera, es una exigencia a las autoridades, y este es uno de los mejores momentos para hacerlo, cuando están cercanas las elecciones. Cómo se puede incidir en este punto es lo que vamos a ver a continuación.
MANOS A LA OBRA

Con mucha frecuencia creemos que si se cambiara a toda la clase política cambiaría la situación del país. Desafortunadamente no es así. Los políticos son parte de una realidad a la que pertenecemos todos y, todos somos parte de esa cultura de corrupción, de prebendas y tranzas, por “palabra, obra u omisión” como dice el acto de contrición. De tal suerte que, si creemos que nuestro único deber ciudadano es votar en cada elección, estamos pecando de omisión ciudadana. Esto significa que, estamos dejando de hacer lo que nos corresponde como ciudadanos responsables, participar, monitorear, exigir, demandar, a los mandatarios de cualquier nivel que cumplan con el mandato que les dimos en las urnas.

Sucede que votamos y luego dejamos que los gobernantes electos hagan lo que quieran y como lo quieran. Acto seguido nos quejamos en el taxi, con el compadre o en el mercado, pero no hacemos absolutamente nada para cambiar las cosas. Cuando llegan las elecciones y, si bien nos va, votamos por otro partido y, si peor, ¡votamos por los mismos que no hicieron nada! El círculo vicioso está perfectamente cerrado. ¿Cómo romper con este círculo? ¿Por dónde empezar?

Reflexión personal
  • ¿Qué tipo de ciudadano o ciudadana soy? ¿De los que se quejan y no hacen nada o de los que hacen y exigen sus derechos?
  • ¿Me siento llamado o llamada a poner en práctica mi justicia cristiana?
  • ¿Puedo y quiero hacerlo en comunidad?

Reflexión en grupo:
Analicemos nuestras actitudes ciudadanas con la siguiente “Brújula del compromiso ciudadano”. Marca del 1 al 5 el grado de compromiso del grupo con las respuestas a cada una de las siguientes preguntas. 1 es nada comprometido, 5 es totalmente comprometido; 3 es medianamente comprometido.

  1. ¿Estamos comprometidos con la causa de la justicia que significa llevar el mensaje de Cristo fuera de los templos y más allá de las acciones de religiosidad?
  2. ¿Estamos dispuestos a conocer las propuestas de gobierno de los candidatos de los partidos políticos?
  3. ¿Podemos vencer la resistencia a participar con otras personas que no comparten nuestra creencia religiosa (otras religiones), ideológica (otros partidos), de edad (jóvenes o viejos) o cualquier otra diferencia?
  4. ¿En verdad nos comprometemos a cumplir con las reglas y leyes que protejan el interés común y el individual?
  5. ¿Estamos dispuestos a dar seguimiento al cumplimiento del programa de gobierno de las autoridades que me corresponden (delegados, presidentes municipales, gobernadores, jefe de gobierno, diputados, presidente de la República)?
  6. ¿Queremos analizar y tener clara conciencia sobre las prioridades de la Nación?
  7. ¿Estamos comprometidos a aportar sugerencias a las diferentes instancias de gobierno aunque no sean del partido de nuestra preferencia?
  8. ¿Estamos listos para participar y organizarnos comunitariamente en torno a las necesidades de la comunidad? ¿En qué áreas (niños, jóvenes, derechos humanos, alimentación, migrantes, madres solteras, entre otras)?
  9. ¿Estamos dispuestos a exigir nuestros derechos y a fijar nuestra posición ciudadana frente a las autoridades?
  10. ¿Nos podemos comprometer a informarnos críticamente sobre la realidad del país por otros medios que no sean las televisoras monopólicas?

Si las respuestas a la Brújula del compromiso ciudadano fueron mayoritariamente del 3 al 5, ¡Felicidades! el grupo está listo para acciones contundentes a favor de la construcción de la paz justa y digna.

Si las respuestas van del uno al tres en su mayoría, ¡No se desanimen! hay que reforzar todas las marcadas con el número 3 para fortalecer a la comunidad en su compromiso. No se desesperen, pero tampoco desistan del empeño. Lo que se pueda hacer se agradece.

