2012-01-15

LA BUENA NOTICIA SEGUN SAN MARCOS

LA BUENA NOTICIA SEGUN SAN MARCOS - Evangelios de los domingos del ciclo "B"
APOYO PARA LAS LECTURAS DEL
EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

Evangelio quiere decir "Buena Nueva" o sea, "alegre noticia". Jesús envió a sus discípulos para que anunciaran la alegre noticia del Reino de Dios y de su venida. Como fruto de su predicación, nacieron muchas comunidades cristianas.
Jesús ya había muerto y resucitado: las pequeñas comunidades recordaron y reflexionaron la vida de su Maestro. Leyeron las escrituras a la luz de Jesucristo (Lc 24, 13-35). Pronto, desapareciendo los primeros testigos, quisieron elaborar por escrito todo lo que se transmitía sobre Jesús, su práctica y su enseñanzas.

La Palabra ilumina nuestra realidad

Los cuatro "evangelistas" redactaron sus evangelios adaptando los textos ya existentes a las circunstancias y necesidades de las comunidades donde vivían. De ahí vienen las diferencias que podemos observar entre los cuatro evangelios. Cada uno hacía una "relectura" de las enseñanzas de Jesús que posibilitara iluminar las situaciones difíciles vividas en sus comunidades.
Lo mismo hacemos nosotros(as), buscando en la "Palabra de Dios" una luz para nuestra vida y nuestras dificultades, hoy. Escuchar y meditar un Evangelio no es hacer una lectura "espiritualista" y milagrosa, alienada de la vida. Es seguir el camino recorrido por Jesús y el camino de las primeras comunidades cristianas. Es dejar que el Espíritu de Dios ilumine nuestras vidas y inspire nuestras prácticas.

¿Quién es MARCOS?

Es probable que era "Juan Marcos", hijo de una cierta María que vivía en Jerusalén y prestaba su casa para las reuniones de la comunidad (He 12,12).
Acompañó a Pablo y a su tío Bernabé en Chipre, durante el primer viaje misionero (He 12,25). Cuando Pablo estuvo encarcelado en Roma, Marcos estaba junto a él (Col 4,10). Lo encontramos también en Roma como secretario de Pedro que lo llama "mi hijo Marcos" (1 Pedro 5,13).
El libro de Marcos es el más antiguo de los cuatro evangelios que nos llegaron. Es dirigido a comunidades cristianas fuera de Jerusalén y de la Judea, con muchos cristianos de origen pagano y no judío. Así es que el evangelio según San Marcos se nos hace lo más sencillo y lo más accesible entre los cuatro evangelistas.

La enseñanza de Marcos

Una pregunta recorre el evangelio de Marcos, desde el inicio hasta el final: "¿Quién es este hombre?" o sea, "¿Quién es Jesús?"
Desde el inicio, Jesús llama a un grupo de discípulos para vivir con El. Juntos, lo siguen y van descubriendo:
  • Quién es Jesús, cuál es su práctica, cuales son sus opciones;
  • Cuál es su proyecto: el proyecto del REINO, que es VIDA.
La práctica de Jesús, para sus seguidores, es EL CAMINO donde nos llama a seguirlo.

Descubrimos, como características del camino y del Reino de Dios:
  1. Tener los mismos sentimientos y actitudes de Jesús: el servicio, el compartir, la capacidad de ver y oír la realidad, la reintegración de los marginados;
  2. Asumir las persecuciones a causa del Reino;
  1. Ser apóstoles de la buena Noticia del Reino de Dios;
  1. Ser profetas, rompiendo con las fuerzas del mal y de la dominación, como lo hizo Jesús.

En el seguimiento de Jesús y de sus discípulos, nos preguntaremos: ¿Qué quiere decir creer en Jesucristo, aquí, ahora, en medio de las dificultades y problemas de nuestras vidas?

El camino de Jesús

El libro de Marcos comienza con la predicación de Juan el Bautista. Seguía el mensaje del profeta Isaías (Mc 1, 2-3) y produjo un movimiento de conversión. "Acudían a él de todas las partes de Judea". Cuando Juan fue detenido y encarcelado, Jesús se fue a Galilea y comenzó a anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios (Mc 1, 14-15). Como Juan el Bautista, Jesús tenía en el profeta Isaías las raíces de su espiritualidad y de su práctica. Se puede ver también en los demás evangelios (Mt 4, 16-17; 9,35; Lc 4,18-21 y 43).

En Marcos, Jesús está siempre "en camino". Vamos a ver algunos lugares donde se ubicó:
En Galilea: a la orilla del lago (1,16); en la casa de Simón, en Cafarnaún (1, 21 y 29); en los lugares desolados (1,35); con sus discípulos (1,23); con los enfermos (1,40); con los "pecadores" (2,15 ss.). Más tarde, Jesús irá a
Jerusalén: la sede del poder, el lugar opuesto a la Galilea de los pobres, para ser asesinado. Jerusalén, en Marcos, es el lugar de los que no aceptan a Jesús. En Mc 16, 1-8 vemos que los discípulos, después de la Resurrección son enviados de regreso a Galilea: el lugar de los pobres que aceptan a Jesús. En el final del camino de Jesús, está el inicio del caminar de sus seguidores para anunciar y testimoniar la Buena Noticia del Reino de Dios.

