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2013-12-17

Aadv4_Mt1,18-24: Jesús nacerá de María (SBL20131222)


Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 22 de diciembre
Domingo 4º de Adviento - Ciclo A
Clotilde, reina y viuda (a. 545)

Is 7,10-14: La virgen está encinta y dará a luz un hijo
Salmo Responsorial 23: Que entre el Señor, el rey de la gloria
Rom 1,1-7: Jesucristo, de la estirpe de David, Hijo de Dios
Mt 1,18-24: Jesús nacerá de María



Vamos a hacer en primer lugar un comentario litúrgico-pastoral a estos textos bíblicos en una línea más bien tradicional. Luego una nota crítica.
El pasaje de Isaías que escuchamos hoy resuena ese anuncio esperanzador del nacimiento de alguien que estará permanentemente inserto en medio de su pueblo. Al parecer estas palabras del profeta al rey Acaz se dieron en un contexto en el que las esperanzas del mantenimiento de la seguridad del reino de Judá se centraban más en el poder político y militar, dejando a un lado la confianza en YHWH. Isaías ha visto los afanosos intentos del rey para aliarse con sus vecinos en orden a defenderse de las amenazas del reino del norte, quienes a su vez se han aliado con otros para defenderse del poderoso de turno.
Para despertar de nuevo la confianza en Dios, el profeta se vale de un hecho probablemente histórico, el embarazo de alguna de las doncellas del rey. Así como esa joven dará a luz un primogénito, del mismo modo enviará Dios un descendiente davídico que asuma los destinos del pueblo, en medio del cual estará siempre; por eso su nombre “Emmanuel”, Dios con nosotros. Con base en esta profecía, se fue fomentando la idea de que el Mesías nacería de una virgen. Toda primeriza en Israel albergaba la esperanza de ser la madre del Mesías; todo ello debido a la misma terminología empleada tanto en el hebreo como en el griego y luego en nuestra lengua. Cuando Mateo relata la concepción de Jesús, se hace eco de esta profecía de Isaías y lo cita textualmente.
La segunda lectura está tomada de la carta de san Pablo a los romanos, más exactamente se trata del encabezamiento de la carta. Allí relata Pablo a los cristianos de Roma su vocación al apostolado, para lo cual fue elegido por el mismo Dios. Para Pablo está claro que el evangelio que él predica es Jesucristo mismo, su persona, su obra, su muerte y resurrección. Es muy importante para el apóstol subrayar que este Jesús es descendiente de David en cuanto a lo humano, pero que Dios le otorgó su Espíritu constituyéndolo en Mesías todopoderoso, Señor Único, resucitándolo de entre los muertos. Otra cosa que recalca Pablo es que su actividad evangelizadora le ha sido otorgada por puro don, por vocación; de ahí que su preocupación haya sido durante toda su vida el dar a conocer a la noticia de Jesucristo especialmente a los gentiles.
En el evangelio, Mateo nos narra el origen de Jesucristo. María estaba desposada con José, pero aún no vivían juntos. Ello indica que estaban en un período que llamaban desposorio o compromiso matrimonial, período que podía durar de seis meses a un año, tiempo prudente para el esposo construir o acondicionar la casa en donde recibiría a su esposa. En el entretiempo la novia seguía viviendo con sus padres, dependiendo de su papá hasta que pasara formalmente a depender de su marido. La promesa de matrimonio o desposorio implicaba completa fidelidad al novio; todo acto de infidelidad era adulterio, y como tal podía ser castigado conforme a la ley mosaica.
En esas circunstancias, pues, nos narra el evangelio que María resultó embarazada; pero aclara diciendo “por obra del Espíritu Santo”. El hecho haría sentir muy mal a José; sin embargo, agrega Mateo, que “era un hombre justo, y para no exponerla a la infamia, decidió abandonarla en secreto”. José hubiera podido hacer valer sus derechos, exigir el castigo previsto por la ley; con todo, sin darse cuenta, va colaborando también él con los planes divinos.
En estos planes divinos no todo está garantizado, pues en ellos también están involucradas la libertad y la voluntad humanas. Es una constatación que podemos hacer en toda la historia de la salvación partiendo desde el mismo paraíso. Parece que los planes de Dios caminaran sobre el filo de la navaja (!). Un ejemplo de ello lo tenemos en el relato que hoy nos cuenta Mateo.
Pero en esos planes hay siempre una cosa muy importante que se llama diálogo. Precisamente en el diálogo con el ángel que le habla en sueños a José se nos muestra cómo Dios va incorporando a su proyecto a sus mismas criaturas. El silencio de aceptación de José es la respuesta que Dios nos pide también a nosotros. Le ponemos muchas trabas y condiciones a la obra de Dios. A veces intentamos “corregir” la manera como Dios actúa; ¡no es necesario! Basta que pongamos nuestra fuerza y voluntad al servicio del plan de Dios, lo demás Él sabe cómo lo hace.
Aunque en nuestro pasaje se resalta la figura de José en su duda, en su aceptación de ser padre de Jesús y de ponerle el nombre, la verdad es que María, que apenas es nombrada, está también allí recordándonos su actitud de fe y sumisión a los planes de Dios que son vida para el hombre y la mujer de todos los tiempos.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 133 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil, titulado «Una noche de dudas». El guión del texto, y su comentario, puede ser tomado de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1600133 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap133b.mp3

Como nota crítica podríamos decir algo que hace mucho tiempo que es ya un «lugar común» en el mundo bíblico: los profetas no fueron en su tiempo adivinos del futuro, ni muchas de las cosas que los primeros cristianos creyeron ser «cumplimiento de lo anunciado por las Escrituras» realmente lo fueron. Ese esquema apologético de que lo sucedido en Jesucristo estaría previsto y anunciado en el pasado, hace tiempo que ha sido abandonado en los estudios bíblicos. Más. Desde hace apenas unos años, menos de veinte, se está hablando de una nueva ola, un «revolcón» en el tema de la historicidad bíblica. Ya sabíamos que había muchas cosas y figuras (importantes) de la Biblia que no eran literalmente histórica. Los grandes especialistas bíblicos ya exhibían hace tiempo una visión bastante matizada de la base histórica de la Biblia. Los planteamientos concordistas de La Biblia tenía razón, aquel famoso libro, hace mucho tiempo que no gozan de audiencia. Pero en los últimos años, como decimos, se ha dado un cambio significativo de postura. Hay toda una corriente arqueológica última, la más actual, que se pronuncia ya con claridad por una postura bastante más radical sobre la historicidad. No quieren ya utilizar la arqueología para ornamentar con curiosidades la ciencia bíblica, sino que creen que debemos ser honrados y someter los estudios bíblicos a lo que la arqueología descubre y cree poder probar. Es, de alguna manera, una nueva edición del conflicto entre la ciencia y la fe, pero a estas alturas la solución del conflicto está ya muy precocinada, y no caben componendas. Ya no vamos a condenar a Galileo, ni a los arqueólogos.
No podemos entrar aquí en más profundidad. Remitimos a un libro clave, de Finkelstein, La Biblia desenterrada. Una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados, Siglo XXI Editores, Madrid y Buenos Aires, 2003.

