2014-06-15

Aord11, SBL, Jn 3,16-18: Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por él (Smma Trinidad, 20140615)

Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 15 de junio de 2014 - Ciclo A
Santísima Trinidad
Vito, María Micaela

Ex 34,4b-6.8-9: Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso
Interleccional Dn 3: A ti gloria y alabanza por los siglos
2Cor 13,11-13: La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo
Jn 3,16-18: Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por él




La Biblia nos revela en una palabra quien es Dios: Dios es amor (1 Jn 4,8). Amor personal (porque te ama a ti, como si sólo a ti amase) amor total (sin medida, porque la medida del amor es dar sin medida), amor sacrificado (oblativo, entregado y paciente), amor universal (inclusivo, no excluyente), amor preferencial (se inclina más hacia el débil). Las lecturas de hoy nos revelan el perfil, el rostro o la fisonomía de Dios. La lectura del Éxodo lo revela como un Dios "compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia y lealtad" Ex 34,6; y esto inmediatamente después del episodio de adoración al becerro de oro (Ex 32). Como queriendo contrastar la infidelidad del Pueblo y la fidelidad de Dios.

Pablo, en la segunda lectura nos desvela el misterio de un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, mediante el saludo trinitario a la asamblea: "la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con ustedes" 2 Cor 13, 13.

Finalmente el evangelio de hoy, tomado de San Juan, es uno de esos textos cumbres de la literatura bíblica que revelan una luz especial: "tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo" (Jn 3,16).
Éstos serían como los versículos fundamentales para nuestra fiesta. En primer lugar el Dios de Israel y de Jesús, es un Dios inserto en la historia. El antiguo y nuevo Pueblo de Dios no llegaron a la experiencia de Dios, ni por la naturaleza (religiones naturalistas, tendentes a divinizar la creación), ni por la filosofía (la elucubración de los filósofos, que a través de las causas segundas, llegaron a una primera causa: Dios), sino por la historia. De ahí que el credo de Israel y el de la Iglesia se definan como credos históricos. Imposible proclamar a este Dios, dejando de lado los grandes acontecimientos salvíficos: que "nació de María, la virgen, que padeció bajo Poncio Pilatos, que fue crucificado, muerto y sepultado", etc., son datos históricos puntuales. Dejar de lado la historia, sería desencarnar la fe, privarla de su sacramentalidad histórica. Un Dios desentendido de la historia no sería el Dios de los cristianos. En segundo lugar, en esta historia llena de luces y de sombras, pero guiada de la mano de Yahveh, se va dando un avance; lo que los teólogos han llamado "la revelación progresiva". Cuando éramos niños tuvimos una experiencia de Dios que fue madurando poco a poco hasta hacernos adultos... Se trata de un principio de la pedagogía divina. El misterio de Dios uno y trino es fruto de esta experiencia de revelación progresiva en la historia. Revelación cumbre, expresión de maduración: Dios no es un ser aislado, desentendido de las realidades temporales, solitario. Es un Dios comunitario, familia, sociedad, fraternidad, etc. Por eso como dijimos al principio; la cumbre de toda la revelación bíblica es ésta: Dios es amor. Y el amor nunca es soledad, aislamiento, sino comunión, cercanía, diálogo, alianza.

La naturaleza misma de Dios es todo un proyecto de vida que revela la naturaleza misma del alma humana, creada a imagen y semejanza de Dios. De este modo podemos entender cómo la misma humanidad siente esa necesidad de alianza, aun en medio de la pluralidad. Vivimos en una casa común, somos una familia (humana), tenemos las mismas necesidades, los mismos problemas. Dios en esta hora de la historia habla a través de esos signos de un mundo en búsqueda.

