2008-07-22

OTRAS TRES PARÁBOLAS DEL REINO

Ciclo A, 17° Dom.Ord., 27 de Julio de 2008


El tesoro escondido, las perlas finas y la red de pescar
(Mateo 13, 44-52)


El proyecto del Reino de los cielos es tan valioso, como un tesoro escondido o unas perlas finas, que si para encontrarlo y ganarlo dejamos todo lo demás como algo secundario sería una actitud de sabios.

En la encuesta parroquial 2007 apareció como causa de alejamiento de la Misa y del Apostolado la falta de tiempo por la necesidad de trabajar para completar el gasto. La necesidad de tener que someterse a horarios laborales inhumanos para poder mantener un empleo, por cierto, generalmente mal pagado, lastima y atenta contra las familias (DAP 436). Por otra parte vivimos en una cultura de consumismo (# 51), es decir, la televisión y mucha gente nos hace creer que necesitamos comprar y acumular cosas para ser felices (# 357), y para lograrlo ocupamos demasiado tiempo en conseguirlas. Ciertamente, todo esto no favorece que busquemos el Reino de los cielos.

Los Obispos de Aparecida nos invitaban a valorar el gran don y tesoro de la fe que se nos ha dado en Jesucristo. Él es el tesoro incalculable, la <>, el Verbo de Dios hecho carne, Camino, Verdad y Vida de los hombres y mujeres, a quienes abre un destino de plena justicia y felicidad (DAP 6). Es de sabios desgastarnos y acabarnos por Jesucristo.

¿Qué vamos a hacer para obtener el Reino de Cristo? Lo primero es dedicar tiempo real para asimilar y practicar las actitudes del Reino. Una práctica que no sólo se debiera dar en el ámbito eclesial sino también en la sociedad; Jesucristo es el Reino de Dios que transforma nuestra Iglesia y nuestra sociedad (DAP 382). Ahora bien, las señales del Reino son la vivencia de las bienaventuranzas, la evangelización de los pobres, el acceso de todos a los bienes de la creación, entre otros. (# 383). Estas señales contrarrestan muy bien las causas de alejamiento de la Iglesia y del Reino. No nos andemos en las ramas.

Agustín, Pbro.

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