2010-09-12

El seguimiento total

Cord23, seguimiento total, 5 de Septiembre de 2010

Sab 9, 13-18: ¿Quién comprende lo que Dios quiere?
Salmo 89: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Lc 14, 25-33: Amar más a Dios

JESÚS DE NAZARET había ido asustando a sus discípulos diciéndoles que seguirlo es tan difícil como entrar por la “puerta estrecha”. Anteriormente decía a sus discípulos que habría que recibir el Reino con una actitud de humildad y de caridad preferencial hacia los pobres. Ahora les pide un seguimiento total por encima de cualquier bien personal o familiar. Hoy, muchos bautizados tienen un cierto compromiso con su familia, con su trabajo y uno que otro con su entorno social. Pero casi nada de compromiso con la Iglesia ni con Dios. Hoy, Jesús condiciona su seguimiento: Primero el compromiso es con él y luego con lo demás. ¿Cuántas horas a la semana dedica usted a Dios, a su Iglesia, a su familia, a su trabajo, a su persona, al bien común?

La Palabra dice que “cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo” (Lc 14, 33). APARECIDA por su parte afirma que los Rasgos del discípulo son: que Jesucristo sea su centro, familiarizado con la Palabra, la confesión y la Eucaristía; se inserte en la comunidad eclesial y social; solidario y misionero (AP 292). El documento nos menciona algunos compromisos: Compromiso del bautismo (228), con la justicia social (363), con la cultura de la vida (358), con la misión continental (362), que hemos de fundamentar en la roca de la palabra de Dios (Benedicto XVI, DI 3; AP 247). El compromiso de formar pequeñas comunidades en el Continente (310), pues son un medio privilegiado para vivir la espiritualidad de comunión (307).

QUÉ LES PARECE si, partiendo de los cuatro ejes que Aparecida (# 226) nos recomienda reforzar, nos proponemos lo siguiente:
1) La experiencia religiosa: Nos comprometemos con Dios en la participación dominical en la Misa y rezando el Padre Nuestro todos los días.
2) La experiencia comunitaria: Nos comprometemos a construir en la parroquia una red de Cebs que favorezca la relación y el fortalecimiento de la familia, los derechos humanos, el mundo del trabajo y la participación en la vida pública del país.
3) La formación bíblico-doctrinal: Nos comprometemos a usar mucho más la Palabra de Dios. Que sea nuestro libro de cabecera, de estudio y de trabajo pastoral.
4) El compromiso misionero con los alejados: Nos comprometemos en participar en la misión continental permanente desde la parroquia a donde asisto.

Agustín, Pbro.

2010-09-04

La humildad

Cord22, la humildad, 29 de Agosto de 2010

Eclo 3, 17-18. 20. 28-29: Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios
Salmo 67: Preparaste, oh Dios, casa para los pobres.
Lc 14, 1.7-14: El que se enaltece será humillado

JESÚS DE NAZARET advertía a sus oyentes que construir el Reino de Dios era tan complicado como entrar por la “puerta estrecha”. Ahora Jesús explicita esta idea cuando nos invita a recibir el Reino con una actitud de humildad y de caridad preferencial hacia los pobres. Complicadísimo en la cultura actual en la que nos vemos tentados a creer que por nuestro ministerio, profesión, estudios, religión, estado económico, color de piel, etc. somos superiores a los demás; y pensamos que los demás debieran de obedecer y servir a nuestras necesidades o a veces a nuestros antojos. Así podría suceder en la parroquia, en la diócesis, en la familia o en la sociedad con sus gobernantes. Su párroco, obispo, padre de familia; su alcalde, su gobernante, su presidente, ¿es humilde y ha optado por los lisiados? ¿O es soberbio y ha optado por sí mismo ocupando el mejor lugar del banquete?

La Palabra dice que el que quiera ser el más grande, que se comporte como el menor, y el que gobierna, como un servidor (Lc 22, 26). San Pablo nos recomienda mirar a los demás como superiores. APARECIDA por su parte afirma que la Iglesia es casa de los pobres (AP 524 y 8). Asimismo reconoce que Dios nos ha creado libres y nos ha hecho sujetos de derechos y deberes (AP 104). Dignidad que el Evangelio nos exige proclamar (AP 390). Los laicos tienen derecho de participar hasta en las decisiones de la acción pastoral de la Iglesia (AP 211, 213 y 371).

QUÉ LES PARECE si nos proponemos tumbar del caballo de la soberbia a toda aquella persona que siguiendo su soberbia ha marginado a los pobres de su participación en muchos sentidos. Qué les parece si ayudamos a que los marginados se incorporen al banquete del Reino y ocupen los lugares que les corresponde. Qué les parece si empezamos a diseñar herramientas que nos permitan participar con creatividad en la Iglesia, en la familia y en los asuntos públicos de nuestra comunidad y país.

Agustín, Pbro.

