2014-09-14

Aord24, SBL, Jn 3,13-17: Tiene que ser elevado el Hijo del hombre

Servicio Bíblico Latinoamericano 
Domingo 14 de septiembre de 2014 - Ciclo A
Exaltación de la Santa Cruz
24ª semana de tiempo ordinario

Nm 21,4b-9: ¿Por qué nos has sacado de Egipto, para morir en el desierto?
Salmo responsorial 77: No olviden las acciones del Señor
Fil 2,6-11: Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo
Jn 3,13-17: Tiene que ser elevado el Hijo del hombre



En el diálogo entre Jesús y Nicodemo, en el fragmento del evangelio de Juan que hoy leemos, encontramos una alusión al relato de la serpiente de bronce elevada por Moisés en el desierto (Núm 21,8s) y que el evangelista retoma para compararlo con la manera como el Hijo del Hombre fue levantado en la cruz. La palabra “levantar” es usada en dos sentidos: la elevación en la cruz y la elevación a la diestra del Padre. La tradición cristiana la ha traducido por "exaltación”. Juan, en su teología, ve en la crucifixión el momento culminante de la vida de Jesús, la "hora” de su glorificación. La “exaltación” sería el tránsito de Jesús del mundo al Padre, la Pascua salvadora en la que Jesús es glorificado. Éste sería el sentido en el que celebramos hoy la exaltación de Jesús, más que de la cruz. La cruz no la exaltamos. La cruz un signo del gran amor de Jesús para con la humanidad. Sólo en ese sentido podría exaltarse la cruz. Por eso, el evangelio insiste en que Jesús no vino a juzgar, condenar o acabar el mundo, por el contrario, vino a dar testimonio de que el amor es el camino seguro que conduce a la resurrección.
Jesús no amó la cruz, sino que quiso evitarla. Lo cual no fue una «debilidad humana», sino su deber lógico. Porque tampoco podemos ya decir que «el Padre lo envió a la muerte y una muerte de cruz... En Jesús no hay nada de una visión ni masoquista (que ame o valore la cruz por sí misma), ni que la incorpore «al plan de Dios» por voluntad divina, ni una visión expiadora: Jesús sufriendo, muriendo en la cruz para ofrecer a Dios Padre ese sufrimiento violento en nombre de la humanidad, para así «aplacar» al «airado» Eterno Padre, que habría cancelado sus relaciones con la humanidad por causa de un supuesto pecado original cometido por una supuesta «primera pareja» de primates humanos...
Lamentablemente –tenemos que reconocerlo– la cruz es también, no sólo ese signo del amor consecuente y de la coherencia de Jesús con su misión, sino sobre todo el signo central de todo este relato mitológico de pecado original, masa humana condenada, envío desde el cielo de un Mesías redentor, expiación en la cruz, recuperación de la humanidad. Se puede decir, sin temor a exagerar, que durante demasiado tiempo ha fungido como el relato esencial cristiano. Ha sido el mensaje concentrado en que las Iglesias cristianas han hecho coincidir su doctrina, su visión, y su misión. Y es la visión más ampliamente difundida... en nombre de Jesús, que nunca supo de ello ni nunca quiso morir para expiar un pecado original.
Afortunadamente, ello ha sido algo tan extendido masivamente en las Iglesias y tan ingenuamente (mitológicamente) aceptado, que ni siquiera ha sido declarado oficialmente dogma... se dio por supuesto simplemente. De forma que, sencillamente, no es dogma; es –aunque pueda sorprendernos este su status– una tradición, tan antigua y venerable como superable y prescindible. Esto alivia a muchos cristianos que ya no pueden vivir en el mundo mitólógico (ni siquiera siendo conscientes de que se las han con símbolos...: muchas personas de la sociedad de hoy ya no toleran símbolos de determinado tipos mitológicos, ni siquiera sabiendo conscientemente que son mitos; su cultura actual no tolera ya mitologías a la hora de manejar/expresar el sentido de su vida humana: se ha convertido incluso en una cuestión de dignidad, de honor).
Son demasiadas cosas las que están implicadas en esta mitología de la cruz, que no sólo ya no puede ser «exaltada», sino que debe ser «deconstruida». Ya los hemos insinuado, pero merecerían un abordaje detenido, detallado y a fondo: pecado original como pecado mitológico primordial que causa la desgracia de la humanidad (mito común en muchas religiones); la massa damnata o humanidad condenada por el pecado original, de la que san Agustín hablaba y que marcó a la teología por más de un milenio; la interpretación de todos los males como castigo de Dios por «nuestro» pecado original (pérdida de los supuestos dones preternaturales, de la ciencia infusa, de la inmortalidad, del equilibrio psíquico-espiritual, condena a ganar el pan con el sudor de nuestra frente, condena de la mujer a dar a luz con dolor y a estar sometida al varón...); la interpretación de la muerte de Jesús como expiación para aplacar al Padre Eterno; la interpretación esencial del bautismo como instrumento para el perdón del pecado original; el valor expiatorio del dolor asumido (incluso provocado, la mortificación) voluntariamente; el amor a la cruz...
El cristianismo tiene ahí una responsabilidad colectiva por tanto sufrimiento psíquico infligido a tantas generaciones humanas, durante tanto tiempo, aunque haya sido involuntariamente, por un espejismo cultural, no por mala voluntad. No basta dejar de hablar de aquello que ya da vergüenza hablar. Es una obligación de responsabilidad colectiva «agarrar el toro por los cuernos», de frente, reconocidamente, sin callar nada vergonzantemente, y negar explícitamente lo hoy reconocemos que fue un error, y tratar de liberar a tantas personas que aún arrastran en su conciencia, y con frecuencia en las capas subconscientes de su psiqué, la desconfianza ante el mundo, ante la materia, ante la sexualidad, ante el placer y la felicidad. O una visión espiritual masoquista (como aquella de la Imitación de Cristo, de Kempis: «Tanto más santo te harás, cuanta más violencia te hicieres»).
No podemos desarrollar aquí la «construcción» (la alternativa a la «de construccción») que sería necesaria. Remitimos a un texto muy interesante, que ofrece reflexiones «constructivas» muy interesantes: el artículo de Leonardo Boff, «Cómo anunciar hoy la Cruz de nuestro Señor Jesucristo», en la RELaT (http://servicioskoinonia.org/relat), su artículo número 217. 