Concretamente en torno a la Navidad, para grupos más críticos o formados, puede ser bueno estudiar a fondo el tema del significado de la encarnación, tanto del misterio en sí mismo, cuanto de los relatos evangélicos correspondientes. Hay propuestas teológicas muy interesantes que merecen atención, como «La metáfora de Dios encarnado» de John HICK (tiempoaxial.org), o «Jesús, hijo de mujer» de John Shelby SPONG (en la biblioteca de Koinonía, servicioskoinonia.org/biblioteca), o el estudio sobre «Las narraciones de la Natividad de Jesús» de Mariano CORBÍ, en la RELaT (servicioskoinonia.org/relat), el nº 381. Otras muchas ideas y sugerencias pueden verse en servicioskoinonia.org/pastoral en tiempo previo a la Navidad. 

Para la revisión de vida

          En esta última semana de adviento, trato de hacer una revisión de mi vida sobre cómo me estoy preparando para vivir la conmemoración del nacimiento de Jesús.
          ¿Voy a estar atento a no caer en esa tentación que se ha hecho clásica ya, la de la identificación de la navidad con el consumismo?
          ¿Voy a vivir especialmente en esta navidad la solidaridad con los pobres?

Para la reunión de grupo

-                 Retomar la lectura de todo el cap. 7 de Isaías, una vez leído, discutir y asimilar las notas explicativas que trae la Biblia Latinoamericana.
-                 Leer de nuevo el pasaje de Mateo y estudiar la nota a este pasaje en la Biblia Latinoamericana.
-                 Escuchar y/o leer el capítulo 133 de “Un tal Jesús” y comentar en el grupo lo que nos sugiere sobre esta vivencia de la Navidad.
-                 Tomar esos materiales de profundización sugeridos más arriba, y organizar una o varias sesiones de estudio.

Para la oración de los fieles

-                 Por los cristianos de todas las confesiones, para que por encima de nuestros intereses de grupo, seamos capaces de transparentar en el mundo la presencia única y permanente de Dios. Oremos...
-                 Para que nuestra vida personal y grupal sea fiel reflejo del amor del Padre manifestado en su Hijo. Oremos...
-                 Para que esto en estos días de Navidad no olvidemos a los más necesitados de nuestras comunidades. Oremos...
-                 Para que la Navidad deje en nosotros frutos de una conversión sincera y de una adhesión incondicional a los planes del Padre... Oremos...

Oración comunitaria

          Padre bueno y misericordioso, cuando hacemos nuestra propia voluntad nos perdemos, se diluye el sentido de nuestra vida y arrastramos a muchos a la perdición; que al contemplar hoy a María y José obedientes a tu voluntad, sintamos también nosotros el placer y la necesidad de adherir a Ti nuestro ser y nuestra voluntad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

2013-12-16

Aadv3, Mt11:2-11: JESÚS, MAESTRO ARTESANO DE OFICIOS HUMANITARIOS (FeAdulta20131215)


JESÚS, MAESTRO ARTESANO DE OFICIOS HUMANITARIOS
11 dic 2013


Amigas y amigos:
Francisco está entre los diez finalistas a "persona del año" de la revista Time, que premia a quien haya ejercido una mayor influencia en las noticias del 2013. Cuenta con nuestro voto. Ayer presentó la "Campaña contra el hambre en el mundo" puesta en marcha por Caritas Internacional y secundada, en España al menos, por Manos Unidas. Y ojalá que por todos nosotros. Volvemos a la Evangelii Gaudium, hoy en treinta frases. Todo ello lo encontraremos en noticias de alcance.

El pasaje de los emisarios de Juan el Bautista encierra lecciones muy diversas.
Vicente Martínez: Jesús, Maestro artesano de Oficios HumanitariosEsta es, sin duda, nuestra fidedigna vocación como cristianos.
Mt 11, 2-11.  ¿A qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, desde luego, y más que profeta…


José Enrique Galarreta: Isaías 35, 1-6. Un poema de ilusión y de esperanza, en tiempos muy difíciles, cantando el final de los males. Santiago 5, 7-10. Tened paciencia, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca.
Florentino Ulibarri: Llegará un nuevo día. Un día en el que la libertad no sea un sueño sino una alegre realidad para todas las personas. Llegará un día en el que esta sociedad se sienta renacer…
Vicky Irigaray: Camino hacía DiosEl profeta Isaías nos ha recordado el sueño de Dios: una humanidad capaz de convivir en paz y fraternidad.
Rafael Calvo: TestigosEstamos llamados a ser profetas de la verdad para el mundo de hoy.
Fray Marcos: A Jesús, nunca terminaremos de conocerlo. Si de verdad queremos acercarnos a él, nos sorprenderá cada día. Nunca te conformes con lo que sabes de él.
José Antonio Pagola: Curar heridas. La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios.
Enrique Martínez Lozano: Vericuetos del ego y verdad.Fácilmente nos perdemos en "discusiones", confundidos en nuestros pensamientos y alejados de la verdad que somos.
José Enrique Galarreta: Seguimos siendo una religión de ricos, sabios y perfectosDe muchas cosas nos tiene que liberar el Señor, sobre todo, de nuestro deseo de que esta vida se convierta en el Paraíso por la fuerza milagrosa de Dios.
Rogelio Cárdenas: Seamos quienes somosNecesitamos cuidar nuestra higiene psico-espiritual, estar más en el presente y vivir viviendo con amabilidad nuestro autentico ser. Saborear a Dios en todo.
Apareció la ternura y el amor de DiosDios está en nosotros y con nosotros, no podemos vivir sin Él, es nuestra esencia, nuestro sustento, es y en Él somos.
Salomé Arricibita: Ven a mí. Los ciegos ven, los mudos hablan, los sordos oyen, los cojos andan... Quiero dejarme habitar, quiero ver, hablar, escuchar, caminar... quiero preparar mi corazón... ¡¡¡Feliz esperanza!!!

El mensaje de Nelson Mandela podría decirse que es cristiano, porque es humano y por eso universal.
Javier Marín: Mandela logra aunar el rezo de todas las religiones. Decretan el Día Nacional para la Oración y la Reflexión por Mandela. Iglesias, sinagogas, mezquitas y otros templos religiosos se llenan por él.

Leonardo Boff: Mandela y el futuro amenazado de la humanidadMandela ha sido capaz de transmitirnos una esperanza inquebrantable  en que el ser humano todavía tiene solución.

