2014-04-14

Acuadr, Cosme, Hacer que nuestros signos sean significantes (20140413)

Acuadr20140413
Hacer que nuestros signos sean significantes

Is 50,4-7: No oculté el rostro a insultos; y sé que no quedaré avergonzado
Salmo responsorial 21: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Flp 2,6-11:Se rebajó a sí mismo; por eso Dios lo levantó sobre todo
Mt 26,14−27,66: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según san Mateo


En muchas partes del mundo se celebra el Domingo de Ramos con gran pompa y solemnidad. El esplendor de los actos semeja el estilo de cortes europeas de siglos anteriores. Se presenta a Jesús a la manera de los poderosos reyes de este mundo: Se insiste mucho en el culto a Jesús pero poco o nada en su seguimiento.

La lectura de Isaías que escuchamos hoy se aplica de manera plena a Jesús, pero inmediata y directamente se refiere a una persona o grupo que vivió durante el exilio en Babilonia, a quien se suele denominar “El siervo de Yahvé”. Este personaje fue alguien que ayudó fuertemente al pueblo para salir de Babilonia y regresar a su tierra. La lectura lo presenta como alguien que tiene su boca abierta para confortar al abatido con palabras de aliento.  Es alguien que tiene su oído abierto como discípulo para escuchar el proyecto de Yahvé, que lo acepta sin oponer resistencia ni echarse para atrás. Es alguien que por fidelidad a la misión es maltratado en la mejilla y en la barba, es alguien que recibe insultos y salivazos, pero que, confiando incondicionalmente en Dios, endurece su rostro como roca.

La carta los filipenses es considerada estrictamente de Pablo, y el pasaje de hoy, nos invita a tener los sentimientos de Jesús que se humilló hasta la muerte de cruz y se hizo servidor.

El Evangelio de la procesión, tomado de Mateo, nos habla de que Jesús envió a sus discípulos a conseguirle un burrito que utilizó para entrar montado en él, a la ciudad de Jerusalén. Los que acompañan a Jesús,  testigos de sus obras y de su enseñanza, extienden sus mantos en el camino y cortan ramos de árboles. Ellos aclaman  a Jesús que monta el burro como “El hijo de David” como “El que viene en nombre del Señor.

En el Evangelio de la Pasión encontramos al grupo de los enemigos de Jesús, que llega al Huerto, mientras hace oración. Jesús es aprehendido por una chusma numerosa, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo y encabezada por el apóstol traidor.

Jesús es el profeta que ha puesto su vida al servicio de los marginados por el sistema económico, político y religioso, Jesús es el profeta que denuncia los abusos que comete el poder económico, político y religioso.

Jesús tiene amigos y enemigos. Amigos todos los excluidos, con su vida amenazada, que se sintieron acogidos y protegidos por él. Enemigos, los que abusando de su poder, y en nombre de Dios maltratan, excluyen a los pequeños de todo tipo.

Jesús, nuestro Rey, termina crucificado en medio de dos ladrones y desde ahí ejerce su reinado. Es el que entrega la vida

Con nuestros ramos aclamamos a Jesús como nuestro rey en el culto, pero sólo lo reconoceremos como rey, si nos hacemos sus seguidores y continuadores de su lucha en defensa de la vida, contra toda opresión, exclusión o marginación. Tenemos que hacer que nuestras palmas y ramos nos impulsen a luchar para que no haya excluidos ni marginados,

Celebrar con la vida el Domingo de Ramos nos exige hoy denunciar a todos los que hoy maltratan, marginan y excluyen a los pequeños.

Felices pascuas
Abril 12 del 2014
Cosme Carlos Ríos


AcuaDR, FeAdulta, EL FINAL DE LA DIÁSPORA (20140413)

EL FINAL DE LA DIÁSPORA
amigos de feadulta
9 de abril de 2014


Amigas y amigos:
Ya estamos llegando a la semana grande, la santa, la que celebra y recuerda los últimos días de Jesús. El domingo de Ramos solo marca el inicio. Queremos que cuanto antes podáis tener acceso a todo el material de la semana santa. Por eso subiremos lo más posible a lo largo del lunes santo y adelantaremos nuestra carta a la mañana del martes. Quiere esto decir que entrando en el portal el lunes por la tarde (www.feadulta.com) ya podréis ir degustando por anticipado muchas novedades.


La entrada en Jerusalén y la pasión según el evangelio de Mateo.
Vicente Martínez: El final de la diáspora. De "perfidis Judaeis", a "nuestros hermanos mayores".
Mt 21, 1-11. Entrada en Jerusalén: "Este es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea".
Isaías 50, 4-7.Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba.
Filipenses 2, 5-11. Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre.
Florentino Ulibarri: Sin eso que se estila. Sin trompetas ni tambores; solo con el grito de los pobres despertarán nuestros corazones.
Vicky Irigaray: ¡Hosanna, seas Jesús!Con nuestras vidas queremos proclamar que Jesús es Señor.
Rafael Calvo: El Mesías Jesús. Jesús no es el Mesías que esperaban en el AT. Estamos llamados a conocerle bien y a imitarle.
José Luís Sicre: La pasión según el evangelio de Mateo. Este comentario no es un comentario piadoso ni exclusivamente histórico. Tampoco pretende ser exhaustivo, no obstante su extensión y detalle.
Fray Marcos: La Vida de Jesús se manifiesta en el don total. La muerte no es nada por sí misma, solo por ser la demostración de un amor total tiene valor absoluto.
José Antonio Pagola: Nada lo pudo detener. Jesús no fue un suicida ni buscaba el martirio. Nunca quiso el sufrimiento ni para él ni para nadie.
Enrique Martínez Lozano: La Cruz y el Silencio de Jesús.Todo se vive de un modo diferente cuando experimentamos el Silencio como un estado de consciencia.
Faustino Vilabrille: Pancartas en las misas.¿Por qué en nuestras procesiones y Eucaristías no hay pancartas en defensa de los débiles o rechazando la corrupción? ¿No será que queremos estar a bien con todos? No fue neutral Jesucristo.
Ariel Álvarez Valdés: ¿Cuándo se celebró la última cena?La aproximación al Jesús histórico nos va ofreciendo nuevas perspectivas que nos ayudan a encajar de un modo más adecuado los relatos evangélicos.
José Sánchez Luque: Semana Santa, otra lectura. Jesús fue un buscador de alternativas. La Semana Santa nos ofrece en Jesús una alternativa de Dios. "Solo un Dios que sufre puede ayudarnos".
Sandra Hojman: De la perplejidad a la complicidad. Es necesario asumir la perplejidad, para atrevernos a desechar lo que ya no nos hace sentido y seguir buscando... para poder implicarnos de lleno en el misterio.

Leonardo Boff: Reintegrarse en el espacio y en el tiempo. La Tierra y los humanos somos conciencia refleja del Cosmos. Las cosas todavía no están terminadas, están continuamente naciendo abiertas a nuevas formas de autorrealización.