2010-08-22

La puerta estrecha

Cord21, la puerta estrecha, 22 de Agosto de 2010

Is 66, 18-21: De todos los países traerán a todos sus hermanos
Salmo 116: Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio
Heb 12, 5-7.11-13: El Señor reprende a los que ama
Lc 13, 22-30: Muchos intentarán entrar y no podrán


JESÚS DE NAZARET continúa su viaje a Jerusalén hacia la cruz, pasando por pueblos y aldeas en los que enseñaba. En este contexto alguien le pregunta: Señor, ¿son pocos aquellos que se salvaran? Jesús responde que para salvarse se necesita hacer un esfuerzo por entrar por la “puerta estrecha”, es decir, hacer un esfuerzo significativo por construir el Reino de Dios lo cual de por sí es complicado. Y más difícil cuanto más se acaparan los primeros lugares del Reino. Muchos fariseos y doctores de la ley pensaban que ese esfuerzo no les era necesario porque tenían ya segura la salvación. ¿Cuál será ahora la puerta ancha en el ámbito eclesial y social? El individualismo pastoral y el creciente estado de inseguridad y violencia me parecen las puertas malévolas más atrayentes en la actualidad. El primero se refleja en la falta de compromiso por el Reino en la mayoría de los bautizados; el segundo es consecuencia entre otros factores por el monopolio-pobreza y por un estado rebasado.

APARECIDA dixit que en Jesucristo, el Reino de Dios que transforma la Iglesia y la sociedad, somos hijos dignos de Dios, con los mismos derechos y deberes (AP 382). Y por tanto, ser discípulos y misioneros de Jesucristo nos lleva a promover la dignificación de todo ser humano, y a trabajar junto con los demás ciudadanos e instituciones para ello. Urge crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos, y que promuevan una buena convivencia humana que impidan la prepotencia y faciliten los consensos sociales (AP 384).

QUÉ LES PARECE si nos proponemos hacer el esfuerzo en trabajar en comunión a favor de todo el cuerpo de Cristo más allá de mi grupo o pequeña comunidad, más allá de mi movimiento o asociación, de mi capilla, de mi parroquia... Qué les parece si nos proponemos hacer 5 minutos diarios de oración por una persona que haya caído en la delincuencia y/o corrupción por su liberación de tal esclavitud del mal. Y finalmente, para los pudientes, qué les parece hacer el esfuerzo por promover integralmente a una persona o familia para que salgan adelante en este valle de lágrimas.

Agustín, Pbro.

2010-08-03

LA AVARICIA

Ciclo COrd.18, La avaricia, 1° de Agosto de 2010
¿Para quién serán todos tus bienes? (Lc 12,20)

JESÚS DE NAZARET se da cuenta cómo entre los mismos hermanos se da la avaricia al no querer compartir la herencia, y aprovecha para narrar la parábola del hombre avaro. Personaje que tuvo una gran cosecha y pensaba en construir graneros más grandes para acumular y darse a la buena vida. Sin embargo, esa noche iba a morir. Jesús, enseña a la multitud que la vida no depende de la abundancia de los bienes que se tenga. ¿Sabe usted que en México vive el hombre más rico del mundo? ¿Sabe usted que en México hay alrededor de 10 hombres con más de mil millones de dólares? ¿Qué opina de la acumulación de dólares de estas personas? Por otra parte, ¿conoce usted el saldo económico de su parroquia y de su diócesis?
APARECIDA dixit que la vida sólo se desarrolla plenamente en la comunión fraterna y justa (AP 359), pero la cultura dominante de la acumulación y el consumismo hedonista e individualista (AP 540 y 357), ha dado como resultado condiciones de exclusión para muchas personas, lo cual contradice el proyecto del Padre. Por esto el amor a Dios nos invita a todos a suprimir las graves desigualdades sociales y las enormes diferencias en el acceso a los bienes (AP 358). El Señor nos previene sobre la obsesión por acumular (Mt 6, 19; 16, 26; AP 357), y nos enseña que lo más importante es el Reino (Lc 12, 31).
QUÉ LES PARECE si nos proponemos promover la cultura del compartir y hacer un gran esfuerzo en vivir un estilo de vida sobrio, ya que además de seguir los pasos de Jesús, se nos recomienda para ir al encuentro de los hermanos que viven en la indigencia (AP 540). Qué les parece si hacemos el intento de comunicarnos con los hombres más ricos de México para dialogar y emprender proyectos creativos para restaurar la vida de millones de excluidos en México. Invitarlos a que no inviertan su capital en acciones especulativas o acumulativas sino en obras de solidaridad y misericordia (AP 404). Ciertamente no les afectará gran cosa y si ganarán mucho.

Agustín, Pbro.

2010-07-25

EL PADRE NUESTRO

Ciclo C, Ord.17, El Padre Nuestro, 25 de Julio de 2010

Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá (Lc 11, 9)

JESÚS DE NAZARET oraba con frecuencia, y en una ocasión los discípulos le dijeron que querían aprender a orar como los discípulos de Juan el Bautista. Les enseña una oración brevísima pero muy completa: el Padre Nuestro. Y les recomienda que lo hagan con una insistencia casi molesta. Me llaman la atención tres partes de la oración: “Padre nuestro”, “tu Reino” y “nuestro pan”, por ser el eje de nuestra vivencia evangélica. Ahora bien, ¿oramos con espíritu filial? ¿Oramos con insistencia? ¿Qué pedimos? Cuando decimos “Venga a nosotros tu Reino”, ¿nos acordamos de los deudos de la mina de Pasta de Conchos? ¿Nos acordamos de los trabajadores electricistas despedidos de LyFC y que integran el sindicato del SME?