Para la revisión de vida

          ¿Qué significa para mí «la cruz»? Fui formado espiritualmente en el desprecio del mundo, el temor a la carne, el miedo al placer, el amor a la mortificación? ¿Tal vez conocí en la vida religiosa el cilicio, o la práctica de «la disciplina» sobre mi espalda? ¿Conocí la práctica del ayuno cuaresmal, de la abstinencia de comer carne lo viernes...? ¿Qué huellas, a qué nivel, dejaron en mí aquellas experiencias (personales o «vicarias»)?
          ¿He afrontado este tema, o simplemente me he ido curando a base de olvidar y no afrontar? Tal vez mi caso no necesite ningún abordaje psicológico, estoy sano y aquellos temas ya no me afectan ni me hacen sufrir. Pero he abordado la recomposición teológica necesaria para no sólo olvidar, sino paa superar y construir una nueva visión?

Para la reunión de grupo

-                 Tomar el texto 217 de la RELaT (http://servicioskoinonia.org/relat/217.htm) y estudiarlo en grupo.
-                 - Tomar el artículo 389 de la RELT (http://servicioskoinonia.org/relat/380.htm) y estudiarlo en grupo. Este autor, Spong, defiende con buenos argumentos que el tema de la Redención debemos ser superado: debatir en grupo la corrección, adecuación y/o oportunidad pastoral de esta propuesta, o sus fallos.
-                 - Tal vez nuestro grupo no tiene que ver especialmente con esta espiritualidad concreta, pero pensemos (ejercicio de teología ficción) que alguna de las muchas congregaciones religiosas católicas que tienen en el centro de su espiritualidad la redención, la reparación, la expiación de los pecados... (pensemos en redentoristas, pasionistas, hermanos/as de la Cruz, hermanas reparadoras, auxiliadoras/es del purgatorio...) nos pidieran ayuda para reinterpretar hoy su carisma y su espiritualidad, ¿qué les diríamos, cómo trataríamos de ayudarles?
-                 - Si nos despojáramos de la rutina -que todo lo puede llegar a ocultar-, ¿a qué suena la expresión “Señor, ten piedad”? En rigor, ¿sería una expresión adecuada para dirigirnos hoy a Dios? ¿Hay hoy día alguna situación humana en la que sea imaginable que alguien dice a otra persona: «¡ten piedad de mí!»? Dice Tony de Melo que de/a Dios decimos a veces cosas que no nos atreveríamos a decir de/a ninguna persona medianamente humana»…
-                 La serie «Otro Dios es posible» de los hermanos LÓPEZ VIGIL, contiene numerosos capítulos que pueden ser utilizados.

Para la oración de los fieles

-                 Por la Iglesia, para que sea signo permanente de reconciliación con los positivos valores del mundo y lo haga evidente empezando por ella misma. Oremos.
-                 Por los gobiernos de los pueblos, para que promuevan un orden social justo y respeten el derecho a la vida y a la libertad de todos los ciudadanos. Oremos.
-                 Por las diferentes legislaciones del mundo, para que en todas ellas se elimine la pena de muerte, se aplique una justicia igual para todos y se favorezca el perdón y la reinserción social. Oremos.
-                  Por todos los que sufren las «cruces de la vida», para que puedan captar su sentido y aceptar también su sinsentido. Oremos.
-                 Por las Iglesias cristianas, que durante tanto tiempo predicaron la huida del mundo y el desprecio a sus valores, para que, consecuentemente, con su responsabilidad histórica, asuman una nueva labor educativa que libere a tantas personas que todavía arrastran efectos de aquellos antiguos equívocos. Oremos.
-                 Por todas las personas, para que colaboremos en crear un mundo mejor en el que seamos capaces de entendernos desde la igualdad y la justicia. Oremos.
-                 Por todos nosotros, para que vivamos en actitud permanente de perdón y la ejerzamos con generosidad. Oremos.

Oración comunitaria

          Oh Dios, creador del ser humano, fundamento de la Existencia, del Amor y de la Gracia; acrecienta en nosotros y nosotras la conciencia de tener nuestros fundamentos en tu Amor, para que habiendo optado radicalmente por el Bien y por el Amor, vivamos libres de toda culpabilidad malsana y transidos de en-tus-iasmo divino. Por Ti, que eres el Amor, la Reconciliación y la Gracia.



2014-09-08

Aord23, SBL, Mt 18,15-20: Si te hace caso, has salvado a tu hermano

Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 7 de septiembre de 2014
23º domingo de tiempo ordinario - Ciclo A
Regina, virgen y mártir (siglo VII)

Ez 33,7-9: Si no hablas al malvado, te pediré cuenta de su sangre
Salmo responsorial 94: Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: "No endurezcan su corazón."
Rom 13,8-10: Amar es cumplir la ley entera
Mt 18,15-20: Si te hace caso, has salvado a tu hermano




La liturgia de este domingo nos invita a reflexionar sobre nuestra corresponsabilidad comunitaria. La fe, o más ampliamente dicho, nuestra vida espiritual, es un asunto personal, una responsabilidad absolutamente intransferible, pero como humanos que somos –seres simbióticos al fin y al cabo– la vivimos en el seno de una comunidad. Por eso, también, todos somos de alguna manera responsables de la vida de cada hermano.

Ezequiel es profeta del tiempo del exilio. Se presenta como el vigilante de su pueblo. Otros profetas han utilizado también esta imagen para caracterizar su misión. La actitud vigilante es un rasgo de los profetas. Estar atento a lo que pasa, para alertar y prevenir al pueblo. Y estar siempre atento también a escuchar la Palabra de Dios. Leer los acontecimientos de la historia y interpretarlos a la luz de la Palabra de Dios. El vigilante, celador, velador, centinela o como se le llame en nuestro medio, está pendiente de los peligros que acechan al pueblo. Por eso, el profeta es responsable directo de lo que le pueda pasar. El profeta tiene la misión de abrir los ojos del pueblo. Pero también el pueblo puede aceptar o rechazar esa interpelación profética. Lo que no está bien es pasar por alto y no darse cuenta del peligro.