Europa cerradaMandela ha sido capaz de enseñar a Europa y al mundo lo importante que es integrar a una minoría, en su caso la blanca.

La actualidad nos lleva a otras reflexiones.
José Arregi: ¿Qué harías con un asesino o un violador?Una amiga me ha dirigido tres preguntas incómodas. No las eludiré, aunque sé de antemano que no despejaré su perplejidad ni la complejidad del asunto.
Salvador Sostres: Un obispo que nos ameSi los pastores no aman y se preocupan por sus rebaños, las ovejas se desnortan y debilitan. Los obispos deben ser el refugio espiritual de los fieles que les han sido encomendados.
Redes Cristianas: Manifiesto de la IV Asamblea.Queremos con Redes Cristianas una Iglesia más democrática y más evangélica en el mundo de hoy, siguiendo las directrices que el Papa Francisco ha marcado en su Exhortación Apostólica.

La suma de todos habla por sí sola de la buena gente que nos lee.
Tenemos que agradecerle a José Enrique Galarreta que nos haya escrito con tanta valentía y claridad lo que piensa y lo que siente. El último libro de José Enrique es todo un testimonio de fe adulta. Bueno, si aún no lo tienes, pregunta a quien lo haya leído. A lo mejor tienes suerte y te lo presta.
Un cariñoso abrazo,
Rafael Calvo
Enviado desde Evernote

2013-12-14

Aadv3_Mt11,2-11: ¿Eres tú el que ha de venir? (SBL20131215)


Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 15 de diciembre de 2013
Domingo 3º de Adviento - Ciclo A
María de la Rosa, fundadora (a. 1855)

Is 35,1-6.10: Dios viene en persona y los salvará
Salmo Responsorial 145: Ven, Señor, sálvanos.
Sant 5,7-10: Manténganse firmes, porque la venida del Señor está cerca
Mt 11,2-11: ¿Eres tú el que ha de venir?





La primera y la segunda lectura de hoy, del profeta Isaías y del apóstol Santiago, coinciden en el mensaje: merece la pena esperar, hay que esperar, debemos esperar, porque viene nuestro Dios, él mismo viene en persona, y trae el desquite... Hay que tener paciencia, porque es inminente su llegada, ya está a la puerta...
No dudamos de que esta forma de plantear la esperanza, de vivirla y de transmitirla, ha sido útil y muy eficaz para muchas generaciones anteriores a nosotros, pero tampoco dudamos de que hoy día, ese planteamiento pudiera no servir ya.
- Este motivo aducido clásicamente para fundamentar la esperanza (de que Alguien viene, alguien va a irrumpir apocalípticamente en nuestra vida, incluso con inminencia, y de que nuestra esperanza consista en «esperar» (de espera, no de esperanza) su llegada... no resulta hoy ya plausible.
- Ese esquema conceptual según el cual Dios ha anunciado que vuelve, en una segunda venida que sellará el final del mundo, y que nosotros estamos por tanto en un tiempo intermedio, incierto y amenazado por la espada colgante (de Damocles) de esa sorpresa divina que llegará como la visita del ladrón, ha sido una imagen poderosa, que ha cautivado la atención de muchas generaciones, pero que hoy empieza ya a no funcionar.
- Esa idea de que debemos esperar que en el futuro Dios va a castigar a los malos... y así «poner las cosas en su sitio» y vengar las maldades de los que nos han hecho daño... probablemente fue muy efectiva en otro tiempo, como lo ha sido en pedagogía todo lo referente a los premios y castigos, las buenas y las malas notas, pero hoy ya muy pocas mentes lúcidas pueden aceptar que la pedagogía humana infantil pueda ser atribuida al misterio existencial del ser humano.
Aquellas generaciones tenían una comprensión del mundo fundamentalmente religiosa, inserta en las coordenadas de la descripción del mundo que las mismas religiones habían elaborado: un mundo que consistía esencialmente en un «plan de Dios» para poner una prueba al ser humano y llevarlo a otra vida, mejor o peor según mereciera premio o castigo. Dentro de ese «pequeño mundo», dentro de esa cosmovisión religiosista que ocupó por milenios el imaginario de nuestros mayores, funcionaba el hablar de una segunda venida, de la prueba que Dios nos pone, de la amenaza que supone la posible sorpresa del Dios que viene e irrumpe en el mundo para finalizarlo e inaugurar otro eón, el de los premios y castigos. Este imaginario religioso (tradicional, antiquísimo, milenario...) está agotándose, desapareciendo con las generaciones mayores, desvaneciéndose y perdiendo vivacidad y plausibilidad en las generaciones medias, y siendo rechazada en las generaciones jóvenes, en las que no logra ya implantarse. La transmisión de ese tipo de fe se está interrumpiendo.
En el nuevo imaginario o cosmovisión que muchos estamos adquiriendo, fundamentado en la nueva imagen que la cosmología y el conjunto actual de las ciencias nos ofrecen, ya no cabe concebir la realidad tan «antropocéntricamente» como para pensar que todo consiste y todo se reduce a «un plan que Dios ha hecho para probar al ser humano». Al ser humano actual no le resulta ya plausible una espiritualidad que le dice que él es el centro del cosmos, y que este cosmos «ha sido creado simplemente para servir de escenario al drama humano de su salvación ultraterrena»... Y no le resulta plausible tampoco que el misterio tan respetable del más allá sea asociado con y puesto al servicio de la amenaza de castigos o la promesa de premios...
¿Es posible ser cristiano sin aceptar estas imágenes que hoy sentimos como no incorporables a nuestra cosmovisión? Sí, lo es, al costo de purificar nuestra esperanza -y, más ampliamente, nuestra cosmovisión religiosa global- de aquellas imágenes propias de un tiempo que ya no es el nuestro.
En realidad, lo que importa es el contenido profundo, la experiencia espiritual, la dimensión de esperanza (en este caso), no el soporte de categorías, esquemas mentales, cosmovisiones apocalípticas o esquemas de concepción del tiempo de los que echaron mano nuestros antepasados. El cristianismo, a lo largo de su historia, ya ha abandonado muchas imágenes que en su tiempo fueron comunes, que luego se oscurecieron, y que finalmente nos resultaron inaceptables (de algunas de las cuales hoy incluso nos avergonzamos). Durante muchos siglos el predominio del pensamiento estático, el supuesto de la ahistoricidad y la negación del carácter evolutivo de todo, nos ha querido hacer pensar que no podemos cambiar nada, que debemos creer a la letra lo que expresaron nuestros mayores, sin remontarnos a revivir su misma experiencia profunda pero con libertad y creatividad, y que nada puede ser innovado. Pero la misma historia está ahí para mostrar lo contrario a quien sepa y quiera verlo. Y también está ahí el presente: son muchos ya, de hecho, los cristianos/as que «creen de otra manera».