Galilea es la región más empobrecida de la Palestina. Los que allí viven son los excluidos de los grupos de poder de Jerusalén, cuyo centro vital es el Templo: el símbolo de su dominio y opresión, la morada del poder político, económico y religioso de Judea: el almacén del tesoro y del mayor centro de recaudación de los impuestos romanos. Galilea es la frontera donde limita el orden y la paz romana, es lo más marginal del imperio romano.
Ir, pues, a Galilea, es caminar hacia los pobres, es encontrarse con los desechados, con aquellos abandonados, de donde nadie espera que surja algo bueno, el lugar de las sombras y tinieblas, con gente empobrecida y marginada. Pero su tristeza y su clamor han sido escuchados y el opresor será quebrado (Is 9,1 ss.). Ha llegado la hora, se ha cumplido el plazo para la justicia y la fe: "EL REINO DE DIOS HA LLEGADO" (Mc 1,15).

El Reino de Dios

El centro del mensaje de Jesús es el Reino de Dios y su venida: la nueva sociedad donde se vive la solidaridad, el perdón, el compartir. No se limita a un mero cambio interior y personal. Exige convertirnos, o sea cambiar nosotros(as) mismos(as), para ser y actuar como Jesús.
En esa proclamación, nos encontramos cara a cara con la mejor revelación que Jesús hace de Dios. Con el mensaje del Reino, resulta que Dios se hace accesible a través de las promesas que comienzan a realizarse.
Con Jesús, el Reino prometido ha llegado ya, a través de su práctica y de sus obras (cfr. Mt 12,28 y Lc 17, 20-21). Se realizará plenamente en un futuro de vida eterna (Mc 9,43-47; 10,17-24). Es algo totalmente nuevo (Mc 12,34).

Eso sí, para Marcos, es claro que existen actitudes indispensables para seguir esta promesa: la conversión (Mc 1,15), la necesaria renuncia a las actitudes individualistas de este mundo, por Jesús y su Reino (Mc 10,29), para recibir con la disponibilidad de la niñez la Buena Noticia de la proximidad del Reino (Mc 10,15).
Marcos nos ofrece dos palabras claves: evangelio (Buena Noticia) y el Reino de Dios. Ambas cosas se juntan en la misma realidad: la presencia de Dios y su Reino en la persona de Jesús y en su práctica. Jesús ha sido muerto y resucitado, pero continua vivo entre la humanidad que le sigue como un grano que crece poco a poco y sin que nos demos cuenta en nuestra tierra (Mc 4, 26-29).
El evangelio es simplemente la proclamación del Reino de Dios que actúa eficazmente en el corazón de mujeres y hombres, transformando sus vidas y su entorno para compartirlo, multiplicarlo, hacerlo más pleno con la seguridad de que lo que Jesús ha hecho y anunciado en su vida entre el pueblo, lo volverá a hacer a través de su presencia en la comunidad y en la lucha por su Reino, como resucitado en el mundo.

La lectura del evangelio de Marcos en la clave fundamental del Reino de Dios, nos debe remitir a la gran riqueza con que a los oídos del pueblo de Israel sonaba el Reino, o mejor, el Reinado de Dios: justicia para el pobre, el afligido, el huérfano, la viuda (Is 11, 1-4); igualdad, abundancia y la presencia segura de Dios entre su pueblo. Aceptar ese Reino, era aceptar al Dios de la Historia de la Liberación en Egipto y al Dios que opta por estar entre su pueblo.
El Reino anunciado por Jesús e inaugurado con sus acciones a favor de la gente enferma, pobre y marginada y su promesa de plenitud, pero también de denuncia de todo lo que se opone a su realización, son el gran mensaje de los evangelios que nos urge hoy a un cambio radical. Ese cambio - la conversión - se opera en nuestras personas, en nuestros ambientes comunitarios, en nuestros pueblos y en toda la humanidad. Es la levadura de la nueva sociedad.

El Reino es algo gratuito ya ofrecido por Dios y que se establecerá definitivamente en un momento que no sabemos. Mientras tanto, mujeres y hombres que seguimos a Jesús, estamos llamados a vivirlo y a anunciarlo con fe y con nuestra práctica. Así estaremos contribuyendo a extenderlo entre toda la creación.
Este seguimiento de Jesús esta opuesto a todo lo que pregona nuestra sociedad. No es fácil seguir a Jesús y caminar con El en el sentido opuesto a esta sociedad donde vivimos. Jesús es muy exigente... y nuestra debilidad es muy grande.

"¿Como seguir a Jesús sin desanimarnos? El evangelio de Marcos ofrece una ayuda. El escribe para las comunidades perseguidas del año 70 después de Cristo, que corrían el peligro de desanimarse. Ellas vivían en el sentido opuesto al imperio romano y querían saber cómo ser discípulos(as) de Jesús en esta situación difícil. Marcos responde presentando el caminar de los(as) primeros(as) discípulos(as) de Jesús, como un espejo para todos los que quieren seguir a Jesús". (Carlos Mesters, Com Jesús na contramao, p. 127).
En el seguimiento y el compromiso con la vida y las opciones de Jesús, se encuentra la fuerza y la espiritualidad para seguir el camino.

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