Pablo en la carta a los romanos invita a los creyentes que edifiquen su vida sobre la base del amor para que puedan responder a los desafíos del momento histórico que a cada creyente y a cada comunidad le toca vivir. El amor es resumen, síntesis vital, compendio de todo tipo de precepto de orden religioso. Así, Pablo entra en perfecta sintonía con la propuesta evangélica. Ciertamente, no es un rechazo rotundo de la ley. Pero el amor supera la fuerza de la ley. Quien ama auténticamente no quiere hacer daño a nadie; por el contrario, siempre buscará la forma de ayudarle a crecer como persona y como creyente. La conversión, la metanoia, es cambio rotundo de mente y corazón. Quién se convierte asume el amor como única “norma” de vida. El amor se traduce en actitudes y compromisos muy concretos: servicio, respeto, perdón, reconciliación, tolerancia, comprensión, verdad, paz, justicia y solidaridad fraterna.

El evangelio de Mateo nos presenta el pasaje que se ha denominado comúnmente la corrección fraterna. El texto revela los conflictos internos que vivía la comunidad mateana. Nos encontramos, entonces, ante una página de carácter catequético que pretende enfrentar y resolver el problema de los conflictos comunitarios. El pecado no es solamente de orden individual o moral. Aquí se trata de faltas graves en contra de la comunidad. El evangelista pretende señalar dos cosas importantes: no se trata de caer en un laxismo total que conduzca al caos comunitario. Pero tampoco se trata de un rigorismo tal que nadie pueda fallar o equivocarse. El evangelista coloca el término medio. Se trata de resolver los asuntos complicados en las relaciones interpersonales siguiendo la pedagogía de Jesús. No es un proceso jurídico lo que aquí se señala. El evangelista quiere dejar en claro que se trata ante todo de salvar al trasgresor, de no condenarlo ni expulsarlo de entrada. Es un proceso pedagógico que intenta por todos medios salvar a la persona. Ahora bien, si la persona se resiste, no acepta la invitación, no da signos de arrepentimiento... entonces sí la comunidad se ve obligada a expulsarse de su seno. Al no aceptar la oferta de perdón la persona misma se excluye de la comunión.
Nuestro compromiso como creyentes es luchar por la verdad. Nuestras familias y comunidades cristianas deben ser, ante todo, lugares de reconciliación y de verdad. Exigir respeto por las personas que se equivocan pero que quieren rectificar su error es imperativo evangélico. Tampoco se trata de caer en actitudes laxistas o que respalden la impunidad. Pero ante todo, el compromiso con la justicia, la verdad y la reconciliación es una actitud profética.

¿Cómo vivimos los valores de la verdad, la justicia, la reparación y la reconciliación al interior de nuestras comunidades? ¿Qué actitud asumimos frente a los medios de comunicación que manipulan y tergiversan la verdad? ¿Nos sentimos corresponsables de la suerte de nuestros hermanos?
El evangelio de hoy habla también de la comunidad como sujeto de perdón: «Todo lo que aten ustedes en la tierra será atado en el cielo...». Puede ser una oportunidad interesante para hablar tanto de la grave crisis que atraviesa este sacramento en la práctica más extendida en la Iglesia, como de la posibilidad y legitimidad de la reconciliación comunitaria. Véase al respecto el libro de Domiciano Fernández que comentamos más abajo.

El evangelio de hoy no está dramatizado en la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL. Puede irse a la página de la serie (www.untaljesus.net) y escoger algún capítulo oportuno.
La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo (cinco minutos de «entrevista a Jesús en su segunda venida a la Tierra») sobre «¿Sacramento de la confesión?» [http://emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=130040], sobre uno de cuyos fundamentos habla el evangelio de hoy. 

Para la revisión de vida

          Para muchos de nosotros, el perdón, por nuestra forma de ser, nuestro carácter, la educación recibida o la falta de educación recibida para perdonar, nos resulta difícil, incluso muy difícil. ¿Cómo está la actitud de perdón en mi vida? ¿Hay personas a las que no he perdonado todavía en mi corazón? ¿Guardo una relación correcta entre el «perdonar» y el «no olvidar»?

Para la reunión de grupo

-                 El tipo de Iglesia que presenta Mateo en su evangelio es una “asamblea” de hermanos, a quienes la fe en Jesús ha hecho romper los criterios mundanos de diferencia de clases sociales económicas, prejuicios, privilegios, autoritarismos… y se reúnen fraternal/sororalmente en una comunidad igualitaria y participativa ejemplar. Comparar este ideal con la situación actual de la iglesia. Elencar las deficiencias que la Iglesia de hoy tiene a este respecto. ¿Qué podemos hacer en este sentido?
-                 Yo les digo: todo lo que aten en la tierra, el Cielo lo tendrá por atado. El evangelio de Mateo parece poner la facultad del perdón de los pecados en la comunidad eclesial: es a la comunidad eclesial a la que según Mateo Jesús estaría otorgando esa facultad; es la comunidad cristiana la que puede perdonar y manejar el perdón. Comentar esto en el grupo. [Una forma tradicional de entender esto ha sido que esa facultad de la comunidad la ha recogido y expresado el ministerio sacerdotal; pero esa forma no es exclusiva; es, simplemente, la forma sacramental oficial actual. Respetado eso, la comunidad cristiana tiene derecho a utilizar otras formas adicionales de expresar y manejar el perdón: puede organizar libremente celebraciones comunitarias de la penitencia, que no pretenderán ser «oficialmente sacramentales» –eso está regulado de otra manera», pero que obviamente tendrán un valor sacramental o para-sacramental. Lo mismo cabe decir de la misa como forma oficial sacramental pero no única ni exclusiva de realización del mandato de Jesús («hagan esto en memoria mía»); la misa es una, y está reglamentada, pero hay o puede haber muchas otras formas adicionales de celebrar la memoria de Jesús...].
-                 Se dice ya con frecuencia que el rito actual del sacramento de la “confesión” está hace tiempo en una crisis de la que parece que va a ser difícil, si no imposible, recuperarlo. Recomendamos encarecidamente leer el estudio de Domiciano Fernández, “Dios perdona sin condiciones. Celebración comunitaria de la penitencia” (que se puede recoger en la biblioteca de Koinonía, http://servicioskoinonia.org/biblioteca) y comentar las razones históricas, dogmáticas y teológicas que da a favor de la celebración de la reconciliación comunitaria sin confesión oral individual. Comentar en grupo esas razones, y deducir consecuencias –incluso más allá de las que el autor deduce, que son verdaderamente revolucionarias–.

