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2014-04-28

Apas03_SBL: Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan (20140504)

Servicio Bíblico Latinoamericano
3º Domingo de Pascua - Domingo 4 de mayo de 2014
Bto. Carlos Manuel Cecilio Rodríguez, laico (Puerto Rico, 1963)

Hch 2,14.22-33: No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio
Salmo responsorial 15: Señor, me enseñarás el sendero de la vida
1Pe 1,17-21: Los rescataron a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto
Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan



En la primera lectura, de los Hechos de los Apóstoles, encontramos a Pedro pronunciando su primera predicación pospascual, dirigida tanto a los judíos presentes como a todos los habitantes de Jerusalén. El sermón es de tipo kerigmático, con la presentación de tres aspectos de la vida de Jesús, que componen el credo de fe más antiguo del cristianismo: un Jesús histórico, acreditado por Dios con milagros, prodigios y señales; su muerte a mano de las autoridades judías, y finalmente, su resurrección obrada por Dios para salvación de toda la humanidad. Pedro termina su discurso con un sello de autenticidad: de todo esto, «nosotros somos testigos» (Hch 2,32). Creer en Jesús resucitado era reconocerlo como Mesías, lo que según las Escrituras, abría las puertas para su segunda venida y el fin del mundo. Esto explica las actitudes de recogimiento y miedo que llevan a los discípulos a encerrarse bajo llave. Sin embargo, Pentecostés cambia para siempre las cosas, pues antes que miedo por el fin del mundo, el Espíritu les indica que el mundo apenas comienza, y que la iglesia que acaba de nacer tiene el compromiso de contribuir en la reconstrucción de este mundo con la clave del amor. Así comenzó la Iglesia su misión, cambiando los miedos del fin del mundo, por la alegría, el optimismo y el compromiso de hacer que cada mañana el mundo nazca con más amor, justicia y paz.
La referencia a la primitiva comunidad cristiana nos hace descubrir la importancia que la praxis del amor y de la solidaridad tuvo en el surgimiento del cristianismo. No fue sin más una teoría, sino un cambio de vida, una praxis, una transformación social, lo que estaba en juego. Importante tenerlo presente, cuando tantos piensan que el cristianismo es cuestión de aceptar intelectualmente un paquete de verdades, teorías o dogmas.

En la segunda lectura, el apóstol Pedro hace un llamado a mantener la fidelidad a Dios aún en situaciones de destierro, desplazamiento, marginación o exclusión, porque Dios, en un nuevo Exodo, nos libera de una sociedad sometida a leyes injustas e inhumanas, que protegen sólo al que paga con oro o plata. Esta liberación fue asumida por Jesús con el sello de su propia sangre, como una opción de amor, consciente y voluntaria, por los hombres y mujeres del mundo entero. El precio que debemos pagar a Jesús por tanta generosidad, no es con oro ni plata, sino, dando vida a los hermanos que siguen muriendo, víctimas de la injusticia y la deshumanización. Eso será realmente «devolver con la misma moneda».

En el evangelio, dos discípulos, que no eran del grupo de los once (v.33) se dirigen a Emaús. Probablemente se trata de un hombre y una mujer, casados, (también había mujeres discípulas), que regresaban a su pueblo natal frustrados por los últimos acontecimientos de la capital. Mientras conversaban, Jesús se acerca y comienza a caminar con ellos, al fin y al cabo es el Emmanuel. Pero ellos no pueden reconocerlo, sus ojos están cerrados. ¿Por qué? Porque en el fondo todavía tenían la idea de un mesías profeta-nacionalista, que conquistaría el mundo entero para ser dominado por las autoridades de Israel, un mesías necesariamente triunfador... Por eso, estaban viendo en la cruz y en la muerte del maestro, el fracaso de un proyecto en el cual habían puesto sus esperanzas.
Serán las Escrituras las primeras gotas que Jesús echa en los ojos del corazón de estos discípulos, para que puedan ver y entender que no es con el triunfalismo mesiánico, sino con el sufrimiento del siervo de Yavé, como se conquista el Reino de Dios; un sufrimiento que no es masoquismo, sino un cargar conscientemente con las consecuencias de la opción de amar a la humanidad, actitud difícil de entender en una sociedad dominada por un poder de dominio que mata a quien se interpone en su camino. Por la vida, hasta dar la misma vida, es el testimonio de Jesús ante sus dos compañeros.