El evangelio de Mateo nos presenta la llamada «prueba mesiánica». Juan el Bautista desde la cárcel manda emisarios para preguntarle a Jesús si es él el esperado o si deben esperar a otro. Jesús no responde con algunas pruebas teologicas, ni con citas bíblicas apologéticas, o con algunos dogmas o doctrinas, sino que se remite y remite a los consultantes a los puros hechos, que pueden ser «vistos y oídos»: «los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios... y a los pobres se les anuncia el Evangelio, la Buena Noticia». Estos «hechos», estas buenas noticias, son la prueba de identidad del Mesías. Y serán, tienen que ser, la prueba de identidad de quienes sigan al Mesías, al Xristós, o sea, los «cristianos». Sólo si nuestra vida produce esos mismos hechos, sólo si somos «buena noticia para los pobres», sólo entonces estaremos siendo seguidores de aquel Mesías, del Xristós, o sea, «cristianos».

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 45 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil, titulado «Una pregunta desde la cárcel». El guión del texto, y su comentario, puede ser tomado de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1200045 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap45b.mp3

Respecto al tema de los premios y castigos eternos, repetimos aquella indicación bibliográfica para quienes puedan leerlo en inglés –mientras está a punto de salir en castellano en la colección «Tiempo axial» (tiempoaxial.org)–, el libro de John Shelby SPONG, Eternal Life: A New Vision. Beyond religion, beyond theism, beyond heaven and hell. HarperCollins Nueva York 2009. Las palabras del subtítulo son muy elocuentes. 

Para la revisión de vida

          Detengámonos un momento en nuestro camino de evangelizadores y tratemos de configurar de nuevo en nuestra vida la imagen de Jesús: ¿coincide esa imagen con la que nos revelan los evangelios? Preguntémonos: “eres tú, o debemos replantearnos tu imagen?

Para la reunión de grupo

-                 ¿El mundo se va a acabar, puede ser que se acabe «con la segunda venida de Cristo»? ¿Es dogma de fe? ¿Qué fundamento tiene esto? ¿Y qué significaría en todo caso? ¿Es un elemento esencial del «relato» cristiano? ¿Qué es lo que sería esencial, la expresión o su contenido profundo? ¿Y cuál es ese contenido? Se puede ser cristiano y «creer» en el mundo que la ciencia nos presenta hoy día? Alguien puede preparar este tema con una reflexión-planteamiento del tema. Luego se conversa y dialoga abiertamente, y alguien finalmente trata de expresar una conclusión común, aunque no sea única.
-                 Retomemos la respuesta de Jesús a los mensajeros de Juan, ¿cuáles son las señales que Jesús ve como la prueba de su mesianismo? ¿Valen esas mismas señales para probar la identidad del seguidor del Mesías? Poner algún ejemplo: ¿en qué situaciones, actitudes, personas, grupos... creemos que hoy se dan esas buenas noticias, esas pruebas de estar compartiendo la misión del Mesías... y en cuáles no?

Para la oración de los fieles

-                 Por los que viven sin esperanza o en tristeza, para que Cristo Salvador los llene de fortaleza y de alegría. Roguemos al Señor.
-                 Por nuestros grupos y comunidades, para que a pesar de las dificultades e injusticias que enfrentamos cada día, seamos capaces de sembrar esperanza y luchar con entusiasmo evangélico por un mundo mejor. Roguemos al Señor.
-                 Por los que hemos sido llamados a trabajar de manera directa en el anuncio del Evangelio, para que el Jesús que predicamos sea el que realmente vivimos y seguimos. Roguemos al Señor.
-                 Por todas las iglesias que confiesan su fe en Jesús, para que más allá de los intereses de grupo sepamos poner todos nuestros esfuerzos a favor de la paz, la unidad y la fraternidad. Roguemos...

Oración comunitaria

          Padre bueno, al acercarnos a la celebración de la fiesta entrañable de la Navidad te pedimos que acrecientes nuestra esperanza, para que nunca desistamos del esfuerzo por crear un mundo en el que el amor sea posible. Nosotros te lo pedimos por Jesús de Nazaret, hijo tuyo y hermano nuestro, cuyo nacimiento nos aprestamos a celebrar. Amén.

          Oh Fuerza vital que nos constituyes, que nos has hecho brotar de la Vida, como Materia organizada y consciente, que se mantiene y se sostiene contra el embate del Tiempo, que tiende continuamente a disolverla... Nos entregamos a tu abrazo poderoso que nos ha traído al ser, nos mantiene en él, y un día nos abrazará plenamente hasta absorbernos en su seno y mantenernos ya para siempre unidos a Ti... Amén.

2013-12-02

Aadv2_Mt3,1-12: Vuelvan a Dios porque ya llega su reinado (SBL20131208)


Servicio Bíblico Latinoamericano 
Domingo 8 de diciembre de 2013 - Ciclo A
2º de Adviento
Beato José María Zabal Blanco, mártir (a. 1936)

Is 11,1-10: Juzgará a los pobres con justicia
Salmo Responsorial 71: En sus días florecerá la justicia y brillará la paz
Rom 15,4-9: Mantengamos la esperanza que infunden las Escrituras
Mt 3,1-12: Vuelvan a Dios porque ya llega su reinado