APARECIDA dixit que lo primero que tenemos que anunciar y escuchar es que nuestro Padre desea que seamos hijos suyos y que participemos de su vida divina que es trinitaria (AP 348). Pero, además de apasionarnos por el Padre, los seguidores de Jesús, guiados por el Espíritu (Gal 5, 25), y siguiendo el ejemplo del Maestro, lo hacemos también por el Reino (AP 152), el cual consiste en una vida digna para todos (AP 361). Sus señales son la vivencia de las bienaventuranzas, la evangelización de los pobres y el acceso de todos a los bienes de la creación, entre otros (AP 383).

QUÉ LES PARECE si hacemos el intento de reflexionar sobre la situación de nuestra parroquia, diócesis y sociedad en relación a los signos del Reino para evaluar la misión permanente. Lo más importante a verificar es si estamos evangelizando a los pobres y el acceso de ellos a la comida. Sabiendo que esta misión es difícil, qué les parece si nos proponemos hacer oración y ayuno con insistencia para discernir la voluntad del Padre y vencer la tentación de tomar otros caminos (AP 149). Qué les parece si nos proponemos hacerla no sólo personalmente sino también comunitariamente teniendo como fuente de alimento la Palabra y la Eucaristía (AP 255), incluyendo la oración en familia (AP 119).

Agustín de Rem

2010-07-18

Marta y María

Cord16, Marta y María, 18 de Julio de 2010
Se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra
(Lc 10, 39)

JESÚS DE NAZARET, en su viaje a Jerusalén se detiene en Betania, en donde encuentra la hospitalidad de Marta y María, las hermanas de Lázaro. Allí, al mismo tiempo que descansa de sus correrías, aquellas mujeres le escuchaban con atención sin descuidar la hospitalidad. En este ambiente amable Jesús quiere enseñar a todos el verdadero valor de la Palabra de Dios. Quiere orientar nuestra mirada, de entre todo lo necesario a lo único esencial.

El trabajo, la participación ciudadana, la familia, el descanso, la recreación y el estudio son necesarios, pero la escucha de la Palabra de Dios es lo esencial, lo que da orientación a todos lo demás, como la visagra a todos los elementos de una puerta. Se trata de una asidua y atenta escucha de la Palabra que luego se convertirá en vivencia del evangelio. En una sociedad cada vez más laica la cosa se pone realmente problemática.

APARECIDA dixit que para que un discípulo sea discípulo de verdad se verán en él los siguientes rasgos: Que Jesucristo sea su centro, familiarizado con la Palabra, la confesión y la Eucaristía; se inserte en la comunidad eclesial y social; y sea solidario y misionero (Cf. AP 292).

QUÉ LES PARECE si, como pequeñas comunidades, nos proponemos que la Palabra de Dios sea el faro de nuestro camino misionero (AP 180). El don de la hospitalidad tiene mucho que ver en esto. Sería bueno trabajar la hospitalidad con los demás que nos visitan y con Dios que nos visita con su Palabra. Pero luego, habrá que reflexionar, responder y tratar de aplicar un plan en relación a los siguientes interrogantes: ¿Cómo hacerle para adecuar la pastoral a la realidad urbana en cuanto a lenguaje, horarios, y prácticas? (Cf. AP 518-A); ¿Cómo hacerle para anunciar la Palabra de Dios con belleza en la gran urbe? (Cf. AP 518, L).

Agustín, Pbro.

2010-07-13

El buen samaritano

XV Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo C Ord., 11 de Julio de 2010
Anda y haz tú lo mismo".

Una persona violentada en su dignidad, es abandonada a su suerte por los más rigurosos cumplidores, sacerdotes y levitas, y es paradójicamente el de fuera, el samaritano (el “ilegal”, el que se sale de la norma) el que acude en auxilio del que anda tirado y sufre. Jesús, sabía de la fuerza que tiene el verdadero encuentro con los Otros, sobre todo si se trate de seres sufrientes. Nuestro prójimo no es más que ese Otro que aparece en nuestro camino, que necesita de nuestra mirada, de nuestro tiempo… de nuestra escucha. Aquel en el que, podemos estar seguros, Dios habita y a quien hemos de Amar con toda el alma, con todo el ser.

Hoy, aquí y ahora, quién es "mi prójimo"? Acaso los damnificados por el huracán alex? Acaso los desempleados? Acaso los hijos abandonados por sus padres que ambos tienen que trabajar para alcanzar comer? Acaso por los que van viviendo una vida sin sentido?

Aparecida dixit: Hoy queremos ratificar, incluso hasta el martirio, la opción del amor preferencial por los pobres hecha en las Conferencias anteriores [Medellín 14, 4-11; DP 1134-1165; SD 178-181]. Que sea preferencial implica que debe atravesar todas nuestras estructuras y prioridades pastorales. (AP 396)

Si queremos llevar a cabo la misión continental permantente, actuemos en consecuencia. No nos quedemos sólo en el plano teórico, como bien nos advierte el Magisterio: Ante la tentación del consumismo individualista, nuestra opción por los pobres corre el riesgo de quedarse en un plano teórico o meramente emotivo. Por tanto, se nos pide dedicar tiempo a los pobres, escucharlos, acompañarlos, compartir con ellos nuestro tiempo y buscar, desde ellos, la transformación de su situación (Lc 14, 13) (AP 397). Seámos sus amigos (AP 398).

Agendemos un tiempo a la semana...
Agustín, pbro.

2010-07-01

Envío de los 72 discípulos

14º domingo de tiempo ordinario, ciclo C. 20100704, Eliana

Is 66, 10-14c: Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz
Salmo 65: Aclamen al Señor, tierra entera.
Gal 6, 14-18: Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús
Lc 10, 1-12, 17-20: La cosecha es abundante

Is 66, 10-14: Como a un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo.