El relato de los discípulos de Emaús es una pieza bellísima, evidentemente teológica, literaria. No es, en absoluto, una narración ingenua directa de un hecho tal como sucedió. Es una composición elaborada, simbólica, que quiere dar un mensaje. Y como todo símbolo, que no lleva adjunto un manual de explicación, permanece «abierto», es decir, es susceptible de múltiples interpretaciones. Y desde cada nuevo contexto social, en cada nueva hora de la historia, los creyentes se confrontarán con ese símbolo y extraerán nuevas lecciones...

En una página adjunta (http://servicioskoinonia.org/biblico/textos/emaus.htm) presentamos una glosa a este texto de Lucas, leído desde la situación psicológica de los «militantes latinoamericanos en los 90». La situación, actualmente, por fortuna, ha cambiado, pero las situaciones de depresión, de derrota y de desánimo, lamentablemente forman parte esencial de nuestra vida, por lo que puede ser interesante leer la interpretación que allí se ofrece del tema de Emaús desde América Latina.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 127 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «Por el camino de Emaús». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://untaljesus.net/texesp.php?id=1600127 Puede ser escuchado aquí: http://untaljesus.net/audios/cap127b.mp3 

Para la revisión de vida

          Pedro proclama lo esencial de su fe, y lo que debe ser también el núcleo de nuestra fe: que Jesús fue rechazado y muerto por su compromiso con el amor y la justicia, pero que Dios se puso de su parte resucitándolo, y que él y los demás apóstoles son testigos de esta «parcialidad» de Dios. ¿Me siento yo también testigo de que la razón la lleva el amor y la justicia? ¿Acaso en otra cosa consiste el ser cristiano?

Para la reunión de grupo

-                 El contexto histórico del testimonio de los apóstoles sobre la resurrección de Jesús es siempre un ambiente de persecución: las autoridades "políticas y religiosas" de Israel persiguen a quien crea y sobre todo a quien proclame esa resurrección. ¿Por qué? Este porqué puede orientarnos mucho para saber el significado que proclamar la resurrección tenía en aquel contexto. Hoy nadie persigue a quien proclame la resurrección de Jesús o simplemente a Jesús y su mensaje. ¿Por qué? Este porqué puede iluminarnos sobre la vigencia o la pureza actual del mensaje que predicamos como «resurrección de Jesús».
-                 Los relatos de las apariciones de Jesús, y su resurrección misma ha sido entendidos muy literalmente, como narraciones directas de hechos físicos acontecidos exactamente así... Ello ha conllevado en el pueblo cristiano (en nosotros) la creación de un imaginario sobre la resurrección y el más allá de la muerte también muy "cuasi-físico", como si fuera enteramente conocido o cognoscible, describible, desprovisto de todo misterio... ¿Cabe hoy mantener el sentido profundo de la fe en la resurrección de una forma más crítica, sin hablar a la ligera de la misma, reconociendo que no "sabemos" casi nada de ella, y sospechando que mucho de lo que clásicamente hemos dicho al respecto sea sólo imaginación, símbolos inadecuados y no -desde luego- descripciones cuasi-físicas que haya que considerar como "materia de fe"?
-                 Léase el artículo de Jon Sobrino «El resucitado es el resucitado» (http://servicioskoinonia.org/relat/219.htm) y coméntese ese enfoque de interpretación del significado de la resurrección de Jesús.
-                 En todo caso: ¿cómo entender pues hoy el contenido profundo de la fe en la resurrección? ¿Y qué significaría hoy «dar testimonio de la resurrección»?

Para la oración de los fieles

-                 Para que la Iglesia dé testimonio de su fe y su esperanza, anunciando de palabra y obra al Dios de vivos que ha resucitado a Jesús. Oremos...
-                 Para que toda la humanidad avance en el camino de la paz, la justicia y el respeto a los derechos humanos. Oremos...
-                 Para que las desigualdades y las injusticias sociales nos hagan ver la necesidad de transformar nuestra sociedad, haciéndola conforme al Reino de Dios. Oremos...
-                 Para que cesen el hambre, la pobreza, la discriminación, la explotación, la guerra, la violencia. Oremos...
-                 Para nos esforcemos en tener un conocimiento cada día más profundo de las Escrituras que nos lleve a sentir más cercano a Dios y a ser más solidarios con los hermanos. Oremos...
-                 Para que nuestra comunidad viva la Eucaristía de manera que nos lleve a mayores exigencias y compromisos. Oremos...