Susana Hidalgo: Enrique de Castro, un cura para reflexionar. Un nuevo libro, lleno de Evangelio, de "buena noticia": "Así en la tierra, Enrique de Castro y la Iglesia de los que no se callan".Un libro para hacer unos buenos Ejercicios durante esta Semana Santa.
M. Asun Gutiérrez: Domingo de Ramos de la Pasión de Jesús. Jesús viene de enseñarnos la pasión de vivir, ahora va a enseñarnos la pasión de morir.
Equipo Quiero Ver: ¿Te atreves a seguir?. Ciertamente encontramos en nuestro camino muchas dificultades, pero el sentirse amado por lo que eres y no por lo que haces te da el sentido y la fuerza para seguir adelante.
Salomé Arricibita: El auxilio me viene del Señor (Salmo 120).Jesús entró en Jerusalén con alegría pero también con temor y temblor… Pero lo hizo con confianza en su Padre, sintiéndose acompañado y arropado.
Pregón de Semana Santa. Florentino Ulibarri y M. Asun Gutiérrez. Si te dicen que he muerto búscame entre los vivos.
Entrada en Jerusalén. Florentino Ulibarri y M. Asun Gutiérrez. Recuerdo los hechos liberadores y pacifistas que suceden en el mundo y a las personas que los impulsan y aclamo a Jesús por todo ello.

El Papa Francisco y Lucía Caram nos recuerdan la esencia del evangelio. Unas imágenes nos enseñan todo el camino que nos queda por andar.
  • Charla con 5 jóvenes belgas. En noticias de alcance. "La pobreza es la bandera del Evangelio, no del comunismo". Francisco cree que ha cometido errores y que sigue cometiéndolos…
  • Lucía Caram, la monja dominica, es entrevistada por Risto Mejide en el canal Cuatro en horario de máxima audiencia. Hay que entrar en el portal y hacer click sobre la imagen que hay debajo de la foto de Francisco. No os la perdáis, por favor.
  • Como producir barato en una economía global. Conseguir "el pan nuestro de cada día" de esta manera es un insulto a la humanidad y al "Padre Nuestro".

Con los de esta semana, se completan los 300 pensamientos de Marta Salazar. Felicidades, muchas gracias… y ahí seguimos!! 

Hasta muy pronto. Un gran abrazo,
Rafael Calvo

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2014-04-08

AcuaDR, SBL, Mt26,14-27,66 Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

Servivio Bíblico Latinoamericano
Domingo 13 de abril de 2014 - Ciclo A
Domingo de Ramos
Martín I, papa y mártir (655)

Is 50,4-7: No oculté el rostro a insultos; y sé que no quedaré avergonzado
Salmo responsorial 21: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Flp 2,6-11:Se rebajó a sí mismo; por eso Dios lo levantó sobre todo
Mt 26,14−27,66: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según san Mateo



De entrada, pedimos disculpas a quienes buscarán aquí un comentario bíblico-litúrgico «normal» -que esperamos podrán encontrar fácilmente en la red-. Esta vez nosotros vamos a tratar de hacer un comentario pensando en aquellas personas que -como también nosotros ante el comentario que teníamos ya redactado- se sienten mal ante ese ámbito de conceptos bíblicos que se repiten y enlazan indefinidamente sin salir de un ambiente en el que muchos de nosotros -que pensamos como personas seculares, de la calle, con las preocupaciones diarias de la vida- nos sentimos incómodos.
En efecto, muchos de nuestros comentarios bíblicos al uso, todo ese conjunto de conceptos e imágenes que se manejan en las homilías, pareciera que se mueven en «otro mundo», un mundo propio de referencias bíblicas intrasistémicas, que funcionan con una lógica particular diferente, y que están de antemano inmunizadas contra toda crítica, porque, en ese ambiente bíblico-litúrgico al que están destinados, en las homilías, los «fieles» deben recibirlo todo sin chistar, sin siquiera preguntar, y, mejor aún, sin espíritu crítico y «con mucha fe». Quienes tenemos una fe más o menos crítica, una fe que no quiere dejar de ser de personas de hoy y de la calle, nos preguntamos: ¿es posible celebrar la semana santa de otra manera? ¿Así como buscamos «otra forma de creer», hay «otra forma de acoger y celebrar la semana santa»?

Veamos. Comencemos preguntándonos: ¿qué sienten, qué sentimos, ante la semana santa, muchas personas creyentes de hoy?
Muchos creyentes adultos (trabajadores, profesionales de las más variadas ramas, y también intelectuales, o simples personas cultas) se sienten mal cuando, en semana santa, por la especial significación de tales días, o por acompañar a la familia -y con el recuerdo de una infancia y juventud tal vez religiosa-, entran en una iglesia, captan el ambiente, y escuchan la predicación. Se sienten de pronto sumergidos de nuevo en aquel mundo de conceptos, símbolos, referencias bíblicas... que elaboran un mensaje sobre la base de una creencia central que fuera del templo uno nunca se encuentra en ningún otro dominio de la vida: la «Redención». Estamos en semana santa, y lo que celebramos -así perciben en el templo- es el gran misterio de todos los tiempos, lo más importante que ha ocurrido desde que el mundo es mundo: la «Redención»... El «hombre» fue creado por Dios (sólo en segundo término la mujer, según la Biblia), pero ésta, la mujer, convenció al varón para que comieran juntos una fruta prohibida por Dios. Aquello fue la debacle del plan de Dios, que se vino abajo, se interrumpió, y hubo de ser sustituido por un nuevo plan, el plan de la Redención, para redimir al ser humano que está en «desgracia de Dios» desde la comisión de aquel «pecado original», debido a la infinita ofensa que dicho «pecado» le infligió a Dios.

Ese nuevo plan, de Redención, exigió la «venida de Dios al mundo», mediante su encarnación en Jesús, para así «asumir nuestra representación jurídica ante Dios y pagar» por nosotros a Dios una reparación adecuada por semejante ofensa infinita. Y es por eso por lo que Jesús sufrió indecibles tormentos en su Pasión y Muerte, para «reparar» aquella ofensa y redimir así a la Humanidad, y consiguiéndole el perdón de Dios y rescatándola del poder del demonio bajo el que permanecía cautiva.
Ésta es la interpretación, la teología sobre la que se construyen y giran la mayor parte de las interpretaciones en curso durante la semana santa. Y éste es el ambiente ante el que muchos creyentes de hoy se sienten mal, muy mal. Sienten que se asfixian. Se ven trasladados a un mundo, que nada tiene que ver ni con el mundo real de cada día, ni con el de la ciencia, el de la información, o el del sentido más profundo de su vida. Por este malestar, otros muchos cristianos no sólo se han marchado de la semana santa tradicional, sino que se han alejado de la Iglesia.