Para la oración de los fieles

-                 Por la Iglesia, para que sea una comunidad que trabaja esforzadamente por la reconciliación entre personas y sociedades, desde la justicia, la igualdad y la fraternidad. Roguemos al Señor.
-                 Por la comunidad mundial de naciones, para que favorezca la concordia entre los pueblos. Roguemos…
-                 Por la familia humana, para que encuentre el camino de la paz, sin militarismos, terrorismos, fundamentalismos ni violencias de ningún tipo. Roguemos…
-                 Por las familias, para que faciliten el entendimiento entre padres e hijos y favorezcan la armonía entre sus miembros. Roguemos…
-                 Por todas las personas, para que no veamos el perdonar y ser perdonados como signo de debilidad sino como forma de crecer en unas relaciones más humanas y profundas. Roguemos…
-                 Por todos nosotros, para que no seamos remisos a la hora de practicar la acogida y el perdón unos con otros. Roguemos…
-                 Para que perdonemos y sepamos aprovechar todas las mediaciones por las que Dios nos da su perdón. Roguemos…

Oración comunitaria

          Oh Dios que por Jesús nos has dicho: “todo lo que aten en la tierra, el Cielo lo tendrá por atado”; haz que tu Iglesia sienta sobre sí la responsabilidad de ser generosa como Tú, y de no imponer a tus hijos, nuestros hermanos y hermanas, “más cargas que las necesarias”, haciéndoles experimentar que “donde está tu Espíritu está la libertad”. Por Jesucristo nuestro Señor.

          Oh Dios, insondable Misterio último, a quien osamos imaginar como Padre y Madre de todo lo existente, como Fuerza suprema de la Vida, que suscita el caos y promueve la convergencia de todo hacia nuevas formas de Ser y de Vida. Danos imitar tu magnanimidad y tu tolerancia, que todo lo hace concurrir finalmente al Bien. Danos espíritu de comprensión y libertad, para que sepamos siempre perdonar y rescatar para el bien a todos nuestros hermanos. Nosotros te lo pedimos por Jesús, tu hijo, nuestro hermano.

Aord23, FeAdulta, Mt18:15-20LA ORACIÓN COMUNITARIA

FeAdulta
3 de septiembre de 2014
Aord23, FeAdulta, ​​Mt18:15-20 LA ORACIÓN COMUNITARIA

Amigas y amigos.
En muy pocos días va a estar disponible un libro en papel que amplía notablemente en extensión y diversidad de contenidos el mini-ebook de la Eucaristía que ya conocéis. Se titula "Recuperando la fracción del pan". Hemos recogido lo mejor que hemos ido publicando sobre la Eucaristía, con las firmas de Fray Marcos, José Enrique Galarreta, José María Castillo, José Arregi y otros preclaros autores. Es interesantísimo, os lo prometo. Eso sí, no pasaría creo yo el fielato del 'nihil obstat'.

El relato de Mateo aborda las relaciones personales y la presencia de Jesús en las comunidades.

Vicente Martínez: La Oración Comunitaria. Oración y hechos. Jesús quiere que los seguidores de su doctrina seamos Fígaros de la Sociedad en que vivimos.
Mt 18, 15-18. Cómo corregirnos mutuamente. Donde están dos o tres reunidos apelando a mí, allí, en medio de ellos, estoy yo.
Ezequiel 33, 7-9. Una exhortación a los "profetas para que cumplan su deber y corrijan convenientemente al malvado…
Romanos 13, 8-10. La caridad es la ley, todos los mandamientos se resumen en el amor al prójimo.
Florentino Ulibarri: Si se pierde un hermano... Lo buscaré sin descanso, no cejaré hasta encontrarlo, y le diré con ternura y pasión de hermano: 'siento que nuestras vidas necesitan dialogarse'.
Vicky Irigaray: Con amor. El amor es mucho más exigente que la Ley. Y ha de ser el motor de nuestra vida.
Rafael Calvo: Perdón fraternal. Dios no tiene nada que perdonar porque nos acepta como somos. Así nosotros.
José Luis Sicre: ¡Qué fácil es criticar, qué difícil corregir! Jesús se centra en la formación de sus discípulos. La liturgia insiste dos domingos en uno de los temas, la corrección y el perdón. En un apéndice, la práctica de la comunidad de Qumrán.
Fray Marcos: Solo en una relación humana se hace presente Dios. Una religión que no nos lleva a una mayor humanidad es pura idolatría.
José Antonio Pagola: Está entre nosotros. Esta es la promesa de Jesús: "Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos".
Enrique Martínez Lozano: Normas comunitarias y unidad de fondo. Los humanos necesitamos normas, pero corremos el riesgo de absolutizarlas.
M. Asun Gutiérrez: Corrección fraternal. Mateo nos presenta una comunidad de hermanos y hermanas en la que se han de derribar si las hubiera todo tipo de murallas.
Somos iglesia. Dialogad entre vosotros como hermanos, sois responsables unos de otros. Jesús está con nosotros cuando oramos juntos. Presentación de las monjas benedictinas de Montserrat.
Salomé Arricibita: Amaos unos a otros. El amor sin otro empeño que el de hacer el bien en torno nuestro. Hay que alzar los brazos y andar hacia los otros, mirar más allá de credos y de razas.
Dejarse amar. Si comprendiéramos tu Espíritu de Amor, nuestra fraternidad echaría abajo todas las fronteras de odio y enemistad.
Diez consejos del Papa Francisco para ser más feliz. El secreto de la felicidad está en hacer lo que hizo Jesús a lo largo de su vida, pasar haciendo el bien a todos y a todo, vivir y dejar vivir a todos y a todo.
Equipo Quiero Ver: "La unión hace la fuerza". Superar el individualismo, el egoísmo y tomar conciencia de que somos responsables los unos de los otros es la base para caminar en comunión de amor.

Un repaso a nuestros graves problemas a nivel internacional.
Oración por la dramática situación de los cristianos en Medio Oriente. El Papa Francisco convoca a todas las personas de buena voluntad a orar el próximo domingo día 7 a las 7 de la tarde.
Santiago Agrelo: "Las cuchillas se las pondría al ministro en la puerta de su casa". Es imposible querer ponerle puertas al campo. La inmigración se le pone hoy a Europa cada vez  más difícil.
Anniken Jørgensen: La trastienda del consumo. Si nos ponemos las gafas y vemos lo que ocurre en la trastienda de las cosas que consumimos podemos convertirnos en personas consumidoras críticas.
Leonardo Boff: El socialismo no se ha ido al limbo. En el orden capitalista las personas tienden fácilmente, lo quieran o no, a volverse inhumana y estructuralmente "egoístas".
"Para la guerra nada". Las guerras no son más que el triunfo de la sinrazón, son la manifiesta incapacidad de algunos seres humanos para poder dialogar. Hay mucha bondad en el ser humano y muchas ganas de paz. Son dos videoclips encantadores. Una iniciativa de Marta Gómez secundada brillantemente desde todo el orbe. A disfrutarlos.