Oración comunitaria

          Dios Padre nuestro: te rogamos que tus hijos e hijas nos llenemos de gozo y esperanza al celebrar el triunfo pascual de Jesús. Que este gozo nos fortalezca para permanecer fieles al amor y a la Justicia, seguros de que también triunfarán. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.

          Te invocamos, Fuerza y Misterio del Universo, a quien reconocemos como energía original, Padre y Madre, Dios Universal. Nosotros creemos que en Jesús de Nazaret, y en los maestros espirituales de todas las religiones del mundo, Tú has salido al encuentro de la humanidad, para hacernos entrever el misterio inescrutable en que vivimos, nos movemos y hacia el que caminamos. Respetuosos con tu silencio, expresamos nuestro deseo de contribuir a que todo ser humano descubra que Tú eres Vida y nos llamas a la Vida. Te lo expresamos caminando tras los pasos de Jesús de Nazaret, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.


2014-04-27

Apas02_FeAdulta: DE PALACIOS, CATEDRALES Y FAVELAS (20140427)

Fe Adulta: DE PALACIOS, CATEDRALES Y FAVELAS
23 de abril de 2014

Con la alegría de la Pascua entre pecho y espalda, abordamos un largo período festivo. Que le saquemos provecho.

Jesús se hace presente en la 'celebración dominical' de los discípulos.






Pero aún queda espacio para otros diversos temas…

  • José Sánchez Luque: Dos nuevos santos. "El Señor no nos quiere príncipes que se esconden ante los problemas y se encierran en su comodidad. Porque la comodidad no es más que un lento suicidio" (Papa Francisco).
  • Francisco y Juan XXIII. Una amable comparativa entre los dos papas que explica el historiador y escritor Marco Roncalli, sobrino-nieto de Juan XXIII. Va en Noticias de alcance.
  • Sandra Hojman: De sangre y viento. Animados por la sangre que se derrama para fecundar, celebramos la fiesta de la Vida en abundancia que trasciende todas las barreras.
  • Leonardo Boff: La paz perenne con la naturaleza y la Madre Tierra. Todo compone una grandiosa sinfonía cuyo  maestro es el propio Creador; todas las cosas están animadas y personalizadas. 
  • Juan José Tamayo: El cristianismo de María Magdalena. María Magdalena ha sido llamada Apóstol de los Apóstoles, fue la primera que encontró a Jesús resucitado, la primera en tener esa experiencia Pascual.
  • José Luís Sicre: La oración de Jesús. Una charla pronunciada el pasado Jueves Santo sobre la oración del judío piadoso en tiempos de Jesús y la práctica de la oración y las oraciones del propio Jesús. [Seguirán dos charlas más en las próximas semanas].
  • Convencimiento. Teresa Parodi. La vida llama a mi puerta, me está llamando. La vida empuja mis pasos me está empujando, me pide manos tendidas, me pide tanto…
  • Entrevista con Covadonga Orejas en Religion Digital. "No hay nada que pueda justificar que la gente muera en la frontera". Ya sabemos el camino: debajo de la foto del Papa, hacer clic sobre la imagen…


Creo que no me olvido de nada. Ah, sí. El equipo Quiero ver se hace querer ver esta semana. Atentos a Multimedia 1 que allí se dejarán ver… Con un fuerte abrazo, gracias por leernos y hasta la semana que viene.