¿Hay otra forma de entender la Semana Santa, que no nos obligue a transitar por el mundo manido de esa teología en la que tantos ya no creemos? ¿«No creemos», hemos dicho? Ante todo hay que decir -para alivio de muchos- que efectivamente, se puede no creer en tal teología. No se trata de ningún «dogma de fe» (aunque lo fuera, tampoco ello la haría creíble). Se trata de una genial construcción interpretativa del misterio de Cristo, debida a la intuición medieval de san Anselmo de Canterbury, que desde su visión del derecho romano, construyó, «imaginó» una forma de explicarse a sí mismo el sentido de la muerte de Jesús. Estaba condicionado por muchas creencias propias de la Edad Media, e hizo lo que pudo, y lo hizo admirablemente: elaboró una fantástica interpretación que cautivó las mentes de sus coetáneos tanto, que perduró hasta el siglo XX. Habría que felicitar a san Anselmo, sin duda.

El Concilio Vaticano II es el primer momento eclesial que supone un cierto abandono de la hipótesis de la Redención, o una interpretación de la significación de Jesús más allá de la Redención. Por supuesto que en los documentos conciliares aparece la materialidad del concepto, numerosas veces incluso, pero la estructura del pensamiento y de la espiritualidad conciliar van mucho más allá. El significado de Jesús para la Iglesia posconciliar -no digamos para la Iglesia con espiritualidad de la liberación- deja de pasar por la redención, por el pecado original, por los terribles sufrimientos expiatorios de Jesús y por la genial «sustitución penal satisfactoria» ideada por Anselmo de Canterbury... Desaparecen estas referencias, y cuando sorpresivamente se oyen, suenan extrañas, incomprensibles, o incluso suscitan rechazo. Es el caso de la película de Mel Gibson, que fue rechazada por tantos espectadores creyentes, no por otra cosa que por la imagen del «Dios cruel y vengador» que daba por supuesta, imagen que, evidentemente, hoy no sólo ya no es creíble, sino que invita vehementemente al rechazo.

¿Cómo celebrar la semana santa cuando se es un cristiano que ya no comulga con esas creencias? Uno se siente profundamente cristiano, admirador de Jesús, discípulo suyo, seguidor de su Causa, luchador por su misma Utopía... pero se siente mal en ese otro ambiente asfixiante de las representaciones de la pasión al nuevo y viejo estilo de Mel Gibson, de los viacrucis, los pasos de las procesiones de semana santa, las meditaciones las siete palabras, las horas santas que retoman repetitivamente las mismas categorías teológicas del san Anselmo del siglo XI... estando como estamos en el siglo XXI...
Bajo la semana santa que oficialmente se celebra, no dejan de estar, allá, lejos, bien adentro de sus raíces ancestrales, las fiestas que los indígenas originarios ya hacían sus celebraciones sobre la base cierta del equinoccio astronómico. Se trata de una fiesta que ha evolucionado muy diferentemente en cada cultura, y muy creativamente al ser heredada de un pueblo a otro, y al contagiarse de una religión a otra. Una fiesta que fue heredada y recreada también por los israelitas nómadas como fiesta del cordero pascual, y después transformada por los israelitas sedentarios como fiesta de los panes ácimos, en recuerdo y como reactualización de la Pascua, piedra angular de la identidad israelita... Fiesta que los cristianos luego cristianizaron como la fiesta de la Resurrección de Cristo, y que sólo más tarde, con el devenir de los siglos, en la oscura Edad Media, quedó opacada bajo la interpretación jurídica de la redención...

¿Por qué quedarse, pues, prendidos de una interpretación medieval, cautivos de una teología y una interpretación que no es nuestra, que ya no nos dice nada, y que podríamos abandonar porque ya cumplió su papel? ¿Por qué no sentirse parte de esta procesión tan humana y tan festiva de interpretaciones y hermenéuticas, de mitos y «grandes relatos» incesantemente renovados y recreados, y aportar nosotros también a esta trabajada historia nuestra propia parte, lo que nos corresponde hoy, con creatividad, responsabilidad y libertad? No podemos dejar de pensar que «Otra semana santa es posible»... ¡y urgente! Al menos, legítima también.

No vamos a desarrollar aquí nosotros una nueva interpretación de estas fiestas. Bástenos ahora cumplir una pretensión doble: aliviar a los que se sentían culpables por desear que «otra semana santa fuera posible», por una parte, y, por otra, de invitar a todos a la creatividad, libre, consciente, responsable y gozosa. No en todas partes o en cualquier contexto será posible, pero sí lo será en muchas comunidades concretas. Si no lo es en la mía, podría serlo en alguna otra comunidad más libre y creativa que tal vez no esté muy lejos de la mía... ¿por qué no preguntar, por qué no buscarla?
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Aunque los señalaremos concretamente en los próximos días, recordamos que los temas de la Pasión de Jesús están recogidos ampliamente en la serie «Un tal Jesús», principalmente en los episodios 106 a 126. Los audios y los guiones de estos episodios pueden recogerse libremente de http://radialistas.net/category/un-tal-jesus/ Por su carácter dramatizado, y por la mentalidad crítica con la que ya pudo ser escrita hace treinta años, la serie «Un tal Jesús» presenta, de un modo muy pedagógico, la visión de la vida de Jesús desde la perspectiva de la teología de la liberación. 
- La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo, el 85, titulado «¿Los judíos mataron a Cristo?», que puede ser útil para suscitar un diálogo-debate sobre el tema. Su guión puede recogerse de http://radialistas.net/article/85-los-judios-mataron-a-cristo/ y su audio de: http://radioteca.net/media/uploads/audios/%Y_%m/85.mp3
Para el simple estudio de la continua sucesión de interpretaciones de las fiestas a lo largo de la historia de Israel, se puede recurrir a Fiesta en honor de Yavé, de Thierry MAERTENS (disponible en la biblioteca de Koinonía: http://servicioskoinonia.org/biblioteca).

Como bibliografía para recuperar, desde la perspectiva de la liberación, lo mejor de la visión clásica de la teología respecto a la pasión y muerte de Jesús, 
recomendamos el excelente libro de BOFF Pasión de Cristo, Pasión del mundo 
(Sal Terrae en España, Indoamerican Press en Colombia, Vozes en Brasil... disponibilizado también en varios puntos de la red). Del mismo autor, el artículo 217 en la RELaT (http://servicioskoinonia.org/relat): Cómo anunciar hoy la Cruz de nuestro señor Jesucristo.