Con la Iglesia finalmente hemos topado.
Juan José Tamayo: XXXIV Congreso de teología. La reforma de la iglesia desde la opción por los pobres. Si la reforma de la Iglesia se hace a espaldas de los marginados estará siendo infiel a sus orígenes evangélicos y a los pobres. El programa sigue estando en el tablón de anuncios.
Religiosas de EE.UU. LCWR: "Nosotras ya no somos unas niñas". "Nosotras ya no somos niñas, y para que continuemos siendo como si lo fuéramos se priva al mundo y a las generaciones venideras de nuestros puntos de vista".
José M. Castillo: De Rouco a Osoro. "Los obispos conservan su autoridad en cuanto concuerdan con Cristo; y lo mismo, la pierden si están en desacuerdo con él".
Jesús Bastante: Osoro simboliza el nuevo rumbo que impulsa el papa. Francisco decreta el fin de la era Rouco con el nombramiento oficial de Carlos Osoro, de perfil mucho más amable y dialogante.
Terminamos. Nuestro amigo Lenin V. Cárdenas nos deja tarea para todo el mes de septiembre: Reflexiones septiembre.
Por mi parte, hago mutis ahora mismo con un abrazo.
Rafael Calvo


2014-09-07

Aord23, Cosme. La comunidad lugar de reconciliación, de justicia y de verdad (2014-09-07)

Aord23, Cosme. La comunidad lugar de reconciliación, de justicia y de verdad (2014-09-07)

  • Ez 33,7-9: Si no hablas al malvado, te pediré cuenta de su sangre
  • Salmo responsorial 94: Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: "No endurezcan su corazón."
  • Rom 13,8-10: Amar es cumplir la ley entera
  • Mt 18,15-20: Si te hace caso, has salvado a tu hermano

Las comunidades cristianas tenemos la tentación y la práctica de excluir y condenar a todos aquellos que no hacen lo que hacemos nosotros. Nuestra intolerancia es manifiesta sobre todo en las excomuniones, y en el rechazo de otras formas de vivir la fe; cosa que hacemos sin escuchar y sin dar otra oportunidad. Nos falta mucho para que nuestras comunidades sean realmente fraternas, sean un espacio de reconciliación y de verdad.

Ezequiel es profeta del exilio. Se presenta como el vigilante de su pueblo. La actitud vigilante es un rasgo del auténtico profeta. Estar atento a lo que pasa para alertar y prevenir al pueblo. El profeta verdadero está siempre atento a escuchar la Palabra de Dios. Lee los acontecimientos de la historia y los interpreta a la luz de la Palabra de Dios. El vigilante, está pendiente de los peligros que acechan al pueblo. El profeta tiene la misión de abrir los ojos. Pero también el pueblo puede aceptar o rechazar la interpelación profética. Lo que no está bien es pasar por alto el peligro. Hoy, como ayer, el profeta tiene que estar vigilante para prevenir a la comunidad.

El evangelio de Mateo nos presenta el pasaje que se ha denominado comúnmente la corrección fraterna. El texto revela los conflictos internos que vivía la comunidad de Mateo. Nos encontramos ante un texto que pretende enfrentar y resolver el problema de los conflictos comunitarios.
El pecado no es solamente de orden individual o moral. Aquí se trata de faltas graves en contra de la comunidad. Se trata de resolver los asuntos complicados en las relaciones interpersonales siguiendo la pedagogía de Jesús. 
El evangelista quiere dejar en claro que se trata, ante todo, de salvar al trasgresor, de no condenarlo ni expulsarlo de entrada. Lo que importa es salvar a la persona por todos medios.
 
Nuestro compromiso como creyentes es luchar por la verdad. Nuestras familias y comunidades cristianas deben ser, ante todo, lugares de reconciliación, de justicia y de verdad. 

Exigir respeto por las personas que se equivocan pero que quieren rectificar su error, es imperativo del Evangelio. Pero ante todo, el compromiso con la justicia, la verdad y la reconciliación es una actitud profética.
Es importante tomar en cuenta la afirmación de Jesús de que Él está presente donde dos o tres se reúnen en su nombre, no exige ni instituciones ni presencia de personalidades.

Construimos la comunidad de Jesús cuando, en su nombre, nos reunimos para construir el Reino: Hacer un mundo donde haya vida digna para todos.
Construimos la comunidad de Jesús cuando cambiamos nuestras actitudes excluyentes por actitudes de respeto, tolerancia e inclusión, ofreciendo otra oportunidad hacia quienes han fallado.
Construimos la comunidad de Jesús cuando nos esforzamos porque a todos niveles, nuestras comunidades sean espacios de reconciliación, de justicia y de verdad.
Somos auténticos centinelas (profetas) en la medida en que nos mantenemos atentos al acontecer de nuestro mundo e interpretamos los acontecimientos con los ojos de Dios y ponemos en alerta a nuestras comunidades.

Cosme Carlos Ríos 
Septiembre 06 14

2014-07-06

Aord14, feadulta, LA ORACION, respiración de los cristianos (2014-07-06)

Aord14, feadulta, LA ORACION, respiración de los cristianos
6 de julio de 2014

Amigas y amigos.
Hoy tenemos mucha tela que cortar. Sin ir más lejos, acabamos de editar un librito titulado "El pensamiento de José Enrique Galarreta". Es un excelente intento de síntesis que ha elaborado Miguel A. Munárriz recopilando y ordenando frases literales de sus escritos. Resulta un relajante libro para lectura espiritual y una muy recomendable guía para nuestras reuniones de grupo comunitarias.