Rafael Calvo

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2010-09-12

El seguimiento total

Cord23, seguimiento total, 5 de Septiembre de 2010

Sab 9, 13-18: ¿Quién comprende lo que Dios quiere?
Salmo 89: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Lc 14, 25-33: Amar más a Dios

JESÚS DE NAZARET había ido asustando a sus discípulos diciéndoles que seguirlo es tan difícil como entrar por la “puerta estrecha”. Anteriormente decía a sus discípulos que habría que recibir el Reino con una actitud de humildad y de caridad preferencial hacia los pobres. Ahora les pide un seguimiento total por encima de cualquier bien personal o familiar. Hoy, muchos bautizados tienen un cierto compromiso con su familia, con su trabajo y uno que otro con su entorno social. Pero casi nada de compromiso con la Iglesia ni con Dios. Hoy, Jesús condiciona su seguimiento: Primero el compromiso es con él y luego con lo demás. ¿Cuántas horas a la semana dedica usted a Dios, a su Iglesia, a su familia, a su trabajo, a su persona, al bien común?

La Palabra dice que “cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo” (Lc 14, 33). APARECIDA por su parte afirma que los Rasgos del discípulo son: que Jesucristo sea su centro, familiarizado con la Palabra, la confesión y la Eucaristía; se inserte en la comunidad eclesial y social; solidario y misionero (AP 292). El documento nos menciona algunos compromisos: Compromiso del bautismo (228), con la justicia social (363), con la cultura de la vida (358), con la misión continental (362), que hemos de fundamentar en la roca de la palabra de Dios (Benedicto XVI, DI 3; AP 247). El compromiso de formar pequeñas comunidades en el Continente (310), pues son un medio privilegiado para vivir la espiritualidad de comunión (307).

QUÉ LES PARECE si, partiendo de los cuatro ejes que Aparecida (# 226) nos recomienda reforzar, nos proponemos lo siguiente:
1) La experiencia religiosa: Nos comprometemos con Dios en la participación dominical en la Misa y rezando el Padre Nuestro todos los días.
2) La experiencia comunitaria: Nos comprometemos a construir en la parroquia una red de Cebs que favorezca la relación y el fortalecimiento de la familia, los derechos humanos, el mundo del trabajo y la participación en la vida pública del país.
3) La formación bíblico-doctrinal: Nos comprometemos a usar mucho más la Palabra de Dios. Que sea nuestro libro de cabecera, de estudio y de trabajo pastoral.
4) El compromiso misionero con los alejados: Nos comprometemos en participar en la misión continental permanente desde la parroquia a donde asisto.

Agustín, Pbro.

2010-07-18

Marta y María

Cord16, Marta y María, 18 de Julio de 2010
Se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra
(Lc 10, 39)

JESÚS DE NAZARET, en su viaje a Jerusalén se detiene en Betania, en donde encuentra la hospitalidad de Marta y María, las hermanas de Lázaro. Allí, al mismo tiempo que descansa de sus correrías, aquellas mujeres le escuchaban con atención sin descuidar la hospitalidad. En este ambiente amable Jesús quiere enseñar a todos el verdadero valor de la Palabra de Dios. Quiere orientar nuestra mirada, de entre todo lo necesario a lo único esencial.

El trabajo, la participación ciudadana, la familia, el descanso, la recreación y el estudio son necesarios, pero la escucha de la Palabra de Dios es lo esencial, lo que da orientación a todos lo demás, como la visagra a todos los elementos de una puerta. Se trata de una asidua y atenta escucha de la Palabra que luego se convertirá en vivencia del evangelio. En una sociedad cada vez más laica la cosa se pone realmente problemática.

APARECIDA dixit que para que un discípulo sea discípulo de verdad se verán en él los siguientes rasgos: Que Jesucristo sea su centro, familiarizado con la Palabra, la confesión y la Eucaristía; se inserte en la comunidad eclesial y social; y sea solidario y misionero (Cf. AP 292).

QUÉ LES PARECE si, como pequeñas comunidades, nos proponemos que la Palabra de Dios sea el faro de nuestro camino misionero (AP 180). El don de la hospitalidad tiene mucho que ver en esto. Sería bueno trabajar la hospitalidad con los demás que nos visitan y con Dios que nos visita con su Palabra. Pero luego, habrá que reflexionar, responder y tratar de aplicar un plan en relación a los siguientes interrogantes: ¿Cómo hacerle para adecuar la pastoral a la realidad urbana en cuanto a lenguaje, horarios, y prácticas? (Cf. AP 518-A); ¿Cómo hacerle para anunciar la Palabra de Dios con belleza en la gran urbe? (Cf. AP 518, L).

Agustín, Pbro.