No obstante, la recuperación que la teología de la liberación (TL) hizo de esta temática se queda corta hoy. La TL releyó la visión tradicional cristiana desde la perspectiva histórica y reinocentrista y desde la opción por los pobres, sí, pero dejó simplemente a un lado lo que no creyó recuperable, y no sometió a crítica los supuestos profundos de la visión clásica; simplemente los ignoró. En ese sentido, la propuesta de la TL no fue realmente nueva, sino una «propuesta nueva pero desde los mismos fundamentos»... Hoy esos fundamentos están en crisis, y ahora sólo nos puede servir una propuesta realmente nueva, es decir, desde presupuestos nuevos, por ejemplo: sin «dos pisos», sin el histórico pecado original, sin un Dios-theos ahí fuera que se pueda ofender gravemente por un supuesto pecado humano, sin un Dios antropomórfico que pueda exigir «reparación para con su dignidad ofendida», sin unos mitos entendidos como narraciones históricas literales...

En este sentido, 
es el obispo John Shelby SPONG quien con más claridad y valentía está proponiendo reinterpretar el cristianismo desde una superación radical de este «mito básico cristiano»
como lo llama él: cfr. el capítulo «Cambiando el mito básico cristiano» de su reciente libro «Un cristianismo nuevo para un mundo nuevo» [http://tiempoaxial.org] (Editorial Abya Yala [htt://www.abyayala.org], Quito enero 2011). Véase un capítulo de ese libro, explícitamente sobre el tema de la redención, en la RELaT [http://servicioskoinonia.org/relat]  titulado «Jesús como rescatador y redentor: una imagen que debe desaparecer» [http://servicioskoinonia.org/relat/380.htm].
También: Problemas en torno a la idea de expiación/satisfacción, de Robert J. DALY, en «Selecciones de Teología» 47/188(2008)310-324 (disponible en el portal de la revista «Selecciones de Teología», [http://www.seleccionesdeteologia.net]).

Acabaremos recordando que, como es obvio, la problemática de la Redención no es del Domingo de Ramos, ni siquiera de la semana santa... sino de todo el cristianismo; afrontarla -tratando de «agarrar valientemente el toro por los cuernos» no es tarea para un domingo ni para una semana, sino para todo el año... Pero un domingo de ramos es una buena ocasión para plantearlo más detenidamente. Lo dejamos en manos de ustedes, lectores individuales y comunidades lectoras...
 

Para la revisión de vida

          Comienza la «semana mayor» de todo el año. La semana santa se ha convertido en muchos lugares en una minivacación. Sugerencia: aprovechar bien la oportunidad de la semana santa. Si tengo posibilidad, dedicar esta «vacación» a atender lo que en la agitada vida diaria me veo imposibilitado de cuidar suficientemente: mi profundidad, mi oración, mi paz interior, el respaldo de coherencia interna que quiero dar a mi compromiso externo...
          Si tengo la suerte de encontrar una comunidad cristiana con inquietudes de búsqueda y de renovación, tal vez puedo sugerir la posibilidad de vivir una semana santa diferente, de renovación radical de la mentalidad teológica, de replanteamiento de nuestra comprensión cristiana y de reiniciación de nuestra experiencia religiosa... Si no tengo la suerte de conocer ninguna de esas comunidades, tal vez puedo hacer el esfuerzo por buscarlas...

Para la reunión de grupo

-                 La semana santa puede ser buena ocasión para dar un repaso a las hipótesis teológicas más conocidas sobre la muerte de Jesús y su valor salvífico. Un buen material para preparar una exposición inicial en la reunión de grupo, o un libro para tenerlo todos y estudiarlo y comentarlo es “Pasión de Cristo, Pasión del Mundo”, de Leonardo BOFF, con ediciones en varias editoriales y países ya citados…
-                 La semana santa es la «semana mayor», y el «triduo sacro» es el la concentración de la celebración pascual, y la vigilia pascual es el momento culminante. Será bueno preguntar a algunas personas mayores que recuerden cómo eran las celebraciones de la Semana Santa antes de la reforma de Pío XII en 1950, con sus grandes diferencias con el modo actual. Y cabe preguntar: ¿por qué la vigilia pascual no ha entrado todavía en la conciencia del pueblo cristiano como lo que es: el centro de todo el año litúrgico?
-                 Se puede montar diferentes reuniones de estudio sobre la pasión de Jesús y/o los temas propios de la semana santa en general tomando como base algunos de los capítulos de la serie «Un tal Jesús», principalmente del 106 al 126. Los audios y los guiones pueden ser recogidos de www.untaljesus.net
-                 Los textos más arriba citados de John Shelby Spong pueden servir también para un estudio y debate sobre el tema. Muy probablemente, tales debates nos dejarán la conclusión preocupante de que si la Redención necesita ser reentendida -o abandonada, como dice Spong- es todo nuestro cristianismo el que necesita reformulación, y nos resulta por tanto urgente rehacer nuestra formación cristiana... Buena conclusión. Pero no la dejemos ahí: pongámonos en movimiento...
-                 Aunque no estamos acostumbrados a hacerlo, también puede ser una buena actividad de grupo escuchar la Pasión según san Mateo, de Johan Sebastian BACH, presentada y comentada previamente por un buen conocedor de la misma, incluyendo ahí sus aspectos teológicos peculiares, de Bach como músico y del texto o libreto.

Para la oración de los fieles

-                 Para que la Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús, lleve su obediencia al Padre y su servicio a las personas hasta las últimas consecuencias. Roguemos al Señor...
-                 Para que los gobernantes sirvan a los intereses de los pueblos y no a sus propias aspiraciones. Roguemos...
-                 Para que los pobres y los oprimidos sean los primeros en obtener el respeto a sus derechos y la justicia para sus vidas. Roguemos...
-                 Para que mostremos nuestra devoción a Cristo crucificado siendo solidarios con los crucificados de nuestro tiempo. Roguemos...
-                 Para que sepamos descubrir y transmitir la fuerza del amor de Dios en medio de las dificultades, los sufrimientos, y la muerte. Roguemos...
-                 Para que todos los difuntos compartan la resurrección de Cristo, igual que han compartido ya con él la muerte. Roguemos...

Oración comunitaria

          Dios, Padre nuestro, tú enviaste a tu Hijo entre nosotros, para que descubramos todo el amor que nos tienes. Y cuando nosotros respondemos a ese amor con nuestro rechazo, matando a tu hijo, Tú no te echaste atrás sino que seguiste adelante con tu plan de ser nuestro mejor amigo. Ablanda nuestros corazones para que sepamos responder a tu amor con el nuestro. Por Jesucristo.

          O bien:

          Oh Dios, Padre y Madre Universal, de todos los pueblos y de todos los hombres y mujeres, en quienes has depositado, por medio de sus culturas y religiones, la sed de encontrarse consigo mismos y contigo, Fuente Originaria. Te pedimos que en la renovación anual de estas fiestas que se avecinan, tan tradicionales y ancestrales, nos sintamos en comunión con todos los hombres y mujeres que te buscan a Ti y buscan también el sentido de su vida, entre mitos, ritos, símbolos y grandes relatos. Nosotros lo celebramos desde el seguimiento de Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro, cordialmente unidos a todos los pueblos y religiones que también te buscan y contemplan. Gracias. Amén. Axé. Aleluya.