El evangelio de Mateo agrupa diversas expresiones de Jesús, que permiten diferentes comentarios.  
Vicente Martínez: La oración, respiración de los cristianos. Es en toda su gama de luz y de color el hálito del cuerpo espiritual de la Humanidad.
Mateo 11, 25-30. Bendito seas Padre porque estas cosas se las has revelado a la gente sencilla…
Zacarías 9, 9-10. Desecha la imagen del mesías davídico para sustituirla por un rey pacífico y humilde.
Romanos 9, 9-13. Contrapone el espíritu de Dios, el impulso divino humanizador y las tendencias infrahumanas.
Florentino Ulibarri: Descansar en Ti. Descansar en Ti, y darte gracias, con palabras o sin ellas, por tu presencia solidaria en la gente sencilla y llana.
Vicky Irigaray: Gente sencilla. Optemos y oremos por los pobres y sencillos, los débiles, los que más sufren…
Rafael Calvo: Valores humanos. Lo que cuenta son los valores humanos de las personas y sus hechos.
Faustino Vilabrille: No había ningún pobre. En la recepción del palacio real se eligieron personas de todos los sectores de la sociedad, incluido obispos, pero no hubo ningún pobre. La opción de Jesús es la contraria.
Fray Marcos: La simplicidad de Dios nos asusta. El dios de las religiones no tiene capacidad para liberar al hombre. Lo difícil es liberarse de ese dios.
José Antonio Pagola: Tres llamadas de Jesús. Pienso en tantas personas que, dentro y fuera de la Iglesia, viven "perdidos", sin saber a qué puerta llamar. Sé que Jesús podría ser para ellos la gran noticia.
Enrique Martínez Lozano: Gratitud. La gratitud brota de la gratuidad. Y la vivimos en la medida en que nos alineamos con el presente.
Bajo sus alas. Una emotiva historia que cuenta National Geographic. "Acercaos a mí todo los que estáis rendidos y abrumados que yo os daré respiro".
Equipo Quiero Ver: "Encontrarnos con nosotros mismos": ¿Quieres cambiar tu vida? Concédete tiempo para ti y cuando te encuentres y sepas quien eres, habrás encontrado a Dios.
Salomé Arricibita: En Ti. En Ti pongo mis cansancios, en Ti pongo mi esperanza, en Ti, mi Dios, en Ti quiero poner mi vida en Ti.

La Iglesia y el Papa Francisco aglutinan todos los artículos de hoy.
Gustavo J. Magdalena: Francisco en el "Mar de los Sargazos". El papa Francisco piloto de esa nave que es la Iglesia sabe a dónde ir y lo está proponiendo al conjunto del Pueblo de Dios, pero está encontrando muchas dificultades. Hay mucha resistencia al cambio.
Edgard R. Beltrán: Francisco, grande junto a otros grandes. Nuestro Papa Francisco ha sido un regalo especial del Padre. Pero hay que recordar que, en su grandeza eclesial, viene desde antes acompañado por un conjunto de obispos gigantescos.
Foro "Curas de Madrid": Ante la llegada del próximo obispo. El colectivo "Foro Curas de Madrid", incluye un enlace para firmar en apoyo de una campaña para pedir al papa Francisco que los cristianos y cristianas de la diócesis de Madrid queremos participar de algún modo en la elección de nuestro futuro obispo.
Pope Godoy: "Tú eres Pedro y sobre esa piedra edificaré mi Iglesia". Mateo hace un sugerente juego de palabras entre dos nombres comunes: "petros" (piedra) y "petra" (roca). La roca no es la persona de Pedro, sino la fe de Pedro.
José M. Castillo: La iglesia, ¿edificada sobre el Vaticano? La Curia Vaticana se atribuye una historia y un poder que ciertamente no tiene su origen en Cristo y que solo se puede explicar a partir de las apetencias de poder y mando, propias de algunos seres humanos.
Ernesto Cardenal: "Francisco es un milagro".  Es la autorizada opinión del que fuera ministro de Cultura de la Nicaragua sandinista, que ha sido galardonado a sus 89 años, el 26 de junio en Berlín con el premio alemán de la paz Theodor Wanner, por su compromiso social.
Marco A. Velásquez Uribe: Instrumentum Laboris. Los Desafíos Pastorales de la Familia en el Contexto de la Evangelización. Una mirada que puede enriquecer el análisis de este valioso documento.
Hemos reproducido en pdf, con un cómodo índice interactivo, el documento de trabajo [Instrumentum Laboris] del tercer Sínodo Extraordinario que se celebrará en Roma, del 5 al 19 de octubre. Recoge las respuestas que diversos grupos o personas dieron al cuestionario enviado por la Secretaría del Sínodo en 2013. A descargar en www.feadulta.com/ediciones
Un interesante multimedia se une a la temática eclesial. Los cátaros. Eran hombres buenos y querían lo mejor para la Iglesia. Hoy hay también muchos hombres buenos que quieren lo mejor para una Iglesia más misericorde.

Dos multimedia más para enriquecer nuestra vida interior.
Ahorrando vida. Vive la vida alegre y confiado porque Dios es vida y nosotros somos vida que tenemos que vivir y compartir.
Relajación cuerpo-mente-corazón. Tenemos que relajarnos, pararnos, entrar en lo profundo de nuestro ser, en lo inmutable, ahí no hay tensiones, ni urgencias, ni tempestades, ahí nos espera ese océano inmenso y apacible del amor de Dios.

Punto y aparte. Un muy atractivo cartel y un modelo actual de evangelización.
Eloy Díaz Mera: La experiencia "Redescubre". Una inteligente y singular forma de mostrar a Jesús a la gente de nuestro tiempo. Realmente digno de imitarse. Va en el tablón de anuncios.

Un fuerte abrazo y hasta la semana que viene.
Rafael Calvo

Aord14, SBL, Mt 11,25-30: Soy manso y humilde de corazón (2014-07-06)

Servicio Bíblico Latinoamericano
Domingo 6 de julio de 2014
Domingo 14º de tiempo ordinario - Ciclo A
María Goretti, virgen y mártir (1902)

Zac 9,9-10: Mira a tu rey que viene a ti modesto
Salmo responsorial 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey
Rom 8,9.11-13: Si con el Espíritu dan muerte a las obras del cuerpo, vivirán.
Mt 11,25-30: Soy manso y humilde de corazón




La profecía de Zacarías era ‘una piedra en el zapato’ para los fanáticos que en la época de Jesús buscaban un mesías triunfante y nacionalista. Zacarías nos ofrece una reflexión que sintoniza mucho con las grandes aspiraciones de las comunidades que, después del exilio babilónico, intentaron reconstruir la identidad nacional a partir de elementos universales, pluralistas y comunitarios. La esperanza del pueblo de Dios no podía estar en un guerrero triunfador como David ni en un diplomático equilibrista como Salomón. El pueblo quería algo diferente y definitivo. Atrás quedaron los modelos militaristas, administrativos y centralistas de todos los reyes de Israel y Juda. El pueblo quería una persona que fuera capaz de encaminar la nación por los rumbos añorados de la justicia, la paz y la solidaridad. El profeta Zacarías asume esta propuesta y la lanza a todo el pueblo de Dios como una gran utopía.