La primera lectura es uno de esos varios preciosos textos de Isaías, y de los profetas bíblicos en general, que nos «describen» la «utopía» bíblica. Por definición, la u-topía «no tiene lugar», no se la puede encontrar, todavía no se ha concretado en ningún sitio, no existe... y en ese sentido tampoco se puede describir cómo es. Pero si hablamos de la utopía -y si incluso soñamos con ella- es porque sí tiene alguna forma de existencia. No existe concretamente... «todavía». Como decía Ernst Bloch, no sólo existe lo que es, sino lo-que-no-es-todavía (el “noch nicht Sein”). No es, pero puede ser, quiere ser y, como podemos comprobar de tantas maneras, lucha por llegar a ser.
El pensamiento utópico, es un componente esencial del judeocristianismo. No lo es de otras religiones, incluidas las grandes religiones. No hay sólo un tipo de religiosidad. Podemos encontrar varias corrientes en las religiones (neolíticas, de los últimos cinco mil años). Unas experimentan lo sagrado sobre todo en la conciencia (la interioridad, el pensamiento silencioso, la experiencia de la iluminación, de la no dualidad... una especie de estado modificaco de conciencia), otras lo experimentan en la naturaleza, en la experiencia cósmica... (la experiencia de sintonía con la naturaleza, de unidad e interdependencia con ella, de su sacralidad imponente, de la Pachamama... lo que Mircea Elíade llama la «experiencia uránica» que todos los pueblos han sentido al contemplar la belleza del cosmos). Las religiones abrahámicas, por su parte, han experimentado lo sagrado en la historia, por medio de la fe, la esperanza y el amor, a través del llamado de una Utopía de Amor-Justicia.
Ésta última es, concretamente, el ADN de nuestra religión. Todo lo demás (doctrina, moral, liturgia, institución eclesiástica...) añade, reviste, completa... pero la esencia de la religiosidad abrahámica es esa fuerza de la experiencia espiritual mediante el llamado de la Utopía del Amor-Justicia. Que, por ser “amor-justicia”, obviamente, siempre estará de parte de los pobres, de los “injusticiados”, en cualquier nivel o tipo de injusticia (económica, cultural, racial, de género...).
Los profetas, Isaías en el caso de la lectura de hoy, «describe» la Utopía, o «cuenta el sueño» que le anima: un mundo amorizado, fraterno, sin injusticia, sin injusticiados, en armonía incluso con la naturaleza... La Utopía fue tomando en Israel el nombre de «reinado de Dios»: cuando Dios reina el mundo se transforma, la injusticia deja lugar a la justicia, el pecado al perdón, el odio al amor... las relaciones humanas descompuestas se recomponen en una red de amor y solidaridad. El conocido estribillo del canto del salmo 71 (el de la liturgia de este domingo) lo dice magistralmente: «Tu Reino es Vida, tu Reino es Verdad, tu Reino es Justicia, tu Reino es Paz, tu Reino es Gracia, tu Reino es Amor». Donde Dios está presente y «reina», es decir, donde se hacen las cosas «como Dios manda», allí hay Vida, Verdad, Justicia, Paz, Gracia y Amor. Por eso hay que clamar con el estribillo cantado de ese salmo: «Venga a nosotros tu Reino, Señor». No hay sueño ni Utopía más grande, aunque esté tan lejana.
El adviento es, por antonomasia, el tiempo litúrgico de la esperanza. Y la esperanza es la «virtud» (la virtus, la fuerza) de la Utopía, la fuerza que la Utopía provoca, crea en nosotros para esperar contra toda esperanza. Adviento es por eso un tiempo adecuado para reflexionar sobre esta dimensión utópica esencial del cristianismo, y un tiempo para examinar si con el paso del tiempo nuestro cristianismo tal vez olvidó su esencia, tal vez arrincónó tanto la utopía como la esperanza.

El evangelio de Mateo nos presenta a Juan Bautista pidiendo a sus coetáneos la conversión, «porque el reinado de Dios [reinado “de los cielos” dirá Mateo, con el pudor reverencial judío que evita «tomar el nombre de Dios en vano»] está cerca». En aquellos tiempos de mentalidad precientífica y apocalíptica, la propensión a imaginar futuras irrupciones del cielo o del infierno servía para mover a las masas. Hoy, con una visión radicalmente distinta sobre la plausibilidad de tales expectativas apocalípticas, la argumentación de Juan Bautista ya no sirve, resulta increíble para la mayor parte de nuestros contemporáneos. No es que hayamos de cambiar (que hayamos de convertirnos) «porque el reino de Dios está cerca», sino exactamente al revés: el Reino de Dios puede estar cerca porque (y en la medida en que) decidimos cambiar nosotros (convertirnos) y con ello cambiamos este mundo... Ya no estamos en tiempos de apocalipsis (una irrupción venida de fuera y de arriba), sino de praxis histórica de transformación del mundo y de su historia (una transformación venida de abajo y desde dentro). El reinado de Dios -la Utopía, para decirlo con un lenguaje más amplio e interreligioso- no es ni puede ser objeto de «espera» (como ante algo que sucederá al margen de nosotros), sino de «esperanza» (la desinencia «anza» expresa ese matiz de actividad endógena). La esperanza es esa actitud que consiste en «desear provocando», desear ardientemente una realidad todavía «u-tópica», tratando de hacerla «tópica», presente en el «topos», en el lugar, aquí y ahora, en la Tierra, no en el cielo futuro.
Insistimos: otras religiosidades discurren por otro tipo de experiencia de lo sagrado -y ello no es malo, es muy bueno, y es muestra de la pluriformidad de la religiosidad-, pero la vivencia espiritual específicamente judeocristiana es esta esperanza activa histórico-utópica comprometida. En este Adviento podríamos hacer de esto una materia de reflexión y examen.

Por cierto, la segunda lectura, de la carta a los romanos, coincide curiosamente con este mismo enfoque esencial: «Todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza»... Mantener la «esperanza», mantener esa tensión de compromiso histórico-utópico es el objetivo de las Escrituras (por cierto, de todas las Escrituras, no sólo de la Biblia...). Es decir: las Escrituras fueron escritas para eso. No para fines piadosos, para fines estrictamente transcendentes o sobrenaturales... sino «para mantenernos en la esperanza», por tanto, para comprometernos en la historia, para encontrar lo divino en lo humano, el Futuro absoluto en el futuro histórico y contingente. Cualquier utilización bíblica que nos encierre en la misma Bíblia, nos separe de la vida o nos haga olvidar el compromiso histórico de construir apasionadamente la Utopía en esta tierra, será un uso malversado -o incluso perverso- de la Biblia.

El evangelio de hoy es dramatizado en varios capítulos de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. Son los capítulos 2, 3 y 6. El guión -y su comentario- del capítulo 2 puede ser tomado de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100002 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap02b.mp3 Los guiones, comentarios y audios de los demás capítulos pueden ser encontrados en www.untaljesus.net 

Para la revisión de vida

          ¿Soy persona de Utopía? ¿Vibro por ella? ¿Puedo decir que mi vida es un «vivir y luchar por la Causa (Utopía) que Jesús nos comunicó? ¿He llegado a descubrir y vivir el cristianismo como «militancia» histórica, como construcción de un Mundo Nuevo?
          Juan es la antítesis de la sociedad de su tiempo; es decir, no se amoldó cómodamente a las maneras de ser y de pensar de sus contemporáneos. ¿Cómo me comporto yo en el ambiente en que vivo? ¿Hay algo de anuncio-denuncia en mi manera de ser y de transmitir el mensaje?

Para la reunión de grupo

-                  Recoger, reunir los pasajes bíblicos más importantes que parecen describir el mundo de la Utopía. Comentar tras su lectura.
-                 Nos sirve hoy la manera de argumentar de la predicación de Juan Bautista? ¿Por qué no?
-                 Recordar el canto del salmo 71 (de Juan Antonio Manzano), y su estribillo: «Tu Reino es Vida, tu Reino es Verdad, tu Reino es Justicia, tu Reino es Paz, tu Reino es Gracia, tu Reino es Amor. ¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!». ¿Por qué ese estribillo es una de las mejores síntesis del mensaje cristiano y de su Utopía? Aprenderse ese estribillo como una definición muy práctica y asequible del Reinado de Dios. Ponerlo como una hermosa pancarta en nuestra casa o en el local comunitario.