2014-04-07

Acua05, Cosme, Jn11,1-45: ¿Crees tú esto? (20140406)

Acua05: ¿Crees tú esto?
20140406


Muchos creyentes luchan contra el aborto (cosa muy plausible) pero no atacan las causas que impulsan a la mujer a tomar esta decisión: Abandono de la pareja, abandono de los padres y de las instituciones religiosas y civiles, incapacidad económica, falta de una verdadera educación sexual etc.

Hay también otras causas que conducen a la muerte como el hambre, las enfermedades por desnutrición, los daños que ocasionan las empresas contaminantes y las que hacen temblar el subsuelo.

Los años entre el 587 y el 530 a. C. constituyeron una dura crisis para los grandes del pueblo de Israel al ser deportados a Babilonia.

Ellos, al haber perdido su tierra, al ver destruidos totalmente su templo y su ciudad capital, se desilusionaron, perdieron el espíritu y la unidad entre ellos mismos.

El profeta Ezequiel, hijo del sacerdote Buzí, acompañó a los desterrados a Babilonia y fue el primero que sostuvo la esperanza entre ellos.

En la imagen de los huesos secos, Ezequiel refleja la situación del pueblo que será transformada por el espíritu de Yahvé.

Yahvé les va a infundir su espíritu y van a cobrar vida: los huesos, los nervios recuperarán su función y se unirán para ser de nuevo el pueblo de Yahvé.



El autor o los autores del Evangelio de Juan nos dejaron una clave para su interpretación: “Estas señales  han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Crean, y tendrán vida por su Nombre.

En el relato de hoy  encontramos estas expresiones que nos conectan con el objetivo de los autores:

“Lázaro ha muerto, pero yo me alegro por ustedes de no haber estado allí, pues así ustedes creerán”. "Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. El que vive, el que cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?" "Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.” "¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?" "Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado. Yo sabía que siempre me escuchas; pero yo lo digo por esta gente, porque así creerán que tú me has enviado.

Hoy Jesús aparece como el que es la resurrección, el que da la vida verdadera. Jesús es el enviado del Padre.

En el evangelio de Juan la resurrección de Lázaro es la última de las siete señales de Jesús y se presenta como una muestra de que Jesús quería mucho a Martha, a su hermana y a Lázaro.

Para los cristianos, Jesús es el consagrado (Mesías o Cristo) y es el enviado del Padre. Creer significa: aceptar la persona la palabra y el proyecto de Jesús de Nazaret

El proyecto de Jesús se declara en el capítulo  10 cuando Jesús dice: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud”.

Creer que Jesús es la resurrección, la nueva vida, significa para nosotros recuperar el espíritu para seguir luchando, unidos como pueblo, para que todas las personas tengan vida y la tengan en plenitud.

Significa luchar para que haya apoyo, económico, moral, religioso y social para las mujeres (especialmente jovencitas) que se ven constreñidas a abortar.

Significa ayudarlas a tomar conciencia de su dignidad y del valor de su propia sexualidad y las formas correctas de evitar los embarazos.

Creer que Jesús es la resurrección, la nueva vida, significa luchar para que se erradiquen de nuestro mundo el hambre y las enfermedades que vienen por la desnutrición.

Creer que Jesús es la resurrección, la nueva vida, significa luchar para que las empresas que contaminan y las que hacen temblar la tierra, abandonen totalmente esas prácticas y las sustituyan por prácticas que respetan la vida de las personas y del planeta

Abril 05 del 2014

Cosme Carlos Ríos


2014-04-06

Acua05, FeAdulta, Jn11,1-45, MULTINACIONALES DE VALORES (20140406)

MULTINACIONALES DE VALORES
amigos de feadulta
2 de abril de 2014, 8:39

Amigas y amigos:
Empiezo por disculparme por los que la semana pasada se quedaron sin carta. Lo siento. De todos modos ya sabéis que en la página, arribita del todo, hay una pestaña de CARTA DE NOVEDADES desde donde podéis descargaros la carta extraviada…
Es recomendable navegar directamente por la web… aunque solo fuera por degustar las pausas de Marta Salazar… que por cierto quedan todas archivadas en la pestaña del faldón inferior índice de pensamientos.

Este próximo domingo trabajamos en torno al pasaje de Lázaro.
Vicente Martínez: Multinacionales de Valores. Nuestra meta consiste en ser mucho, no en tener mucho.
Jn 11, 1-45. La resurrección de su amigo Lázaro. Y Tomás dijo a sus compañeros: "Vamos también nosotros a morir con él".


Ezequiel 37, 12-14. Esto dice el Señor: Yo mismo os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel.
Romanos 8, 8-11. El espíritu vive por la justicia, el espíritu habita en vosotros.
Los comentarios de José Enrique están siempre localizables en primeras lecturas

Florentino Ul¡barri: Lázaro, sal fuera! Dejemos de envolvernos ya en mortajas y falsedades. Y que la verdad resplandezca.

Vicky Irigaray: Nacer de nuevo. Y adquirir una nueva sensibilidad, ablandar nuestro corazón para que seamos capaces de sufrir y gozar con los que sufren y gozan.
Rafael Calvo: Enfermedad y muerte. Hemos de luchar contra el mal, aceptando no obstante nuestras limitaciones.
Jose Luis Sicre: La fe en Jesús, seguro de vida. Creyendo en él tendremos vida.La «vida eterna» en el evangelio de Juan no se refiere sólo a la vida después de la muerte. Es algo que ya se da ahora, en toda su plenitud.
Fray Marcos: La  VIDA aquí y ahora y sin límites. Si tomamos conciencia de que la Vida ya está en nosotros, la preocupación por la vida no sería agobiante.
José Antonio Pagola: Un profeta que llora. Jesús no llora solo por la muerte de un amigo muy querido. Se le rompe el alma al sentir la impotencia de todos ante la muerte.
Enrique Martínez Lozano: Somos necesidad y plenitud. Todo es Vida que se expresa en infinitas formas y maneras. Y la Vida es una. No es algo que tenemos; es lo que somos.
Faustino Vilabrille: Las dos orillas de la vida: El pasaje de Lázaro nos ofrece muchas reflexiones. ¿La vida? ¿La muerte? ¿Los pobres? Jesús pasó por la vida dando vida.
Cuaresma 5º domingo: M. Asun Gutiérrez: Dios es vida, Jesús es vida y fue repartiendo vida a lo largo de toda su predicación. La buena nueva es que somos vida como la de Jesús y la de su amigo Lázaro.
Equipo Quiero ver: Dar vida. Los cristianos hemos de trabajar en una opción radical por la vida y la dignidad humana.
Salomé Arricibita: Lázaro. Grita mi nombre, Señor, despiértame, levántame, desátame, abrázame… que no hay vida en mí sin Ti.