Para Zacarías, el nuevo gobernante debía distinguirse por la humildad, la justicia y su carácter pacífico. La humildad entendida como la capacidad para andar en la verdad, no como sumisión y conformismo. La justicia como pilar de una organización social en la que se le da a cada persona de acuerdo con sus necesidades y no según sus ambiciones. El pacifismo como la actitud básica para solucionar los inevitables conflictos que se presentan en toda organización humana. Tres cualidades que configuran una nueva forma de ejercer el poder. Sin embargo, Israel se estrelló con la ambición de algunos grupos minoritarios y poderosos que impusieron una teocracia centralista, prepotente y uniformadora. Fueron suprimidas de manera sistemática, todas las disidencias posibles y se le negó así al pueblo de Dios la posibilidad de intentar una utopía universalista, solidaria y transformadora. Se centró todo el poder en unas pocas familias que controlaban el Templo, el gobierno y la tierra. Así, los pobres de Yahvé no tuvieron la posibilidad de dar vida a su proyecto por falta de posibilidades económicas, de apertura política y de libertad religiosa.

El evangelio de Mateo nos presenta a Jesús con las características mesiánicas de la profecía de Zacarías: una persona pacífica y humilde, apasionado por hacer realidad la Utopía de Dios. Por esta razón, Jesús no se identifica con los ideales acerca del Mesías, vigentes en su época. No hay en él el más mínimo asomo del militar aguerrido e irresistible que con un formidable despliegue eliminaría las pretensiones del imperio romano, ni del sacerdote excelso que con sus extraordinarias dotes santificadoras transformaría el Santuario de Jerusalén, ni del gobernante extraordinario que congregaría al pueblo de Israel disperso por el mundo. Jesús no comparte estos proyectos, como tampoco las extravagantes aspiraciones de los nacionalistas furibundos que veían en el imperio romano un peligro que no eran capaces de descubrir al interior de ellos mismos, la violencia incontenible.

Los ideales de Jesús estaban más cerca de las grandes tradiciones proféticas que aspiraban a que el pueblo de Dios fuera capaz de organizarse como modelo alternativo de sociedad. Por esta razón, valores como el pacifismo y la humildad eran urgentes y necesarios. El pacifismo obliga a asumir actitudes dinámicas de transformación social pero, al mismo tiempo, no se rinde a la imparable lógica de la violencia. La humildad, por su parte, exige reconocer en cada momento los propios límites de la existencia y las barreras intrínsecas de la historia. Humildad y pacifismo hacen de un proyecto tan grandioso e imponente como el reino de Dios, algo al alcance de los pobres y excluidos.

Jesús, sin embargo, sabía perfectamente que no bastaba con que el ‘rey’ o líder poseyera atributos excepcionales para que la situación cambiara. Para él, era necesario que una comunidad de hermanos y hermanas se comprometiera a vivir la alternativa, a demostrar al mundo que «otras maneras de organización eran posibles», que la lógica aparentemente inextinguible de la violencia podía ser controlada. Por esto, Jesús insiste en la necesidad de asumir el ‘suave yugo’ de la vida comunitaria y la ‘ligera carga’ de las opciones evangélicas. Pero, atención, esto no es para todo el mundo. Es necesario madurar la fe y crecer como personas antes de meterse en este proyecto. Porque para quien no ha crecido en la dinámica de la comunidad, sino que ve todo desde ‘afuera’, desde los valores sociales vigentes, los ideales de Jesús son una carga abominable y el ideal de la cruz una ideología insufrible. No podemos pedir a cualquiera que asuma la inmensa responsabilidad del pacifismo si toda su vida ha creído que la ‘ley del revólver’ es un destino inexorable. No podemos pedir mansedumbre a una persona a la que siempre le han enseñado que el control de los demás, las ambiciones de ascenso social y el arribismo son las herramientas para ‘progresar’ en la vida.

Jesús quiere una comunidad en la que los lazos de solidaridad, afecto y respeto hagan de un grupo humano una gran familia consagrada a la realización del Reino. Una comunidad en la que los sencillos, los pequeños, hallen un lugar de importancia y sean los gestores de una nueva manera de organizar las relaciones interhumanas. Porque, como dice Pablo, sólo el ser humano espiritual, o sea, el ser humano que se ha abierto a la acción del Espíritu de Dios, es capaz de vivir la vida en plenitud, es decir, en gozosa aceptación y armonía con la humanidad.

[Otro tema sobre el que centrar la homilía puede ser el motivo de la alabanza de Jesús al Padre por «haberles revelado estas cosas»... Cfr. infra el apartado «para la reunión de grupo»]. 

Para la revisión de vida

          Dice Jesús: "vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les aliviaré". ¿Cuáles son mis cansancios? ¿Qué los causa: el trabajo por el Reino o mis intereses personales, mis egoísmos? ¿Dónde y cómo busco alivio a mi cansancio?
          Cuál es mi valoración de la sabiduría de los pequeños, los sencillos... los obreros, los campesinos, los indígenas...? ¿Creo que el pueblo, la clase popular, tiene su sabiduría y su capacidad, o que siempre necesitará de la clase «superior» para gobernar la sociedad, la política, la cultura...?