En tercer lugar no hay que estar rompiéndose la cabeza para intentar comprender (desde nuestra lógica natural) un misterio que nos es dado por revelación, y que sólo puede ser aceptado plenamente por la fe. A Dios nadie lo ha visto jamás, sólo el Hijo que estaba en el seno del Padre, es quien nos lo ha dado a conocer (Jn 1,18). La fe ciertamente que pasa del oído a la mente, de la mente al corazón, y del corazón a la vida. No se trata de un proceso meramente racional. Pues la razón se entiende necesitada de la razonabilidad de la fe, al reconocerse humilde ante el misterio de Dios. En efecto Dios revela estas cosas a la gente sencilla, y las esconde a los sabios de este mundo. Esta es la lógica y la sabiduría de nuestro Dios, muy distinta y muy distante de la lógica natural, marcada por los egoísmos humanos. Dios entra más fácilmente en le corazón del niño que en el del adulto, en el corazón del humilde que en el del soberbio, en el corazón del débil que en el del fuerte.

Estamos ante el más grande misterio, que ni ojo vio, ni oído escuchó... Acerquémonos a Dios con Adoración (El Padre)... dispuestos a asumir su proyecto de fraternidad (El Hijo)... con toda la profundidad de nuestro ser (El Espíritu Santo).

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 056 de la serie «Un tal Jesús» (http://radialistas.net/category/un-tal-jesus/), de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El gemido del viento».
La serie «Otro Dios es posible» contiene la entrevista 63, titulada «¿Santísima Trinidad?», que puede ser útil para un debate en grupo. [http://radialistas.net/article/63-santisima-trinidad/] 

Para la revisión de vida

           Me dejo inundar por la vida de Dios?
          ¿Estoy atento a la "vida comunitaria" de las tres divinas personas en la "soledad" de mi vida íntima?

Para la reunión de grupo

-                 La doctrina o teología de la Trinidad pasa por ser el misterio máximo del cristianismo. Sería como la revelación más profunda e imposible de descubrir por la sola razón humana, que Jesús hubiera venido a revelarnos positivamente. Esto, que es lo que siempre se dice, ¿será una afirmación «descriptiva», realista, más bien simbólica, simplemente tradicional, no tan cierta desde la perspectiva de la teología de la liberación...?
-                 Alguna de las críticas hechas al cristianismo por otras religiones sugieren que la doctrina de la Trinidad sería la forma cristiana de salvar el monoteísmo una vez que se ha afirmado la divinidad de Jesús: para evitar la pluralidad de dioses se habría remitido esta pluralidad al interno de la naturaleza misma de Dios (pluralidad de personas en unidad de naturaleza). ¿Qué pensar?
-                 Si, como se dice, «todas las religiones son verdaderas» y, en ese sentido, «complementarias», ¿no es cierto que a la doctrina trinitaria de los cristianos le viene bien como complemento equilibrador la insistencia del Islam y del judaísmo en la unidad del Dios monoteísta?
-                 Recomendamos de nuevo la lectura del libro de John HICK, «La metáfora del Dios encarnado», Abya Yala, Quito 2004. http://latinoamericana.org/tiempoaxial/index.html#2 
-                 Las CEBs brasileñas hicieron famoso el refrán: «La santísima Trinidad es la mejor comunidad». Comentar.

Para la oración de los fieles

-                 Por todos los que se esfuerzan por crear comunidad en el mundo, por encima de las fronteras políticas, ideológicas, étnicas, culturales y religiosas... roguemos al Señor...
-                 Por todos los que están solos, aislados, o se sienten "sin nadie en el mundo", sin comunidad, o lejos o incomunicados de los que les aman; para que sientan la "comunidad con Dios" más poderosa que toda lejanía o incomunicación...
-                 Para que la Iglesia sea un modelo de comunidad, en la que reina la fraternidad, la participación, la comunión... más que el poder, la jerarquización, la exclusión, los privilegios, la falta de participación y de democracia...
-                 Por nuestras comunidades cristianas: para que cada una de ellas sea reflejo de la Trinidad, que es "la mejor comunidad"...

Oración comunitaria

          Oh Dios-Trinidad, "la mejor comunidad", misterio eterno, insondable, del que apenas podemos balbucir una lejana aproximación. Aviva en nosotros tu misma Vida, de la que haces partícipe a cada una de tus criaturas, para que nos sintamos convocados a acrecentar la Vida, arrollados por esa corriente original y eterna de vida en comunión que Tú mismo eres: Trinidad santa, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

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