Acciones colectivas hacia la paz
Para todos los que deseen empezar ya aprovechando el contexto electoral les damos el siguiente “Diagnóstico del candidato posible”. Evalúa del 1 al 5 a cada uno de los candidatos representados, donde 1 es nada y 5 es óptimo nivel; 3 es medianamente aceptable.

El candidato X:
  1. ¿Tiene historia y experiencia de gobierno eficaz?
  2. ¿Tiene capacidad de escucha y diálogo intersectorial; esto es puede sentarse a hablar lo mismo con el sector privado que con otras instancias de gobierno o con la ciudadanía?
  3. ¿Respeta y hace respetar a todos las leyes y reglas, empezando por sus subordinados inmediatos y sus familiares?
  4. ¿Tiene capacidades para realizar una buena administración de los bienes de la Nación y ha mostrado acatar las leyes de la transparencia?
  5. ¿Tiene visión clara de un proyecto de nación y capacidad para conjuntar los esfuerzos necesarios para alcanzarlo?
  6. ¿Es clara su estrategia sobre la justicia, la seguridad ciudadana y el respeto irrestricto a los derechos humanos aún en el marco de inseguridad que prevalece?
  7. ¿Ha mostrado con hechos que entre sus prioridades están el invertir en educación, trabajo e infraestructura productiva nacional para reactivar el mercado interno?
  8. ¿Su equipo de colaboradores da muestras claras de probidad moral y de experiencia?
  9. ¿Son claros los mecanismos de participación ciudadana y de revocación de mandato en su propuesta?
  10. ¿Hay claridad en programa de que el País no estará subyugado a los intereses de los poderes fácticos nacionales o transnacionales por encima del beneficio nacional?
  11. ¿Su propuesta reconoce y acepta la pluralidad de actores y respeta al Estado Laico?

Este es un modo de iniciar, sin embargo, aún faltaría definir qué otras acciones se van a hacer desde la ciudadanía organizada una vez que el candidato triunfador en las elecciones tome posesión del cargo.

Estas acciones van desde informarse y darle seguimiento a las distintas iniciativas que ya existen; integrarse a algunas acciones promovidas por estas organizaciones o colectivos, hasta formar sus propia organización, foro, observatorio, lo que se les ocurra con tal de participar activamente en acciones a favor de la construcción de una ciudadanía responsable animada por la fe.

CELEBRAR LA VIDA

1. Coloquen al centro de la reunión un mapa de México bajo la imagen de Cristo resucitado.
2. Hagan una entrega a Jesús de los compromisos adquiridos durante la reunión mencionando uno por asistente y luego, los comunitarios.
3. Reciten juntos la oración del Padre Nuestro y el Ave María.
4. Canten o, al menos reciten la canción, No basta rezar de Alí Primera.




No basta rezar



No, no, no basta rezar
hacen falta muchas cosas
para conseguir la paz (Bis)

Y rezan de buena fe
y rezan de corazón
pero también reza el piloto
cuando monta en el avión
para ir a bombardear
a los niños del Vietnam
para ir a bombardear
a los niños del Vietnam

No, no, no basta rezar
hacen falta muchas cosas
para conseguir la paz (Bis)

Nada se puede lograr
si no hay revolución
reza el rico, reza el amo
y te maltratan al peón
reza el rico, reza el amo
y te maltratan al peón

No, no, no basta rezar
hacen falta muchas cosas
para conseguir la paz (Bis)

No, no, no basta rezar
hacen falta muchas cosas
para conseguir la paz (Bis)

En el mundo no habrá paz
mientras haya explotación
del hombre por el hombre
y exista desigualdad
del hombre por el hombre
y exista desigualdad

No, no, no basta rezar
hacen falta muchas cosas
para conseguir la paz (Bis)

Cuando el pueblo se levante
y que todo haga cambiar
ustedes dirán conmigo
no bastaba con rezar
ustedes dirán conmigo
no bastaba con rezar

No, no, no basta rezar
hacen falta muchas cosas
para conseguir la paz.



[1] Posicionamiento público de las Iglesias por una Paz con justicia y dignidad. http://iglesiasporlapaz.blogspot.com/

[2] Se sugiere leer completo el Posicionamiento que está incluido en el Anexo 2.

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MPF2012