2014-05-25
Apas06, Cosme, Jn14:15-21: El Espíritu Santo y la misión
2012-07-11
Bord15, Todos los cristianos somos misioneros (bipo-mc, 120715)
- Saludos a los(las) participantes
- Canto: De dos en dos (#230)
- Invocar la luz y la fuerza del Espíritu Santo
- ¿Qué nos dice el dibujo?
- ¿Qué experiencia tenemos de misión?
- ¿Qué dificultades hemos encontrado?
- ¿Cuáles serían las características del misionero de hoy?
- ¿Qué les dice Jesús a sus apóstoles cuando les envía?
- ¿Qué más llamó su atención en el texto? ¿Por qué?
- ¿Cómo distinguir entre los buenos y los falsos profetas?
- ¿En qué sentido los apóstoles pueden ser modelos para los misioneros de hoy?
2008-10-20
DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES
Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones
(Mt 28, 19)
Por el bautismo todos somos misioneros, no sólo los sacerdotes y las religiosas.Somos misioneros desde nuestra casa con la familia, en el trabajo, en la escuela, es decir, no sólo en los retiros, en los salones del templo y en la Misa.
Somos una Iglesia misionera, por eso es también necesario participar desde la comunidad eclesial en la misión. Es decir, no es suficiente hacer la misión de manera personal, ni siquiera desde mi grupo o movimiento.
La misión no es temporal, mientras dura el gusto. Debe ser permanente. Para ello se requiere abrir muchos centros de misión o pequeñas comunidades o comunidades eclesiales de base: es lo mismo. Lo importante es abrir un nivel de Iglesia en un barrio que permita que las familias vivan su fe.
En la misión participan todos, no sólo los que saben más, los que se saben el rosario, los que se llevan bien con todos, etc. La misión incluye, no margina. Pretender una Iglesia con una pastoral de puras personas seleccionadas es una pretensión diabólica.
Los destinatarios de la misión son todos, pero hay que empezar con los más vulnerables. Por tanto, empieza analizando la realidad, y a la luz de la Palabra y con la fuerza de la Eucaristía se transforma el contexto de los destinatarios en Reino de Dios.
Todos tenemos obligación de cooperar económicamente en la misión, tanto para las tierras lejanas como para la misión local.
No seremos misioneros si primero no somos discípulos de Jesucristo. No seremos discípulos de Jesucristo si no tenemos un corazón disponible para una renovación o conversión personal y pastoral.
Agustín, Pbro.
2008-06-10
LA MISIÓN DE LOS DOCE
Ciclo A, 11° Dom.Ord., 15 de Junio de 2008
“A estos doce los envío Jesús con estas instrucciones”
(Mt 10, 5)
Después de explicar cómo el Reino de Dios se hace presente en palabras (Mt 5-7) y acciones (Mt 8-9) de Jesús, Mateo introduce este “discurso de misión” en el que descubre la tarea que Jesús encarga a sus discípulos como continuadores de su misión.
¿Cómo han de realizar los discípulos de Jesús esta misión?
1) Con un corazón compasivo como el de Jesús.
2) Con la conciencia de que el dueño de la misión es Dios y no ellos.
3) Con la oración, rogando al “dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.
4) Tomando como ejemplo a Jesús, que tiene y da el poder “para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias”.
5) Siguiendo las instrucciones que Jesús da en y para un tiempo determinado: “No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de samaritanos”. Es decir, de acuerdo al Plan Diocesano y Parroquial de Pastoral.
6) Reconociendo que esta misión implica búsqueda, anuncio y otras acciones concretas: Vayan en busca de…, proclamen por el camino… curen… resuciten… echen fuera a los demonios.
7) Aceptando que esta misión se hace sólo por amor, sin esperar nada a cambio: “Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.
Desde la perspectiva de los Obispos de Latinoamérica y de El Caribe, Misión significa llevar la buena noticia de la dignidad humana hacia todos los sectores parroquiales y, a través de pequeñas comunidades, llegar hasta los alejados y marginados para que salgan de su anonimato y transformar, desde ellos, su realidad de muerte (Aparecida 360-363; 372, 310, 164, 265, 146).
Las etapas de la vocación son el Llamado, luego la Respuesta y finalmente la Misión. Usted, ¿en qué etapa se encuentra?
David, Pbro.
LA FE Y LAS OBRAS
“Sino el que cumpla la voluntad de mi Padre”(Mt 7, 21)Jesús continúa su predicación en el Monte. Ya pronunció las bienaventuranzas, ya habló sobre el amor a los enemigos (Mt 5), sobre la oración y el ayuno (Mt 6). Ahora insiste en las obras: “No todo el que diga 'Señor, Señor'
Sus discípulos y la muchedumbre en general está sorprendida por las palabras de Jesús, por su estilo de vida y sus palabras, pero Jesús no quiere que se queden en el puro sentimiento, con una fe sólo expresiva (¡qué bonito!) y no pasen a la puesta en práctica de su fe. Jesús critica una fe que se reduce al ámbito de lo puramente religioso y hasta espectacular: “¿no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”, pero separado de las tareas y responsabilidades de la vida cotidiana. Jesús rechaza con energía esas acciones que se quedan en lo superficial o en lo “milagroso” que, sin más, no corresponden a la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios tiene que ver con la práctica del amor y la justicia. Mateo pone a los necesitados, a los más vulnerables como el criterio fundamental para definir la entrada al Reino (Mt 25, 31-46). Una fe que no va de la mano de la justicia, y que no se traduce en obras, es como una casa edificada sobre arena, expuesta a la lluvia y demás inclemencias que de un momento a otro se vendrá abajo.
En el Documento de Aparecida, nuestros Obispos nos invitan a que vivamos nuestra fe en la realidad social concreta (N° 167), para que iluminemos todos los ámbitos de la vida social (N° 501). De hecho, toda auténtica misión se orienta hacia la vida eterna pero también por las necesidades concretas (N° 176; 27 y 367). Practicar la justicia es señal del Reino (N° 383).
David, Pbro.