Para la oración de los fieles

-                 Por nuestros grupos y comunidades células de la Iglesia, para que fieles a la misión que nos corresponde seamos capaces de anunciar valientemente el evangelio en todos los lugares.
-                 Por los que trabajan por la paz, la justicia y la prosperidad: para que descubran en su empeño el proyecto de Dios revelado en Jesús.
-                 Por las comunidades cristianas de todas las confesiones: para que nos preparaos a la conmemoración de la venida de nuestro salvador con obras de amor, justicia y de paz.
-                 Por todos nosotros para que este tiempo de adviento haga resonar en nuestros corazones las palabras de Juan que nos preparen de verdad a celebrar la llegada de Jesús.

Oración comunitaria

          Dios Padre-Madre que nos entregas todo tu amor; haz que nuestras palabras y obras muestren siempre nuestra disposición al amor y la reconciliación; aleja de nosotros toda actitud de discordia, egoísmo y violencia, y haz que el encuentro que hoy celebramos nos fortalezca en la construcción de la Utopía del “otro mundo posible” que tú nos propones ayudarte a crear. Nosotros te lo pedimos por Jesús de Nazaret, hijo tuyo, hermano mayor nuestro. Amén.

          Oh Fuerza Misteriosa que animas este proceso bio-cósmico, en el que nos sentimos inmersos sin comprenderlo ni terminar dejarnos transformar por él. Nos entregamos a Ti, Misterio de atracción irresistible, que del caos has originado este cosmos, con esa flecha meta-histórica que todo lo arrastra y lo lleva hacia adelante, también en nuestra propia vida, como en todo lo existente... Haz que nos sintamos cada vez más atraídos por Ti, Fuerza que todo lo atraes, y dejemos pasar esa Fuerza a través nuestro, para que asumida y multiplicada, siga transformando toda la realidad, esa Fuerza que eres Tú misma, que todo lo crea y lo recrea. Amén.

2013-11-27

Aadv1_Mt24,37-44: EL PROPIO ADVENIMIENTO (FeAdulta20131201)

EL PROPIO ADVENIMIENTO

27 nov 2013

Amigas y amigos:
Hoy estamos de fiesta, y bien alegres. Porque Francisco nos ha regalado una buena noticia, el gozo del evangelio, su "Evangelii gaudium". Nos hacemos eco en las noticias de alcance con dos análisis que se complementan muy bien a cargo de Pedro M. Lamet e Irene Hdez. Velasco. La utopía que hemos soñado tantos de nosotros, la está superando la realidad de nuestro Papa, bendito sea, aleluya. 
José M. Castillo: La encuesta del Papa a los católicosLa unidad de la Iglesia no es uniformidad. La unidad se construye sobre el respeto, la tolerancia, la bondad y la búsqueda del bien de todos.

Toca adviento, toca esperanza.
Florentino Ulibarri: Pregón  de adviento. Llega la hora de la alborada, de pasar de la noche al día. Abrid las ventanas y respirad; oread todas vuestras estancias…
José Enrique Galarreta: Sugerencias para la oración en Adviento"Adventus Domini": la llegada del Señor. Dios está en todas partes y siempre está. Entonces, ¿qué es lo que viene, qué es lo que llega?
Vicente Martínez: El propio advenimientoSomos nosotros quienes tenemos que buscarnos a nosotros mismos, único camino para encontrar a los otros y a Dios.
Mt 24, 37-44Manteneos despiertos, pues no sabéis qué día va a llegar vuestro Señor.



José Enrique Galarreta: Isaías 2, 1-5Insistimos en el final como catástrofe, pero la Biblia está llena de imágenes de la humanidad que encuentra finalmente la luz de Dios. Romanos 13, 11-14. Ddejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz.
Vicky Irigaray: Transmisores de esperanzaEn este tiempo de espera y esperanza, Dios nos invita a vivir despiertos, atentos a las necesidades de todos los hombres y mujeres.
Rafael Calvo: La esperanzaEs posible la esperanza en esta vida, no hay que ponerla en el más allá.
Fray Marcos: ¿Qué Dios estás esperando? El Dios de Jesús es único y está siempre escondido. Los falsos dioses son millares y están constantemente haciéndonos guiños.
José Antonio Pagola: Con los ojos abiertos. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.
Enrique Martínez Lozano: Estar en vela para vivir lo que somosEstar en vela" requiere amor humilde y atención plena.
José Enrique Galarreta: Alégrate, Jerusalén, porque llega tu luzLa vida es algo muy serio, pero se puede echar a perder. Dios es el que nos ayuda a vivir.
Rogelio Cárdenas: ¡Sálvese quien pueda! El Evangelio de este domingo parece gritarnos ¡Sálvese quien Pueda! Pero estamos salvados, nuestra clave es Jesús y todas las personas que nos rodean, hay una comunión de salvación.
Namasté. Este domingo nos pide estar en vela para vivir lo que somos. Dios está viniendo siempre a nosotros en todo lo que nos rodea.
Salomé Arricibita: Effeta! Ábrete! Es mi deseo para este adviento...  vivir con el corazón abierto y despierto para poder ver que la esperanza es hoy, aquí, ahora... en cada uno...  

La actualidad arrastra muchos problemas, y hay que hacerles frente.
Koldo Aldai: Una inmensa pielLas polémicas cuchillas de la valla de Melilla nos lleva a abogar una vez más en favor de la solidaridad y la fraternidad humanas. ENLACE para firmar protesta.
José Arregi: Las cuchillas de MelillaEn Melilla, una valla. En la valla, cuchillas. ¡Vergogna! ¡Vergüenza de Europa! ¡Vergüenza de país!"
El movimiento 'Evangelio, Justicia y Derechos sociales', católicos/as de Madrid, invita a hacer un gesto público y alzar la voz por los que más están sufriendo los recortes y nos invita a todos a vivir y expresar nuestra solidaridad con los más necesitados.

La salud y la espiritualidad hacen buena pareja.

Leonardo Boff: La importancia de la espiritualidad para la salud. Espiritualidad no es pensar en Dios sino sentir a Dios dentro de nosotros. ¿Existe un "punto de Dios" dentro de nosotros?

La farmacia de Dios. Él nos lo ha dado todo y a todos y entre las cosas que tenemos a nuestra disposición están todos estos alimentos…

Nos vamos ya, con la miel y el gozo en los labios, aleluya, aleluya. Un gran abrazo,
Rafael Calvo
Enviado desde Evernote

2013-11-25

Aadv1_Mt24,37-44: ¡Estén en vela, para estar preparados! (SBL20131201)


Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 1 de diciembre de 2013
Domingo 1º de Adviento, Ciclo A, año impar
Eloy, orfebre (a. 660)

Is 2,1-5: El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios
Salmo Responsorial 121: Qué alegría cuando me dijeron: “¡Vamos a la casa del Señor”!
Rom 13,11-14: Nuestra salvación está cerca
Mt 24,37-44: ¡Estén en vela, para estar preparados!