Para la reunión de grupo

-                 “Te alabo, Padre, porque has revelado estas cosas a la gente sencilla...” La frase podría entenderse como la afirmación de que Dios ha hecho “revelaciones especiales” a los pobres y sencillos... Pero, ¿cuáles son “estas cosas” a las que se refiere Jesús?
-                 Orientación de la respuesta: El contenido de esa “revelación” no son afirmaciones doctrinales, “verdades reveladas”... sino “las cosas del Reino”. El Padre ha revelado “las cosas del Reino” a la gente sencilla, a los pobres... Jesús no está hablando quizá de ningún “milagro”, de ninguna “revelación positiva”, sino de un hecho fácilmente comprobable: dada la naturaleza del Reino de Dios, sólo lo ven con claridad ('sólo entienden estas cosas') los sencillos, los que tienen corazón de pobre, los que no dejan que el egoísmo les sofoque la transparencia de su mirada... Jesús se está refiriendo a lo que en teología de la liberación se llama el «privilegio hermenéutico de los pobres»: sólo desde abajo, desde los pobres, junto a las víctimas, se observa y se capta la maldad de un sistema, y allí es donde más fácilmente se enciende el corazón en la pasión por la Justicia.
-                 Porque has revelado estas cosas...”. La palabra de Jesús puede ser ocasión para revisar el concepto de «revelación». El concepto dominante de revelación en muchos sectores del pueblo cristiano, todavía es un concepto de revelación cuasi-mágica: una revelación que viene de fuera, de lo alto, extrínseca, como una especie de milagro sobrenatural, cuyo contenido viene como un paquete ya hecho y preparado, ajeno a toda participación o implicación de los sujetos que “reciben” esa revelación. Este concepto está superado y hay que abandonarlo. ¿Cuál sería el concepto renovado de revelación? Sugerimos un libro de lectura: Andrés TORRES QUEIRUGA, La revelación de Dios en la realización del hombre, Ediciones Cristiandad, Madrid 1987, y Repensar la Revelación, Trotta Madrid 2008.

Para la oración de los fieles

-                  Por la Iglesia, para que sume su esfuerzo al de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que luchan por conseguir la esperanza, la alegría, la paz y el gozo de quienes se saben en manos de Dios padre. Oremos.
-                 Por todos los que viven su fe como una obligación que cumplir, para que se encuentren con el Jesús vivo que libera de toda atadura y agobio, incluso de los de la ley. Oremos.
-                 Por todo son los que no tienen paz en sus vidas, en sus relaciones con los demás, en su relación con Dios; para que encuentren la paz que Jesús trae para todos. Oremos.
-                 Por todos los gobernantes, para que sus palabras y promesas de servicio a la comunidad y al bien común se traduzcan en hechos reales. Oremos.
-                 Por los pobres, los sencillos, los pequeños... para que tengan parte esencial en la construcción del nuevo mundo, justo y fraterno, que todos anhelamos. Oremos.
-                 Por todos nosotros, para que encontremos en Jesús la paz y la alegría que él nos trae de parte del Padre, y que nos libera de nuestras fatigas. Oremos.

Oración comunitaria

          Te bendecimos, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido grandes cosas a los ‘sabios y prudentes’, y se las has revelado a los sencillos. Te pedimos que también a nosotros nos des un corazón de pobre, un amor a la Causa de los pobres, y el desprendimiento necesario para no dejarnos atar por los intereses egoístas, de forma que siempre sepamos captar el sentido de “estas cosas” que revelas a los sencillos.


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Aord14, Cosme, La Iglesia del Mesías (2014-07-06)

6 de julio de 2014
Aord14, Cosme, La Iglesia del Mesías

Zac 9,9-10: Mira a tu rey que viene a ti modesto
Salmo responsorial 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey
Rom 8,9.11-13: Si con el Espíritu dan muerte a las obras del cuerpo, vivirán.
Mt 11,25-30: Soy manso y humilde de corazón


Nuestra Iglesia tiende a expresarse a la manera de los grandes de este mundo: con grandes edificios, grandes personalidades, culto esplendoroso y transporte de última moda, muy distante del vehículo del Mesías. Nuestra Iglesia ejerce el control sobre el pueblo a través de una serie de decretos, leyes, normas e interpretaciones que se convierten en pesada carga para los más sencillos. Es raro que nuestra Iglesia se distinga por ser una casa de misericordia que ofrece apoyo y consuelo a los que más sufren.

El texto de Zacarías que leemos hoy, al hacer mención de los griegos,  nos ubica en el  período de la dominación griega que sobrevino con las conquistas de Alejandro Magno, y su victoria sobre el poder persa. En esta época, la forma de esperar el Mesías está marcada por una corriente de de tipo triunfalista, nacionalista, y militar.
Frente a esta, el texto de hoy, nos presenta un mesianismo diferente, de carácter más bien sobrio, centrado en la espera de un Mesías humilde, sin pretensiones triunfalistas: un Mesías manso, que se transporta en el vehículo del pueblo y constructor de paz.

En el capítulo 10, Mateo nos refiere que Jesús envió a sus discípulos en misión y las advertencias que les hizo sobre el rechazo y la persecución.
En este capítulo 11 Jesús proclama una serie de maldiciones en contra de las ciudades que habiendo visto y oído el mensaje de salvación se han rehusado a cambiar.
En el pasaje de hoy, nos presenta la reacción espontánea y jubilosa de Jesús ante el resultado de la misión de los apóstoles: la gente sencilla ha recibido el anuncio y la realidad del reinado de Dios.

En una sociedad donde el prestigio era una forma de poder y de seguridad económica, la ignorancia era considerada no sólo como ausencia de conocimiento, sino como una marca sobre las personas que carecían de instrucción o enseñanza.

Ya en la época de Jesús, algunos grupos consideraban malditos» a los que no conocían la Ley en profundidad. Jesús denuncia esa falsa religiosidad: La salvación no depende de una mayor o menor pericia en la compleja interpretación bíblica, sino en la capacidad para captar el paso de Dios en la historia y de la disponibilidad para aceptar su llamado.

Jesús abre lo más íntimo de su espiritualidad: la predilección del Padre por los pequeños, y la misión que de Él ha recibido.

Jesús invita a todos los abatidos, a las personas agobiadas por los mecanismos de exclusión social y religiosa, y les propone llevar otro yugo, otra carga: el yugo de la libertad, que exige al mismo tiempo humildad y mansedumbre, es decir, honestidad personal y capacidad de diálogo y tolerancia.

ü Para ser la Iglesia del Mesías tenemos que renunciar a las manifestaciones de poder y de riqueza y manifestarnos con las actitudes de sencillez que muestra Jesús.

ü Para ser la Iglesia del Mesías tenemos que evitar todas las leyes, decretos, normas e interpretaciones que se convierten en una pesada carga para los pequeños.

ü Para ser la Iglesia del Mesías tenemos que ser una Iglesia samaritana, que a la manera del Mesías,  ofrece consuelo y apoyo a todas las víctimas y a todos los desamparados

Cosme Carlos Ríos
Julio 05 2014