Los graves problemas de muchos son nuestros problemas.
Emma Martínez Ocaña: Mi experiencia del 22M. Es una pena que la actuación violenta de algunos grupos minoritarios permita y dé excusas para ensombrecer y silenciar lo que según este testimonio fue una auténtica y demoledora marcha por la Dignidad.
José María Alvarez: Esto pasa hoy en España. Para analizar bien lo que está pasando en nuestro país, que está haciendo sufrir, y mucho, a millones de personas, especialmente a parados y jóvenes, hay que seguir tres  pasos: Ver, Juzgar y Actuar.
José Ignacio González Faus es entrevistado por el Foro Iglesia Viva de Burgos. Es breve pero merece el esfuerzo –si se le puede llamar así- de entrar en la página y cliquear la imagen situada debajo de la foto del Papa.

El papa Francisco y otros muy diversos temas.
Marco Antonio Velásquez Uribe: Creo en el Dios del Papa Francisco. ¿Está solo el Papa Francisco? Y qué decir de esa oposición silenciosa que, no sólo en Roma, trabaja tras bambalinas para desactivar tanta misericordia con los pobres, viudas y huérfanos…
La alegría de Francisco. Una reciente homilía del Papa en Santa Marta, en la que denuncia el cristianismo de misa del domingo y punto…
Sandra Hojman: Química vincular. Una invitación a dejarnos atraer por la vida, que pide conexiones para no desperdiciar su potencial.
José Arregi: Tener hijos o no tenerlos. El 21 % de los jóvenes vascos de entre 18 y 29 años tienen decidido, "con total seguridad", no tener hijos. Merece un análisis.
A nuestro Dios le encantan los disfraces. Dios está cerca, está fuera y está dentro de nosotros, Dios es vida y nosotros somos vida, todo sabe a Dios, Dios nos sorprende y nosotros nos sorprendemos de que todo sepa a Dios.
Bienaventuranzas de Jesús. Miguel Ángel Mesa y M. Asun Gutiérrez. Jesús es nuestra más preciada bienaventuranza, es el gran don que hemos recibido y que tenemos que agradecerle a nuestra Iglesia,
Universículos 7. Vio Dios todo lo que había hecho y lo vio muy bueno y lo llenó de luz y de vida. Abrámonos a la vida y a la luz y dejemos de poner celemines encima. José L. Cortés y M. Asun Gutiérrez.

En las cartas que nos llegan hemos colocado esta vez dos interesantes colaboraciones en torno a la figura de Monseñor Romero. En la primera de ellas, Edgard R. Beltrán cuenta de primera mano su experiencia en el Celam y la transformación de aquel Obispo auxiliar, Oscar Arnulfo Romero, piadoso y tímido, que asumió finalmente la cruda realidad y la encaró con valentía. Por otra parte, Jesús Diaz Gómez hace una apasionada semblanza comparativa entre Romero y el papa Francisco.
En el tablón de anuncios encontraréis la convocatoria de los próximos talleres de Emma Martínez Ocaña.
La suma de todos refleja la más que sobrada solidaridad con la página. Todos agradecidos.

Ya no va más. Bueno, sí, un fuerte y prolongado abrazo…
Rafael Calvo

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2014-04-03

Acua05, SBL, Jn11,1-45: Yo soy la resurrección y la vida

Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 5º de Cuaresma - 6 de abril de 2014
Bto. Ceferino Agostini, sacerdote y fundador (1896)

Ez 37,12-14: Les infundiré, mi espíritu, y vivirán
Salmo responsorial 129: Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa
Rom 8,8-11: El espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes
Jn 11,1-45: Yo soy la resurrección y la vida




El pueblo, desterrado en Babilonia (su tumba), es llamado a una existencia totalmente nueva. El Espíritu del Señor se posa sobre su realidad (huesos secos) y les reviste de carne, es decir, de vida. Un pueblo nuevo se pone en pie. Dios puede abrir los sepulcros de Israel y darle una nueva vida. Es una “resurrección” que marca el final del destierro y el regreso de la esperanza al pueblo, con el retorno a su tierra. Este es el mensaje que nos regala hoy la profecía de Ezequiel.

El evangelio nos presenta el último de los signos realizados por Jesús, que insiste en que su finalidad es “manifestar la gloria de Dios”. Por su vida y obras, Jesús revela al Padre, y a ello deben corresponder los discípulos confesando su fe en él. En el relato, esta fe de los discípulos, pasa por un proceso de crecimiento, que se deja ver claramente en los diálogos que tienen los doce y las hermanas con Jesús. El gran gestor de este proceso en los discípulos es Jesús, que por su palabra y su propia fe en el Padre, va conduciéndolos de una fe imperfecta a una fe más sólida. La fe de Jesús es confiada, y lo manifiesta en la oración que dirige al Padre: “Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado. Yo sé que siempre me escuchas”. Jesús sabe que el Padre está con él y no le defraudará, y manifiesta esta confianza aun antes de que suceda el signo.

Las hermanas, en cambio, manifiestan una fe limitada y se lamentan de lo mismo. Partiendo de esta fe deficiente, Jesús les conduce a una fe mayor. Cuando le dice a Marta que su hermano resucitará, ella, según el sentir común, piensa en algo que sucederá al final de los tiempos, pero Jesús le rompe todas sus creencias revelándole que ésta es una experiencia ya presente y actuante en él: “Yo soy la resurrección y la vida”. Le revela además que esta resurrección, está ya presente y actuante en todos aquellos que crean en él: “El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre”. Entonces la obliga a dar un paso adelante en su fe: “¿Crees esto?”. Ella asiente positivamente: “Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”. Al resucitar a Lázaro, Jesús revela que “el don de Dios” desborda los cálculos humanos (se esperaba que lo curara, no que lo resucitara), incluso cuando ya no hay esperanza (“Señor, huele mal, ya lleva cuatro días muerto”), y anticipa el signo por excelencia de la resurrección de Jesús. A todo el que confié en él, “Dios le ayuda” (esto es lo que significa el nombre Lázaro). A todo discípulo que cree en Jesús, le sucede lo que a Lázaro, no hay que esperar al final de los tiempos para resucitar. La fe cristiana es un camino de vida y de esperanza en el que el Espíritu Santo, desde el bautismo, nos identifica con Cristo que nos ha sacado de nuestras tumbas para que vivamos ya ahora como resucitados.
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Muchos pueblos de la tierra, en el pasado y en el presente, se han visto forzados a abandonar su tierra, a marchar al exilio. Sus habitantes forman las legiones de desplazados y refugiados que, hoy por hoy, las Naciones Unidas, a través de su Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR), se esfuerzan por atender. Para un desplazado no hay peor desgracia que morir lejos del paisaje familiar, de la tierra nutricia, del suelo patrio. El profeta Ezequiel, en la primera lectura, afronta esta situación viviéndola con su pueblo de Judá, hace 26 siglos: comienzan a morir los ancianos, los enfermos, los más débiles, lejos de Jerusalén, de la tierra que Dios prometiera a los patriarcas, la tierra a la cual Moisés condujera al pueblo, la que conquistara Josué. Al dolor por la muerte de los seres queridos se suma el de verlos morir en suelo extranjero, el de tener que sepultarlos entre extraños.