Hoy comienza el «año litúrgico», que no coincide con el año civil, ni con el curso lectivo, ni tal vez con el «ejercicio económico anual» de tal ramo de empresas... El año litúrgico es una periodización propia de la Iglesia católica.
Comienza con el tiempo de «adiviento», uno de los varios que lo componen... «Ad-viento», apócope de «ad-venimiento», significa venida, llegada, y alude a «la venida de Cristo», que, bíblicamente hablando, son dos: la venida que ya tuvo lugar, que celebraremos en Navidad, y la futura, la llamada «segunda venida» de Jesús, «en poder y majestad», que, en la visión clásica tradicional, pondrá fin al mundo, inaugurará el «juicio  final» o «juicio de las naciones», y abrirá la era definitiva, el «nuevo eón», la «vida eterna» beatífica para los salvados, y el sufrimiento eterno en el infierno para los «condenados». Todo ello, dicho en el lenguaje clásico tradicional religioso cristiano. Pero, ¿qué creemos hoy, realmente, de todo ello? ¿Cuánto de todo ello lo creemos sólo «simbólicamente», con un contenido de significado muy diferente del literal?
Los dos últimos capítulos del evangelio de Mateo forman el llamado «discurso escatológico» de Jesús. El evangelista pone en su boca y agrupa en estos capítulos los dichos «escato-lógicos», o sea, los que se refieren al final (del mundo). Ya sabemos hermenéutica bíblica y no vamos a entrar en el tema de la historicidad de esos dichos en cuanto efectivamente dichos por Jesús. Bien pudiera ser que Jesús expresara estas u otras ideas semejantes, porque Jesús estuvo inmerso en la mentalidad religiosa y cultural de su época -igual que dijo que Dios «hace salir el sol» sobre justos y pecadores, porque participaba de la visión cosmológica precopernicana-. Pero la pregunta importante es: ¿debemos creer nosotros hoy en esa «descripción del final» propia de esa visión apocalíptica? ¿Creemos efectivamente que Jesús «vendrá de nuevo», tal vez «pronto», «como el ladrón», y con semejantes consecuencias?

Richard DAWKINS, que se ha hecho muy popular con su combate crítico a creencias religiosas sobrepasadas (que él cree que representan todavía la forma de creer de los cristianos inteligentes y actualizados), confiesa que queda «abatido alconstatar que el 50% de los estadounidenses cree que el mundo tiene apenas 6 mil años», y añade: «La única superpotencia mundial actual está a punto de ser dominada por electores que creen que el universo entero comenzó después de la domesticación del perro. Creen también que serán personalmente ‘arrebatados’ a las alturas celestrianes todavía en el tiempo de su vida, hecho que será seguido por un Armagedón muy bienvenido como heraldo de la segunda venida de Cristo». Sam HARRIS por su parte (Letter to a Christian Nation), aduciendo encuestas del Instituto Gallup, sustiene que «nada menos que el 44% de la población estadounidense está convencida de que Jesús va a volver para juzgar a los vivos y a los muertos, en algún momento de los próximos cincuenta años». «Imagine usted  las consecuencias, si algún miembro significativo del gobierno estadounidense realmente creyese que el mundo está pronto a acabar de esta manera... El hecho de que casi la mitad de la población de EEUU crea en eso, en base simplemente a un dogma religioso, debe ser considerado una emergencia moral e intelectual». Dawkins, que prologa el libro de Harris, añade que hablar de una «emergencia moral e intelectual» tal vez es muy moderado.

Efectivamente, aunque hayamos olvidado historias pasadas de los muchos movimientos milenaristas de siglos pasados, hoy sabemos bien de consecuencias terribles que están teniendo en la actualidad las creencias religiosas que derivan en violencia y terrorismo por motivaciones religiosas verdaderamente apocalípticas, tanto de un signo como de otro. Las creencias religiosas, sobre todo su interpretación, no son un mero «asunto privado» de cada quien. Qué crean los norteamericanos electores del gobierno de la mayor potencia militar del mundo, para mí no es simplemente un «asunto privado» de ellos. Qué crean y piensen sobre el final del mundo y sobre la intervención y el dominio que Dios tiene sobre nuestro modo de gestionar este mundo, no es un asunto religioso privado del que la sociedad no deba preocuparse, porque, en determinadas circunstancias, puede llegar a ser verdaderamente «una emergencia moral e intelectual». Pensemos también en la cantidad de creyentes de pequeñas «iglesias libres» que se multiplican entre masas de población que viven en sectores de pobreza o miseria, y en las creencias fundamentalistas que difunden... ¿No son realidades de interés público, tal vez de salud pública, o incluso de «emergencia moral e intelectual»?

Casi con toda seguridad, los lectores de este comentario bíblico no están en esas penosas situaciones religiosas a las que acabamos de aludir. Pero es bien probable que no sepan bien qué decir ante el evangelio de hoy: ¿seguimos creyendo en una «segunda venida de Cristo»? Probablemente no creen en su inminencia, ni en su carácter «apocalíptico», ni en Armagedón y sus amenazas... pero no han decidido si seguir creyendo o no en «la segunda venida de Cristo». Mientras no lo decidan críticamente -o sea, mientras no personalicen su fe, en ese sentido- seguirán creyendo con la creencia tradicional (confiarán una parte importante de su vida a esa creencia), de que lo más profundo de la realidad es que es el plan de un Dios que quiso crearnos y ponernos una prueba, y que esa «segunda venida» será el paso a una vida eterna de premio o castigo por nuestra conducta moral en este mundo. Todo eso es lo que está implicado en la «segunda venida».

Ocasiones como ésta, del domingo que inaugura el Adviento, que pone ante nuestros ojos meditativos esa segunda venida, son, deberían ser, una ocasión para «agarrar el toro por los cuernos» y abordar estos temas, sin contentarse con darles en la homilía simplemente varios «pases» litúrgicos que lo utilizan simbólicamente, sin tener el coraje de responder a ninguna de las preguntas que pasan por la mente de los oyentes.

La esperanza ha sido considerada clásicamente como la virtud típica del Adviento, la dimensión de nuestra vida que cultivar especialmente en estas cuatro semanas. Como el pueblo de Israel y tantos otros pueblos, que vivieron la historia como un caminar iluminado por la esperanza del encuentro con Dios, el adviento nos invita a considerar nuestra vida como un caminar que no podemos sobrellevar sino con la fuerza de la esperanza. ¿Cuál es el peso de la esperanza en nuestra vida?