La alegría del pueblo de Israel cuando contempla su renacer después de todas las amarguras del destierro la muestra el tercer Isaías con la figura del parto y los hijos recién nacidos que necesitan de la madre para mamar de sus pechos y recibir sus consuelos, los llevaran en sus brazos y sobre las rodillas los acariciarán. Están en la mano del Señor y como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo.

La figura de Dios Madre es muy querida para los profetas. Sin duda la experiencia familiar del padre, de la madre y de los hijos, es quizás la más admirable y comprensible para todos, cuando se quiere hablar del amor de Dios.

Cuando la Biblia habla de Dios Padre, ciertamente no está determinando el género masculino de la divinidad. Es cierto que esta denominación y esta traducción están condicionadas sociológicamente y sancionadas por una sociedad de carácter varonil. Pero, realmente, a Dios no se le quiere concebir simplemente como a un varón. Sobre todo en los profetas, Dios presenta rasgos femeninos maternales. La noción de Padre aplicada a Dios, debe interpretarse simbólicamente. Padre es un símbolo patriarcal -con rasgos maternales-, de una realidad transhumana y transexual que es la primera y la última de todas.

El profeta Oseas en el capítulo undécimo, trae uno de los textos más bellos del Antiguo Testamento. La experiencia del amor de Dios hace decir al profeta que el Señor ha ejercido las tareas de un padre-madre con el pueblo. También otros profetas presentan a Dios con características materno-paternales: un Dios que consuela a los hijos que se marchan llorando, porque los conduce hacia torrentes por vía llana y sin tropiezos (Jer 31,9); un Dios a quien le duele reprenderlos: ¡Si es mi hijo querido Efraim, mi niño, mi encanto! Cada vez que le reprendo me acuerdo de ello, se me conmueven las entrañas y cedo a la compasión. (Jer 31,20).

Esa ternura del amor de Dios queda expresada de manera inigualable en la figura de la madre:

¿Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré (Is 49,15).

Como a un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo (Is 66,13).

Realmente el pueblo se sentía hijo de Yahveh. Desde la primera experiencia salvífica de Dios en la salida de Egipto, el Señor ordenó a Moisés decir al Faraón: Así dice el Señor. Israel es mi hijo primogénito, y yo te ordeno que dejes salir a mi hijo para que me sirva (Ex 4,23). Y esa seguridad que la experiencia de Dios-Padre daba a los israelitas no les permitía sentirse huérfanos porque, si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá (Sal 27, 10).

La paternidad de Dios evocaba también una atención especial y una relación de protección de frente a aquellos que necesitaban ayuda y cuidado. Los profetas muestran la predilección de Dios por los pobres, los pecadores, los huérfanos y las viudas, en una palabra por todos aquellos que sólo podían esperar la salvación de la intervención amorosa del Padre-Madre que se preocupa más por los hijos desprotegidos y abandonados que por los demás.

Salmo 65 (66): Bendito sea Dios que no me ha retirado su amor

Se trata de un salmo cuya primera parte es un himno de alabanza y luego, a partir del versículo 13 continúa con una acción de gracias.

Los motivos de la alabanza son el poder soberano de Dios en favor de la humanidad, los prodigios que vivió el pueblo a la salida de Egipto, el paso del Mar Rojo y como se fueron rindiendo los enemigos.

Se invita a todos los pueblos a alabar al Señor, ya no por las acciones pasadas sino por los beneficios a la comunidad del salmista que se convierten entonces en motivos para la acción de gracias, peligros y pruebas ante las cuales la comunidad acude al Señor quien los escucha.

Todo el salmo es una invitación a los oyentes: la tierra entera, el pueblo de Israel, y los fieles a Dios, para alabar al Señor y dar gracias, porque Dios nos salva y nos protege aunque nos haga pasar por fuertes pruebas.

Gal 6, 14-18: ¿Para qué ser bien vistos en lo humano si no puedo gloriarme en la cruz de Cristo?

En la despedida de su carta a los Gálatas, Pablo de manera muy sintética reafirma dos de sus temas preferidos. La salvación no se da por la ley, y el hombre en Cristo es una nueva criatura.

La circuncisión era una muestra clara del cumplimiento de la Ley, pero Pablo les dice a los Gálatas que la salvación no proviene de la ley sino de Cristo. Y se apoya en la Cruz, signo de ignominia para los romanos, los paganos y los judíos, que ahora es el signo de la victoria y de la salvación, y por eso Pablo se gloría en ella, como también todos los cristianos, porque de ella brota la vida.

Circuncidarse o no circuncidarse no es lo importante. Lo importante es renacer como nueva criatura. El mundo de la ley ha muerto. Ya no hay diferencia entre judíos y paganos. Ya no hay circuncisos e incircuncisos, lo único que cuenta es el hombre nuevo, el hombre que es capaz de superar la tragedia del pecado y realizar el proceso de la resurrección de Jesús, para vivir como una persona nueva.

Lc 10, 1-12.17-20: Envío de los 72 discípulos.

Por segunda vez en el evangelio de Lucas, Jesús envía a sus discípulos a la misión. Ahora la época de la cosecha ha llegado y es necesario muchos obreros para recoger la mies; son setenta y dos, un número que evoca la traducción de los Setenta en Génesis 10, en donde aparecen setenta y dos naciones paganas. Jesús va camino hacia Jerusalén, el camino que debe ser modelo del camino de la Iglesia futura. Salen de dos en dos para que el testimonio tenga valor jurídico según la ley judía (cfr. Dt 17,6; 19,15).