Pero la voz del profeta se convierte en consuelo de Dios: Él mismo sacará de las tumbas a su pueblo, abrirá sus sepulcros y los hará volver a la amada tierra de Israel. Su pueblo conocerá que Dios es el Señor cuando Él derrame en abundancia su Espíritu sobre los sobrevivientes.
En el Antiguo Testamento no aparece claramente una expectativa de vida eterna, de vida más allá de la muerte. Los israelitas esperaban las bendiciones divinas para este tiempo de la vida terrena: larga vida, numerosa descendencia, habitar en la tierra que Dios donó a su pueblo, riquezas suficientes para vivir holgadamente. Más allá de la muerte sólo quedaba acostarse y «dormir» con los padres, con los antepasados; las almas de los muertos habitaban en el “sheol”, el abismo subterráneo en donde ni si gozaba, ni se sufría.
Sólo en los últimos libros del Antiguo Testamento, por ejemplo en Daniel, en Sabiduría y en Macabeos, encontramos textos que hablan más o menos confusamente de una esperanza de vida más allá de la muerte, de una posibilidad de volver a vivir por voluntad de Dios, de resucitar. Esta esperanza tímida surge en el contexto de la pregunta por la retribución y el ejercicio de la justicia divina: ¿Cuándo premiará Dios al justo, al mártir de la fe, por ejemplo, o castigará al impío perseguidor de su pueblo, si la muerte se los ha llevado? ¿Cuándo realizará Dios plenamente las promesas a favor de su pueblo elegido? Algunas corrientes del judaísmo contemporáneo de Jesús, como el fariseísmo, creían firmemente en la resurrección de los muertos como un acontecimiento escatológico, de los últimos tiempos, un acontecimiento que haría brillar la insobornable justicia de Dios sobre justos y pecadores. Los saduceos por el contrario, se atenían a la doctrina tradicional, les bastaba esta vida de privilegios para los de su casta, y consideraban cumplida la justicia divina en el “status quo” que ellos defendían: el mundo estaba bien como estaba, en manos de los dominadores romanos que respetaban su poder religioso y sacerdotal sobre el pueblo.

La segunda lectura está tomada de la carta de Pablo a los romanos, considerada como su testamento espiritual, redactada con unas categorías antropológicas complicadas, muy alejadas de las nuestras, que nos inducen fácilmente a confusión. El fragmento de hoy está escogido para hacer referencia al tema que hemos escuchado en la 1ª lectura: los cristianos hemos recibido el Espíritu que el Señor prometía en los ya lejanos tiempos del exilio, no estamos ya en la “carne”, es decir -en el lenguaje de Pablo-: no estamos ya en el pecado, en el egoísmo estéril, en la codicia desenfrenada. Estamos en el Espíritu, o sea, en la vida verdadera del amor, el perdón y el servicio, como Cristo, que posee plenamente el Espíritu para dárnoslo sin medida. Y si el Espíritu resucitó a Jesús de entre los muertos, también nos resucitará a nosotros, para que participemos de la vida plena de Dios.

El pasaje evangélico que leemos hoy, la «reviviscencia» de Lázaro, narra el último de los siete “signos” u “obras” que constituyen el armazón del cuarto evangelio. Según Juan, antes de enfrentarse a la muerte Jesús se manifiesta como Señor de la vida, declara solemnemente en público que Él es la resurrección y la vida, que los muertos por la fe en Él revivirán, que los vivos que crean en Él no morirán para siempre....
Bonita la escena, bien construido el relato, tremendas y lapidarias las palabras de Jesús, rico en simbolismo el conjunto... pero difícil el texto para nosotros hoy, cuando nos movemos en una mentalidad tan alejada de la de Juan y su comunidad. A nosotros no nos llaman tanto la atención los milagros de Jesús como sus actitudes y su praxis ordinaria. Preferimos mirarlo en su lado imitable más que en su aspecto simplemente admirable que no podemos imitar. No somos tampoco muy dados a creer fácilmente en la posibilidad de los milagros. Para la mentalidad adulta y crítica de una persona de hoy, una persona de la calle, este texto no es fácil. (Puede ser más fácil para unas religiosas de clausura, o para los niños de la catequesis infantil).

En la muy sofisticada elaboración del evangelio de Juan, éste es el «signo» culminante de Jesús, no sólo por ser mucho más llamativo que los otros (nada menos que una reviviscencia) sino porque está presentado como el que derrama la gota que rompe la paciencia de los enemigos de Jesús, que por este milagro decidirán matar a Jesús. Quizá por eso ha sido elegido para este último domingo antes de la semana santa. Estamos acercándonos al climax del drama de la vida de Jesús, y este hecho de su vida es presentado por Juan como el que provoca el desenlace final.

La causa de la muerte de Jesús fue mucho más que la decisión de unos enemigos temerosos del crecimiento de la popularidad de un Jesús taumaturgo, como aquí lo presenta Juan. Este puede ser un filón de la reflexión de hoy: «Por qué muere Jesús y por qué le matan» (remitimos para ello a un artículo clásico de Ignacio Ellacuría, en http://servicioskoinonia.org/relat/125.htm). El episodio 102 de la famosa serie «Un tal Jesús» (http://radialistas.net/category/un-tal-jesus) también interpreta este pasaje de Juan en relación con la «clandestinidad» a la que Jesús tendría que someterse sin duda en el último período de su vida.
Otro tema puede ser el de la fe o del creer en Jesús, con tal de que no identificar la «fe» en «creer que Jesús puede hacer milagros» o «creer en los milagros de Jesús». La fe es algo mucho más serio y profundo. Podría uno creer en Jesús y creer que el Jesús histórico probablemente no hizo ningún milagro... No podemos plantear la fe como si un «Dios allá arriba» jugase a ver si allá abajo los humanos dan crédito o no a las tradiciones que les cuentan sus mayores referentes a los milagros que hizo un tal Jesús... La fe cristiana tiene que ser algo mucho más serio.