Tal vez, en el ambiente de nuestra ciudad o de los medios de comunicación... ya se ha instalado la publicidad navideña. Para el comercio, adviento significa bombardeo publicitario prenavideño, una navidad que, para ellos, no sería exitosa sin un aumento del consumo en todos los campos. Un cristianismo coherente no puede caer en en la trampa de tanto mensaje publicitario aparentemente religioso, que lo que pretende es solamente hacernos consumir.

La primera lectura, de Isaías, una de cuyas frases -la de la conversión de las lanzas en podaderas- figura en el vestíbulo del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, expresa bien la dimensión terrena de la utopía de esperanza que animaba a los profetas: un mundo reconciliado, en la paz de la convivencia y el trabajo, superadas las guerras y las preparaciones para las guerras -los arsenales de armas y las maniobras militares-. Por ser parte del Primer Testamento, a Isaías le falta la visión universalista: ni el «final» ni mucho menos el «fin» son que la Humanidad camine hacia el monte de Sión, sino simplemente hacia la Utopía de Dios, sea cual sea el monte sagrado de su religión.

Este primer domingo de Adviento, esta inauguración del nuevo ciclo litúrgico, con este planteamiento inicial del tema de la esperanza y de la imagen –un tanto chocante a nuestra sensibilidad– del fin del mundo y de la segunda venida de Jesucristo, pueden hacernos pensar. Así como el tema de la muerte personal (sus circunstancias, su acercamiento, su conveniente previsión) es un tema un tanto tabú en la sociedad occidental, también entre los cristianos de la actualidad resulta un tanto tabú estos temas que los textos litúrgicos del adviento nos plantean; no porque sean tabús, sino porque no sabemos bien qué decir. La expresión clásica y tradicional depende de un lenguaje mítico y precientífico hoy día casi inaceptable, y es necesaria una urgente actualización. Buena tarea para para este tiempo de Adviento, o incluso para todo el año litúrgico que hoy iniciamos.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 105 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil, titulado «Un cielo nuevo y una nueva tierra». El guión y su comentario puede ser tomado de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1500105 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap105b.mp3 

Los animadores de la comunidad harán bien en plantearse ya la pastoral del tema de la Navidad: cómo ayudar a los creyentes a vivir intensamente esta tradición y a hacerlo de un modo «a la altura de los tiempos», sin ingenuidades, sin falsos supuestos históricos, o con una mentalidad mitológica... Hay muchos materiales, y muchas sugerencias. Es el momento de ponderarlas y ponerlas en marcha. Nuestras sugerencias teológico-pastorales concretas pueden recogerse en: servicioskoinonia.org/pastoral 

Para la revisión de vida

          Hago un examen personal sobre las implicaciones de la espera y de la esperanza, y hago aplicaciones concretas a mi vida.

Para la reunión de grupo

-                 Leer algún comentario al «discurso apocalíptico» de Jesús (caps. 24-25) del evangelio de Mateo. En las «notas» de las Biblias suele encontrarse buenos comentarios, o en algún libro especializado.
-                 ¿«Segunda venida»? ¿Qué significa concretamente? ¿Qué creemos realmente sobre ella.
-                 ¿Qué pensar de la interpretación fundamentalista literal, y sobre todo de la creencia en su inminencia, y en sus amenazas (Armagedón)...?
-                 ¿Qué pensamos de ese carácter de «emergencia moral e intelectual» que Dawkins y Harris atribuyen a la creencia popular tan extendida tanto en Estados Unidos como en sectores religiosos pobres y fundamentalistas acerca de la amenaza inminente de la «segunda venida»? ¿Se podría considerar asunto de «salud pública»?
-                 ¿Podemos desentendernos pensando que los temas religiosos son «asunto privado»?
-                 La «Agenda Latinoamericana’2011», aborda el tema de la religión y propone materiales interesantes y hasta «provocativos» para abordar el tema de la renovación religiosa tanto en la educación popular como en la propia comunidad cristiana. Se puede recoger en latinoamericana.org/digital
-                 Para estudiar el tema de la escatología recomendamos un libro popular, de Leonardo Boff, Hablemos de la otra vida, Sal Terrae, Santander 1980 (que va ya por más de su décima edición), también publicado por Indoamerican Press de Bogotá. Edición original: Vida para além da morte, Vozes, Petrópolis 1978.
-                 También, aunque todavía está a punto de aparecer en castellano por la colección «Tiempo axial» (tiempoaxial.org), quienes puedan leerlo en inglés se alegrarán de poder disponer de este libro de John Shelby SPONG: Eternal Life: A New Vision. Beyond religion, beyond theism, beyond heaven and hell. HarperCollins 2009.

Para la oración de los fieles

-                 Para que las comunidades cristianas vivan intensamente el adviento como preparación a la navidad y como tiempo dedicado más intensamente a alimentar la esperanza del mundo y la propia nuestra, roguemos al Señor....
-                 Por todos los que lloran y se desesperan ante la muerte, para que encuentren sus vidas el coraje de la esperanza...
-                 Por todas las personas que por edad, enfermedad o cualquier otra circunstancia sienten la proximidad de su final; para que comprendan esa situación como una gracia, un don, una oportunidad para alcanzar la plenitud de sus vidas...
-                 Por todas las otras personas, especialmente jóvenes, que viven de espaldas a la realidad de la muerte y de la finitud de nuestras vidas; para que abandonen toda enajenación y vivan todos los días conscientes de las dimensiones reales de la vida humana...
-                 Por la esperanza de los pobres, los dos tercios del mundo, los mil millones de personas que viven con un dólar diario, los 2.600 millones de personas (el 40% de la humanidad) sin empleo [Informe del PNUD 2007-2008, cap. 1]; el 20% más pobre de la población mundial, que recibe el 1'4% del producto mundial; para que por nuestro compromiso decidido por la transformación del mundo seamos «adviento», esperanza, buena noticia para estos hermanos y hermanas nuestros…
-                 Para que los teólogos cristianos reelaboren y reformulen las «verdades eternas» y la fe en el más allá de la muerte con un lenguaje más adecuado al hombre y la mujer de hoy…

Oración comunitaria

          Padre de bondad y de amor, tú nos has prometido una vida llena de felicidad. Aumenta en nosotros la fe y haz que animados por la esperanza de recibir lo prometido, sepamos mantenernos siempre activos y dispuestos a trabajar contigo en el cumplimiento de tus promesas. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo, nuestro hermano y maestro.

          Oh Dios, Madre y Padre, Fuerza y Origen, Fundamento misterioso del Ser, que llamas a la existencia y siembras los impulsos y los brotes, y llamas a la Esperanza. Al comenzar este nuevo Adviento acoge nuestras limitaciones y temores, y libera toda tu energía en nosotros, para que renazcamos a una esperanza nueva. Tú que vives y haces vivir, por los siglos de los siglos. Amén.