La misión no será fácil; debe llevarse a cabo en medio de la pobreza, sin alforjas ni provisiones. La misión es urgente y nada puede estorbarla, por eso no pueden detenerse a saludar durante el camino; tampoco los discípulos deben forzar a nadie para que los escuchen pero sí es el deber anunciar la proximidad del Reino.

Este modelo de evangelización es siempre actual. Ciertamente es una tarea difícil si se quiere ser fieles al evangelio de Jesús. Muchas veces por una falsa comprensión de la inculturación se hacen concesiones que van contra la esencia del evangelio.

Cuando los discípulos regresan de la misión están llenos de alegría. Hay una expresión que merece un poco de atención: Hasta los demonios se nos someten en tu nombre. ¿Qué significado tienen los demonios? No se trata de ninguna visión extática, sino de una expresión simbólica que resume los efectos de la acción que han llevado a cabo los discípulos: ha sido una victoria sobre el poder de Satanás que atenazaba a los hombres. Frente a la actuación de Jesús y de los discípulos, Satanás deja de ejercer su función acusadora.

Jesús manifiesta su alegría porque se han vencido las fuerzas del mal, porque él rechaza cualquier forma de dominio, y exhorta a sus discípulos a no vanagloriarse por las cosas de este mundo. Lo importante es tener el nombre inscrito en el cielo, es decir participar de las exigencias del Reino y vivir de acuerdo con ellas (cfr. Ex 32,32).

Hay otro motivo de alegría para bendecir al Padre. Sus discípulos son una muestra de que el Reino se revela a los sencillos y humildes. No son los conocimientos lo que permite la experiencia del Reino. Es esa experiencia de Dios por medio del contacto íntimo con Jesús y su seguimiento.


Para la revisión de vida
-¿Podría ser yo -un cualquiera como soy- uno de los discípulos comunes que Jesús envió? ¿O considero que sólo los grandes pueden ser «apóstoles»?
-¿Tengo capacidad para captar, desde mi pequeñez, «estas cosas del Reino de Dios», que muchas veces los grandes y sabios no captan? ¿Me ayudan mi sencillez y humildad? ¿Estoy feliz de saborear en el corazón esta sabiduría?
-«Como un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo a ustedes» (Is 66,13). ¿Son todas masculinas las imágenes con que yo me relaciono con Dios? ¿O casi todas? Aparte del número, en realidad, mi imagen de Dios es masculina, patriarcal? ¿Qué significa eso?

Para la reunión de grupo
- ¿Vale este texto para aplicarlo a nuestra situación actual, cuando en realidad, más que hora de cosechar es hora de sembrar?
- «Los pobres y los ricos están en igualdad de oportunidades ante la salvación de Dios». Discutir esa frase. ¿Es verdad? ¿En qué aspectos sí y en cuáles no? ¿Tiene Dios acepción de personas? ¿Es irrelevante ante Dios ser rico o pobre?
- ¿Qué será eso que en teología se llama el «privilegio hermenéutico» de los pobres? [«hermenéutico» = interpretativo, de interpretación].
- ¿A qué se referirá Jesús cuando habla de «estas cosas» que han sido reveladas a los pequeños y que no logran captar los sabios e inteligentes?

Para la oración de los fieles
- Coloquemos nuestras peticiones en la mesa eucarística, con la seguridad de que el Padre-Madre del cielo las acogerá con ternura y amor.
- Te pedimos por tu Iglesia, para que sea reveladora de tu voluntad y acoja a los sencillos y humildes como portadores de tu palabra para el mundo de hoy. R/ Te rogamos, óyenos.
- Por todos los aquí reunidos, para que seamos capaces de comunicar el amor de Dios, Padre-Madre, a todos nuestros hermanos. R/ Te rogamos, óyenos.
- Te pedimos que envíes evangelizadores comprometidos con el evangelio, que sepan irradiar con sus vidas el amor que han recibido del Señor. R/ Te rogamos, óyenos.

Oración comunitaria
Te rogamos, Padre Bueno que acojas las súplicas que te hemos presentado y nos recibas y consueles a nosotros mismos de la misma manera que una madre acoge y consuela a sus pequeños hijos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.



Colaboración del Servicio Bíblico Latinoamericano

2010-06-25

Tomó la firme decisión de ir a Jerusalén

13° Domingo Ordinario, Ciclo C

1Re 19, 16b. 19-21: Eliseo se levantó y marchó tras Elías
Salmo 15: Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.
Gál 5, 1. 13-18: Vuestra vocación es la libertad
Lc 9, 51-62: Te seguiré adonde vayas

Narra la vocación de un profeta, Eliseo. Es un rico campesino. Estaba arando su finca con doce yuntas de bueyes cuando lo encuentra Elías. Éste le echa encima su manto y con esto adquiere sobre él como cierto derecho. Eliseo no sabe negarse; sacrifica la pareja de bueyes con que araba, abandona su familia y se pone al servicio de Dios. Se dan en el caso de Eliseo las condiciones de una vocación especial: llamada de Dios, respuesta a la llamada, ruptura con el pasado y nuevo género de vida al servicio de su misión.

Nunca como hoy el ser humano ha sido tan sensible a la libertad; el ser humano prefiere la pobreza y la miseria antes que la falta de libertad. Pablo dice con relación a este tema: el cristiano es libre: la vocación cristiana es vocación a la libertad, esta libertad nos la conquistó Cristo; la libertad se expresa y alcanza su plenitud en el amor; ante el peligro de que muchos seres humanos caigan en el libertinaje so pretexto de libertad, Pablo les advierte que la verdadera libertad, la que viene del Espíritu, libera de la esclavitud de la carne y del egoísmo.

El tema fundamental del evangelio es la presentación de tres vocaciones. Lucas las coloca en el marco del viaje de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén. Jesús, al que quiere seguirle le exige: despego de los bienes y comodidades materiales, pues el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza; llamamiento de Dios; ruptura con el pasado y el presente, incluso con la propia familia, y seguimiento. Todo esto para que el discípulo quede libre y disponible para poder anunciar el Reino de Dios.

Las lecturas de hoy tienen un tema común: las exigencias de la vocación. En ellas descubrimos cómo subyace la necesidad del desprendimiento, de la renuncia, del abandono de las cosas y personas como exigencia para seguir a Jesús. Por eso, no existe respuesta a la llamada para ponerse al servicio del Reino de Dios, en aquellos que anteponen a Jesús condiciones o intereses personales.

El Evangelio nos dice que el desprendimiento exigido por Jesús a los tres candidatos a su seguimiento, es radical e inmediato. Se tiene, incluso, la impresión de una cierta dureza de parte de Jesús. Pero todo está puesto bajo el signo de la urgencia. Jesús ha iniciado “el viaje hacia Jerusalén”. Esta “subida” interminable (que ocupa 10 capítulos en el evangelio de Lucas) no se encuadra en una dimensión estrictamente geográfica, sino teológica: Jesús se encamina decididamente hacia el cumplimiento de su misión.

El viaje de Jesús a Jerusalén no es un viaje turístico. Por eso el maestro exige a los discípulos la conciencia del riesgo que comparte esa aventura: “la entrega de la propia vida”.

Se diría que Jesús hace todo lo posible para desanimar a los tres que pretenden seguirle a lo largo del camino. Parece que su intención es más la de rechazar que la de atraer, desilusionar más que seducir. En realidad, él no apaga el entusiasmo, sino las falsas ilusiones y los triunfalismos mesiánicos. Los discípulos deben ser conscientes de la dificultad de la empresa, de los sacrificios que comporta y de la gravedad de los compromisos que se asumen con aquella decisión.

Por tanto, seguir a Jesús exige:

- Disponibilidad para vivir en la inseguridad: “No tener nada, no llevar nada”. No se pone el acento en la pobreza absoluta, sino en la itinerancia. El discípulo lo mismo que Jesús, no puede programar, organizar la propia vida según criterios de exigencias personales, de “confort” individual.

- Ruptura con el pasado, con las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales que atan y generan la muerte. Es necesario que los nuevos discípulos miren adelante, que anuncien el Reino, para que desaparezca el pasado y viva el proyecto de Jesús.

- Decisión irrevocable. Nada de vacilaciones, nada de componendas, ninguna concesión a las añoranzas y recuerdos del pasado, el compromiso es total, definitivo, la elección irrevocable.

Hoy como ayer, Jesús sigue llamando a hombres y mujeres que dejándolo todo se comprometen con la causa del Evangelio y, tomando el arado sin mirar hacia atrás, entregan la propia vida en la construcción de un mundo nuevo donde reine la justicia y la igualdad entre los seres humanos.

Por otra parte, observamos una nota de tolerancia y paciencia pedagógica en el evangelio de hoy. Un celo apasionado de los discípulos es capaz de pensar en traer fuego a la tierra para consumir a todos los que no acepten a Jesús... Llevados por su celo no admiten que otros piensen de manera diversa, ni respetan el proceso personal o grupal que ellos llevan. Jesús «les reprocha» ese celo. Simplemente marcha a otra aldea, sin condenarlos y, mucho menos, sin querer enviarles fuego.

El seguimiento de Jesús es una invitación y un don de Dios, pero al mismo tiempo exige nuestra respuesta esforzada. Es pues un don y una conquista. Una invitación de Dios, y una meta que nos debemos proponer con tesón. Pero sólo por amor, por enamoramiento de la Causa de Jesús, podremos avanzar en el seguimiento. Ni las prescripciones legales, ni los encuadramientos jurídicos, ni las prescripciones ascéticas pueden suplir el papel que el amor, el amor directo a la Causa de Jesús y a Dios mismo a través de la persona de Jesús, tiene que jugar insustituiblemente en nuestras vidas llamadas.

Una vez que ese amor se ha instalado en nuestras vidas, todo lo legal sigue teniendo su sentido, pero es puesto en su propio lugar: relegado a un segundo plano. «Ama y haz lo que quieras», decía san Agustín; porque si amas, no vas a hacer «lo que quieras», sino lo que debes, lo que Dios amado espera de ti. Es la libertad del amor, sus dulces ataduras.

Una homilía para la celebración de hoy también podrá enfocarse desde el núcleo de la libertad religiosa. Jesús no acepta la intolerancia de los discípulos, que quisieran imponer a fuego la aceptación a su maestro. Y Pablo nos recuerda la vocación universal (de los cristianos y de todos los humanos, y de todos los pueblos) a la libertad, a vivir sin coacción su propia identidad, su propia cultura, su propia religión... El Vaticano II tomó decisiones históricas respecto a la libertad religiosa. Las posiciones de "cristiandad", de unión con el poder político, no son conformes con el evangelio. Y todo ello exige de los cristianos unas actitudes nuevas desde el fondo de nuestro corazón.

Para la revisión de vida
Deja que me vaya a enterrar primero a mi padre... Permíteme que me despida de los míos... ¿Qué ataduras me impiden seguir a Jesús?
¿Soy yo de los que a veces querría “hacer bajar fuego del cielo”?

Para la reunión de grupo
- ¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo que los consuma? Utilización religiosa del poder. Poner a Dios y sus poderes de nuestra parte. Imponer nuestra verdad religiosa. Estar en una posición de poder... ¿Hay algo de todas estas actitudes en la actualidad de la vida de nuestra Iglesia local?
- Ver las condiciones o exigencias del discipulado que aparecen en este pasaje del evangelio y en otros pasajes. Hacer una síntesis sobre las exigencias del seguimiento en el texto del evangelio. (Algún miembro del grupo puede haber preparado el tema previamente y exponerlo en la reunión). Buscar entre todos la aplicación al contexto actual: ¿cuáles son hoy las principales exigencias del seguimiento en nuestro mundo?
- Habéis sido llamados a la libertad... ¿Cómo está la libertad hoy en la vida de los cristianos? ¿Es la fe cristiana una potenciación real de la libertad humana? ¿En qué? ¿Por qué?

Para la oración de los fieles
- Por todos los cristianos que quieren seguir a Jesús pero sólo después de haber atendido primero a otras muchas obligaciones menores, para que tomen una decisión de radicalidad, roguemos al Señor...
- Por todos los que, convencidos de su verdad religiosa, quisieran imponerla al mundo, y por todos los que han sufrido en la historia las consecuencias de un proselitismo religioso compulsivo; para que, después de las enseñanzas del Vaticano II, "nunca más" los cristianos impongamos la fe a los pueblos ni a las personas...
- Por todos los que interpretan el poder religioso como un poder mundano, de coerción y fuerza, de privilegio; para que comprendan que el poder de Jesús no es ese poder...
- Para que seamos celosos cuidadores de nuestra libertad y comprendamos que ella acaba donde empieza la libertad del otro...
- Para que los deberes familiares no dificulten la generosidad de los que quieren seguir con radicalidad a Jesús...

Oración comunitaria
Dios Padre nuestro: tu Hijo Jesús, “decidió subir resueltamente a Jerusalén”, sin importarle todo lo que aquel camino le iba a acarrear de sufrimiento y de cruz; ayúdanos, a los que queremos ser seguidores radicales suyos, a tomar también resueltamente la opción de dar nuestra vida día a día en el servicio a la Causa que él con su entrega nos mostró. Por el mismo J.N.S.



Colaboración del Servicio Bíblico Latinoamericano

Cf. Aparecida 143 y 144

2010-03-21

Con Jesús, vivir la misericordia

POR LA RECONCILIACIÓN A LA PAZ
Reflexiones Cuaresmales 2010

5° Domingo de Cuaresma


INTRODUCCIÓN.

En el tema anterior, a la luz de la parábola del Padre misericordioso, estuvimos reflexionando y profundizando en el amor de Dios que espera pacientemente el regreso de los que se han alejado de Él y les da el perdón. También caímos en la cuenta de que Jesús nos ayuda a regresar a la paz del Padre viviendo la reconciliación entre hermanos. Hoy profundizaremos en la dimensión misericordiosa de Jesús que ve por la persona que puede ser rescatada del pecado y no por la ley que condena sin misericordia. La vivencia de la misericordia es necesaria en nuestro mundo si queremos alcanzar la paz.

NUESTRA SITUACIÓN: INJUSTICIA, VIOLENCIA, INSEGURIDAD, IMPUNIDAD, PARCIALIDAD EN LAS LEYES.

En nuestro país vivimos en un ambiente de violencia y de inseguridad cada vez mayor. Ya lo hemos estado reflexionando en los temas anteriores ayudados por la exhortación pastoral de nuestros Obispos, llamado: “Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna”, que trata sobre la misión de la Iglesia en la construcción de la paz en México. Ellos afirman que la situación en que vivimos se debe a que «algo está mal y no funciona en nuestra convivencia social y que es necesario exigir y adoptar medidas realmente eficientes para revertir dicha situación» (No. 26).

Enseguida señalan una lista grande de situaciones que influyen en el crecimiento de la injusticia y la violencia en el país: la desigualdad y la exclusión social, la pobreza, el desempleo y subempleo, los bajos salarios, la discriminación, la migración forzada y los niveles inhumanos de vida, el fortalecimiento de un modelo de economía de mercado incapaz de resolver todos los problemas sociales, desigualdad en la distribución de la riqueza, la caída en la calidad de vida, la corrupción endémica, la paulatina disolución de las clases medias y la concentración de riqueza en pocas manos, los negocios ilícitos, la insuficiencia de las reformas económicas, las insuficientes garantías de seguridad que tienen los ciudadanos y la impunidad en que quedan muchos delitos del crimen organizado, la corrupción, la impunidad y el autoritarismo, la sobrepoblación y la corrupción carcelaria, la violencia institucionalizada, la violencia de grupos por razones políticas; la violencia en las relaciones laborales; la violencia vinculada a actitudes discriminatorias y que es padecida no sólo por cuestiones étnicas, sino también por las personas que sufren maltrato por su orientación sexual; la violencia en las escuelas; la que es padecida por delitos comunes como el robo; la que se da entre generaciones y entre las comunidades; la violencia en el tránsito vehicular, de la que resulta un alarmante número de víctimas, etc.; la violencia intrafamiliar, la violencia contra las mujeres, la violencia infantil, la violencia entre adolescentes y jóvenes, la violencia contra los indígenas y migrantes; la educación para el mercado, los medios de comunicación social que transmiten violencia, la falta de acciones realmente evangelizadoras de parte de la Iglesia.

«La crisis de valores éticos, el predominio del hedonismo, del individualismo y competencia, la pérdida de respeto de los símbolos de autoridad, la desvalorarización de las instituciones -educativas, religiosas, políticas, judiciales y policiales-, los fanatismos, las actitudes discriminatorias y machistas, son factores que contribuyen a la adquisición de actitudes y comportamientos violentos» (No. 83).

¿Cuántos casos conocemos en nuestra comunidad de personas inocentes que han sido encarceladas o condenadas? ¿Cuántos de personas que han hecho o están haciendo daño y andan tranquilamente por la calle?

JESÚS NOS ENSEÑA QUE EL CAMINO PARA LA PAZ ES LA MISERICORDIA.

A Jesús le presentaron una mujer sorprendida en el adulterio (Jn 8, 1-11). La llevan a ella, sabiendo que no estaba sola y que la ley judía condenaba a ambos adúlteros; la pena era la misma para los dos. Pero los escribas y fariseos acusadores utilizan la ley de manera parcial, como sabían hacerlo. A ellos les interesa más aplicar la ley que salvar a las personas. A Jesús, que es el acusado de fondo, le interesa más la persona que la ley y sus sanciones. Termina manifestando la misericordia de Dios para con los pecadores.

Jesús no aprueba el pecado de la mujer, pero tampoco la condena. El pecado siempre es reprobable y no se debería de cometer; la persona sí se puede rescatar del pecado y comenzar una vida nueva. Por eso Jesús le dice: “Yo tampoco te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”. ¡Qué palabras tan llenas de misericordia! ¿Quién no quisiera escucharlas después de reconocer su pecado? Con ellas Jesús nos muestra el camino para conseguir la paz, para vivir la reconciliación, para rehacer las relaciones de hermandad, para estar bien con Dios: es el de la misericordia.

Como dicen nuestros Obispos: «Jesucristo nos revela la mirada inocente de Dios Padre que ve en nosotros la bondad que Él mismo ha puesto en nuestros corazones y su amor tierno y misericordioso que nos acoge a pesar de nuestras fallas y debilidades. Esta experiencia nos hace descubrirnos hijos amados de Dios y nos llama a la conversión, es decir, a orientar la vida por el amor y la misericordia. Esta exigencia forma parte del núcleo mismo del mensaje de Jesús y constituye la esencia del modo de ser y vivir según el evangelio» (No. 143).

¿Qué luces nos da Jesús para vivir la misericordia en nuestra comunidad ante la violencia y la inseguridad?

NUESTRO COMPROMISO: CONSTRUIR LA PAZ EN BASE A LA PROMOCIÓN DEL DESARROLLO.

Nuestros Obispos esperan que los mexicanos trabajemos consciente y comprometidamente en la construcción de un país pacífico y que los bautizados asumamos con responsabilidad la misión evangelizadora de la Iglesia. Esto exige promover el desarrollo integral, el respeto a la dignidad de las personas, la cultura de la convivencia. “La paz es el camino”, decía Gandhi.

«El debilitamiento, en la vida práctica, del sentido de Dios y del sentido del hermano, de la vida comunitaria y del compromiso ciudadano, es un “desafío que cuestiona a fondo la manera como estamos educando en la fe y como estamos alimentando la vivencia cristiana” […] La situación de inseguridad y violencia que vive México exige una respuesta urgente e inaplazable de la misión evangelizadora de la Iglesia. Esta respuesta parte del reconocimiento de las insuficiencias en el cumplimiento de nuestra misión, pues la crisis de inseguridad, el alto índice de corrupción, la apatía de los ciudadanos para construir el bien común y las distintas formas de una violencia, que llega a ser homicida, son diametralmente opuestas a la propuesta de Vida Nueva que nos hace el Señor Jesús» (Nos. 185-186).

La propuesta es trabajar en la formación integral de los bautizados, la formación de las familias, la renovación de la vida comunitaria en las parroquias, la educación específica para la paz y la legalidad; la creación de una sociedad civil responsable, con incidencia social, política, cultural, en la prevención de delitos y la construcción de la paz.

Para construir la paz es necesario promover el desarrollo humano integral, que tenga como centro la dignidad de la persona: desarrollar iniciativas que coadyuven a la atención de la grave situación de desempleo y subempleo, Hacer conciencia de la relación estrecha que existe entre el cuidado de la creación y la construcción de la paz, Impulsar iniciativas que capaciten a los más pobres para empleos de mayor incidencia económica, Impulsar experiencias de economía solidaria, impulsar experiencias de economía para el desarrollo sustentable, promover los derechos y deberes humanos, impulsar la reconciliación social, vivir el ecumenismo por la paz, orar por la paz.

¿Qué vamos a implementar en nuestra comunidad para impulsar la creación de una cultura de paz y desarrollo?

CEPS