Y un tercer tema, todavía más complejo para nuestra reflexión, puede ser el de la resurrección. Precisamente porque, la de Lázaro no fue una resurrección. Lógicamente, a Lázaro simplemente se le dio una prórroga, una «propina», un suplemento... de esta misma vida. Un «más de lo mismo». Y el Lázaro «resucitado» -como tantas veces se lo mal llamó- tenía que volver a morir. Porque para nosotros «vivir es morir». Cada día que vivimos es un día que morimos, un día menos que nos queda de vida, un día más que hemos gastado de nuestra vida... Pero «resucitar»... es otra cosa. 
Aquí habría que subrayar que es bien probable que en la cabeza de la mayor parte de nosotros, la idea de «resurrección» que hay es una idea equivocada, por esta misma razón por la que decimos que Lázaro era «mal llamado resucitado»: porque pensamos, o mejor dicho, «imaginamos» la vida resucitada un poco como «prolongación, suplemento, continuación...» de ésta de ahora. Y no. No es sólo que la diferencia será que «aquella vida no se acaba», o que «no tiene necesidades materiales» porque «allí serán como los ángeles del cielo»... No. Es que se trata realmente de otra cosa. Es un misterio. Nuestra llamada «fe en la resurrección» no es un creer que hay un «segundo piso» al que subimos tras la muerte y que allí «continuaremos viviendo»... Podríamos decir que todas esas «imágenes» no corresponden al «misterio» en el que creemos, y como tales, pueden ser dejadas de lado. También aquí, yo puedo creer en lo que denominamos «resurrección» sin aceptar la interpretación facilona de que Dios nos creó aquí primero para luego llevarnos a un lugar definitivo... Muchos pueblos primitivos han pensado esto, que fue una forma plausible de interpretación de la vida humana en unos determinados contextos culturales de tiempos pasados. Pero hoy, si no queremos seguir anclados en las «creencias» típicas de las religiones de la edad agraria... es necesario hacer un esfuerzo de purificación, y quizá también haga falta aceptar la ascesis de un «no saber/no poder» expresar bien aquello en lo que «creemos»...

Es un tema demasiado importante y demasiado sutil como para llegar, y ponernos directamente a hablar de la resurrección de Lázaro y de la nuestra, sin necesidad de más preámbulos... Es más complejo el problema. Sobre la transformación de las condiciones de credibilidad de las religiones en este nuevo tiempo sugerimos la lectura de los artículos 352 (http://servicioskoinonia.org/relat/352.htm), de Mariano CORBÍ, y 344, de Amando ROBLES (http://servicioskoinonia.org/relat/344.htm). Sobre la necesidad de «despedirse del piso de arriba», recomendamos la lectura del capitulo de igual título del libro de Roger LENAERS «Otro Dios es posible [http://tiempoaxial.org/#10]. Y sobre la resurrección, en un plan más netamente teológico, recomendamos la lectura de TORRES QUEIRUGA, «Repensar la resurrección» (Trotta, Madrid 2003). Hay también un reciente número de la revista CONCILIUM dedicado a la resurrección (noviembre 2006). La Agenda Latinoamericana’2011 [htp://latinoamericana.org/digital] trae un artículo titulado «¿Pero hay o no hay otro mundo ahí arriba?»[ http://servicioskoinonia.org/agenda/archivo/obra.php?ncodigo=729] accesible en su archivo digital [http://servicioskoinonia.org/agenda/archivo]. La serie «Otro Dios es posible, de los hermanos LÓPEZ VIGIL aborda el tema de la resurrección en la entrevista 98 [http://radialistas.net/article/98-resucito/], titulada «¿Resucitó?».

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 102 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. LÓPEZ VIGIL, titulado «El amigo muerto». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://radialistas.net/article/102-el-amigo-muerto/ Puede ser escuchado aquí: http://radioteca.net/media/uploads/audios/%Y_%m/102.mp3 

Para la revisión de vida

          A una semana de la «semana mayor», ¿cómo la estoy programando, cómo la preparo? ¿Voy a encontrar tiempo también para mí mismo, para mi interioridad, para hacer un alto en el camino y examinar la marcha de mi vida, para hacer una revisión de mi relación con Dios? ¿Tal vez puedo participar en una celebración alternativa, con una comunidad de laicos que la organizan de un modo participativo y abierto... Estoy a tiempo...

Para la reunión de grupo

-                 Con el artículo de Ellacuría que hemos recomendado (http://servicioskoinonia.org/relat/125.htm) se puede elaborar una provechosa reunión de estudio, muy recomendable.
-                 También con el citado episodio 102 de «Un tal Jesús» se puede montar una buena reunión de estudio.
-                 El caso de la amistad entrañable de Jesús con Lázaro y sus hermanas, nos presenta una faceta humana de Jesús que de alguna manera pasaba desapercibida antiguamente; no parecía «relevante« ni «revelante» para la «cristología vertical» que casi veía en Jesús un ser casi sólo divino, no humano. El Jesús que llora por la muerte de Lázaro, que se hospeda -o tal vez se refugia- en casa de estos amigos/amigas... es un Jesús «muy humano». La humanidad plena forma parte del seguimiento de Jesús. Comentar la relevancia de estos rasgos «tan humanos» de Jesús, y su porqué.
-                 ¿«Resucitó» Lázaro? ¿Qué hay en la «resurrección» de Lázaro de elementos que no tienen que ver nada con la «resurrección» en la que creemos para nosotros? «Re-suscitare», es la palabra latina por «resucitar», que fácilmente se ve que significa «volverse a levantar», creada a partir de la imagen del cadáver que recupera la vida. ¿No será que la palabra -y con ella el concepto mismo- es deudor de una imagen inadecuada? ¿Tendrá que haber reanimación de un cadáver para que haya «resurrección», de ésa que es objeto de nuestra fe? ¿Podríamos expresar con la máxima rigurosidad cuál es la esencia de la «fe en la resurrección», despojándola de todas las adherencias imaginativas, culturales...? ¿Cuál sería el núcleo esencial mínimo asegurado como contenido de la fe en la resurrección? La resurrección objeto de la fe cristiana, ¿no será uno de esos temas de los que es mejor no hablar si es que no se va a tener posibilidad de hablar con sumo respeto y con toda las matizaciones necesarias?

Para la oración de los fieles

-                 Por toda la Humanidad, para que mantenga siempre viva la utopía de la felicidad para todos. Oremos.
-                 Para que renazca la esperanza de los más pobres y oprimidos en un mundo más igualitario y compartido. Oremos.
-                 Para que aquellos que arriesgan sus vidas por el bien de los demás permanezcan firmes y no caigan en el desánimo. Oremos.
-                 Para que siempre se mantengan viva en nosotros la esperanza de alcanzar la utopía del Reino y llegar a vivirlo en toda su plenitud. Oremos.
-                 Para que apoyemos y defendamos siempre la vida en todas sus manifestaciones. Oremos.
-                 Para que todos los países supriman la pena de muerte. Oremos.
-                 Para que siempre se mantenga viva en nosotros la esperanza en la resurrección y transmitamos esta buena noticia a todas las personas. Oremos.

Oración comunitaria

          Dios, Padre y Madre universal, que inspiras desde siempre inspiras en los seres humanos el deseo de felicidad plena e incluso «eterna», una felicidad que triunfe incluso sobre la muerte. Te expresamos humildemente nuestro deseo de ser coherentes con esta fuerza interior que habita en nosotros, para buscar su realización con los medios más honestos y por el camino que sea más beneficioso para nosotros y para quienes nos rodean. En unión con todos los hombres y mujeres de todas las religiones, nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro.